Las mejores 10 recetas con chocolate
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Las mejores 10 recetas con chocolate

Por Kiwilimón - Junio 2014
Hola a todos mis lectores. Para esta ocasión deseo dedicar este espacio al chocolate, sí, una de las delicias milenarias que al paso de los años no deja de ser el preferido de muchos. El chocolate tiene su historia, y se preparan muchos tipos de platillos con este ingrediente, los cuales varian en su forma y presentación, así como en su sabor, de acuerdo en qué sea usado o cómo se prepare. El chocolate, además, posee diversos beneficios comprobados para la salud, como por ejemplo:
  • Previene enfermedades del corazón
  • Disminuye el riesgo de accidente cerebrovascular
  • Aumenta el colesteron bueno
  • Disminuye la presión arterial
  • Mejora la visión
  • Refuerza el estado de ánimo
  • Previene el cáncer
  • Ayuda a vivir más tiempo
Éstos son algunos de los vastos beneficios que aporta el chocolate a la salud. Eso sí, es importante no excederse, ya que todo exceso conduce a problemas que pueden ser muy leves o de caracter complejo. Una vez que hemos conocido algo respecto del chocolate, ahora deseo dejarles algunas recetas con chocolate que les gustarán y que podrán preparar en casa de forma fácil y económica. Tomen nota.

Pastel de Chocolate Glaseado con Chocolate

Galletas de Chocolate con Corazón de Caramelo

Paletas de Americano

Muffin de Chocolate Oscuro

Cake de Chocolate y Plátano

Ponquesitos de Lava de Chocolate

Trufas Chocolate

Fondue de Chocolate con Fresas y Plátano

Chocolate Caliente Mexicano

Brownie

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El coco es una deliciosa fruta tropical que además de servir para decorar postres, preparar piñas coladas o utilizarse para hacer aceite, manteca, leche y hasta harina, tiene múltiples beneficios para la salud; no por nada el coco va ganando más y más popularidad entre las personas. ¡Atrévete a conocer y aprovechar todas las propiedades del coco! Propiedades del coco Puede que la pulpa de coco contenga gran cantidad de calorías, pero la OMS la recomienda para chicos y grandes, en cantidades moderadas, por supuesto, debido a que entre las propiedades del coco encontramos que es rico en fibras y minerales como potasio, fósforo, magnesio, hierro y vitaminas E, C, y B. Además, el coco también funciona como bactericida, antioxidante y protege a nuestro hígado, sistema inmunológico y corazón, tal como informa la Fundación Española del Corazón. ¿Cuáles son los beneficios del coco? El coco es un alimento ideal para ayudar a tratar la osteoporosis y reforzar los músculos gracias a propiedades como el potasio, el calcio y el hierro.Los beneficios del agua de coco incluyen fibra, proteínas, antioxidantes, vitaminas y minerales. Además, de acuerdo a investigadores de la Universidad Southeast, en Nueva Albany, es ideal para rehidratar el cuerpo y restaurarlo después de hacer ejercicio.Por su parte, las propiedades del aceite de coco ayudan a mantener el cabello saludable y la piel hidratada.El coco también funciona para limpiar los riñones, así como para aliviar molestias en el sistema digestivo, como náuseas, vómito, gases y en ocasiones, hasta problemas urinarios.¿Ya conocías las propiedades y beneficios del coco?
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
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