Diferencias entre las grasas ‘buenas’ y ‘malas’

Por Kiwilimón - February 2016
Nuestro cuerpo necesita grasa para poder desarrollar ciertas funciones, sin embargo, no significa que cualquier tipo de grasa le haga bien. Por eso, te decimos cuáles son las diferencias y efectos en el cuerpo. Grasas ‘buenas’ o insaturadas También conocidas como grasas no saturadas o monoinsaturadas, éstas tienen la capacidad de reducir los niveles de colesterol en la sangre y además podrían ayudar a evitar problemas del corazón. Receta: Jugo para reducir el colesterol El ácido omega-3 es una grasa poliinsaturada que es reconocida por sus beneficios a la salud del corazón. Leer: Toma este batido para quemar grasa Entre las grasas ‘buenas’ encontramos:
  • Aceites: canola, oliva, maíz, almendras, semillas de girasol y de sésamo
  • Frutos secos: almendras, cacahuetes, nueces de macadamia, avellanas, nueces, anacardos.
  • Linaza, chía
  • Salmón, trucha, atún, arenque, sardina
  • Soya y tofu
  • Aguacate
  • Mantequilla de maní natural
Leer: Conoce los beneficios del aceite de oliva Grasas ‘malas’, saturadas o trans Contrario a lo que harían las grasas insaturadas, las saturadas o trans podrían elevar los niveles de colesterol en la sangre, tapar las arterias y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas. Lo que se recomienda es comerlas con moderación, sobre todo las trans. Estas grasas deberían ocupar como máximo, 10% del consumo de calorías diarias. Entre las grasas saturadas encontramos:
  • Aceite de coco y palma
  • Carne, piel de pollo
  • Lácteos altos en grasa
  • Huevos
Leer: Haz una ensalada griega con tofu Entre las grasas trans encontramos:
  • Galletas
  • Pan de repostería
  • Palomitas de microondas
  • Helados
  • Frituras
  • Algunas margarinas
Recomendación: Prepara huevos estrellados sin grasa   recetas de cocina para dietas  
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Amada por muchos, odiada por otros. No importa si eres fan o no de la capirotada, su papel fundamental en la gastronomía de la Cuaresma es innegable. Aunque hoy en día existen muchas versiones de esta receta tradicional, la base de todas es la misma: capas de pan remojado en una especie de almíbar, acompañado de frutos secos o algún otro tipo de ingrediente dulce. Te invitamos a conocer más acerca de la historia de este típico postre para comprender por qué cada año tu mamá prepara capirotada en esta época.Sus origénes europeosLa capirotada como la conocemos hoy en día es muy diferente a las primeras versiones que se cocinaron. Se cree que el primer antecedente de la capirotada se remonta a la época de los romanos, con una pequeña diferencia: era un platillo salado. Los trozos de pan se bañaban en agua con vinagre, y entre las capas se agregaban pepinos, vísceras de pollo, queso y alcaparras. Tiempo después los españoles integraron a su cocina un platillo similar llamado “almondrote”. Para su preparación era necesario remojar el pan en caldo de algún tipo de carne y entre las capas se colocaban trozos de carne. La introducción a AméricaCon la llegada de los españoles a América, la gastronomía del Nuevo Continente se enriqueció gracias a los ingredientes y recetas que introdujeron los europeos. Uno de los platillos que se incorporó a la gastronomía nacional fuera la capirotada en sus dos versiones (francesa, que lleva carne, y la clásica, solamente pan). Algunas personas consideran que la preparación de capirotada sin carne se popularizó debido a la escasez de ciertos alimentos, mientras que otros creen que la versión más reciente responde más a los simbolismos religiosos de los ingredientes. El uso de pan viejo hace alusión a la austeridad propia de la Cuaresma, la miel de piloncillo a la sangre de Cristo, el queso a la manta que cubrió su cuerpo, etc.La capirotada en la actualidadDesafortunadamente, la capirotada es un platillo que ha perdido mucha presencia en los últimos años. Mientras que en los años 60 era fácil encontrarla en restaurantes y fondas, hoy es prácticamente imposible disfrutar este postre en Cuaresma. El paso de los años también ha influido en la preparación de la capirotada. En la actualidad existen muchas versiones de acuerdo a la región del país. Grageas, plátanos, cacahuates y pasas son algunos de los ingredientes que pueden estar presentes en este postre. Cuéntanos, ¿en tu casa cómo preparan la capirotada?Si aún no sabes cómo prepararla, te compartimos algunas recetas para que la disfrutes en esta Cuaresma:Capirotada de Tres LechesCapirotada para CuaresmaCapirotada FácilCapirotada con Amaranto
No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
Los alimentos en tu cocina pueden funcionar también en tu rutina de belleza. Descubre qué ingredientes puedes usar para hacer un exfoliante casero para tus manos.Yoghurt: Este cremoso lácteo no sólo sirve para hacer postres, también es buenísimo para cuidar la salud de la piel. El yoghurt es una fuente rica en proteína, calcio, además de vitaminas y minerales, por lo que al aplicarlo en la piel ayuda a mantenerla hidratada. Por si fuera poco, el ácido láctico presente naturalmente en el yoghurt es un agente exfoliante que remueve células muertas. Así que no dudes en aplicar lo que te sobre de yogurt para tener una piel radiante y suave. Azúcar: Para quitar las capas de piel muerta o deshacerte de problemas más específicos, como manchas o puntos negros, necesitas un ingrediente que talle la superficie de tu piel, pero de forma suave. El  azúcar es  un ingrediente ideal para exfoliar tu piel, ya que el ácido glicólico presente en este alimento mantiene el equilibrio de aceites en la piel. Úsala para exfoliarte de manera suave, mientras que evitas que tu piel se vuelve demasiado grasosa o muy seca.Miel: Seguramente ya sabes que, gracias a sus propiedades antibióticas, la miel ayuda a combatir el acné. Sin embargo, los beneficios de este dulce alimento van más allá de eso. La miel es también un fabuloso ingrediente exfoliante, así que al aplicarla ayuda a tener una piel más clara y brillante. El único detalle con la miel es que debes tener cuidado al usarla, sobre todo si tienes alguna alergia, como al polen, al veneno de abeja o al apio. Si quieres usarla en tu rutina de belleza, lo mejor es que pruebes primero el exfoliante en una pequeña sección de tu piel.Aceite de Oliva:Cuando tus manos lucen sin vida o incluso empiezan a tener arrugas, lo más seguro es que los antioxidantes estén pasando factura a la salud de tu piel. El aceite de oliva es excelente para estos casos, ya que además de evitar el envejecimiento prematuro puede prevenir el cáncer de la piel. Asimismo, los altos niveles de vitaminas A, D, E y K ayudan a conservar la piel de tus manos en buen estado por más tiempo. Café: Seguramente ya sabes que los granos de café molidos son buenos para tratar la celulitis, sobre todo en los muslos y en las piernas. Pero, ¿qué pasa con las manos? La cafeína también tiene grandes beneficios para la piel de las manos. Al igual que el aceite de oliva, el  café tiene un efecto antioxidante, lo que ayuda a combatir los problemas provocados por los radicales libres. La exfoliación con granos de café puede ayudar a mejorar considerablemente el aspecto de la piel de las manos gracias a la vitamina B3 y al ácido clorogénico. La primera previene ciertos tipos de cáncer de piel, y el segundo reduce la inflamación.  
No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
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