¿Cómo escoger los mejores cereales para el cuerpo?
Dietas

¿Cómo escoger los mejores cereales para el cuerpo?

Por Kiwilimón - March 2014
Nuestras amigas de Me lo dijo Lola nos comparten está información sobre cómo elegir los mejores cereales para el organismo. Como ya les hemos dicho en reportajes anteriores hemos destacado la importancia de un buen desayuno para brindar la energía que el cuerpo necesita y activar el metabolismo. Los cereales son uno de los alimentos estrella de esta comida del día, y por ello debemos tener claro los diferentes tipos y cuáles son los mejores para que nuestro cuerpo funcione de manera correcta.  

  Los cereales están elaborados básicamente con trigo, maíz, avena, cebada, centeno… A pesar de compartir materia prima existen muchas variedades. De todo este abanico, destacaremos los que consideramos más adecuados para la salud. Muchas personas creen que consumir cereales es una forma más de conseguir un alimento cargado de calorías vacías. Nada más lejos de la realidad, y es que los cereales son la base de la alimentación, ya que están cargados de nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo así como hidratos de carbono para dotarnos de la energía necesaria para poder afrontar las diferentes acciones diarias. Junto a esto debemos tener en cuenta el bajo aporte de grasas que tienen. A grandes rasgos esto es lo que define a los cereales, pero a la hora de procesarlos existen muchos fabricantes que añaden grasas innecesarias con el fin de aportar sabor y textura al producto. Un ejemplo claro son los cereales procesados a los que se les añade chocolate, que suelen llevar grasa de origen animal, al igual que otros azucarados que llevan consigo azúcares añadidos que lo que hacen es aportarnos calorías innecesarias. Así que debemos huir de las variedades demasiado elaboradas en las que el cereal se deja de lado. Recuerda que en cuanto más natural sea el cereal mucho mejor para nuestra salud. Consumir los cereales sin refinar, es decir integrales, es la mejor solución para obtener el máximo de nutrientes y dosificar el aporte de energía, que el cuerpo procesará de manera más lenta haciendo que la utilicemos poco a poco, a medida que la vamos necesitando. Es necesario que pensemos en esto a la hora de saber elegir una variedad de cereal, pues de ello dependerá gran parte de nuestra alimentación y la cantidad y calidad de la energía de la que vamos a disponer para comenzar el día con el pie derecho.   Ver artículo original.   Artículo cortesía de       

Recetas con cereales

 Granola con Coco y Miel

 Copas de Yogurt con Granola y Frutas

 Barras de Cereal y Malvavisco

   

"¿Cuál es tu cereal favorito para desayunar?"

Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
El martes México perdió algo: un fogón irreemplazable se nos apagó para siempre. Yuri de Gortari, uno de los grandes investigadores y divulgadores de la gastronomía mexicana, dejó el plano terrenal. Algunos tuvieron la fortuna de llamarlo maestro. Yo no la tuve. Cada año pensaba que ahora sí tomaría el Diplomado de Cultura y Gastronomía Mexicanas y no sucedió. De él me queda al menos el recuerdo de su voz pausada y sus comentarios agudos cuando pude entrevistarlo. Yuri de Gortari fue un letradísimo personaje de la cultura mexicana que desenvainó la espada por la cocina que a muchos avergonzaba antes de la declaratoria de la UNESCO y del boom mediático: antes de los World’s 50 Best Restaurants, de los Enrique Olvera, de los Jorge Vallejo. A él le tocó confrontar a personajes que llamaron ‘poca cosa’ a la cocina mexicana y a quienes se referían a un taco como un gesto culinario vulgar. A Yuri le apasionaron las minucias del paso a paso, los ingredientes endémicos, las personalidades que resguardaban el saber culinario, las recetas que se transmiten como ADN sagrado. Bajo el grito de guerra #hagamospaís, él y su pareja Edmundo Escamilla, reclutaron en sus filas a alumnos, amas de casa y cocineros que como ellos tuvieron la convicción de salvar la cocina mexicana del desuso, del ‘mexican curious’. En la institución que fundaron, la Escuela de Gastronomía Mexicana (ESGAMEX), enseñaron sobre aquello a lo que había que ponerle una lupa grande en la cocina nacional: desmenuzaron sus técnicas, sus regiones y preparaciones, sus periodos históricos. Claudio Poblete, periodista, director y fundador de Culinaria Mexicana, apunta que “Yuri y Edmundo, al fundar ESGAMEX, pusieron la primera piedra en los planes de estudios formales de la cocina mexicana”. ¿Qué más trascendente que eso? Claudio comenta además que la mejor forma preservar su legado sería que, “se instituya la cátedra Yuri de Gortari en todas las universidades gastronómicas de México y que haya por lo menos un año de clases de cocina mexicana con su método de enseñanza”. Hay quienes el martes perdieron una fuente de sabores entrañables. Su amigo Alejandro Cabral afirma que de la mano de Yuri no sólo probó la mejor cochinita de su vida, sino que tuvo un instante de revelación: “Hizo las tortillas y luego les puso un poco de manteca. Las tortillas estaban apiladas para mantener su calor y así la manteca iba derritiéndose. Las comí con frijoles refritos –unos que hacía en manteca hasta que se iban secando–. El sabor de los frijoles combinados con el maíz y la manteca me hicieron llorar”. La gente que conoció a Yuri afirma que nadie defendía la cocina mexicana de las muletillas y las modas pasajeras como él. Hablan de su coherencia en la forma de mirar, decir y hacer cocina, siempre en función de preservar las tradiciones. Sus ideas firmes le significaron partidarios y detractores. “Yuri y Edmundo eran fieles a sus principios y no comprometían su visión de la cocina nacional ante ninguna visión comercial”, comenta Claudio Poblete.Desde el martes, los que tomaron clases con él y los que no recordaremos a Yuri por sus programas interesantísimos en el Canal Once, por su saber en libros como El maíz de boca en boca, Recuerdos de chocolate y Guisos y golosos del barroco, por ser el gran estudioso de la gastronomía mexicana y por dignificar lo nuestro. Lo recordaremos porque cuando éramos libres y salíamos de viaje había alguien que ya sabía que México no sólo vivía de nachos y chimichangas. Divulgadores como él nos hacen llevar con orgullo la camiseta, el mandil y el huipil.Fotos: Bertha Herrera
Los beneficios del aguacate no sólo se limitan a consumirlo como alimento, pues estos se extienden a tu piel con esta mascarilla casera de aguacate, que te ayudará con cualquier problema de resequedad que tengas.El aguacate está lleno de nutrientes, por ejemplo, es una gran fuente de grasas monoinsaturadas y vitamina E, la cual es antioxidante. Por otra parte, las grasas saludables que contiene funcionan muy bien cuando se aplica sobre la piel, pues los aceites naturales la nutren e hidratan. También están llenos de antioxidantes y vitaminas que pueden ayudar con el enrojecimiento y la inflamación.Cómo hacer una mascarilla de aguacate para el rostroPara hacer esta mascarilla necesitarás una licuadora y lavar tu rostro antes. Los ingredientes que usarás son los siguientes:1 aguacate maduro1/3 taza de yogurt natural2 cucharadas de miel1 cucharada de jugo de limónSimplemente licúa todos los ingredientes a una licuadora y mezcla hasta obtener una consistencia suave. Aplícala de manera generosa en el rostro y el cuello, y déjala reposar durante unos 20 minutos antes de enjuagar con agua tibia.Aparte de los beneficios del ingrediente principal, la miel puede ayudar con una variedad de problemas de la piel, incluidos el acné, el eccema, la psoriasis y la inflamación.Por su parte, la textura cremosa del yogur puede ayudar a retener la humedad y potencialmente iluminar la piel. Algunas investigaciones sugieren que incluso puede ayudar a igualar el tono de la piel.Finalmente, el jugo de limón aporta vitamina C, un antioxidante y un agente abrillantador, y ayuda a darle a la piel un brillo impecable y a evitar que los aguacates se oxiden.Un truco extra es añadirle hojuelas de avena, pues sus propiedades antiinflamatorias pueden ayudar a calmar y tratar la piel, y así aumentar la efectividad de la mascarilla. También puedes meterla al refrigerador unos minutos antes de usarla, para que además te ayude a reducir los poros y aliviar las líneas finas y las arrugas.¿Sabías que los nutrientes del aguacate también se pueden aprovechar en té y agua? Con esta fruta nada se desperdicia y puedes hacer té de hueso de aguacate o agua de aguacate también.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD