Tienes que leer esto si eres de los que ODIA el huevo
Recomendaciones de Cocina

Tienes que leer esto si eres de los que ODIA el huevo

Por Kiwilimón - March 2017
En los desayunos, en los pasteles, en los alimentos lampreados, el huevo está presente en muchísimos platillos. Pero no te preocupes, ¡tienes más opciones de lo que crees! Hemos hecho una selección de recetas especialmente para las personas a las que no les gusta el huevo.

Desayunos

Pudín de chía con coco, dátiles y mango Llénate de energía con este pudín con frutas. Rollitos de jamón con queso Prepara en 10 minutos un desayuno rico y sin huevo. Crepa de garbanzo rellena de papitas y champiñones al orégano Disfruta una deliciosa crepa sin yemas ni claras.  

Entradas

Arroz frito de quinoa Esta es una excelente opción de entrada o acompañamiento para un platillo vegano. Gorditas de papa y queso Acompáñalas con lechuga, crema y un poco de salsa. Ensalada de espinaca baby y fresas Prepara esta fresca ensalada, ideal para los días calurosos.  

Platillos fuertes

Pimientos rellenos de carne molida Para un sabor aún más especial, agrega queso y gratínalos en el horno. Alitas de pollo con miel picantes Las alitas no siempre se rebozan con huevo. Disfruta esta deliciosa receta sin huevo. Enchiladas de pollo con chile poblano Consiente a tus comensales con estas cremosas enchiladas.  

Postres

Crema catalana No te quedes con el antojo de una natilla. Esta receta no lleva huevo. Cheesecake sin hornear Te podemos asegurar que este es el cheesecake más rico que probarás (y lo mejor es que no lleva huevo). Pastel de chocolate Jamás te imaginarías que un postre de chocolate sin leche y huevo puede quedar tan bien.  

¿Cuál de todas estas recetas ya has probado? Compártenos tu experiencia con estos platillos sin huevo.

 
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Los chilaquiles son uno de los antojitos favoritos de los mexicanos y es que gracias a su naturaleza tan versátil, nunca pueden faltar para desayunar, curarse las crudas o almorzar en familia. Existen chilaquiles verdes, rojos, crujientes y aguados pero, ¿alguna vez has probado estos platillos extravagantes con chilaquiles? Pan de muerto relleno de chilaquiles Los mexicanos siempre nos ponemos creativos a la hora de comer, pero inspirados por la temporada de Día de Muertos, usuarios en redes sociales popularizaron la receta de pan de muerto de ajonjolí con chilaquiles. Este extravagante platillo puedes encontrarlo en Chilaquil del Valle, en CDMX. ¿Te atreverías a probarlo? Foto: Chilaquil del Valle  Chilaquiles rellenos ¿Qué sería mejor que unos crujientes chilaquiles rellenos de algún otro ingrediente como chicharrón prensado, queso o carne? Exacto, no existe nada más sabroso. Por eso, otra de las mejores invenciones modernas son los chilaquiles rellenos, bañados de tu salsa favorita. Concha rellena de chilaquiles Sabemos que pocas cosas podrían sorprenderte después de leer los últimos dos extravagantes platillos hechos con chilaquiles pero por ahí del 2018, surgió una nueva receta que horrorizó a muchos y conquistó a otros tantos: las conchas rellenas de chilaquiles, un invento traído por Asu’Mecha a CDMX, inspirados por la bomba veracruzana (conchas rellenas de queso y frijoles). ¿Súper sí o mejor no? Tecolotas o tortas de chilaquilesLas tecolotas son, quizás, los platillos con chilaquiles más normalizados actualmente, ya que al igual que las guajolotas, forman parte indispensable de los desayunos godines chilangos. ¡Son tortas rellenas de chilaquiles sumamente deliciosas! Las originales las encuentras en La Esquina del Chilaquil, o bien, puedes preparar tu propia versión en casa. Pizza de chilaquiles La pizza, al igual que los chilaquiles, es un plato muy versátil, lleno de posibilidades infinitas y a pesar de que aún no sabemos a quien se le ocurrió originalmente, crearon la pizza de chilaquiles, juntando lo mejor de dos mundos. Este manjar puedes encontrarlo en diversos restaurantes chilangos, ya que se ha popularizado bastante, pero la pizzería El Perro Negro fue una de las pioneras. Burritos de chilaquiles ¿A qué otro platillo se le pueden rellenar chilaquiles? A los burritos, por supuesto. Y es que la mezcla de tortillas de harina con frijoles, queso y chilaquiles, por muy extraño que suene, es un manjar que no podemos evitar recomendarte. ¡Pruébalos en salsa verde! ¡Seguro que nunca imaginaste estos 6 deliciosos y extravagantes platillos con chilaquiles!
Pocos personajes aman la comida tanto como Homero Simpson. ¿Quién como él estaría dispuesto a arriesgar su vida por un bocado de Fugu o por un emparedado gigante? Probablemente sólo él, porque “chocolate, mmm… cola invisible, la rosca prohibida, mmm… lo que sea” es bien recibido para este comelón profesional. Por eso recopilamos algunos de los momentos más emblemáticos de Homero y la comida. Homero y el chile Para el concurso anual de chile con carne de Springfield, Homero hace su entrada triunfal a la feria. Aquí es reconocido como el maestro de maestros, con un estómago a prueba de fuego. Incluso se rumora que su cuchara de degustación la talló él mismo. Tras humillar a Ned Flanders, cuya salsa solo tiene dos alarmas en lugar de las cinco prometidas, llega con el jefe Gorgori quien le tiene preparados los inmisericordes chiles de Quetzalzatenango. En su primer intento, su lengua estalla del picor y es ridiculizado. En su segundo combate, recubre su lengua con cera para comer los chiles más picantes del mundo y alucinar toda una aventura mística guiada por su nahual, el coyote, en busca de su alma gemela. Tenazas, la langostaHomero compra una langosta de ocho dólares con la intención de engordarla y darse un gran festín. Cada día le prepara el desayuno y la consiente con bocadillos. Ya cuando está fuerte y jugosa, lista para ser cocinada, Homero se enternece del nuevo integrante de la familia y decide no comerla. Así disfrutan la vida, entre caminatas en el mar y juegos en el jardín, hasta que Homero al darle un baño caliente la cocina por error. Entre llantos y exclamaciones de placer por su excelente sabor, Homero se come solo a su querida y dulce tenazas.El buffet El Holandés Cocinante promete un buffet de todo lo que puedas comer. Homero emocionado, en lugar de servirse en su plato, se lleva las charolas completas (con todo y baño María). Se come todos los camarones, dos langostas de plástico y sigue engullendo comida hasta el cierre del restaurante. El capitán McCallister, propietario del restaurante, asegura con gran asombro que Homero no es un hombre, sino una auténtica máquina de devorar. Homero desilusionado demanda al lugar y acepta la oferta del capitán de convertirse en la animación del lugar: ¡Pasen a ver el pozo sin fondo, un error de la naturaleza! Amor y amistad, viajes astrales y comidas sin fin son parte de la rutina de este aventurero gastronómico, dispuesto a todo por su amor a la comida.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
Se acercan las fiestas decembrinas y ya sean posadas, reuniones o cenas navideñas, la comida mexicana siempre es la protagonistas en cada ocasión. Por eso te presentamos las mejores opciones para salir de cualquier apuro y consentir a tus invitados en diciembre. ¡No te pierdas estos platillos mexicanos fáciles! Buñuelos Los buñuelos son un postre representativo de las fiestas decembrinas, especialmente de las posadas. A continuación te mostramos un par de recetas fáciles para que prepares los mejores en casa. Buñuelos de viento Buñuelos con dulce de leche  Buñuelos tricolor  Ponche Navideño ¿Qué sería de los buñuelos sin un buen ponche navideño? Acompáñalos con nuestra receta secreta que calentará el interior de todos tus invitados en esas noches frías de invierno. ¡Ninguna mejor receta para las posadas! Tamales Los tamales son un antojito mexicano ideal para cualquier ocasión, pero hay que aceptarlo, en diciembre saben mucho mejor, ¡cómo de que no! Te compartimos una pequeña lista para que tengas variedad de dónde escoger y sorprender a todos en tus fiestas decembrinas. Tamales divorciados con pollo  Tamales de chocolate de mesa  Tamales veganos con champiñones al pibil  Atole Si el ponche navideño no te convence, entonces estas recetas de atole seguramente serán una opción increíble para acompañar los alimentos de las posadas o reuniones navideñas. Además de tener gran sabor, son calientitas y fáciles de hacer. Atole de nuez  Atole de guayaba y arroz  Atole de mazapán  Tostadas de guisados Lo mejor de las tostadas de guisados es que son recetas mexicanas muy económicas y rendidoras. Sorprende a tus invitados en tus reuniones navideñas con estas deliciosas opciones para preparar tostadas de tinga, de pata y más. Tostadas de tinga  Tostadas de pata Tostadas de chicharrón en salsa roja  Tostadas de cochinita pibil  Gelatina navideña Lo bueno de las gelatinas es que son postres fáciles que no necesitan horno, alcanzan para todos y pueden inundar de espíritu navideño con su delicioso sabor. ¡Prepara estas gelatinas navideñas y endulza las épocas decembrinas como nunca! Gelatina navideña  Gelatina de ponche de frutas  Vasitos de gelatina navideños  ¿Agregarías a la lista alguna otra receta mexicana para fiestas decembrinas?
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