Las mejores recetas que podrás preparar en Semana Santa
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Las mejores recetas que podrás preparar en Semana Santa

Por Kiwilimón - Marzo 2019

Semana Santa siempre es un pretexto para darle una vuelta de tuerca al menú cotidiano. Más mariscos, platillos y dulces típicos, y recetas sin carne hacen de esta temporada una delicia para chicos y grandes.

Para que vayas ampliando tu recetario de comida de Cuaresma, te presentamos las mejores recetas para preparar en Semana Santa:

Pescado empapelado a la mexicana

Una receta económica y fácil de preparar. Pocos ingredientes, sin mucha preparación ni tiempo de cocción, además de ser bajo en calorías. Ideal para quienes no quieren pasarse las vacaciones cocinando.

Camarones a la hawaiana

Una receta que nos recuerda el clima tropical con trocitos de piña y una deliciosa salsa chipotle. Un platillo exótico para paladares aventureros. Recuerda que debes cocinar los camarones solo durante unos 10 minutos. Si te pasas, pueden quedar secos o duros.

Sandwich de atún cremoso

Antes de que descartes esta receta déjanos decirte que este no es el típico sándwich de atún. El toque especial que le dan el yogurt griego y el pan de arándano hace que tenga un sabor diferente. Una alternativa ligera para comer antes de pasear o durante un día de campo.

Ensalada cremosa de salmón

Esta ensalada se convertirá en la favorita de la temporada gracias su combinación de sabores, sin contar que es rica en Omega 3 y Vitamina B12. Fácil, rica y saludable. ¿Te asustan las calorías? ¡Despreocúpate! La textura cremosa de esta ensalada se debe al delicioso yogurt griego, un alimento naturalmente bajo en grasas.

Ensalada caliente de lentejas

No importa que sean de los alimentos típicos de Semana Santa, las lentejas siempre pueden sorprenderte. Dales un giro y prepáralas con un poco de pimiento morrón y jitomate cherry. Ahórrate unos minutos usando lentejas enlatadas.

Sopa de rajas con elote

Las recetas sin carne no tienen que ser aburridas. Esta sopa te dejará sin palabras por lo fácil de su preparación y su delicioso sabor. Atrévete a probar una nueva versión de las clásicas rajas con elote.

Capirotada

Por supuesto que no puedes pasar la Semana Santa sin un buen plato de capirotada. Aunque hay miles de maneras de prepararla, te compartimos la tradicional receta que satisface hasta al más quisquilloso. El cierre perfecto después de una típica comida familiar. La capirotada remonta sus orígenes a la época del imperio romano, en el siglo IV y principios del siglo V,  pero es en la cocina española donde adoptó el nombre de  "Almondrote". En aquel entonces, este tradicional platillo de Semana Santa se asimilaba solo en la base principal a la que conocemos actualmente, donde el pan era remojado en capas acompañada de caldo y carne de perdiz asada.

Guayaba en almíbar

Una excelente fuente de vitamina C hecha en un delicioso dulce. La mejor opción de un postre ligero después de los grandes menús que suelen prepararse en estas fechas. En lugar de usar azúcar sustitúyela con algún edulcorante para preparar una versión baja en calorías.

¿Se te antojó alguna de estas recetas? Cuéntanos qué recetas sueles preparar en la temporada de Semana Santa.

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La grenetina es una proteína y quizá no lo sabías, pero puede ser beneficiosa para tu cabello. Sí, de hecho, la grenetina ya se usa en muchos cosméticos, incluidos los productos para el cuidado del cabello.Uno de los beneficios de preparar tu propia mascarilla de grenetina para el pelo es que esta realmente se adhiere al cabello, lo fortalece y lo deja muy brillante. Además de que son fórmulas totalmente naturales y así sabes exactamente lo que te estás poniendo en el cabello.Esta receta de mascarilla capilar de grenetina dejará tu cabello brillante y fuerte, y si estás siguiendo el método curly, te será muy útil.Mascarilla para el cabello con 1 sobre de grenetinaEsta es una mascarilla capilar de grenetina es súper simple y si tienes el pelo extra largo o muy grueso, puedes duplicar esta receta, para que sea suficiente.Ingredientes2 cucharadas de grenetina en polvo (o un sobre)2 cucharadas de agua2 cucharadas de acondicionador para el cabello (omite si tienes el cabello graso)Calienta el agua en el microondas y luego mezcla con la grenetina. Déjala reposar durante 15 minutos y entonces incorpora el acondicionador. La mezcla debe quedar como un gel espeso.Para aplicar, peina el gel en el cabello húmedo desde la raíz hasta las puntas (no es necesario lavarte el cabello con champú antes, pues lo harás al final). Agrega más agua si la pasta quedó demasiado espesa.Envuelve tu cabello en plástico y luego en una toalla y deja secar durante 30 a 40 minutos. Enjuaga en la regadera y lava con tu champú.
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
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