Los peores alimentos para tu piel
Salud

Los peores alimentos para tu piel

Por Kiwilimón - Enero 2015
Año nuevo, ¿vida nueva? Para que empieces a cuidar de tu salud, ActitudFem nos presenta los peores alimentos para tu piel. Así que si quieres verte más radiante, te sugiero te alejes de la carne roja, quesos, leche y estos alimentos:
  1. Queso azul. Los ácidos grasos que contiene se van a la sangre, ocasionando acné e inflamación.
  2. Sandía y dátiles. Se absorben con rapidez por el torrente sanguíneo, incrementando los problemas de acné por las fluctuaciones hormonales que se activan.
  3. La leche láctea ocasiona o empeora el acné gracias a las hormonas que contiene como lo dio a conocer un estudio de la Universidad de Harvard en 2007.
  4. Cereales. Contienen 37% de azúcar. 15% de azúcar ya es considerado como un consumo alto así que modérate con su ingesta.
  5. Carne roja. Algunos expertos creen que la carne roja es mala para la piel porque incrementa los niveles de testosterona en el cuerpo.
  6. Alcohol. Doble daño porque éste contiene grandes cantidades de azúcar. Los expertos creen que grandes cantidades de alcohol en el cuerpo ocasionan psoriasis en la piel.
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Conocido como “el cerezo mexicano”, el capulín es una fruta muy popular desde la época prehispánica gracias a su color rojizo, sabor agridulce y múltiples propiedades que favorecen a la salud. Si eres amante de este tipo de frutos, acompáñanos a descubrir los increíbles beneficios del capulín. Las propiedades del capulín El capulín tiene grandes cantidades de antioxidante y nutrientes como minerales y vitaminas A, B y C, que ayudan a reforzar el sistema inmunológico de cualquiera que los consume. Hojas de árbol de capulín para el sistema respiratorio Entre los beneficios del capulín, podemos encontrar que sus hojas son utilizadas para hacer infusiones que ayudan a calmar los malestares causados por tos, gripe o catarro. Capulín para mejorar la digestión Al ser un alimento de fácil digestión, los capulines son un excelente remedio para calmar los malestares estomacales como diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. Capulines para la edad Gracias a sus grandes cantidades de antioxidantes, los capulines ayudan a formar colágeno y a regenerar los tejidos con más facilidad. Además, gracias a que combate los radicales libres, evita el envejecimiento prematuro en las personas. ¿Cómo comer capulines? Puedes disfrutar de esta deliciosa fruta en su estado natural y comerlos crudos, lavándolos y desinfectándolos previamente, o también puedes encontrarlos en mermeladas, jugos, bebidas alcohólicas y hasta tamales dulces, como sucede en el Estado de México. ¿Listo para explotar los beneficios de los capulines?
En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
Para las mañanas, hay personas que prefieren un jugo fresco para acompañar su desayuno y otras que religiosamente se preparan un licuado o smoothie en la licuadora para empezar el día con todo, pero, ¿será que una u otra técnica proporciona más beneficios?Lo cierto es que incrementar tu consumo de frutas y verduras es bueno para ti y de acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, “menos del 50% de la población estudiada consumió verduras diariamente”, así que aquí te contaremos un poco sobre los beneficios de hacerlo ya sea en forma de jugo o en forma de licuado o smoothie.Beneficios de consumir frutas y verduras a través de jugos y licuadosPrimero hablaremos sobre los jugos. Para hacer jugos, se lleva a cabo un proceso en el que la parte líquida de la fruta o verdura se separa de la pulpa o fibra, de esta forma se obtiene un producto líquido acuoso y concentrado que contiene vitaminas, minerales y otros fitonutrientes, que son compuestos bioactivos derivados de plantas asociados con efectos positivos para la salud. Por su parte, para hacer un licuado se usa la fruta o verdura entera, es decir, lo que pones en la licuadora es lo que consumes. El volumen de la bebida, que actualmente también se conoce como smoothie, será mayor que el de un jugo elaborado con la misma cantidad de frutas o verduras. Como en todo, ambas técnicas para hacer bebidas a base de frutas y verduras tienen ventajas y desventajas. Por ejemplo, los jugos proporcionan una bebida muy rica en nutrientes en una cantidad menor de líquido y para aquellos que necesitan una dieta baja en fibra, los jugos pueden ser una mejor opción. Sin embargo, el tamaño de la porción de jugo debe ser más pequeño que el de una bebida licuada, porque de lo contrario estarías consumiendo muchas calorías de azúcar en esa taza de jugo. Con los licuados conservas la fibra de la fruta o la verdura, lo que puede ayudarte a sentirte más lleno y mejorar tu salud digestiva. Además, puedes agregar otros tipos de alimentos a los batidos como nueces, semillas, cereales, o yogures para aumentar la ingesta de proteínas y grasas saludables. Cualquiera de los dos procesos puede ayudarlo a aumentar su consumo de frutas y verduras y generar menos desechos en la cocina, pues muchas veces compramos frutas que se echan a perder en el frutero, o verduras que se quedan rezagadas en el cajón del refri, porque no tuvimos tiempo de cocinar una comida o preparar la ensalada que estábamos planeando.Ya sea que elijas jugos o licuados, aquí te dejamos varias opciones para que comiences a intentarlo: Jugo verde clásicoJugo antigripalLicuado de fresa, plátano y amarantoLicuado de chocolate, amaranto y plátano
En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
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