Top 5: recetas para los amantes del café
Recomendaciones de Cocina

Top 5: recetas para los amantes del café

Por Kiwilimón - Octubre 2015
Ahora que el otoño ha llegado con sus vientos fríos se antoja un cafecito para mantenernos a buena temperatura, y aquellos que adoran el café y lo necesitan para despertar cada día, no se conformarán con sólo una taza. Lo bueno es que nosotros tenemos mucho más para ofrecerles, toda una variedad de recetas para los amantes del café. Cupcake de café y crema de moka Todo un clásico moderno, el café moka es una combinación más que probada en las cafeterías de todo el mundo, pero esta receta la lleva al siguiente paso. Es una combinación ideal para los amantes del chocolate y el café, y acompañado de un rico espresso o un café con leche tendrás la receta ideal para una tarde muy cómoda acompañada de tu familia. Panna Cotta de Café La panna cotta es un postre italiano bastante famoso que se sirve como un ligerísimo mousse y puede ser de diferentes sabores. En esta ocasión te tenemos la versión de café que viene sobrepuesta en deliciosas tartas, también de café. Es un postre bastante elegante que se disfruta frío y que puede quedar muy bien para una cena con amigos e incluso para la época navideña. Café con dos calanes Ahora, si quieres regresar a una receta de café un poco más típica y quieres disfrutarlo calientito de mañana o a media tarde entonces te dejamos esta receta. No es exactamente tu típico café americano, sino que está especiado con canela en polvo, miel de abeja y una raja de canela que sirve al mismo tiempo para revolver y para dar un sabor dulce y casi picante. Café irlandés clásico Otra receta bastante típica es el café irlandés. Se trata de un shot de espresso con un toque de whiskey. Puede que no sea muy innovador, pero es una preparación que ha resistido el paso de los años y que hasta hoy es el digestivo favorito de muchos. Puedes sorprender a tus visitas en estas épocas y ofrecerlos un poco de café irlandés que además de interesante, sabe delicioso. Tiramisú con salsa de café espresso Si buscas un postre elegantísimo te ofrecemos este delicioso y suave tiramisú. Por supuesto tiene todos los elementos clásicos como el queso mascarpone y la canela, pero el elemento especial es la espesa e intensa salsa de café espresso. Además tiene una presentación bastante apetitosa y gourmet por lo que sorprenderás a todos con esta receta.  
Califica esta receta
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
De la vista nace el amor y en el gusto se confirma. Para el Día de San Valentín no hay mejor manera de celebrar que con una buena copa de burbujas y nuestros seres amados. Por eso te presentamos, los consejos básicos para maridar el amor con vinos espumosos. ¿Cómo se elaboran los vinos espumosos? A diferencia de lo que podría creerse, todos los espumosos parten de un vino regular, conocido como tranquilo, al que se le somete a una segunda fermentación para que guarde el gas y desarrolle sus características burbujas. Hay dos métodos principales para elaborarlos. El método tradicional (usado en el Champagne y el Cava) tiene su segunda fermentación en la botella, a ésta se le añade una mezcla de vino base, con azúcar y levadura para que vuelva a fermentar. Este proceso lo hacen botella por botella con botella cerrada, así el gas de las levaduras, al no tener salida, se incorpora en el líquido y se obtiene una burbuja fina inconfundible. Por su parte, en el método charmat la segunda fermentación se hace en tanques de acero inoxidable. En éstos la burbuja tiene más espacio para expandirse y por eso resulta más gorda. Bajo este método se elaboran vinos espumosos como el Prosecco y el Lambrusco. ¿Cómo seleccionar tu vino espumoso? Recuerda que en los vinos espumosos, puede haber blancos, rosados y tintos. También podrás encontrarlos desde secos (Brut Nature) hasta extra dulces, que van de 0 a 60 gramos de azúcar residual. Así que lo más importante al elegir tu espumoso o espumante favorito es considerar su color, sabor y tipo de burbuja para elegir el que más se acomode a tu paladar. Nuestros favoritosTe recomendamos tres vinos espumosos para maridar el amor: Mionetto Prosecco, Italia Tere Delgado, sommelier de vinos y fundadora de Vinos y Maz Club, recomienda este espumoso elaborado bajo el método charmat por su versatilidad para acompañar las reuniones con amigos y todo tipo de comida, desde postres como cupcakes y tartas horneadas dulces, hasta botanas, mariscos y platos fuertes. “Es fresco, armónico y elegante, por eso es mi favorito”.Chandon Délice, ArgentinaMi vino espumoso favorito es Chandon Délice. Es de los primeros vinos espumosos que  puede tomarse con hielo y con un twist de sabor que potencie sus aromas, como un garnish de fresas, frambuesas, naranja, toronja o pepino e incluso hojas frescas como hierbabuena. Es ideal para cualquier momento del día: para un aperitivo o trago fresco durante el día. Brut Nature Gran Reserva, MéxicoElaborado con las uvas Macabeo, Chardonnay y Chenin Blanc por Freixenet México, este vino espumoso se elabora bajo el método tradicional por lo que tiene una burbuja fina, es seco en boca y con una acidez fresca. Es el aperitivo perfecto para acompañar botanas ligeras, pastas, pescados y todo tipo de mariscos.
Es bien sabido que los mexicanos tenemos especial vocación por los mercados. Difícilmente nos negaremos a probar algún negocio de alimentos que se haya posicionado en estos maravillosos espacios en los que confluye toda clase de vendimias. En Guadalajara nos pintamos solos para presumir lo bien que se come en cualquiera de ellos y, recientemente, revisité un clásico del barrio de la Capilla de Jesús: el Mercado del IV Centenario (Calle Garibaldi 824) que se inauguró en 1942 en conmemoración del 400 aniversario de la fundación de la capital de Jalisco. Aunque es muy complejo sólo seleccionar tres de sus negocios, aquí les comparto tres imprescindibles: Yunaites menjurjes pueblerinos Fabián Delgado es un cocinero jalisciense orgulloso de sus raíces, de sus rumbos, de sus recuerdos familiares entorno a la cocina, y recientemente concretó en este mercado un comedor llamado Yunaites. Las recetas heredadas por sus tías y papá, más el talento culinario que ha acumulado al paso de los años con otros proyectos como Caligari y PalReal, hicieron surgir un menú con insumos de sus colegas del mercado o procedentes de productores de Jalisco. Aunque mi sugerencia es probar de todo, así de simple y llano, vienen a mi cabeza el taco de menguiche, las encotijadas, el mole cosechero y la torta de chorizo y jocoque de Arenal con frijoles y encurtidos de Pajarito.A pocos meses de su apertura, la larga mesa que atiende desde muy temprano no para de estar “llena” de vecinos y comelones que de todas partes llegamos. Encuéntralo por la entrada de la Calle Garibaldi; atiende de martes a domingo desde las 9:00 horas hasta mediodía.Birriería Tlaquepaque Otra verdad incuestionable es que en Jalisco la birria es una receta que dominamos tanto en hechura como en consumo. Todos tenemos al menos una o dos que topan en la lista de opciones, y ésta ubicada desde hace 20 años en el corazón del Mercado del IV Centenario es una ruda contrincante. En el local trabaja toda una familia que diariamente prepara con chivo y res sus caldosos platos, que atentamente son servidos por personajes como Don Javier, o el joven Adrián, a quien da gusto ver tomar la batuta de esta tradición culinaria.Se vende la birria por orden y por tacos con tortillas recién hechas, y debo aclararles que vuelan, así que entre más temprano pases por tu tanda asegurarás que no te quedes con las ganas. Un consejo, repite del caldito o consomé que está perfectamente sazonado.Encuéntralos por la entrada de la Calle Jesús, sólo cierran los miércoles, y como ya mencioné llega temprano.Hamburguesas SunyAunque su nombre presume estas preparaciones venidas del país del norte, en esta ocasión yo les sugiero otra receta muy popular en Guadalajara: los lonches. La razón es muy concreta, desde 1986 Don Humberto los sirve con el famoso birote fleiman y pierna bien cocinada en su parrilla. Aunque también hay de lomo y hasta de panela para aquellos que no coman carne, todas llevan aguacate, jitomatito, rajas de jalapeño, su untada de mostaza y crema.Entre sus lonches hay otro que es tentador, el de la casa o Suny que es con pierna de cerdo, queso manchego y salchicha, perfecto para que lo comas ahí o a la usanza local, caminando entre mordisco y mordisco.Encuéntralo por la entrada de la Calle Cruz Verde, y abren de lunes a sábado, de 8:30 a 15:30 horas. Su menú incluye dogos y hasta sándwiches “ligeros”.Texto y fotos de Wendy Pérez, periodista gastronómica y fundadora del Mezcal Aguas Mansas.
Una industria que marca paso izquierdo, paso derecho al unísono es un milagro que sólo existía en una utopía marxista. El gremio restaurantero en pandemia nos recordó que no es imposible. Cocineros, meseros, periodistas y proveedores decidieron que la mejor lucha es la unidad. En la guerra, la propiedad que pisan los zapatos no alcanza cuando lo inexorable es subsistir. La supervivencia de los restaurantes a todos los niveles ha sido posible desde la construcción de una masa única lo suficientemente grande y fuerte como para combatir a un bicho invisible, a un gobierno que ha hecho poco. No hay lucha más enardecida ni momento más humano que la de verse en el otro.Claudio Poblete, escritor y director de Culinaria Mexicana y de la guía que esta semana entregó sus condecoraciones –la Guía México Gastronómico 2021–, ha sido uno de los protagonistas de la unificación. Su guía nos llega en el momento correcto. Su selección, en conjunto con la de los miembros del Consejo editorial de votantes, recogió a 278 restaurantes, en vez de 120 como en otros años, para sensibilizar a la sociedad ante una realidad que tomó a todos por parejo. Otras listas premian lugares de cheques costosos o experiencias gourmet. La que edita Poblete en conjunto con Larousse Cocina es un conglomerado democrático de lo que significa comer bien en México. Cuando el semáforo cambiante lo permitía, salir a exponer el pellejo debía ser una experiencia trascendente. Cenar en un restaurante dejó de ser un commodity para convertirse en un vuelo en parapente. Había que premiar a aquellos por quienes valió la pena la aventura. Tal es el caso de Máximo, el nuevo spot de Lalo García con nueva locación y renovado concepto. Su valor y calidad le valió el premio al Mejor restaurante de México. A esos, que con toda resiliencia apechugaron más fuerte, se les reconoció igualmente.La guía toca cada tonalidad del arcoíris restaurantero nacional: los de toda la vida, como los Panchos en CDMX, o Los Curricanes en Tampico; los tradicionales, como La Teca en Oaxaca; los de bulla hipsterosa, como Elly’s en CDMX, o Cara de Vaca en Monterrey; los de hotel, como Ha’; y hasta los de autor, como Alcalde en Guadalajara o Maizal en Puebla. Y claro, como en la pandemia la frase “salir a comer” tuvo que resignificarse hasta los huesos, el hogar particular se convirtió en el terreno por conquistar de los grandes chefs. Algunos proyectos surgieron en locaciones sin interiorismo, sin comedor siquiera, –las llamadas dark kitchens– para que los platos emblemáticos llegaran a la puerta de uno. Qué meses aquellos de no poner un pie fuera y esperar contacto con el exterior a través de un bocado. Bajo esa premisa la guía reconoce la labor de Gaby Ruiz con Siempre Carmela, o de Salvador Orozco con Mi Compa Chava.Los proveedores no se quedaron atrás. Distribuidores de alimentos propusieron, enfilaron y nos dieron razones para sonreír. De Maizajo, propiedad de Santiago Muñoz y Gerardo Vázquez Lugo, se reconoció el hacer del nixtamal y la selección del mejor maíz criollo. De De Garo Ja Mat se premió que el fruto de mar de temporada llegara a casa desde la Baja con tan sólo apretar el botón de “comprar”. Los personajes fueron al final los héroes de la guía. Mar Castillo, próxima colaboradora de Kiwilimón, fue nombrada por unanimidad como la Periodista del año mientras que los cocineros Aquiles Chávez, Benito Molina, Solange Muris, Elena Reygadas, Juan Emilio Villaseñor y Jorge Vallejo fueron nombrados Chefs del año. Su ejemplo inspiró a la industria a hacer una restauración impecable cuando era vital poner al plato un poco de alegría, cuando era urgente izar la bandera del gremio y ser voz.Las razones para reír pendulearon el año pasado. El virus nos enseñó que hay que valorar los placeres que antes nos parecían lugar común. Esta guía reconoce que aquello que llamábamos superfluo en años anteriores puede ser conexión con la vida. Aquello que nos hizo contactar con frecuencias más altas, tocar nuestra humanidad, tenía que aplaudirse, ponerse bajo el luminoso reflector del “Gracias”.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD