13 Pasteles de Halloween TAN ESPELUZNANTES que te quitarán el apetito
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13 Pasteles de Halloween TAN ESPELUZNANTES que te quitarán el apetito

Por Kiwilimón - Octubre 2016
Se requiere de MUCHO valor para probar estos pasteles, ya que dan la impresión de que cobrarán vida y te comerán la mano si te acercas demasiado... ¿Se te antojan o te asustan? Estas rebanadas de pastel decoradas como cicatrices nos pone la piel de gallina: Parece que esta mano fue arrancada en un asesinato violento: La sangre de estos cupcakes se ve TAN REAL que hasta podemos olerla: Este payaso no es precisamente un simpático personaje del circo: Este cerebro provoca sonidos en nuestro estómago.... Y no es hambre: ¡QUÉ MIEDO! Seguramente estos gemelos siameses no fueron muy felices: Si me acerco con un cuchillo, ¿me morderá? Definitivamente no se nos antoja comer CUCARACHAS: Esta momia es verdaderamente ESCALOFRIANTE: ¡Hasta el INTERIOR es realista! Tenemos que admitir que la presentación en "bandeja de hospital" es todavía MÁS REALISTA: Sin palabras... ¡Prepara estos increíbles POSTRES TEMÁTICOS DE HALLOWEEN que son divertidos y deliciosos!  
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Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
Las salsas mexicanas son el mejor acompañamiento para darle sabor a tus platillos favoritos y es que tanto como pueden salvar una comida desabrida, como intensificar el sabor de un gran manjar. Además, las salsas tienen una increíble diversidad de sabores, colores y olores que nos encantan. Así que ya sean verdes, rojas o de habanero, aquí te presentamos 4 consejos para que tus salsas sean perfectas. Ingredientes frescos para una salsa perfecta El éxito de una salsa muchas veces recae más sobre los ingredientes que la preparación en sí, así que asegúrate de elegir los tomates verdes, chiles, cebolla y jitomates más frescos que encuentres en tu tiendita de confianza. Asa lo suficiente pero no quemes tus ingredientes La mayoría de las salsas requieren que ases sus ingredientes principales, tal como los tomates, el ajo, la cebolla y los chiles. Para que tu salsa quede en su punto, debes tener precaución a la hora de realizar este proceso, ya que si se te pasa algún ingrediente quemado, tu salsa quedará agría y será más difícil rectificar su sazón. El caldo de pollo, el ingrediente secreto de las salsas No es de sorprenderse que utilizar caldos naturales en lugar de agua, ayude a mejorar considerablemente el sabor de las salsas, pero en definitiva, el caldo de pollo es ese ingrediente secreto que ayudará a potenciar su sabor mucho mejor. Condimentos para cerrar con broche de oro Es muy común que durante todo el proceso de preparación de las salsas, las personas sazonen y condimenten a diestra y siniestra, lo cual termina siendo un gran problema y la principal razón de que las salsas queden saladas. Asegúrate de condimentar tus salsas al final, cuando vayas a hervirlas o a freírlas; remueve un poco y pruébalas antes de rectificar sazón. ¿Ya conocías estos trucos para preparar las salsas perfectas?
Aunque la col se parece un poco a la lechuga, en realidad es parte de la misma familia a la pertenecen el brócoli, la coliflor o el kale, llamada Brasicáceas, la cual tiene muchos beneficios para la salud.Esta verdura se ha cultivado en todo el mundo desde hace muchos años y se puede encontrar en una gran variedad de platos y en diversas gastronomías, como el chucrut, del centro de Europa, el kimchi, de corea y la popular ensalada de col, en Estados Unidos de América.La col está llena de vitaminas y minerales, por lo que tiene sorprendentes beneficios para la salud, estudiados por en diversos análisis científicos.Beneficios de la col en tu dietaLa col es el vegetal perfecto porque es muy bajo en calorías y, al mismo tiempo, está repleto de nutrientes. De hecho, 1 taza de col verde cruda contiene 22 calorías, 1 gramo de proteína y 2 de fibra; además, contiende buen porcentaje de la ingesta diaria recomendada de vitamina K (85%), vitamina C (54%), de folato (10%), de manganeso (7%), de vitamina B6 (6%), entre otros.Por su parte, nutrientes como la vitamina B6 y el ácido fólico son esenciales para muchos procesos importantes del cuerpo, incluido el metabolismo energético y el funcionamiento normal del sistema nervioso, mientras que los antioxidantes que posee protegen al cuerpo del daño causado por los radicales libres. ¿Para qué sirve que protejan de los radicales libres? Nada más y nada menos que para evitar el daño en las células, pues los radicales libres son moléculas que tienen un número impar de electrones, lo que las hace inestables y cuando sus niveles se vuelven demasiado altos, pueden dañarlas.Su contenido de vitamina C, o ácido ascórbicoLa vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es una vitamina soluble en agua que cumple muchas funciones importantes en el cuerpo. Por ejemplo, se necesita para producir colágeno, la proteína más abundante del cuerpo y la cual da estructura y flexibilidad a la piel, además de ser fundamental para el correcto funcionamiento de los huesos, músculos y vasos sanguíneos.Además, es un poderoso antioxidante. De hecho, se ha investigado ampliamente por sus posibles cualidades para combatir el cáncer, pues la vitamina C actúa para proteger al cuerpo del daño causado por los radicales libres.Como dato importante, si bien tanto la col verde como la morada son excelentes fuentes de este potente antioxidante, la col morada contiene aproximadamente 30% más de vitamina C.Ayuda a mejorar la digestiónEsta verdura crujiente está llena de fibra insoluble que no daña el intestino, es decir, un tipo de carbohidrato que no se puede descomponer en los intestinos. Esta fibra insoluble ayuda a mantener saludable el sistema digestivo al agregar volumen a las heces y promover los movimientos intestinales regulares.Pero también es rico en fibra soluble, que se ha demostrado aumenta la cantidad de bacterias beneficiosas en el intestino. Esto se debe a que la fibra es la principal fuente de combustible para especies amigables como Bifidobacteria y Lactobacilli, bacterias que realizan funciones importantes, como proteger el sistema inmunológico y producir nutrientes críticos como las vitaminas K2 y B12.Puede ayudar a mantener el corazón sano y a nivelar la presión de la sangreLa col contiene pigmentos poderosos llamados antocianinas, de las cuales se ha demostrado que reducen el riesgo de enfermedades cardíacas, mientras que su contenido de potasio (2 tazas de col contienen 12% de la IDR) ayuda a mantener la presión arterial dentro de un rango saludable.Cómo incluirla en tus comidasLa col puede comerse cruda o cocida y se puede añadir en tanto en ensaladas, como sopas o guisados, por ejemplo, puedes hacer rollitos con ella y rellenarlos con atún o pollo. A continuación, te dejamos algunas de nuestras recetas con col más deliciosas, para que aproveches todos sus beneficios.Rollitos de col rellenos de polloEnsalada de col con zanahoriaSopa de col para la dietaCol rellena de arroz
La Sierra Tarahumara forma parte de la Sierra Madre Occidental. Sus etnias en México son Pimas u O´oba, Guarijios o Makirawe, Tepehuanos u Ódami y Rarámuris. Los rarámuris, pueblo tarahumara, viven en chozas de troncos de árbol que salpican las laderas de las montañas y los arroyos, en las altas mesetas. Sus habitaciones son las mismas desde tiempos precolombinos y no se acostumbran las sillas, ni las mesas.Las fiestas son su manera de mantenerse como grupo, la base de su reproducción social. Son el kórima, donde construyen sus redes de parentesco y se ayudan. Es donde se resuelven los problemas de la comunidad y las autoridades exclaman su discurso (nawésari), en el que le recuerdan a su comunidad lo que es ser un buen rarámuri. Su lengua se conserva por tradición oral, pues se transmite de padres a hijos y en el noreste de México, es hablada por 85 mil personas. De abril a junio es la temporada de siembra de la Sierra Tarahumara Alta y Baja, y en ella cosechan alrededor de 13 tipos de maíces nativos. Aquí los cuatro principales: Maíz apachito En lengua ráramuri sunú áwasi, es semicristalino y de color rosado. Es un maíz apreciado porque su crecimiento es veloz, es el primero en producir mazorca. Se usa en tortillas (remekes), tamales, chacales, tesgüino, entre otras. Maíz complejo cristalino Chihuahua O sunú bewali, puede ser blanco, amarillo o azul-morado. Es de los maíces con más grasa y proteína de los que se cultivan en la Sierra Tarahumara. Además es de los más resistentes a la sequía. Se emplea en la preparación del pinole, tortillas, tamales, tesgüino y chacales. Maíz pepitillaEste maíz, sunú chupéame, es el maíz ceremonial. Es harinoso y se “pica” fácilmente por insectos. Es escaso en la Sierra Tarahumara. Se emplea en la preparación de: tortillas, tamales y tesgüino, entre otras.Maíz rojo El sunú sitákame es un maíz dentado que se cultiva en la Sierra Tarahumara. Aún no se ha identificado su raza. No es muy resistente a la sequía, pero se aprecia por su color rojo quemado. Es rico en grasa y proteína. También se emplea en la preparación de tortillas, tamales y tesgüino.Fuente y fotos: Ana Rosa Beltrán del Río, investigadora mexicana de gastronomía y cocina tradicional. 
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