Licuados para beber todas las mañanas
Bebidas

Licuados para beber todas las mañanas

Por Kiwilimón - October 2011
  El desayuno es parte importante de nuestra alimentación diaria y como parte de éste muchas personas buscan los licuados como una alternativa nutritivia para brindarle a su cuerpo energía suficiente para sus actividades. Aquí les presentamos una lista de licuados muy sanos que se pueden preparar fácilmente. - Licuado de fresa y frambuesasLicuado de Chocolate con Leche de SoyaLicuado de MorasLicuado de PeraLicuado de Nopal NutritivoLicuado de Moras AzulesLicuado de Mora Azul y Naranja
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Ecuador podrá ser un país pequeño en tamaño pero inmenso en cuanto a gastronomía se refiere, ya que la comida tradicional ecuatoriana es abundante, exótica y diversa. Es por eso que a continuación te mostramos un listado con los platillos típicos de Ecuador que no podrás resistir y que te servirán para identificar la gran cantidad de ingredientes que los distinguen de otros países latinos. Fanesca de Ecuador La fanesca, también conocida como juanesca, es un guiso hecho con granos tiernos y bacalao con leche, que se prepara en Ecuador durante cuaresma. Este plato nace de la mezcla de la tradición indígena y la cultura española. Se dice que lleva 12 ingredientes, entre los cuales destacan los granos típicos andinos como choclo, chochos, habas y arvejas, en honor a los doce apóstoles. Locro de papa Si de comida tradicional de Ecuador hablamos, el locro de papa es una de las sopas más populares. Se trata de un guiso espeso originario de la sierra ecuatoriana, que se prepara con papa, queso, aguacate y salsa de ají. ¿Se te antoja? Encocado El encocado es un platillo típico de Ecuador originario de la provincia costera Esmeraldas. Puede hacerse con pescado o camarones bañado en salsa de coco, acompañado de arroz y plátanos fritos. ¡Es una verdadera delicia! Churrasco ecuatoriano Si bien el churrasco es un plato tradicional en toda América Latina, en Ecuador posee un sabor singular gracias a que la carne de res se asa a la plancha o a las brasas y se sirve con papas fritas, huevo frito y ensalada. Llapingachos Dentro de la gastronomía de Ecuador también destacan los llapingachos, unas sabrosas tortillas de papa cocida, rellenas con queso, bañadas en una deliciosa salsa de maní, que se acompañan con chorizo, huevo frito, ensalada y aguacate. Éste es quizá uno de los platillos ecuatorianos favoritos. Bolón de verde El bolón de verde, normalmente consumido a la hora de desayunar, es una esfera hecha de masa de plátano verde frita o asada, rellena de queso, carne o chicharrón. ¿Se te antoja con un cafecito? Como puedes observar, la combinación de sabores en la gastronomía ecuatoriana tiene resultados deliciosos, así que cuéntanos, ¿cuál es el platillo típico de Ecuador que se te antojó más?
El uso horario y las coordenadas geográficas pueden cambiar y, sin embargo, las mañanas del mundo entero huelen a café: a los procedentes de Etiopía, de Guatemala, de Colombia, de Brasil o de México; tierras cuyos componentes, alturas y temperaturas caen como anillo al dedo al cultivo del oro verde. Pero claro, no todos los cafés son ese placer a veces frutal, a veces terroso, que despierta a los sentidos lo mismo que al cuerpo. Si la taza está hecha en México, hay de dos: que sea soluble –el país es uno de los mayores consumidores de los llamados “instantáneos”– o que sea de grano –café procedente del comercio justo y de los microclimas que en su mayoría ofrecen una calidad inmejorable–. Lo primero que hay que saber es que la mejor taza de café mexicano no es soluble, sino de grano. ¿De qué estado en particular procede? Aquí, la respuesta se pone interesante. La tradición cafetalera nacional se importó en Veracruz a penas se descubrió que el café tenía propiedades estimulantes para el cuerpo. Desde el siglo XVIII las fincas cafetaleras proliferaron por las montañas y laderas de ese estado, de Oaxaca, de Chiapas, de Puebla, de Nayarit y de diez entidades productoras. De ahí que el mejor café de México provenga de varios orígenes y no sólo de uno. Lo importante es conocer lo que ofrece cada geografía y el “saber hacer” de cada productor (este término se emplea para hablar de las técnicas, el conocimiento y la experiencia alrededor de la producción de algo tan complejo como el café). Jesús Salazar, el Cafeólogo –doctor y filósofo que ha puesto al café de Chiapas en el ojo mundial– me cuenta que gran parte de los 500 mil caficultores nacionales pertenecen a etnias indígenas. Para él, este es un valor adicional que el café mexicano ofrece versus la competencia. ¡Conocimientos y cultura en cada taza! En Chiapas, uno de los orígenes del mejor café de México, se cultivan variedades clásicas como bourbón, typica, caturra e incluso marago en tierras de policultivos. ¿Y dónde creen que terminan los aromas y sabores de esos otros productos que crecen en la tierra? Acertaron. Todo eso le confiere características únicas al cafecito de la mañana. Tenejapa, Jaltenango, Monte Cristo son algunos de los poblados chiapanecos donde se produce café de gran calidad. Sin embargo, para el Cafeólogo no hay un área única que deba llevarse el título de La Mejor. Para él, en cada taza caben las montañas, la flora y la fauna, la gastronomía, la historia y cultura. Él dice que lo intangible le da un “valor agregado” a la taza de café perfecta.Otro estado en el que se produce el mejor café de México es Veracruz. En su territorio existe una combinación exitosa de suelos, humedad, sol y sombra que son el escenario perfecto para que las cerezas del café crezcan a sus anchas. No por nada el mayor número de medallas del concurso Taza de Excelencia México se ha quedado en la entidad. Poblaciones como Zongolica, Coatepec y Huatusco están bajo la mirada de los principales concursos de café mundiales, pues están haciendo las cosas bien desde el campo. Existen proyectos como el de Rodrigo Quirós y Carlos Juárez, de Ímpetus Café, que luchan diariamente para que, además de una buena producción, el café pase por un proceso de tostado de calidad y que su preparación en la barra sea la óptima. Si me preguntan a mí, las tazas más impresionantes que he probado en México proceden de la zona de Huatusco en Veracruz. La probé en Ímpetus Café en el puerto, junto a unas galletas recién horneadas. En la ciudad de México, Chiquitito Café tuesta e infusiona granos de Boca del Monte, en Veracruz, y de Pluma Hidalgo, en Oaxaca. Su café es excepcional. En Cucurucho, otro de mis favoritos personales, existe un café de pequeños productores llamado La Resistencia y que procede de Nayarit: una locura de notas cítricas. Sólo hay una forma de elegir el mejor café: experimentando con los granos que se tengan a la mano. Hazlo en café americano, moliendo los granos al momento, o como te guste. Sí, en pastel también se vale. ¿De dónde viene tu café favorito?
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
Un libro, un rollo de papel higiénico o incluso un cerebro humano podrían ser nada más y nada menos que pastel por dentro y fondant por fuera, pues algunos artistas de la repostería han probado que pueden hacer pasteles híper realistas y engañar a tus ojos.Videos de este tipo de pasteles se han vuelto virales y nos dejan incrédulos, además de que ahora dudamos de que lo que nos rodea sea real, pues internet ya ha convertido estas creaciones artísticas un meme, por supuesto.Aunque parecen ser de otro mundo, estos pasteles están hechos como cualquier otro, con pan, un poco de betún y mucho fondant. El fondant es un tipo de glaseado o icing, como el de las galletas y se usa comúnmente para esculpir o decorar pasteles, cupcakes y otros postres. Sin embargo, la textura del fondant es muy diferente a la mayoría de los glaseados y es lo que lo hace único.También conocido como pasta de azúcar, el fondant está hecho de azúcar, agua y jarabe de maíz, principalmente, pero el fondant que se usa para estos pasteles/esculturas de repostería suele tener además grenetina o glicerina añadidos.Imagen tomada de Instagram, @redrosecake_tubageckil.Entre las formas caseras de hacer fondant, hay fórmulas que incluyen azúcar glass y bombones (malvaviscos), pero definitivamente, ese tipo de fondant no es muy útil para hacer pasteles realistas.Hay muchos chefs famosos por sus pasteles realistas, algunos de los más populares son Natalie Sideserf, Luke Vincentini o Debbie Goard, cuyos videos e imágenes de pasteles con formas de objetos como vasos de café o animales, como armadillos o perros, han hecho mucho ruido en redes sociales.Imagen tomada de Instagram, @lukevincentini.Además de los memes, estos pasteles también han desencadenado el debate sobre el fondant, pues muchas personas no lo comen o creen que es un ingrediente terrible por estar hecho de azúcar. ¿Tú que opinas de estos pasteles y el fondant?
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD