Utiliza ingredientes de tu cocina para eliminar malos olores
Consejos de Hogar

Utiliza ingredientes de tu cocina para eliminar malos olores

Por Kiwilimón - Octubre 2013

La mayoría de los olores de nuestras casa están determinados por lo que cocinas. Aunque, a veces hay olores que no son nada agradables, como pueden ser los del brócoli, la coliflor o el pescado frito. Pero peor todavía, cuando el refrigerador tiene diferentes “perfumes” y hasta contamina el sabor de los alimentos; o tu microondas quedó para siempre empapado de horrible perfume a huevos cocidos o queso fundido.

Soluciones para los Malos Olores

1. Para el Refrigerador: Corta un limón por la mitad y rocíalo con bicarbonato de sodio, ponlo dentro del refrigerador y verás cómo acabas con el mal olor. 2.  Para el microondas: Exprime 3 limones en una tasa, ponlo dentro del microondas y haz funcionar a éste por un minuto, tratando de que el jugo de los limones se evapore. 3. Para el basurero: Lávalo con cloro y ponle la bolsa, y encima de ella esparce ralladura de limón. 4. Para el ambiente: Si cocinaste pescado frito y tu casa huele a mercado, debes poner a hervir agua con vinagre blanco de manzana y dejar que se evapore.  

Recetas para aprovechar los limones que sobraron

Receta de Coliflor al Horno con Limón y Perejil

Ingredientes: - 100 gramos de mantequilla - 1 coliflor - 1 cucharada de perejil - 2 limones - 1 huevo duro picado Haz click aquí para ver como preparar esta receta.  

Receta de Pay de Limón con Merengue

Ingredientes: - masa para tarta - 1/2 taza de azúcar - 1 cucharada de ralladura de limón - 6 cucharadas de mantequilla - 6 yemas de huevo - 3/4 de taza de clara de huevo - 1 taza de azúcar - 1/2 taza de jugo de limón Encuentra los pasos para preparar esta receta dando click aquí.  

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Si hay algo característico de la comida argentina, eso es el chorizo. Lo conocemos en choripán y no falta en los restaurantes de cortes y aunque su sabor puede tener un ligero parecido, es muy diferente al chorizo mexicano.Estas diferencias van desde el sabor, hasta la forma de prepararlo. Ambos son deliciosos y tienen el mismo origen: la península ibérica. Cuando conozcas las características de cada uno, quizá podrás apreciarlos más cuando los pruebes.Diferencias entre el chorizo argentino y el chorizo mexicanoAmbos embutidos son relevantes en la gastronomía de cada país y en ambos lugares existe una variedad de chorizos. Por ejemplo, en Argentina está el llamado chorizo ahumado, mientras que en México, la longaniza es también muy popular.La principal diferencia entre el chorizo argentino y el mexicano es la forma en que se hacen. El chorizo mexicano se hace con carne molida y por lo general, se le añade grasa de cerdo. Por su parte, el chorizo argentino se elabora con carne de cerdo y res picada y adobada con especias.Algo que tienen en común ambos embutidos es que ninguno de los dos va curado, es decir, son embutidos frescos que requieren de cocinarse antes de comerse.El chorizo argentinoConocido también como chorizo criollo, la base para hacer este chorizo y sus variedades es la carne, las especias, el pimentón (o pimiento) y el vino. La carne puede ser de res, de cerdo o una combinación de ambas y va picada. Luego para embutir, se limpia muy bien la tripa del intestino delgado de cerdo con vinagre, agua fría y agua tibia, y se seca con un paño.El chorizo mexicanoEl chorizo mexicano se hace con carne molida y su color se logra gracias al uso de chiles rojos picantes, y se condimenta con especias y vinagre. Además, a diferencia del argentino, el chorizo mexicano se desenvuelve de la tripa al momento de cocinarse y comerse, como si fuera carne molida, aunque también se asa completo.Los dos son muy sabrosos y se comen de manera diferente, mientras que el chorizo argentino va muy bien acompañado de pan, en México, por supuesto, comemos el chorizo en tortilla. Diferentes, pero con mucha carga culinaria detrás, no dejes de probarlos.
¡Todos amamos el norte de México! Por eso, en esta entrega de joyas de esquina, viajaremos y compartiremos los favoritos de Chihuahua, Monterrey y Guadalajara. Descubre cuál es la mejor barbacoa, los tacos de bistec y cabrito obligados y las tortas ahogadas que nunca olvidarás de estos tres estados. Tienes una cita en estas paradas llenas de sabor y tradición. Barbacoa Estilo Parral, Chihuahua En esta recomendación semanal, viajaremos de la mano de Oscar Cortazar, chef de La Cocinería, en Chihuahua. Su favorito es la Barbacoa Estilo Parral. Elaborada con cabeza de res, puedes probarla en lonche (en telera), en tacos, en burrito y, por supuesto, en consomé. Cualquiera que elijas va acompañada de cilantro, cebollita, limón y dos salsas especiales para levantar a cualquier crudo: la roja, de chile de árbol, y la de jalapeño martajada. Oscar recomienda probarla con ambas. ¡Es la barbacoa legendaria de Chihuahua! Dirección: Hda. de los Morales 2008, Chihuahua.Tacos Primo, MonterreyLa filosofía de Monterrey es que la carnita asada siempre se hace en fin de semana, casi religiosamente. Es uno de los estados del país con mayor pasión por la carne y el asado. Para recomendar los mejores tacos callejeros, Sebastián de Alba Lozano, el fire master más joven del país, recomienda los Tacos Primo, ubicados en el centro de Monterrey. Aquí encontrarás uno de los mejores tacos de bistec, de machito y de cabrito de la región, que podrás acompañar con una variedad de salsas increíbles: la verde cremosita de jalapeño, una naranjita de chile de árbol con cacahuate y una más molcajeteada. “Me encantan por su sabor y tradición, yo desde niño he ido a estos tacos”, comenta Sebas. Dirección: Martin de Zavala 107, Colonia Centro, Monterrey.Tortas José el de la Bicicleta, las ahogadas de Guadalajara Clausuramos esta entrega de joyas de esquina con la recomendación de la editora gastronómica Wendy Pérez, fundadora del mezcal Aguas Mansas, quien asegura que cuando se trata de tortas ahogadas, todo tapatío no tiene una, sino al menos tres opciones como indispensables de esta preparación que se cuenta surgió en los años 40 gracias al ingenio de Ignacio Saldaña "El Güerito”. Esta torta con birote (obligatoriamente jalisciense), carne de cerdo, una untadita de frijol, salsa de jitomate y otra más picante, generalmente de chile Yahualica, más unos trozos de cebolla desflemada y col, es imperdible. “Aquí te va mi recomendación: Tortas José el de la Bicicleta (Mexicaltzingo 27), que desde 1960 sirve esta especialidad donde, además, debes pedir sus tacos dorados con carne. Agrego aquí mis otras dos básicas: Las del Príncipe Heredero (conocidas como las Sears en Epigmenio González y Manzano), y Las Enrique (Camarena 76). Ojo te preguntarán: ¿media o pura salsita?”. Encuéntralas en: @Tortas José el de la bicicleta Dirección: Calle Mexicaltzingo 27, Mexicaltzingo, 44180 Guadalajara, Jal.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
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