Celebrar los pequeños momentos: la tendencia para explotar tu felicidad
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Celebrar los pequeños momentos: la tendencia para explotar tu felicidad

Por Kiwilimón - August 2019
Si hay algo que todos anhelamos y queremos alcanzar es la felicidad y pese a que es un concepto ambiguo, todos tenemos nuestra idea de lo que significa.

Hoy en día vivimos en un estrés constante, las preocupaciones, la carga de trabajo, deudas, cansancio y demás, que nos pueden consumir y evitar que disfrutemos de los pequeños momentos de la vida.

Para que los momentos negativos no abarquen una parte importante de tu día a día, es importante celebrar todas las conquistas que hacemos y todos los retos que conseguimos.

Festejar los logros, por más pequeños que sean, mejora la capacidad de crear buenos hábitos, te ayudará a mejorar tus relaciones, a aumentar tu seguridad y autoestima, y te impulsará a alcanzar tus objetivos personales.

Conocer la importancia de celebrar los logros es lo que diferencia a las personas que disfrutan la vida, que son aventureras, de las personas que se sienten estancadas en la rutina o en resentimientos por decisiones que tomaron en el pasado.

Celebrar implica tomarnos un momento, ponerle una pausa a la rutina y realizar actividades en festejo por algo que sucedió. Es dejar a un lado lo que estamos haciendo para organizar algunas actividades especiales para recordar o aplaudir algo que pasó.

Además, hacerlo no tiene por qué implicar un gasto, pues se trata de darte un momento para reflexionar en lo que has logrado. 

Por ejemplo, puedes celebrar simple y sencillamente preparándote tu comida favorita, leyendo un buen libro, escribiéndote una carta, o hasta arreglándote sin motivo particular.

La importancia de celebrar los logros es que nos recuerda que tenemos la capacidad de superarnos, y de que si trabajamos duro por nuestros objetivos llegan cosas buenas. A partir de ahora, festeja todos los logros y explota tu felicidad.
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Diana Vev
03/10/2019 09:25:09
Celebrar es importante
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El don de mi abuela era cocinar. Cada domingo religiosamente, casi un centenar de comensales se formaba alrededor de su restaurante en Tlalnepantla para probar la barbacoa. No sé si es cosa del amor, pero no he probado una de mejor sabor que la que preparaba apenas amanecía el sábado y cobijaba entre pencas en el hoyo de piedra hasta el día siguiente. Pero hoy no toca hablar de los secretos de su barbacoa sino de su plato más célebre: el mole verde. Mi abuelo subió a mi abuela a un caballo flaco cuando ella no pasaba de los catorce años. A Celia no le quedó de otra que dejar las muñecas y tomar, en cambio, los sartenes y las ollas. De la bisabuela María heredó talentos como los de percibir el sabor de los guisos usando la nariz y el de usar las cocciones como sazonador. El mole verde vino años después, en su época de oro. Doña Celia, mujer empoderada de seis hijos, hizo prolíficos negocios alrededor de la cocina. Cuando llegaba el día de su cumpleaños, el patio de su rancho se convertía en el lugar más festivo de San Andrés Timilpan. Aún recuerdo la tambora, las mesas con manteles que ella había bordado en punto de cruz, las salsas al centro y las señoras palmeando tortillas ante el inmenso comal. En medio del jolgorio y de nietos jugando a las “traís” salía la gran olla de mole verde. Como en una suerte de milagro, de esa vasija de barro, Doña Celia saciaba a sus seis hijos y a sus familias, a todos sus amigos, a todos sus compadres, a todo el pueblo. El desfile de platos cubiertos por su guiso color verde aceituna comenzaba desde un rincón del patio y corría, a veces, más allá del portón. El mole verde de ella era especial. Nadie lo dudaba. No le ponía pepitas como generalmente se usa en el Estado de México o Hidalgo. El de ella llevaba almendras. Ya saben: moles hay tantos como sazones y a mi abuelita no le gustaban las reglas; su receta es tan única como ella. Eso sí, advierto que le hace falta algo que no se contabiliza en un ingrediente o en un paso del procedimiento. Yo misma la he preparado al pie de la letra junto con mi mamá y mis tías y aunque el resultado es muy bueno, no sabe al “Mole verde de Doña Celia”. Quizá deba esperar otro rato y otra dimensión para probarlo junto a ella como me sabe en el recuerdo.Hoy que escribo esto se me antoja poner una canción de José Alfredo y hacer mis propias combinaciones frente a la olla de barro. Que desde lo lejos mi abuela sepa que la recuerdo y que por el olfato cuántico detecte si mi mole quedó rico. Lo de ella era agasajar a otros aunque no pertenecieran a su familia. Estoy segura de que la pondría feliz que ustedes prepararan su receta o cualquier otra para festejar a sus abuelos. Brindar juntos por el regalo que es su presencia. Poner la tambora, aunque sea en la grabadora, o los boleros o las de Luismi para celebrarles que, sea cual sea su don, el de los abuelos es amar incondicionalmente a sus nietos. Sí, así como Doña Celia.Mole verde estilo fiesta de Doña Celia250 g de ajonjolí100 g de almendras6 pimientas gordas +-10 clavos de olor2 pizcas de comino1 bolillo frito en aceite1 tortilla frita en aceite2 kg de tomate verde manzano, peladoChile verde jalapeño (al gusto, depende del picor que se aguante)1 pollo entero, verduras, hierbas de olor y aguaSalaceiteDesde muy temprano se pone a cocer el pollo junto con unas hojitas aromáticas, un trozo de cebolla y algunas verduras. Una vez listo, se reserva lejos de la ventana. En una olla con poca agua y algo de sal se agregan los tomates. Basta que se pongan ligeramente suaves para sacarlos de la lumbre. En otra olla, hay que poner a calentar bastante aceite y dorar el ajonjolí con las almendras peladas. Una vez listos se retiran y se ponen a freír los chiles. Hay que poner todos los ingredientes a moler junto con las especias y con un poco del caldo de pollo. Los tomates, no. Esos se dejan reservar pacientemente. En seguida, se pone a calentar una gran olla de barro, que de preferencia tenga varios años de uso. Hay que vaciar el mole y no dejar de moverlo ni un segundo para que no se pegue o se queme –de preferencia que sea la misma persona la que lo mueve y que los movimientos vayan en dirección a las manecillas del reloj para que “no se corte”–. Ahora sí se le agrega el tomate ya molido y al final, un poco de caldo, dependiendo de la consistencia que le guste a la familia. Lo último, y haciendo uso de la nariz y del buen gusto, hay que ajustar lo más importante de la receta: la sazón.
Hay muchas formas de preparar la comida como hervir, escalfar, al vapor, freír, guisar y estofar, entre otros; pero hay una en particular que te brinda grandes ventajas para la salud: cocinar en horno.Hornear no sólo es para los panes o los postres, sino que puedes cocinar carnes, asar verduras o tostar. Y si tienes el horno adecuado, incluso puedes hornear por convección, es decir, de una forma más rápida y uniforme, o hasta freír sin usar enormes cantidades de aceite.Entre las ventajas más conocidas de cocinar tus alimentos en horno se encuentra reducir el tiempo de cocción y gastar menos gas, pero una de las más importantes es que puedes llevar una alimentación más saludable. ¡Sigue leyendo para conocer todas las ventajas que un horno te ofrece!Comida baja en grasaLos alimentos horneados se consideran más saludables debido a su bajo contenido en grasas. Cuando cocinas de esta forma, la comida sólo requiere una pequeña cantidad de aceite para iniciar el proceso de horneado.Además, dado que la cocción ocurre en un ambiente cerrado, no se pierde calor, lo que ayuda a quemar y liberar la grasa natural del interior de los alimentos mientras se cocinan, tanto así, que a veces no se requiere aceite para hornear.Conservación de nutrientes Dado que los minerales y algunas vitaminas son solubles en agua, pueden perderse o filtrarse mientras los alimentos se hierven. Hornear, por otro lado, usa calor seco que preserva minerales y vitaminas como la B y la C, o las vitaminas liposolubles, como la A, D, E y K, que de otra manera se filtrarían en el aceite de cocina al freír. Por estas razones, los alimentos horneados son más nutritivos.Te ayuda a mantener un peso saludableCuando la comida se fríe absorbe el aceite, y cuando los alimentos fritos se ingieren aumentan el contenido de grasas y calorías en el cuerpo, lo que contribuye al aumento de peso. En cambio, hornear requiere poco o nada de aceite y libera la mayor parte de la grasa natural de los alimentos.Si eres una persona que está buscando mejorar su alimentación, cocinar en horno podría ser un gran aliado para llevarlo a cabo y si consigues uno que además tenga una función para freír con aire, no sólo podrás cocinar de manera más saludable, sino que no tendrás que decirle adiós a la comida frita que tanto te gusta.El horno freidora de aire Óster, que ya está disponible en Liverpool, podría ser todo lo que necesitas para lograrlo, pues además de que en él puedes hornear, hornear por convección, asar y tostar, cuenta con una función para freír con aire con la cual utilizarás sólo una cucharada de aceite o menos para que ese antojo de papas te quede súper crujiente. Aprovecha que Delicias de la Cocina llegó a Liverpool para conseguir el tuyo y comienza a cocinar más saludable esos platillos que siempre soñaste.
La comida mexicana es patrimonio gracias a todas las joyas de esquina que tenemos en el país. Por esos lugares que han roto paradigmas y fronteras por el simple hecho de querer compartir el mejor producto, técnica y cariño a aquél que los visite. Tal vez no están en el top de recomendaciones para listas internacionales, pero te aseguramos que son las recomendaciones de quienes son locales, expertos y amantes de la comida mexicana. Por eso en Kiwilimón decidimos compartirte los rinconcitos en donde hay que echar un taco, una tostada o un antojito digno para recordarse.En esta primera entrega, empezaremos con 3 de nuestros estados consentidos de México: Oaxaca, Mazatlán y Mexicali. ¡Acompáñanos cada fin de semana en esta aventura!El Lechoncito de Oro, Oaxaca Dicen que Oaxaca es la tierra en la que se aprende cultura y se pierde la cintura. Lo he comprobado cada vez que la visito. Y para esta primera entrega de rinconcitos imperdibles de comida en México, Arcadio Alcazar Fuentes, cocinero oaxaqueño de 38 años al frente del Asador Vasco recomienda un clásico de la capital. Se trata de El Lechoncito de Oro, donde encontrarás unos deliciosos tacos de lechón con chicharrón. Son la parada perfecta si amas los tacos y si te gusta la fiesta (empiezan servicio a las 8:00 pm y ¡hasta que se les acaben!). Tienen unas salsas picantes espectaculares. Cuando llegues a la calle de Libres, esquina con Independencia, pregunta por la Güera, quien te atenderá con toda la actitud mexicana. FB: ElLechoncitodeORO Mariscos El Cuchupetas, Mazatlán A tan sólo 10 minutos del aeropuerto de Mazatlán, Manuel Sánchez, te recibe en su hogar y en uno de los mejores secretos mazatlecos desde 1987. Es una marisquería que Don Manuel ha ido adaptando de casa a restaurante (de acuerdo a su expansión fue sumando cuartos y propiedades, por lo que parece un laberinto), para recibir a todo aquél que decida comerse unos ricos camarones de la casa o unos frescos callos de hacha. Su prestigio es tan extendido en México que en tu visita encontrarás cuadros de todas las celebridades que lo han visitado, incluyendo ex presidentes mexicanos. Esta joya de esquina es la favorita de Teresa Delgado, sommelier y tragona profesional, quien recomienda que clausures tu visita con un corico, galleta típica de Mazatlán, que venden a las afueras de El Cuchupetas.FB: MariscosElCuchupetas Tacos de La Meche, MexicaliEn el Norte de México, frente al monumento Benito Juárez, la cachanilla y reconocida repostera Bianca CastroCerio recomienda los Tacos de la Meche. Aquí la especialidad son los tacos de camarón o tripa en tortilla de harina. Ella decidió pedirlos un día combinados con camarón y tripa (doradita como chicharrón) y se quedó como clásico de la casa. Todos tus tacos te los sirven con mucho aguacate, salsa y cebollita encurtida. ¡Una delicia!FB: @Lamechemxli 
Para celebrar el Día de Muertos en México, nunca falta el altar que se decora con alimentos, pan de muerto y calaveras de azúcar, elementos indispensables para recordar a los fieles difuntos, pero, ¿alguna vez te has puesto a pensar qué significan las calaveritas de azúcar? Origen de las calaveritas de azúcar Para comprender la importancia de las calaveras de azúcar, debemos recordar que esta tradición se originó en la época prehispánica, donde se percibía a la muerte como la culminación de una etapa de la vida que desembocaba en otro nivel, por lo que utilizaban los cráneos de los sacrificados a los dioses, para adornar el “Tzompantli”, un altar que simbolizaba el paso de lo terrenal a lo espiritual. Significado de las calaveritas en el altar de muertos El Tzompantli era una ofrenda para el dios del inframundo, Mictlatecuhtli, que aseguraba el paso de las personas a otros los niveles una vez que terminaban su ciclo de vida, sin embargo, con la llegada de los españoles y la evangelización, estos rituales fueron prohibidos. Para poder conservar las costumbres, se sustituyeron los cráneos por calaveritas de azúcar y un altar de muertos para honrar y recordar a las personas que ya no se encuentran con nosotros. ¿De qué están hechas las calaveritas de azúcar? Las calaveritas de dulce se elaboran con alfeñique, una mezcla originalmente árabe pero traída a México por los españoles. El alfeñique es una especie de dulce derivado de la caña de azúcar, hecho también con huevo, jugo de limón y una planta llamada chaucle, aunque ahora también podemos encontrar calaveritas de amaranto y chocolate, entre otros ingredientes Las calaveritas de azúcar, entre los aromas del copal, el cempasúchil y las veladoras, adornan y alegran el altar que dará la bienvenida a nuestros fieles difuntos, por eso en esta temporada de Día de Muertos no pueden faltar en casa.
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