¿Cómo retener la vitaminas y minerales de los alimentos?
Tips de Cocina

¿Cómo retener la vitaminas y minerales de los alimentos?

Por Kiwilimón - July 2011
  Te dejamos algunos tips para retener vitaminas y minerales en las frutas y verduras: - Siempre que sea posible, lava bien los vegetales en lugar de pelarlos. - Cocina los vegetales al vapor o en el microondas. - Cuando hiervas los vegetales, usa muy poca sal en el agua. - No remojes los vegetales en agua antes de cocinarlos. - Compra los vegetales frescos y úsalos lo más pronto posible. El guardarlos reduce los nutrientes. - Cuando no te sea posible comprar frutas frescas, cómpralas congeladas. La fruta congelada tiene la misma cantidad de nutrientes que la fresca (excepto por una pequeña pérdida de vitamina C). - Siempre recuerda la importancia de comer de 5 a 7 porciones de frutas y vegetales todos los días. Reecetas saludables recomendadas:

Ensalada de Pollo, con durazno y queso de cabra en salsa de zarzamora al chipotle

Ensalada Toscana

Ensalada de alubias

       
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El aguacate es un alimento súper completo, ya que no sólo nos sirve para complementar la comida, hacer los guacamoles más deliciosos o ayudar a cuidar nuestra salud. De hecho, los beneficios del aguacate se extienden más allá de la pulpa, porque hasta su piel y su hueso nos hacen bien. Por eso te invitamos a sacarle el máximo provecho con estos importantes usos de la cáscara de aguacate. Usos y beneficios de la cáscara de aguacate Té de cáscara de aguacate para las molestias estomacales Aunque parece difícil de creer, científicos han descubierto que la cáscara del aguacate ayuda a combatir los parásitos intestinales, la diarrea y hasta el estreñimiento. Para hacerlo, puedes hervir la cáscara en un litro de agua y beberlo en ayudas, pero no olvides consultarlo previamente con un experto. Cáscara de aguacate para los labios De acuerdo a la revista Mui, las propiedades de la cáscara de aguacate sirven para hidratar los labios. Así que para decirle adiós a los labios resecos, muele la cáscara con un poco de aceite de coco y dale la bienvenida a un maravilloso bálsamo labial. Cáscara de aguacate para las imperfecciones de la piel La cáscara de aguacate también es una excelente opción para reducir las marcas en la piel, especialmente las estrías. Puedes preparar una emulsión con cáscara de aguacate molida, la pulpa, limón y miel. Adiós a los piojos con cáscara de aguacate Deshazte de los piojos con ayuda de 6 cáscaras de aguacate, 5 huesos y 2 ramas de ruda hervidos en ¼ de litro de agua. Esto de servirá para preparar un shampoo natural sin ningún rastro de químicos. Cáscara de aguacate para el abono La cáscara de aguacate te servirá para hacer crecer tus plantes fuertes y sanas. Basta con colocarlas cáscaras en tiras cerca de las semillas para nutrir la tierra con vitaminas y minerales. ¿Ya conocías estos usos de la cáscara de aguacate?
Las salsas mexicanas son el mejor acompañamiento para darle sabor a tus platillos favoritos y es que tanto como pueden salvar una comida desabrida, como intensificar el sabor de un gran manjar. Además, las salsas tienen una increíble diversidad de sabores, colores y olores que nos encantan. Así que ya sean verdes, rojas o de habanero, aquí te presentamos 4 consejos para que tus salsas sean perfectas. Ingredientes frescos para una salsa perfecta El éxito de una salsa muchas veces recae más sobre los ingredientes que la preparación en sí, así que asegúrate de elegir los tomates verdes, chiles, cebolla y jitomates más frescos que encuentres en tu tiendita de confianza. Asa lo suficiente pero no quemes tus ingredientes La mayoría de las salsas requieren que ases sus ingredientes principales, tal como los tomates, el ajo, la cebolla y los chiles. Para que tu salsa quede en su punto, debes tener precaución a la hora de realizar este proceso, ya que si se te pasa algún ingrediente quemado, tu salsa quedará agría y será más difícil rectificar su sazón. El caldo de pollo, el ingrediente secreto de las salsas No es de sorprenderse que utilizar caldos naturales en lugar de agua, ayude a mejorar considerablemente el sabor de las salsas, pero en definitiva, el caldo de pollo es ese ingrediente secreto que ayudará a potenciar su sabor mucho mejor. Condimentos para cerrar con broche de oro Es muy común que durante todo el proceso de preparación de las salsas, las personas sazonen y condimenten a diestra y siniestra, lo cual termina siendo un gran problema y la principal razón de que las salsas queden saladas. Asegúrate de condimentar tus salsas al final, cuando vayas a hervirlas o a freírlas; remueve un poco y pruébalas antes de rectificar sazón. ¿Ya conocías estos trucos para preparar las salsas perfectas?
En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
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