Evita estos alimentos si tienes síntomas de RESFRIADO

Por Kiwilimón - February 2017
“Febrero loco, y marzo, otro poco”. Estamos en esa época del año en la que no sabemos si salir con abrigo y gorro, camiseta y shorts, o de plano, botas e impermeable. Si tú también estás teniendo problemas para ajustarte a los curiosos cambios de temperatura, es probable que ya hayas resentido la volubilidad del clima en forma de estornudos o dolor de garganta. Si sientes que un resfriado está por atacar, te sugerimos que evites comer: Alimentos que puedan irritar tu garganta: nueces, granola o alimentos ácidos. via GIPHY Bebidas o alimentos deshidratantes: básicamente, cualquier tipo de bebida alcohólica y alimentos con mucha sal. via GIPHY Productos que puedan provocar dolores de cabeza: quesos curados, chocolate, vino tinto, carnes procesadas y frutas deshidratadas. via GIPHY Alimentos que puedan afectar tu sistema inmunológico: azúcar, endulzantes artificiales y comida procesada. via GIPHY En lugar de calentar una sopa de lata, tomar chocolate caliente y echarte un shot de tequila, te sugerimos preparar un caldo de pollo (para ayudar a expulsar la mucosa de los pulmones), tomar un té con miel y limón (es un excelente antibiótico natural) y probar un vaso de leche dorada (para descongestionar la raíz).

¿Tienes algún remedio natural que sirva para combatir los síntomas del resfriado? Compártenos tus ideas en los comentarios.

Te dejamos nuestra receta para sobrevivir a un resfriado: EXTRA: remedios caseros contra la gripe  
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No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
Terminaron las dietas donde las grasas estaban prohibidas. Para que tu cuerpo funcione correctamente, es necesario incluir grasas saludables en las comidas. Sin embargo, hay que entender que no todas las grasas son iguales. Sigue leyendo para que sepas qué grasas saludables necesitas incluir en tu dieta. La coagulación sanguínea, el buen funcionamiento del sistema nervioso y la construcción de membranas celulares, son sólo algunos ejemplos de los procesos en los que intervienen las grasas dentro de cada cuerpo. Las grasas están divididas en dos bloques, que pueden ser saturadas o insaturadas, dependiendo de su composición química. Dentro de esta clasificación, hay que poner especial atención en las grasas monoinsaturadas. Estas son grasas que se encuentran en frutas, verduras, granos, frutos secos, semillas y pescado. Las grasas saludables son líquidas a temperatura ambiente, aunque hay algunas excepciones. Puedes obtenerlas de deliciosas comidas como los Aguacates de México. Seguramente te preguntarás, ¿por qué es necesario comerlas? Estas sustancias ayudan a absorber las vitaminas A, D, K y E, lo cual se traduce en tener una mejor nutrición. Esto significa que al comer Aguacates de México tu cuerpo aprovechará más los beneficios de los otros alimentos, ya que las grasas buenas del aguacate te permitirán absorber mejor sus nutrientes. Lo fascinante del aguacate es que es prácticamente la única fruta que contiene grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Más del 75% de sus grasas son consideradas buenas, por lo que su consumo regular puede impactar positivamente el estado de salud de quien lo come. Su alto contenido en grasas buenas y bajos niveles de grasas saturadas, además de la ausencia de colesterol y sodio, hacen del aguacate una fruta ideal para cuidar la salud del corazón. Por otro lado, las grasas saturadas pueden considerarse grasas neutras y son sólidas a temperatura ambiente. Una dieta alta en este tipo de grasa puede aumentar los niveles de colesterol e incluso, en algunos casos, se ha relacionado con enfermedades del corazón. Los nutriólogos sugieren limitar la ingesta de grasas saturadas a no más de 10% de su ingesta calórica total diaria. Finalmente, las menos recomendadas son las grasas trans, también conocidas como grasas hidrogenadas. Estas grasas están relacionadas con enfermedades cardiovasculares y otros padecimientos. Lo mejor es que las evites o reduzcas al mínimo su consumo. Independientemente de los tipos de grasas que consumas o hayas consumido, es importante concentrarse en incluir grasas monoinsaturadas en tu dieta, como las que se encuentran en los Aguacates de México. Más del 75% de las grasas en los aguacates son grasas insaturadas, así que son un buen sustituto para alimentos altos en grasas saturadas. Estas grasas buenas pueden ayudar en la reducción de la presión arterial e incluso el colesterol.
Los aguacates son una de las frutas más nutritivas y deliciosas. Su pulpa suave y cremosa tiene ácido fólico, hierro, magnesio, vitamina B, fibra, entre muchos otros nutrientes. También son una fruta saludable para el corazón ya que contienen grasas buenas, son bajas en grasas saturadas y no contienen colesterol ni sodio.  Los aguacates frescos pueden ser parte de una dieta y un estilo de vida saludables para el corazón y puedes aprovechar el hueso del aguacate para crecer una linda planta en tu hogar.   Descubre aquí como puedes crecer una planta de aguacates a partir de su hueso. ¿Qué necesitas? Un hueso de aguacate limpio y seco Un tarro con agua Palillos de dientes  ¿Qué tienes que hacer? Lava bien el hueso de aguacate. Coloca tres palillos de dientes en cada costado del hueso y uno en la parte superior. Esto evitará que el hueso se hunda. Coloca el hueso en un vaso o frasco con agua, puedes usar uno de boquilla ancha. Sólo deberás colocar en agua la parte más ancha del hueso. Lo mejor es que uses un frasco o vaso de vidrio para que puedas revisar cuando las raíces comiencen a brotar.  Pon el vaso o frasco en un lugar cálido y luminoso. Recuerda que no debe estar expuesto directamente a la luz del sol. Cambia el agua cada cinco días para evitar que crezcan moho y hongos. Las raíces deberán brotar del hueso en un lapso de dos a seis semanas, después de haberlo puesto en el agua. (Si después de ocho semanas aún no ves avances, verifica tu proceso y comienza con otro hueso). Revisa el nivel del agua constantemente, así podrás asegurarte que el hueso siempre estará sumergido unos 2 cm o un poco más de ¾ de pulgada.  Cuando los tallos que brotan del hueso de aguacate alcancen 15 cm, deberás cortarlos.  Una vez que las raíces estén más fuertes, el retoño haya crecido y tenga hojas, pasa la plantita a una maceta. La mitad del hueso debe quedar fuera de la tierra.  ¿Cómo debes cuidar tu planta?  La planta debe estar en un lugar cálido y soleado. Riega la planta entre dos y tres veces a la semana.  Lo mejor será que traspases la planta a una maceta más grande, entre marzo y junio. Cuando plantas un aguacate a partir de un hueso, toma más tiempo que el árbol dé frutos. Se calcula que una planta de aguacate que nació de un hueso puede dar frutos entre cinco y 13 años después de haber sido plantada. Así que sé paciente, disfruta de tu linda planta y continúa disfrutando de los Aguacates de México, llenos de vitaminas, minerales, nutrientes y sabor.  
Una buena alimentación es importante no solo por su impacto en la salud física, sino también por su resultado en las emociones. Efectivamente, nuestros hábitos alimenticios (la manera en que comemos y el tipo de alimentos que solemos consumir) influyen en nuestro estado de ánimo. Aunque el efecto de la comida en la manera en que nos sentimos es bastante complejo, esta es a grandes rasgos la relación entre la comida y tus emociones:El organismo requiere “combustible” para funcionar adecuadamente. Esta energía se obtiene a partir del consumo periódico de alimentos. Cuando dejamos que pase demasiado tiempo entre una comida y otra (por ejemplo, al brincarse el desayuno) estamos obligando al cuerpo a que funcione con poco combustible. Esto puede hacernos sentir débiles, cansados y bajos de ánimo. En los últimos años han surgido una gran cantidad de dietas que prometen grandes beneficios para la salud. El problema es que el adoptar un régimen muy estricto sin consultar previamente a un médico puede llevar a una descompensación. Un caso muy común es el de los veganos. Al dejar de consumir los nutrientes presentes en los alimentos de origen natural, el cuerpo puede experimentar la falta de ciertos nutrientes, lo que se refleja en estados de ánimo volátiles y menos energía. Si decides hacer un cambio radical a tu alimentación, consulta a un especialista para asegurarte de que seguirás consumiendo los nutrientes que tu cuerpo necesita mediante sustitutos. Nuestro cuerpo requiere de energía para funcionar correctamente, pero no cualquier tipo de energía. Mientras que los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como los vegetales, cereales y legumbres, ayudan a mantener los niveles de energía estables, los alimentos altos en carbohidratos procesados producen picos de energía. El consumo frecuente de comida rápida, panes o dulces no solo se relaciona con problemas de sobrepeso, también produce subidas y bajadas en los niveles de energía, lo cual se relaciona con irritabilidad y cansancio.En muchas ocasiones nuestros estados de ánimo tienen que ver menos con nuestro entorno y más con cuestiones internas. La falta de ciertos nutrientes puede afectar la manera en que nos sentimos. Existen alimentos que pueden aumentar los niveles de serotonina, la hormona de la felicidad, ayudando mejorar el estado de ánimo. El chocolate, los frutos secos y los pescados azules aportan serotonina cuando los consumimos, por lo cual nos brindan una sensación de bienestar y felicidad. No solo la comida influye en nuestras emociones. La manera en que nos sentimos también puede afectar nuestra manera de alimentarnos. Cuando estamos cansados o no hemos dormido lo suficiente, es más probable que sintamos antojos por alimentos no saludables, como donas o refrescos. De igual manera, cuando experimentamos estrés o ansiedad es muy común que tendamos a comer compulsivamente. No desestimes la importancia de la alimentación en tu salud emocional. Consume platillos saludables todos los días para que te sientas bien, por dentro y por fuera.
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