Cocteles hechos en casa para recibir la primavera
Recomendaciones Gastronómicas

Cocteles hechos en casa para recibir la primavera

Por Fernanda Balmaceda - Marzo 2021
Esta temporada invita a calmar la sed con sabores, texturas y aromas insospechados. Sin duda una gran regla para seguir la frecuencia de las notas primaverales es aprovechar los frutos que esta temporada nos regala tales como frutas, flores, hierbas y bebidas refrescantes como cerveza y espumosos. 

Aquí te presentamos 3 recetas de cocteles ideales para acompañar esta primavera: 

Lager pop 
Mixólogo Luis C. Iriarte
Ingredientes: 
30 ml de licor de mandarina 
150 ml de refresco de toronja 
2 toronjas supremas
1 top de cerveza lager 
Procedimiento: 
En un vaso cervecero, integra todos los ingredientes y finaliza con la cerveza. Decora con una garnitura de toronja. 

Tokyo té 
Mixólogo Luis C. Iriarte
Ingredientes: 
15 ml de midori
15 ml de vodka 
15 ml de ron
15 mil de ginebra 
15 mil de tequila 
15 ml de triple sec
30 ml de jugo de limón verde 
30 ml de jarabe simple 
Hielo al gusto 
Procedimiento: 
En un shaker vierte todos los ingredientes, agita con hielo y sirve. 

Ganso rojo 
Mixólogo Israel Díaz
Ingredientes: 
2 frambuesas 
2 moras azules 
20 ml de jarabe de romero 
15 ml de jugo limón amarillo 
1 varita de canela 
1 varita de romero 
45 ml de vodka
15 ml de licor de naranja 
Hielo al gusto
1 vara de romero 
Procedimiento: 
Con ayuda de un mortero, macera la fruta con el jarabe de romero y el jugo de limón. Sobre un plato, enciende las varitas de canela y de romero. Tapa con una copa alta para ahumarla. Mientras se queman, en un shaker con hielo vierte el vodka, el licor de naranja y la fruta macerada. Realiza un doble colado y sirve en la copa con hielos y una ramita de romero fresca.
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Probar la gastronomía de Honduras es transportarse a ese país centroamericano lleno de sabor, música y cultura. De hecho, la comida tradicional de Honduras fusiona lo mejor de la gastronomía indígena, española y un toque de la caribeña con tintes de comida africana, así que si quieres descubrir los secretos detrás de sus delicias, aquí te presentamos algunos de los mejores platillos de comida típica de Honduras. Baleada La baleada es esa garnachita hondureña ideal para desayunar en las mañanas. Se trata de una tortilla de trigo doblada y rellena de frijoles, queso rallado, jamón o crema agria. En ocasiones también puede llevar carne molida, huevo cocido y col. Catrachas Similares a los sopecitos mexicanos, las catrachas de Honduras son pequeñas tortillas fritas con frijoles rojos, queso rallado y cebollita. Este platillo típico de honduras es muy económico y fácil de preparar.Tapado olanchano Este plato fuerte es una delicia de la gastronomía hondureña, pues se trata de diferentes tipos de carne asada, hervida en leche de coco que se acompaña con verduras fritas, plátano y yuca, un tubérculo parecido al camote. Candinga También conocida como chanfaína o revoltijo de hígado, la candinga es un platillo típico del norte de Honduras, donde marinan el hígado de cerdo en jugo de naranja, se cocina con verduras y se acompaña con arroz. Ticucos Los ticucos son una comida típica de Honduras que se asemeja a los tamales mexicanos, pero en su versión la masa se prepara con caldo de pollo y chile y se bañan con salsa de tomate. ¿Se te antojas estas comidas típicas de Honduras?
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
En México, el 10 de mayo es un día muy importante, porque se celebra el Día de las Madres, pero no somos el único país que reconoce el mérito de la labor de maternar. La efeméride puede cambiar de fecha de acuerdo con el lugar, pero en casi todo el mundo se hace una celebración para cuando es el Día de las Madres.De acuerdo con varias fuentes, la festividad se conmemora desde la tradición de los griegos de homenajear a Rea, la madre de todos los dioses, con rituales y regalos al inicio de la primavera. Pero fue hasta el siglo XX que el día se conformó oficialmente, impulsado por una mujer que nunca fue madre.Fue Anna Jarvis, una mujer estadounidense, quien impulsó una campaña para celebrar “El Día de las Madres”, después de que su madre muriera. Tras varios años de activismo, logró confirmar la fecha para el segundo domingo de mayo en Estados Unidos.El festejo alrededor del mundoUna vez establecido en Estados Unidos, el Día de las Madres fue adoptado por otros países y culturas, donde se le ha dado diversos significados, asociados con eventos religiosos, históricos o legendarios, y se celebra en fechas diferentes.Los meses que engloban la celebración en distintas partes del mundo son marzo, abril y mayo, mientras que la fecha más común para saber cuándo es el Día de las Madres es el segundo domingo de mayo. Algunos de los lugares en los que se adoptó esta fecha son Estados Unidos, Canadá, la mayoría de los países europeos, Australia, Nueva Zelanda, India, China, Japón, Filipinas y Sudáfrica.Entre los lugares que tienen una fecha distinta a esta regla se encuentran el Reino Unido e Irlanda, que celebran el Día de la Madre el cuarto domingo de Cuaresma; o la mayoría de los países árabes, que celebran el Día de la Madre el 21 de marzo (con el equinoccio de primavera). Por su parte, la mayoría de los países de Europa del Este celebran el Día de la Madre el 8 de marzo.Cómo celebran el Día de las Madres otros paísesMientras que en Japón el Día de la Madre también tiene lugar el segundo domingo de mayo, el día está simbolizado con claveles, que representan una fuerza suave que poseen las madres, en Francia tiene lugar a finales de mayo o principios de junio, dependiendo de cuándo se lleve a cabo Pentecostés. En el Fete des Meres se celebra a las madres con un día relajante de comida y regalos y pasando tiempo con la familia.En países árabes como Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, el Día de la Madre se celebra el 21 de marzo. Se cree que la festividad de Egipto evolucionó a partir de las celebraciones de la diosa egipcia Isis, que representa la maternidad. Los antiguos griegos y romanos adoptaron la tradición egipcia de los veleros llenos de flores alrededor de las ciudades para conmemorar el día.No cabe duda de que el papel de las madres alrededor del mundo es tan importante y universal, que sobrepasa cualquier frontera.
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