7 ingredientes para sustituir el huevo en recetas horneadas
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7 ingredientes para sustituir el huevo en recetas horneadas

Por Eloísa Carmona - May 2021
El huevo es un ingrediente base para muchos platillos, sobre todo para ciertas recetas horneadas, a las que les da estructura, textura, humedad y volumen. Una vez que sabes cuál de estas características aporta el huevo a tu receta, es más fácil sustituirlo.

Una vez que hayas descubierto el propósito del huevo en tu platillo, entonces también deberás tener en cuenta el sabor, para que el sustituto que elijas no domine el sabor de lo que estés horneando.

Cómo hornear sin huevo
Al elegir un reemplazo de huevo, es importante saber que el producto terminado probablemente no será una réplica exacta. Sin embargo, una vez que sabes qué aportan los huevos a la receta y qué resultado deseas lograr, tienes ganado el primer paso para un intercambio exitoso.

El huevo proporciona estructura, textura, humedad y volumen a los productos horneados de tres maneras principales:
  • Aglutinante: ayuda a mantener unidos los ingredientes secos y proporciona humedad.
  • Emulsionante: Actúa como espesante y aporta cuerpo a una receta.
  • Leudante: Esto significa que da “elevación” y crea bolsas de aire para ayudar a que los productos horneados se eleven.
Por ejemplo, si reemplazas el huevo con plátanos machacados, obtendrás el efecto aglutinante y emulsionante, mientras que si usas bicarbonato de sodio con vinagre, te proporcionará el efecto levadura.

7 ingredientes fáciles para sustituir el huevo
Existen suplementos de huevo especiales que puedes encontrar en supermercados, pero estos ingredientes caseros también pueden funcionarte.

1. Puré de manzana. La pectina que se encuentra en el puré de manzana actúa como aglutinante y ya que las manzanas tienen un alto contenido de azúcar, es una opción ideal para panes rápidos, muffins y panqués.

Las manzanas no son leudantes, por lo que los productos horneados serán más densos y húmedos con cada huevo que reemplace. Cómo usar puré de manzana para reemplazar un huevo: usa ¼ de taza de puré de manzana.

2. Plátanos machacados. Los plátanos funcionan de manera similar al puré de manzana y también unen los ingredientes secos y agregan humedad. La dulzura natural de la fruta la hace ideal para productos horneados más dulce, pero si necesitas un sabor más neutro, puedes probar otra fruta en puré, como aguacate triturado. Para reemplazar un huevo, usa ¼ de taza de puré de plátano.

3. Yogurt. El yogur natural o el suero de leche pueden reemplazar los huevos para agregar humedad y riqueza a una receta. Funcionan mejor en horneados con masa, como brownies, pasteles o galletas de caída. Debido a que el yogur y el suero de leche contienen ácido, se pueden usar como leudantes si añades bicarbonato de sodio o polvo para hornear. Para reemplazar un huevo, usa ¼ de taza de yogur o suero de leche. Como tip extra, agrega ¼ de cucharadita de polvo de hornear si necesitas un poco de levadura.

4. Agua mineral. El agua mineral actúa como leudante atrapando las burbujas de aire. También puede agregar humedad a una receta y se puede usar junto con otros sustitutos del huevo, particularmente opciones más densas, como purés de frutas. Esta técnica funciona en masa para cupcakes y pasteles, y también puede funcionar con panqués, waffles y panes rápidos. Para reemplazar un huevo, usa ¼ de taza de agua mineral.

5. Bicarbonato y vinagre. La reacción química entre el bicarbonato de sodio y el vinagre libera dióxido de carbono y agua, lo cual puede agregarle fuerza a los panqués, pasteles y masas de pan rápido. Para reemplazar un huevo, combina una cucharada de vinagre con una cucharadita de bicarbonato de sodio.

6. Chía molida. Las diminutas semillas de la planta de chía están repletas de ácidos grasos omega-3 y fibra, y también se pueden usar como aglutinante para panes, galletas y panqués sin agregar ningún sabor notable. Para emular la riqueza de un huevo, puedes agregar una pizca de aceite vegetal. Para reemplazar un huevo, combina una cucharada de chía molida con dos cucharadas de agua tibia y una cucharada de aceite vegetal.

7. Semillas de linaza molidas. Al igual que las semillas de chía, la linaza molida mezclada con agua tiene una propiedad gelatinosa que le permite mantener juntos otros ingredientes, como unir pasteles de carne o de cangrejo. La linaza se puede comprar previamente molida, o puedes optar por molerlas en un molinillo de café. Estas aportan un sabor a nuez más fuerte que puede ser una excelente adición al pan de plátano o las galletas de avena. Para reemplazar un huevo, agrega una cucharada de semillas de linaza molidas con dos o tres cucharadas de agua y deje reposar durante 10 minutos.
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Calificaciones (3)
Martha Elva Campuzano
08/06/2021 03:08:43
Excelente
Georgina Cano
12/05/2021 16:56:01
excelente
Haydee Ortiz
12/05/2021 13:30:32
Ecxcelente gracias😘😘😘
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Ya sabemos que no es malo comer huevo diario cuando llevemos una dieta balanceada, pero si somos esa persona que desayuna huevo todos los días, quizá es interesante saber cuál es la mejor forma de comerlo para aprovechar todos sus beneficios.El huevo es un ingrediente básico, sencillo y muy versátil en la cocina, por lo que las formas de comerlo son muchísimas, desde cocido, hasta frito, y también puede combinarse con ingredientes como verduras. Cocinar el huevo hace que sea más seguro comerlo y que algunos nutrientes sean más digeribles, por ejemplo, la proteína se vuelve más digerible cuando se calienta y un estudio probó que el cuerpo humano podría usar 91% de la proteína si los huevos estaban cocidos, pero solo 51% si estaban crudos. La hipótesis es que este cambio en la digestibilidad se debe a que el calor provoca cambios estructurales en las proteínas del huevo. Un huevo cocido también es mejor en cuanto a la disponibilidad del micronutriente biotina, pero aunque cocinar huevos hace que algunos nutrientes sean más digeribles, puede dañar otros.Esto no ocurre sólo con el huevo, pues el simple hecho de cocinar la mayoría de los alimentos conlleva siempre a una reducción de algunos nutrientes, pero esto pasa especialmente si se cocinan a altas temperaturas durante un período prolongado.En general, se ha demostrado que los tiempos de cocción más cortos (incluso a altas temperaturas) retienen más nutrientes y, por ejemplo, la ciencia ha demostrado que cuando los huevos se hornean durante 40 minutos, pueden perder hasta 61% de su vitamina D, en comparación con hasta el 18% cuando se fríen o se hierven durante un período de tiempo más corto.Sin embargo, aunque cocinar huevos reduce estos nutrientes, los huevos siguen siendo una fuente muy rica de vitaminas y antioxidantes. Así que para que al cocinarlos aproveches más sus beneficios, hazlos más saludables con estos consejos:Procura cocinarlos con un método de cocción bajo en calorías, como huevos escalfados o cocidos, pues así no agregas calorías extra de grasa.Prepara huevos revueltos con verduras y úsalos para aumentar la ingesta de vegetales, agregar fibra y vitaminas adicionales a tu comida o simplemente cocine los huevos de la forma que desee y agregue verduras.Si los preparas fritos, usa un aceite que sea estable a altas temperaturas. Por ejemplo, los mejores aceites para cocinar a fuego alto son aquellos que permanecen estables a altas temperaturas y no se oxidan fácilmente para formar radicales libres dañinos, como el aceite de aguacate o el aceite de girasol. Procura comprar huevos más nutritivos, por ejemplo, en general se cree que los huevos orgánicos son nutricionalmente superiores a los que provienen de gallinas enjauladas, producidos convencionalmente.No los cocines demasiado, porque entre más tiempo y más calientes prepares los huevos, más nutrientes perderán. Además, usar una temperatura más alta durante más tiempo también puede aumentar la cantidad de colesterol oxidado que contienen, lo cual es particularmente cierto al freír en sartén.
El ajo tiene beneficios tan famosos y apreciados que datan del antiguo médico griego Hipócrates, el padre de la medicina occidental, quien recetaba ajo para tratar varias afecciones médicas. El ajo es una planta de la familia de la cebolla, por lo que está estrechamente relacionado con las cebollas, el echalote y los puerros. Este gran ingrediente de la cocina crece en muchas partes del mundo y es popular debido a su fuerte olor y delicioso sabor.En la actualidad, la ciencia moderna ha confirmado muchos de estos efectos beneficiosos para la salud, que muchas veces conocemos como remedios caseros, pero que sin duda son beneficios para la salud del ajo que están respaldados por investigaciones en humanos, como los que te mencionamos a continuación.1. El ajo contiene compuestos con potentes propiedades medicinalesA lo largo de la historia antigua, muchas civilizaciones importantes, incluidos los egipcios, babilonios, griegos, romanos y chinos han dado al ajo un uso principal por sus propiedades medicinales y para la salud.Los científicos ahora saben que la mayoría de sus beneficios para la salud son causados por compuestos de azufre que se forman cuando se pica, tritura o mastica un diente de ajo. El más famoso de ellos se conoce como alicina. Otros compuestos que pueden desempeñar un papel en los beneficios para la salud del ajo incluyen el disulfuro de dialilo y la cisteína s-alilo.Si bien los compuestos de azufre del ajo ingresan al cuerpo desde el tracto digestivo y viajan por todo el cuerpo, donde ejerce sus potentes efectos biológicos, es importante señalar que la alicina es un compuesto inestable que solo está presente brevemente en el ajo fresco después de haber sido cortado o triturado.2. El ajo es muy nutritivo y tiene pocas caloríasEl ajo es increíblemente nutritivo y tan sólo un diente de ajo crudo (de alrededor de 3 gramos) contiene:2% del valor diario recomendado de manganeso2% del valor diario recomendado de vitamina B61% del valor diario recomendado de vitamina C1% del valor diario recomendado de selenio0.06 gramos de fibraTodos estos nutrientes conllevan sólo 4.5 calorías, pero 0.2 gramos de proteína, 1 gramo de carbohidratos y cantidades decentes de calcio, cobre, potasio, fósforo, hierro y vitamina B1.3. Puede combatir enfermedades como el resfriado comúnSe sabe que los suplementos de ajo estimulan la función del sistema inmunológico, pero también un estudio encontró que una dosis alta de extracto de ajo envejecido (256 gramos por día) redujo el número de días enfermos de resfriado o gripe en 61 por ciento. Sin embargo, aún no hay evidencia sólida sobre sus beneficios contra las enfermedades, pero vale la pena agregar ajo a tu dieta si padeces gripas con frecuencia.4. Los compuestos activos del ajo pueden reducir la presión arterialLa presión arterial alta o hipertensión es uno de los impulsores más importantes enfermedades cardiovasculares y el ajo podría tener un impacto significativo en la reducción de la presión arterial en personas con presión arterial alta, de acuerdo con estudios en humanos. Por ejemplo, uno encontró que 600-1,500 mg de extracto de ajo envejecido fue tan efectivo como el medicamento Atenolol para reducir la presión arterial durante un período de 24 semanas.Las dosis de suplemento deben ser bastante altas para tener los efectos deseados y la cantidad necesaria equivale a unos cuatro dientes de ajo al día.5. El ajo mejora los niveles de colesterol, lo que puede reducir el riesgo de enfermedad cardíacaEl ajo puede reducir el colesterol total y LDL para aquellos con colesterol alto, pues los suplementos de ajo parecen hacerlo en aproximadamente un 10-15 por ciento.
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. 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La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
Por Marcelo Aguilar ElizondoEl fuego nos hipnotiza, nos apasiona, nos transporta a nuestros inicios. Siempre ha sido un medio para crear comunidad, nuestros antepasados empezaron a socializar y a crear lazos más fuertes entre ellos cuando, al descubrir el fuego, tuvieron que esperar a que los alimentos se cocinaran. El fuego es un gran transformador y la humanidad no sería lo que hoy conocemos de no haberlo conocido.  Cualquier pretexto es bueno para hacer una “carne asada”, pero sobre todo, está presente en los momentos más relevantes en los que creamos recuerdos. La convivencia inicia desde que encendemos el carbón hasta que terminamos la sobremesa, donde todos tienen cabida, desde el parrillero, hasta los que lo apoyan en el proceso del asado y los comensales.  Una de las primeras preguntas que nos hacemos es, ¿cómo iniciamos el fuego de manera correcta para nuestra carne asada? Primero que nada es recomendable iniciar el fuego en un lugar fuera de nuestra parrilla, de esta forma nos aseguramos de mantener temperaturas a largo plazo sin necesidad de perder tiempo o temperatura en nuestro asador.  Para poder iniciar el fuego necesitamos 3 elementos: combustible, ignición, y oxígeno.  Combustible  Nuestro combustible puede ser leña, carbón o briquetas, no es recomendable usar maderas resinosas como combustible ya que transmitirán sabores no deseados a nuestra comida.  El carbón, por lo general, está hecho de maderas duras, por ejemplo, el mezquite, el nogal o el encino, ya que alcanzan temperaturas más altas y además tardan mucho más en consumirse, lo cual las hace ideales para cocinar a la parrilla. Es importante esperar a que nuestro combustible esté a punto para cocinar, nuestro indicador será el color rojo intenso o la capa de ceniza blanca encima de las brasas.  En el caso de utilizar leña, hay anticipar tiempos, ya que llevará unas 2 horas  aproximadamente para que la brasa esté lista para cocinar.  Ignición Podemos lograr nuestra ignición con una servilleta con aceite o maderas resinosas como el ocote, no es recomendable utilizar líquidos inflamables, o derivados químicos ya que pueden llegar a contener sustancias químicas tóxicas que la madera y el carbón absorben, transmitiendo sabores y contaminando nuestra comida. Oxígeno No es lo mismo hacer una carne asada en Hermosillo que en la ciudad de México, ya que dependiendo de la altura sobre el nivel del mar varía la cantidad de oxígeno en el ambiente. Entre mayor altitud menos oxígeno. El oxígeno es clave para que nuestro carbón encienda, es esencial que nuestro carbón tenga pequeñas ranuras por donde circule el aire para que el fuego pueda hacer la combustión, además es indispensable para el control del fuego, entre más oxígeno mayor temperatura, entre menos oxígeno menor temperatura. En los asadores con tapadera, el oxígeno es indispensable para controlar la temperatura ambiente dentro del mismo, la cual podemos controlar abriendo o cerrando las entradas de aire. El parrillero argentino cuenta con un brasero a un lado de su parrilla, en la cual colocan la leña, la encienden y esperan que la leña se convierta en brasas, las cuales, caen en la parte de abajo para posteriormente con una pala trasladarlo a la parrilla creando zonas con diferentes intensidades en la temperatura.  Existe otra herramienta llamada chimenea de metal o iniciador de carbón, que cuenta con una forma cilíndrica, donde colocamos nuestro carbón y por la parte de abajo agregamos ignición para encenderlo. De igual forma esperamos a que el carbón esté en su punto, para posteriormente trasladarlo a nuestro asador.  También pueden realizar el método del volcán, armando una pequeña fogata colocando los trozos más grandes de carbón abajo, y los demás arriba, dejando un hueco en el centro, con pequeños espacios para que circule el aire. En la parte central agregamos ignición con una servilleta con aceite u ocote y encendemos con un cerillo o encendedor y esperamos a que el carbón encienda para acomodarlo en nuestro asador.  Espero que estos tips les sean de utilidad, y los aprovechen en su próxima Carne Asada en compañía de sus seres queridos. #ElFuegoNosUne. Marcelo Aguilar Elizondo, maestro parrillero, es representante Sociedad Mexicana de Parrilleros Capitulo Sonora. Conoce más tips en: @marceloaguilarmx
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