Plantas colgantes para tener en casa
Consejos de Hogar

Plantas colgantes para tener en casa

Por Eloísa Carmona - July 2020
Pasar mucho tiempo en casa nos ha hecho querer adaptar, embellecer y hacer más nuestros los espacios que habitamos y una forma natural y hermosa de hacerlo es con plantas colgantes, que además suelen ser de cuidados fáciles.

Tener plantas en casa no sólo es una gran forma de darle vida a tus paredes y espacios, sino que además pueden ayudar a relajarte y purificar el aire, de acuerdo con la NASA (aquí te contamos de estas plantas purificadoras de aire).

Pero tener plantas en casa es casi como adoptar una mascota, pues requieren de atención y cuidados también. Si buscas adornar tu casa con una, te recomendamos plantas colgantes de interior que requieren de cuidados fáciles, para que no te conviertas en un asesino de plantas tan rápido.

¿Por qué plantas colgantes? Porque gracias a que sus ramas crecen largas y caen son más vistosas, además de que las plantas colgantes de interior tienen otros beneficios, por ejemplo, si no tienes mucho espacio o mesas o estantes disponibles, lucen más colgadas del techo. Por otra parte, son una opción útil si tienes mascotas a las que les gusta morder las plantas de interior o niños pequeños.

Estas sólo son 5 opciones de las plantas colgantes de interiores más fáciles de cuidar, pero si te gustaron mucho, puedes luego consultar estas opciones de plantas para tener en la cocina, o cómo puedes abonarlas con residuos orgánicos.

Cinta o ‘mala madre’

El nombre científico de esta planta es chlorophytum comosum, pero es más conocida como cinta, mala madre, araña o lazo de amor. Tiene hojas largas en forma de tiras y tallos arqueados con pequeñas plántulas en los extremos, que se pueden cortar para hacer nuevas plantas bebés. Aunque se adaptan bien a condiciones de poca luz, lo mejor es tenerla en una habitación donde haya luz brillante. En cuanto a su riego, sólo tienes que hacerlo cada que el suelo esté ligeramente seco.



Teléfono o planta de potho

Esta planta es muy resistente, por lo que es perfecta para los principiantes. Su nombre científico es epipremnum aureum y es extremadamente tolerante, tanto que puede sobrevivir semanas sin agua ni luz. Colócala en un lugar con luz moderada y deja que se seque su tierra por completo entre riegos.



Planta rosario o bolitas colgantes

Esta suculenta tiene forma de pequeñas bolitas que cuelgan de un tallo largo, por lo que tiene un aspecto como de cascada. Su nombre científico es senecio rowleyanus y como es parte de la familia de las suculentas, no necesita riegos continuos, sólo deja que la tierra se seque casi por completo entre riegos, pero eso sí, debe estar en una habitación donde reciba mucha luz de manera indirecta.



Cola de burro

Otra suculenta perfecta para principiantes que tiene ramas que cuelgan son las sedum morganianum, burrito o cola de burro, que tiene una textura interesante y muy llamativa. Sus largos tallos cuelgan a los lados de la maceta, así que se verá muy bien en un lugar alto o colgada del techo. Sus cuidados son iguales a los de las otras suculentas, necesita luz brillante y debe secarse el suelo completamente entre riegos.


Foto de Diego Delso, delso.photo, Licencia CC-BY-SA

Collar de corazones o rosario de corazones

Aunque no es una suculenta, esta planta cuyo nombre científico es ceropegia woodii funciona similar a ellas, pues tiene raíces en donde almacenan agua. Sus tallos son delgados y sus hojas son carnosas y tienen forma de corazón. Lo mejor es tenerla cerca de una ventana y que tenga mucha luz solar, pero no directa. No necesita riegos frecuentes, sino hasta que la tierra esté completamente seca. Además, puede florecer y sus tallos medir hasta 4 metros de largo.


Foto de Ivan I. Boldyrev, licencia CC-BY-SA-2.5

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Son las doce del día y para el chef de casa podría ser un momento de angustia. ¿Qué voy a cocinar hoy? El dilema no se resuelve lanzando una moneda al aire, sobre todo si la familia pide renovar y, si a la par, hay un reporte qué entregar en el trabajo o una junta a la cual asistir. Las ideas se nos secan. El tiempo nos vigila. El refri espera. No te preocupes y sigue leyendo.Abre tu mente.Inspírate, inspírate, inspírate. Para saber qué cocinar hoy sobrevuela la página de tu súper favorito y entérate cuáles son los ingredientes de la temporada. Ellos te darán ideas sobre lo más fresco disponible. La otra –la infalible– es adentrarse en plataformas de cocina como Kiwilimón para explorar entre recetas y antojos. Nosotros renovamos nuestras sugerencias continuamente para que tu foco culinario permanezca prendido. Ya sabes, lo que no se te ocurre a ti, se le pudo ocurrir a alguien más. Checa tu guarida. Comienza por explorar tu congelador. ¿Todavía guardas el mole de tu tía desde su cumpleaños? ¿Tienes el chicharrón en salsa que te quedó de una comida familiar? Sácalos. Eso sí, no los presentes igual. Compleméntalos o dales una nueva forma para que nadie sospeche su procedencia bajo cero. Procura descongelar en la mañanita, a penas salga el sol. El tema es que si descongelas de golpe algunos alimentos –como el salmón o el pollo– podrían tomar olor a refrigerador y hacerse fibrosos. Si en el congelador no hubo material de inspiración, continúa con el refri. Siempre hay algo al límite de caducar: esa será la señal divina que te hará saber qué cocinarás hoy. ¿Sólo tienes huevos? Todo cuenta. Una tortilla de patatas o una frittata de verduras son una comida entera si las complementas con una ensalada y rebanadas de pan a la parrilla.Lo último para explorar es la alacena. Una proteína –vegetal o animal, enlatada o en conserva– será suficiente. No la prepares desprovista de diversión. ¿Qué tal en un atún a la vizcaína o en unas tostadas de salpicón de atún? No olvides a las leguminosas como los frijoles, las lentejas y los garbanzos: ellas constituyen una fuente ideal de proteínas. Hay mil formas de convertirlas de guarnición a plato fuerte. ¿Nos comemos una hamburguesa de lentejas?Planea tu menú con anticipación. Mi recomendación: no te llenes de pensamientos logísticos el domingo por la noche. El sábado a medio día, con toda calma, planea qué cocinarás. Una buena forma de hacerlo es seguir un modelo de alimentación por días de la semana. Por ejemplo, lunes, platillos sin carne (usando proteínas vegetales); martes, comida tradicional; miércoles, proteína asada y ensaladas; jueves; cocina del mundo; y viernes, comida divertida. Así comenzarás el proceso creativo desde un punto de partida y con un buen balance nutricional. Un producto, mil formasUn ingrediente es un lienzo infinito. Él puede ser tu salvador en los capítulos diarios de “¿Y qué cocino hoy?”. Si tienes pollo y debes descongelar toda la pieza, piensa en las posibilidades de la misma cocción. Por ejemplo, el caldo del pollo te servirá de base para sopas, cremas y salsas. El pollo se puede dividir en tres partes. La primera, picado en cubos para preparar una ensalada cremosa; la segunda, desmenuzado y como relleno de unas enchiladas de chile cascabel; la tercera, como relleno de un chile poblano junto a un caldillo de tomate. A las verduras del caldo, drénalas y añádeles queso manchego y un poco de requesón para gratinarlas o bien, córtalas en cubos para preparar una ensalada con tocino. Si cociste calabacitas, una opción es rellenarlas con rajas y queso, hacerlas lasaña o bien, cortarlas a lo largo y grillearlas para sustituir un huarache de masa.ImprovisaNo te dio tiempo de inspirarte. No te dio tiempo de pasar al súper. No te sientas mal. A todos nos pasa. Aquí viene el tip: saltea todo lo que tengas de verduras en una olla, agrega una proteína y termina con una salsa para pasta. No tienes proteínas, pero tienes huevo. Unas tortitas de vegetales serán tus salvadoras. ¿Tienes pechugas de pollo y verduras? Júntalo todo y haz una nueva versión de discada para taquear. Recuerda que todo –sí, todo– cabe en una olla o en un taquito.
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
No hay nada más triste que intentar comerse un pan duro cuando apenas tienes un día de haberlo comprado, pero la clave para saber cómo mantener el pan fresco durante más tiempo está en la humedad, ya que ésta es la que mantiene a tu pancito con textura suave y esponjosa. Así que no te puedes perder estos tips para poder disfrutar de tu pan como si fuera el primer día. Escoge correctamente tu pan Asegúrate de elegir un pan recién hecho en el momento en que llegues a la panadería, ya que si tiene más de un día, será imposible conservarlo en buen estado por mucho tiempo. Toma en cuenta que el pan elaborado con algún tipo de grasa, como mantequilla o aceite, durará más tiempo fresco. Deja enfriar el pan Si fuiste por pan temprano en la mañana, pero te lo comerás hasta la noche, lo ideal es que lo dejes al aire hasta que se haya enfriado, porque si guardas pan recién horneado en una bolsa, el calor lo humedecerá, se arruinará y podrás olvidarte de tu pancito con leche para cenar. Elige lo que te comerás Si compraste pan de caja, corta las rebanadas exactas que te comerás, ya que el pan cortado se seca mucho más rápido. Lo mismo sucede con el pan dulce, procura comerte tus piezas enteras y no dejar pedacitos sobrantes. Almacena el pan en bolsas de papel o tela Cuando sea momento de guardar el pan sobrante, lo mejor es hacerlo dentro de una bolsa de tela de algodón o lino, o incluso, en la misma bolsa de papel que te dan en las panaderías; si tienes, puedes colocarlo también dentro de la clásica caja de madera. Estos materiales le permiten respirar correctamente y conservar la humedad en su interior, en cambio, si lo conservas en una bolsa de plástico se endurecerá más rápido. Utiliza el horno para traerlo a la vida Si olvidaste cerrar adecuadamente la bolsa de pan y amaneció duro o aguado, puedes calentarlo unos minutos en el horno para que su consistencia se vuelva crujiente y sea más fácil devolverle la frescura. No hay nada como comer pan recién horneado, pero si te sobra un poco, siempre puedes acudir a estos consejos para mantener el pan fresco durante más tiempo. Generalmente podrás conservarlo en buen estado entre 2 a 7 días, dependiendo del tipo de masa e ingredientes, pero asegúrate de revisarlo bien antes de consumirlo. ¿Conoces algún otro truco para mantener el pan fresco que le falte a esta lista? ¡Compártenos tus secretos!
La gastronomía argentina es un ejemplo perfecto cuando hablamos de sabores inolvidables y es que está repleta de recetas que mezclan ingredientes de los pueblos originarios de América, con la cocina de España en la época colonial y unos toques de la cultura africana. Así que si quieres probar el delicioso resultado de la combinación de varias culturas en tu hogar, no te pierdas estos platillos típicos de Argentina. Choripán El choripán es uno de los platos tradicionales más populares de Argentina debido a su inigualable sabor y fácil preparación. Como lo dice su nombre, está compuesto por chorizo asado a la parrilla en medio de un pan, con un toque de chimichurri. El choripán está catalogado como un antojito callejero y es como una tortita asada que podemos encontrar en las esquinas de México. Empanadas argentinas Las empanadas argentinas, a diferencia de los pastes o las empanadas tradicionales mexicanas, están hechas con una masa delgada a base de harina de trigo y van rellenas de carne sazonada con comino y cebolla aunque también pueden ser de jamón, queso, verduras o pollo. Existen diferentes estilos, pero las favoritas son las empanadas tucumanas, las de Buenos Aires y las jujeñas. Preparar empanadas argentinas en casa es uno de los gustos más ricos que te puedes dar. Asado argentino La carne argentina es de excelente sabor y calidad, razón por la que no debe sorprendernos que los asados de carne o barbacoas, sean típicos del país. En el asado se preparan diferentes tipos de carne como chorizos, morcillas, chinchulines, matambre de vaca o de cerdo y costillas. Éstos se asan a fuego muy bajo para que los cortes queden más tiernos. ¡Atrévete a hacer una reunión diferente con un asado argentino en familia! Locro Otro de los platillos típicos de Argentina que puedes hacer en casa es el locro, un tipo de sopa espesa hecha de maíz, frijoles, papas, calabazas y carne, sazonada con comino, laurel, ajo y perejil, entre otras hierbas. Para prepararlo debes tener paciencia, ya que debe durar unas cuatro horas a fuego bajo para su cocción. Además, la carne se cocina por separado para luego agregarla cuando esté blanda al resto del caldo. Alfajores Por su puesto no podían faltar los alfajores, ese dulce típico de Argentina que secretamente se originó en Andalucía, España pero se introdujo a América durante la época colonial. Los alfajores básicamente son dos galletas de forma redonda, hechas a base de harina, maicena, azúcar, mantequilla, vainilla, y huevo, que van rellenas de crema de leche en forma de sándwich. ¡Tienes que probarlos! Estos 5 platillos típicos de Argentina que debes preparar en casa son ideales para armar un menú diferente y disfrutarlo con la familia un fin de semana. ¿Conoces algún otro plato argentino que te gustaría agregar a la lista?
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