Descubriendo la Cocina Argentina
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Descubriendo la Cocina Argentina

Por Kiwilimón - Marzo 2012
La calidad de su carne tiene fama mundial además del conocido y absolutamente delicioso dulce de leche o los famosos alfajores. Toma nota de las recetas para triunfar y sorprender con un menú de sabor argentino. Es una gastronomía sabrosa y rica en matices que combina a la perfección recetas de origen criollo con otras de influencias europeas. Destacan en ella las materias primas autóctonas, como la carne de excelente calidad y las sabrosas verduras y hortalizas, junto al uso de condimentos y especias que le dan a cada plato un sabor único. Salsa Chimichurri La salsa chimichurri es una salsa a base de hierbas que se usa para acompañar las carnes rojas en Argentina. Utilice esta receta para su siguiente parrillada y todos quedarán encantados. Empanadas Una receta de la tradicional empanada argentina. Pastel de Mandarina Para ti que buscas de sabores extravagantes y naturales, atrévete a crear una deliciosa receta casera argentina que te dejará con ganas de chuparte los dedos. Carne Asada Una clásica carne asada argentina. Con el secreto de los reyes de la carne. Zanahorias Glaseadas Forma parte de una guarnicion llena de sabor con las carnes. Arroz con Leche a la Vainilla El arroz con leche es un postre típico de múltiples países en el mundo. Se hace cociendo lentamente arroz en leche con azúcar y se suele servir espolvoreado con canela o azúcar. En Argentina y Uruguay también se sirve con dulce de leche. Alfajores Deliciosos como postre.
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Josefina Hernandez
29/04/2021 03:33:01
Me encantan estos platillos!😊
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La gastronomía de Guatemala es una deliciosa fusión de la cultura maya con la española, cuando en la época de la colonia éstos trajeron diversas especias, frutos y técnicas que dieron como resultado uno de los mejores estilos de comida en América Latina. La comida de este bello país es tan rica que a continuación te presentamos cuáles son los 5 platillos de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural. Jocón El jocón es un platillo tradicional de comida guatemalteca muy popular en todo el país. Está preparado con carne de gallina criolla o de pollo, con salsas tradicionales como la salsa verde, que se consume principalmente en el occidente del país. Pepián El pepián es un platillo de origen indígena que se servía en las ceremonias religiosas mayas. El pepián es un caldo que puede prepararse con costilla de res, carne de cerdo, con pollo, o una mezcla las distintas carnes. Fue declarado Patrimonio Cultural Intangible de la Nación por el Ministerio de Cultura y Deportes en 2007. Kaq ‘ik Esta deliciosa sopa tradicional de Guatemala, de origen maya, deriva de las palabras q'eqchi' kak e ik, que significan “rojo” y “muy picante”. Este platillo se sirve siempre con pollo, arroz para agregar al caldo y pequeños tamales de masa de maíz sazonados sin nada más que sal, que son llamados blancos o pochitos. Plátanos en mole Los plátanos con mole son considerados un sabroso postre, ideal para comer a cualquier hora. Es la mezcla perfecta entre las culturas maya y española, ya que el chocolate, ingrediente principal, se mezcla con ajonjolí, chiles y canela. Si tienes la oportunidad de probarlos, no la dejes pasar. Frijoles con chicharrón La última e igualmente deliciosa receta tradicional de Guatemala son los famosos frijoles colorados con chicharrón, un platillo típico que se hace principalmente en Chimaltenang. Este platillo se prepara con frijoles, jitomates y cebolla, aunque el secreto del caldo está en la pepita de ayote tostada y molida. ¿Has probado alguno de estos platillos tradicionales de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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