Cocinando con menos grasa

Por Kiwilimón - Marzo 2012
  La grasa le aporta sabor a la comida, no podemos negarlo, pero a estas alturas ya sabemos que no hace nada bien ingerir mucha cantidad o despreocuparnos por completo cuando cocinamos o cuando la tenemos en el plato. Pero es posible cocinar con menos grasa y mantener los sabores, así que aquí les dejamos algunos consejos:
  • En la medida de lo posible usa productos reducidos en grasas.
  • En lugar de aceite, usa spray vegetal; y cuando elabores una vinagreta agrega más vinagre que aceite.
  • Opta por la carne magra. Eso no significa carne mala, el lomo es un excelente corte y muy pobre en grasas. Claro, nada de achuras y embutidos.
  • Las hierbas son un buen complemento para darle sabor a la comida. En épocas antiguas se utilizaban mucho pero la sal les ha ganado a todas. Hoy es tiempo de redescubrirlas: orégano, pimientos, perejil, salvia, laurel y claro, no podemos olvidarnos de las cebollas y el bendito, aromático y sabroso ajo.
  • Las comidas con grasa satisfacen rápidamente el apetito pero se digieren más despacio así que si reduces las grasas es posible que tengas hambre más veces al día. ¿La opción? Tener a mano cereales, frutas o queso light. Son buenos aperitivos.
  • Si tienes un buen trozo de carne con grasa y te parece un problema sacársela toda, bueno, no lo hagas. La cuestión es reducir la grasa, no eliminarla por completo así que corta lo más que puedas y deja algo para que dé sabor. Después, en el plato y cumplido el cometido te encargarás de eliminarla.
Y recuerda, si vas a comer alimentos con grasa lo mejor es comer poco para que seguir una alimentación sana. Recetas recomendadasConoce aquí un listado de recetas muy saludables
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Si en estos días de quedarte en casa uno de tus planes fue plantar algún vegetal o fruta, no fuiste el único, pues también en la estación espacial internacional se dieron a la tarea de hacer crecer su propia comida y en específico, este mes obtuvieron sus primeros rábanos.Pero los rábanos no son lo único que se ha cosechado en el espacio, pues de acuerdo con una hoja de datos de la NASA, ya se han completado 11 experimentos de cultivo de verduras para el consumo humano como parte de un programa. La primera cosecha se hizo 2015 y fue una lechuga romana roja y antes de los rábanos, en 2019, se cosechó mostaza Mizuna.La NASA eligió los rábanos este año porque maduran en menos de un mes y tienen una “formación de bulbo sensible” que permite el análisis de los efectos del CO2, y la adquisición y distribución de minerales. Nicole Dufour, responsable del programa, contó que cosechar una variedad de cultivos les “ayuda a determinar qué plantas prosperan en microgravedad y ofrecen la mejor variedad y el mejor equilibrio nutricional para los astronautas en misiones de larga duración”.Fue la astronauta Kate Rubins quien cortó los rábanos este lunes 7 de diciembre y en el canal de YouTube de la NASA se puede ver en 10 segundos los 27 días de crecimiento en el Advanced Plant Habitat (APH), dentro de la Estación Espacial Internacional.Además, estos rábanos espaciales no serán los únicos, pues la NASA dice que se plantará y cosechará una segunda ronda de este vegetal antes de que mandar ambas tandas a la Tierra, para compararlos con un tercer conjunto de "rábanos de control", pero cultivados en tierra firme.Lo que se espera de estos cultivos en el espacio es que ayuden a la NASA a lograr su “exploración sostenible” de la Luna para el final de la década, y así poder alcanzar mayores extensiones del espacio desde allí. A continuación puedes ver cómo crecen los rábanos en el espacio y si después de leer esto se te antojaron, también te dejamos unas recetas para comerlos.Snack con rábano y pepinosBotana de rábanos
Probar el enjuague de agua de arroz para el pelo hace que se fortalezca y crezca, pero ¿qué te puedes poner en las uñas para lograr este cometido? Esta vez no se trata de un remedio casero, sino de alimentos que te ayudarán a fortalecer las uñ, Una gran cantidad de nutrientes en los alimentos pueden ayudar a tus uñas y hacer que pasen de secas y quebradizas a sanas y fuertes. Algunos de los alimentos que pueden mejorar la salud de tus uñas incluyen frutas, carnes magras, salmón, verduras de hoja, frijoles, huevos, nueces y cereales integrales. A continuación te contamos sobre algunos de ellos.Carnes magrasPavo, pollo o carne de vaca pueden hacer por tus uñas algo parecido a lo que hacen por los músculos, debido a su contenido de proteína, pues las uñas están hechas de proteínas, así que incluir aves, pescado, carne de res y cerdo magras te ayudará a mantener las uñas en la mejor forma.FrutasComer mucha fruta es una manera fácil y deliciosa de obtener muchos nutrientes y vitaminas en tu dieta, además de que son excelentes para tus uñas. En especial las moras, pues estas son ricas en antioxidantes, los cuales ayudan a proteger las células del cuerpo contra el daño de los radicales libres.De igual manera, las fresas y los kiwis tienen altos niveles de vitamina C, que ayuda a producir colágeno, el cual naturalmente hace que las uñas sean más resistentes.Verduras de hojas verdes oscurasLas verduras de hoja verde, como la col rizada, las espinacas, el brócoli y el kale, le proporcionan al cuerpo suficiente hierro, ácido fólico y calcio para que las uñas sean resistentes y fuertes.VegetalesHay muchas verduras que fortalecen a las uñas, por ejemplo, los tomates y los pimientos están repletos de vitamina C, que es excelente para los niveles de colágeno, y las papas, camotes y las zanahorias tienen un alto contenido de vitamina A, que proporciona los antioxidantes necesarios para mantener las uñas protegidas y fuertes.HuevoYa sea que te gusten como desayuno o como parte de tu ensalada a la hora del almuerzo, el huevo es una de las pocas fuentes dietéticas de vitamina D y su contenido de proteínas es crucial para unas uñas fuertes. A diferencia de las carnes, la proteína de los huevos es muy digerible y el cuerpo la absorbe fácilmente.Estos alimentos son muy fáciles de incluir en tus comidas diarias, así que olvídate de la clásica gelatina y mejor añade algunas de estas opciones para mantener las uñas fuertes.
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
Las roscas de reyes son un pan mexicano que se parte el 6 de enero para compartir en familia. Usualmente las roscas se decoran con costra de vainilla, higos, fruta cristalizada, ate y hasta hace poco, acitrón. Sin embargo, esto ya no es posible así que a continuación te explicamos por qué ya no podemos ponerle acitrón a las roscas de reyes. ¿Qué es el acitrón? Antes de poder explicarte acerca de esta prohibición, es necesario que conozcas qué es el acitrón y de dónde proviene. Este dulce mexicano se prepara con pulpa de biznaga, un tipo de cactus que crece en zonas áridas como Sonora y Chihuahua. La pulpa de biznaga se pela y se unta con un jarabe hasta alcanzar 70% de azúcar, se sustituye por el jugo de la planta y posteriormente se corta en pequeños pedazos para poder ser distribuida en el mercado. El problema es que las biznagas tardan entre 14 y 40 años en crecer, así que producirlas no es tan fácil como parece. ¿Por qué ya no podemos comer acitrón en las roscas de reyes? Debido a esta precisa razón, en 2005 la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (ahora SADER), clasificó a las biznagas como especie protegida, limitando así la explotación de estas plantas comestibles, aunque muchos las siguen cortando de manera ilegal. Es por eso que debemos evitar comprar roscas que contengan acitrón, lo cual no es nada complicado, ya que actualmente existen decenas de opciones diferentes para probar una rosca deliciosa y que no vulnere la existencia de otros seres vivos. Si no sabes dónde comprar tu rosca de reyes, AQUÍ te dejamos algunas opciones de roscas extraordinarias que no te puedes perder.
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