Comida mexicana para las épocas decembrinas
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Comida mexicana para las épocas decembrinas

Por Adriana Sánchez - Noviembre 2020
Se acercan las fiestas decembrinas y ya sean posadas, reuniones o cenas navideñas, la comida mexicana siempre es la protagonistas en cada ocasión. Por eso te presentamos las mejores opciones para salir de cualquier apuro y consentir a tus invitados en diciembre. ¡No te pierdas estos platillos mexicanos fáciles!

Buñuelos

Los buñuelos son un postre representativo de las fiestas decembrinas, especialmente de las posadas. A continuación te mostramos un par de recetas fáciles para que prepares los mejores en casa.

Ponche Navideño

¿Qué sería de los buñuelos sin un buen ponche navideño? Acompáñalos con nuestra receta secreta que calentará el interior de todos tus invitados en esas noches frías de invierno. ¡Ninguna mejor receta para las posadas!


Tamales

Los tamales son un antojito mexicano ideal para cualquier ocasión, pero hay que aceptarlo, en diciembre saben mucho mejor, ¡cómo de que no! Te compartimos una pequeña lista para que tengas variedad de dónde escoger y sorprender a todos en tus fiestas decembrinas.

  

Atole

Si el ponche navideño no te convence, entonces estas recetas de atole seguramente serán una opción increíble para acompañar los alimentos de las posadas o reuniones navideñas. Además de tener gran sabor, son calientitas y fáciles de hacer.
  

Tostadas de guisados

Lo mejor de las tostadas de guisados es que son recetas mexicanas muy económicas y rendidoras. Sorprende a tus invitados en tus reuniones navideñas con estas deliciosas opciones para preparar tostadas de tinga, de pata y más.

Gelatina navideña

Lo bueno de las gelatinas es que son postres fáciles que no necesitan horno, alcanzan para todos y pueden inundar de espíritu navideño con su delicioso sabor. ¡Prepara estas gelatinas navideñas y endulza las épocas decembrinas como nunca!

¿Agregarías a la lista alguna otra receta mexicana para fiestas decembrinas?
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Calificaciones (3)
Ana Maria Zavala
04/12/2020 09:39:42
Todo se ve muy rico, gracias por compartir
Carmen Hernandez
04/12/2020 02:54:28
Muy buen menu
Miki San
20/11/2020 15:42:08
Muchas gracias por las recetas, estan excelentes
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Con una cajita de bicarbonato de sodio prácticamente podrías limpiar toda tu casa. Este ingrediente básico de repostería es una joya para cuando estás intentando usar remedios caseros y naturales en tu rutina de limpieza y nosotras te contaremos cómo utilizar bicarbonato para limpiar.Cuando de limpieza se trata, el bicarbonato es muy versátil, pues se puede usar como un abrasivo suave, un agente desengrasante y un desodorante para disolver la suciedad, eliminar los olores y cortar el cochambre.El bicarbonato de sodio es un agente leudante (es decir, ayuda a que los platillos tengan volumen) que normalmente se usa para ayudar a que los productos horneados se eleven. Por lo general, el mismo bicarbonato que sirve para hacer cupcakes también puede ser utilizado como producto de limpieza natural.Limpieza en la cocina con bicarbonato de sodio Evitar el uso de limpiadores a base de productos químicos en un lugar donde preparas la comida podría ser lo ideal, pues estos pueden ser muy tóxicos y los limpiadores naturales también funcionan bien. Estas son algunas opciones sencillas que puedes tener para limpiar con bicarbonato de sodio.Para desengrasar el horno por fuera, mezcla 3 partes de bicarbonato con 1 parte de agua tibia para formar una pasta. Luego calienta ligeramente el horno durante unos minutos y apágalo. Limpia el cristal de la puerta con un paño húmedo, extiende la pasta en ambos lados de la puerta del horno y deja actuar de 2 a 3 horas hasta que la pasta cambie a un color marrón.Finalmente, limpia ambos lados de la puerta con una esponja húmeda y listo. Puedes usar un raspador de plástico para eliminar cualquier exceso.Para quitarle el mal olor a las esponjas para lavar platos, sumérgelas en un recipiente lleno de agua tibia con 4 cucharadas de bicarbonato de sodio disuelto. Luego déjalas secar al aire y el bicarbonato de sodio habrá hecho maravillas al absorber los olores.Para mantener el refrigerador fresco, el bicarbonato también es un gran aliado. Coloca un tazón pequeño con bicarbonato dentro del refri para ayudar a neutralizar los olores, este funcionará como una esponja para absorber los malos olores y sólo tienes que cambiarlo aproximadamente cada mes.Para quitar las manchas de tópers, déjalos remojando en un recipiente con agua caliente con una pizca de bicarbonato de sodio durante toda la noche y quedarán impecables.El bicarbonato de sodio tiene muchos usos, pero definitivamente, los que te ayudan a limpiar la cocina de manera natural se convertirán en tus favoritos. 
La forma que tiene el cuerpo de comunicarse físicamente con nosotros es a través del dolor, de la incomodidad, de la sed, del hambre. El apetito es una sensación que llega en varios momentos del día y por la cual tenemos la necesidad de ingerir alimentos; malo cuando llega sin previo aviso, cuando comemos sin sentirla, cuando aun después de comer no cesa. A través del apetito es que nuestro cuerpo expresa una insatisfacción que no siempre es corporal. En un estado de consciencia plena –en conexión al presente, en sincronía con el cuerpo y sus sensaciones- podemos identificar plenamente desde dónde se produce el apetito. Para ello hay que hacer una observación interna: en el dentro se resguardan más que órganos; en el dentro se expresan un sinfín de sensaciones que siempre tienen algo que contarnos sobre nosotros mismos.  Tener una buena comunicación con el cuerpo es elemental para la conservación de la salud y por supuesto, para dejar de pelear con la comida, para dejar de saltar de una dieta a otra, para dejar de enemistarnos con el afuera cuando en realidad lo que sucede es que hay una desconexión con el dentro. La comunicación con el cuerpo no es una locura del new age. La comunicación corporal significa aguzar los sentidos hacia lo más tangible que tenemos; tomarse el tiempo y el espacio para escuchar al cuerpo. Basta con respirar un par minutos tomando conciencia de la inhalación y la exhalación e ir escaneando cada una de las partes del organismo –sí, como si fuéramos una máquina de rayos x–. “Esta es mi nariz. Esta es mi boca, mis vísceras, mis músculos, mi sangre, mi piel…” A partir de unos instantes notaremos cómo se encuentra mi dentro: qué duele, qué se siente bien, qué le hace falta. La meditación, entonces, se convierte en un diálogo corporal en el que el sabio más sabio nos revela su estado anímico, físico y emocional.  A partir de esta práctica diaria comenzaremos a tomar mejores decisiones alimenticias y, por supuesto, identificaremos desde dónde viene el hambre que experimentamos. Según Jane Chozen Bays, una escritora y teórica del mindful eating, existen siete tipos de hambre. Hambre visual: surge, por ejemplo, cuando vemos un pastel siendo cortado y de cuyo esponjoso interior emerge una lava de chocolate derretido. Es el llamado food porn: estímulos hechos a través de la comida que despiertan la sensación de quererlo ¡ya! Hambre olfativa: ¿existe algo más seductor que el aroma que arroja una olla de tamales? ¿Las notas de un café? ¿Unas galletas en el horno? No lo creo. Todo eso es una cubetada de agua a esa hambre que se despierta a través de la nariz. Hambre bucal: muchos de nosotros la vivimos en la pandemia; llega con el impulso de querer masticar algo, roerlo, porque sentimos angustia, porque experimentamos ansiedad. Ésta no encontrará saciedad hasta que la crisis ceda o la conciencia del momento y de lo que estamos sintiendo, aterrice en nosotros. Hambre estomacal: esta es producto de la vacuidad, o al menos de tener espacio en el órgano al que algunos médicos orientales llaman el segundo cerebro. Es normal tener hambre estomacal después de algunas horas de ayuno. Hambre celular: el hambre que las embarazadas expresan en antojos. Se basa en los requerimientos del cuerpo pues según sus cálculos perfectos y sabios, existe un déficit de nutrientes o una conversión desbalanceada entre energía y fuentes de poder. Este tipo de apetito suele aparecer tras el ejercicio intenso. Hambre mental: llega a nosotros cuando un estímulo enciende un recuerdo de la infancia, de lo que consideramos relevante culturalmente o de lo que aprendimos que era delicioso. Esta hambre nos salta en la cabeza cuando estamos a dieta o restringidos de alimentos; cuando extrañamos eso que nos cocinaban en casa o que evoca algún momento feliz. Hambre del corazón: cuántas veces nos hemos comido la falta de dulzura, de alegría, de amor, el abandono o el rechazo. Esta es el hambre que busca desesperada –y también inasequiblemente– cerrar una grieta emocional a través de kilos y litros de comida y bebida. Intentamos llenar un vacío emocional con algo físico en el que más pronto llega la culpa y el castigo que la alegría. Por esta razón es que los psicólogos recomiendan no convertir la comida en castigo ni en recompensa al educar a los hijos.La meditación o la práctica de mindfulness (tomar conciencia del aquí y el ahora durante varios minutos al día), nos hace contactar claramente con los pensamientos, las emociones y, por supuesto, con el organismo. Si nos tomamos el tiempo para conocerlo iremos aprendiendo sobre sus carencias, sobre cómo manifiesta las faltas emocionales y sobre sus necesidades fisiológicas. Al final, escuchando al sabio, tomarás mejores decisiones alimenticias. Mejores decisiones en general, pues.
El precio del gas va cada día en aumento y si eres de los que se preocupan por su economía, entonces esto te interesa. Aprende cómo puedes aligerar tus gastos mensuales con estos consejos sencillos consejos sobre cómo ahorrar gas en la cocina. 1. Limpia tu estufa correctamente Además de ser imprescindible para la higiene y tu salud, limpiar correctamente la estufa te ayudará a asegurarte de que los quemadores estén libres de obstrucciones, especialmente de grasa acumulada y hollín. Cuando estos se tapan, se produce una mala combustión y esto ocasiona un mayor gasto energético de gas, así que asegúrate de limpiar bien los quemadores de tu estufa. 2. Utiliza ollas y sartenes de acero Procura utilizar ollas y sartenes que estén hechos de acero inoxidable, ya que este material es un excelente conductor de calor y te ayudará a usar menos gas al cocinar, a diferencia del barro y el hierro. Recuerda limpiar bien estos utensilios, ya que además de alargar su tiempo de vida, ayudarán a calentar más rápido tu comida. 3. Tapa las ollas No olvides tapar las ollas cuando estés cocinando tus alimentos, pues te ayudará a tener una cocción más rápida, concentrar mejor los sabores y aromas de la preparación, y por supuesto, ahorrarás mayor cantidad de gas. 4. Mantén un buen nivel de temperatura Puedes iniciar la cocción de tus alimentos con fuego alto e irlo bajando conforme avance tu proceso de cocina. De hecho, es recomendable apagar la lumbre cuando tus alimentos estén casi cocinados y así dejar que se terminen de preparar con el calor restante. 5. Prepara los ingredientes antes de cocinar Muchas veces desperdiciamos gas al dejar la estufa prendida mientras esperamos que los alimentos se terminen de descongelar o mientras los lavamos, picamos y pelamos. Olvídate de esa vieja costumbre y mejor haz todos esos pasos primero para que cuando calientes tus ollas y sartenes, sólo sea cosa de cocer, mezclar y sazonar sin perder más tiempo y energías. 6. Cocina en grandes cantidades Otro consejo infalible para ahorrar gas es cocinar en tandas grandes, ya que si preparas los guisados de toda la semana o toda tu comida del día, puedes recalentarla rápidamente sin tener que volver a utilizar tanto gas. 7. Utiliza ollas a presión Piérdele el miedo a la olla de presión y aprovecha todos sus beneficios para cocinar tus alimentos, pues ésta cocina los alimentos mucho más rápido y ahorra hasta un 50% de gas. 8. Regula el uso del horno Cuando utilices el horno de tu estufa, procura abrirlo lo menos posible. Cada vez que se abre el horno aunque sea por unos segundos, se pierde un 20% de calor y esto genera un mayor gasto de gas. ¿Ya aprendiste cómo ahorrar gas en la cocina?
Las frutas de verano en México son la mejor excusa para llenar de sabor a tu familia y combatir el calor con los poderes del mango, la sandía, el durazno y muchas otras delicias que no se pueden perder. Descubre cuáles son las frutas de verano en México y no te las pierdas. Durazno Aprovecha los meses de junio a agosto y sácale todo el jugo al durazno, una fruta dulce que bien puede pasar como postre. El durazno está lleno de fibra, vitamina A, C, E y K, además de potasio, cobre y magnesio. Mango México es uno de los países donde mayor diversidad de mango existe, así que aprovecha esta fruta de verano y prepara las mejores ensaladas, helados, cheesecakes o bebidas con él. Algunos tipos de mangos que no debes dejar pasar con el mango ataulfo, manila, ataulfo, kent y petacón. Piña La piña sabe bien en postres dulces o botanitas saladas, así que aprovecha sus vitaminas, antioxidantes y enzimas para mejorar tu digestión mientras comes una de las mejores frutas de verano en México. Pitaya La pitaya, también conocida como el fruto del dragón, tiene propiedades diuréticas gracias a sus grandes cantidades de agua, además de ser una fuente de minerales como hierro, calcio, fósforo y vitaminas B, C y E. Mamey El mamey es por excelencia la fruta de verano en México, ya que lo podemos encontrar principalmente en Chiapas, Veracruz, Tabasco y en Yucatán. Su pulpa se puede utilizar en helados, licuados y otros postres, mientras que su huesito sirve para crear cosméticos naturales. Sandía La sandía es esa fruta de verano refrescante y dulce, ideal para comer con chilito, en helado, en agua y otros postres deliciosos que pocos pueden resistir. Entre los beneficios de la sandía podemos encontrar que es que está compuesta por un 90% de agua, así que con ella te podrás saciar fácilmente. Melón El melón podría ser ese postre refrescante que te aportará fibra, potasio y vitamina C, así que prepáralo como más te guste y aprovéchalo en esta temporada de verano. ¿Cuál es tu fruta de verano favorita?
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