5 platillos de Uruguay que podrían confundirse con comida mexicana
Datos curiosos

5 platillos de Uruguay que podrían confundirse con comida mexicana

Por Adriana Sánchez - July 2020
La gastronomía uruguaya es una diversa mezcla de sabores, colores y texturas, y, aunque está fuertemente influenciada por España e Italia debido a la alta migración de los europeos al país latino durante el siglo XIX, existe también una gran similitud con la comida mexicana, como te lo mostramos a continuación con estos 5 platillos de Uruguay que bien podrían pasar por antojitos mexas.

Chivito

El chivito uruguayo, contrario a lo que se podría pensar por su nombre, se trata de un pan relleno de carne de res con muchos ingredientes, usualmente incluyendo un huevo frito, lechuga, tomate, jamón, mozzarella, tocino, aceitunas, pimiento morrón y mayonesa. ¿Tú también crees que su sabor es equiparable con una rica torta esquinera de jamón con milanesa?



Asado

Al igual que en Uruguay, el asado lo podemos encontrar también sus versiones argentinas y brasileñas, pero en México sería lo equivalente a la carnita asada. Así como en el asado uruguayo se cocina con distintos tipos de carne como res, ternera, pollo y una gran variedad de salchichas y chorizos a la parrilla o a la leña, en México la carnita asada se prepara en un asador y se utilizan distintos cortes como la arrachera, el rib eye y el bistec, por supuesto acompañados de sus cebollitas, nopalitos y tortillas.

Farinata

La farinata es una especie de tortilla hecha con harina de garbanzos a la que se le agrega aceite de oliva, pimienta y sal al gusto y se acompaña con parmesano, orégano o tomillo. Es una preparación muy sencilla, casi parecida a la memela oaxaqueña, hecha con harina de maíz y sal, a la que se le pone un poco de salsa. ¿Estás de acuerdo o la relaciones con algún otro antojito mexicano?

Empanadas criollas

Las empanadas criollas de Uruguay están hechas con harina de trigo y se rellenan de carne molida, pimentón dulce, huevo cocido picado, ajo, chile, sal y pimienta; generalmente se acompañan de una buena copa de vino. La versión mexicana de estas empanadas sería, sin duda alguna, los pastes de papa con carne molida y chile, que puedes acompañar de un vaso de pulque, bebida fermentada que se obtiene de la penca de maguey.

Chajá

El chajá, un postre típico uruguayo, es un pastel pequeño, cuadrado y esponjoso hecho con pastelería, merengue y duraznos; también se le puede añadir chocolate o dulce de leche y su aspecto es muy parecido al de una capirotada por la consistencia de su pan.

De todas estas opciones, ¿con cuál te quedas? ¿Con los platillos de Uruguay o sus versiones de comida mexicana?
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Mapy Torres
31/07/2020 09:16:42
Me gustaría que nos compartieron como hacer el chajá,es delicioso pero no sé cómo hacerlo
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Cuando hablamos de chiles en nogada nos ponemos muy serios y tradicionalistas: siempre queremos saber cuáles son los mejores, dónde los preparan con los ingredientes originales, debatimos sobre si van capeados o no, pero como todo, la receta del chile en nogada no se ha quedado quieta ni siquiera desde su origen y actualmente ya no sólo tenemos chiles, sino muchos otros platillos en nogada, ¡como una hamburguesa!Así que esta temporada de chiles en nogada no sólo trae consigo los clásicos poblanos, sino que ahora viene en presentaciones de cemita, de lasaña o de enchiladas. Ha sido la Fonda Santa Clara, restaurante de gran tradición en Puebla, la que ha innovado con un par de platillos que no son chiles en nogada tradicionales este 2020.Tan sólo en 2019 esta fonda preparó alrededor de 19 mil chiles en nogada, pues es un lugar referente en el estado originario de este platillo, pero no han querido dejar de preparar creaciones nuevas y para el inicio de la temporada de chiles en nogada 2020, que es atípica por estar enmarcada en una pandemia mundial, presentaron una cemita y una hamburguesa de chile en nogada.Imagen tomada de Instagram @fondastaclaraDe acuerdo con Rubén Araujo, de la Fonda Santa Clara, la hamburguesa Licha es una reinterpretación del chile en nogada, al igual que la cemita. La hamburguesa está hecha con pan de centeno, su carne está marinada en salsa de chile poblano dulce, lleva aros de chile poblano capeados con nogada y por supuesto, granada y cilantro.Pero no sólo ellos han querido probar diferentes formas de presentar este platillo tan típico de las fiestas patrias, pues aquí en Kiwilimón también encontrarás versiones para todos los gustos, como una lasaña, un rollo de pollo o unas enchiladas.Para Yamilette González, coordinadora de chefs en Kiwilimón, innovar con los chiles en nogada es una forma de “tener una mayor visión de la gastronomía mexicana y lo versátil que puede llegar a ser”, al grado de poder “fusionarse con otras cocinas”.Lasaña de NogadaPor ejemplo, “en el caso de la lasaña, si bien es un plato de origen italiano, la versatilidad de una lasaña es como la de los tacos, es decir, le puedes agregar a la pasta infinidad de ingredientes y darle un estilo único para hacerla un platillo muy versátil, con las crepas sucede algo muy similar, ya que por sí solas conservan un sabor neutro que permite jugar con los diferentes rellenos”.No hay ni siquiera sentido en cuestionar la regencia de los chiles en nogada en esta temporada, pero si se te presenta la oportunidad de preparar o probar una de las increíbles formas alternativas que existen de este platillo, ya sea una hamburguesa en nogada o un rollo de pollo, recuerda que en realidad este platillo ha cambiado mucho desde su ‘origen’, pues de hecho este platillo existía desde antes de Iturbide y no se comía como plato fuerte, sino como postre.Esta temporada de chiles en nogada, prueba estos otros platillos en nogada que no son chiles, pero que sin duda te dejarán un gran sabor de boca.
“Esos platones tricolores duraron muy poco tiempo: en un abrir y cerrar de ojos, los chiles desaparecieron de las charolas... Qué lejano estaba el día que Tita se había sentido como un chile que se deja por decencia para no demostrar la gula”, escribía Laura Esquivel en Como Agua para Chocolate. Yo amo este libro, pero sinceramente no concibo el tiempo en el que los chiles en nogada se dejaban olvidados en el fondo de un plato. No sé si para ustedes pero para mí, sería pecado capital ignorar las cinco horas que, por ejemplo, le tomaba a mi abuelo Toyo pelar las nueces de Castilla. Un gancho al hígado a las tres horas que a Doña Mago, la ayudante de mi amada abuela, le tomaba asar, desvenar y pelar los chiles. Ni qué pensar de las otras cinco horas que le tomaba a mi abuelita preparar la nogada, picar todos los elementos del picadillo, cocinarlos y rellenar cada chile. La recuerdo sentada, tomando con sus manos una bolita de picadillo y metiéndola, con todo cuidado, en el interior de un chile. “Si lo haces con cuchara te salen flacos”, decía ella, una persona que perdonaba todo, menos mal comer. En total le tomaba trece horas completar el platillo: ¿a alguien le queda duda de lo mucho que valían la pena?El por qué los chiles en nogada son tan importantes en la gastronomía de México tiene un poco que ver con la sobada y no comprobada historia de Agustín de Iturbide, en cuyo honor las monjas agustinas del convento poblano de Santa Mónica crearon el platillo, o al escritor Artemio de Valle Arizpe con su relato sobre las tres novias, los tres soldados y un plato para recibirlos que llevara los colores de la bandera trigarante. Tal vez el recuento de los chiles en nogada y su importancia merezca un viaje anterior. Uno de conquistas y mestizajes conjugados dentro de un platillo barroco en ingredientes, técnicas y sabores: la carne picada y especiada con sus recuerdos moriscos; los chiles, el tomate y el acitrón (procedente de la biznaga, hoy en peligro de extinción), legado del Nuevo Mundo; las nueces de Castilla y el jerez importados desde España; las especias traídas de Oriente. La importancia del chile en nogada también podría llevarlos a las elegantes cenas de Porfirio Díaz, con sus gustos afrancesados y acentos nacionales. Se dice que el oaxaqueño era un adepto al platillo y lo pedía en la celebración de su cumpleaños. Nadie lo culpa. El chile en nogada nunca deja cortos los deseos del alma.Gerardo Vázquez Lugo, amo y señor de Nicos, –el restaurante consagrado de la lista de los World’s 50 Best Restaurants– dice que la importancia del chile en nogada son sus ingredientes y su origen. Cada platillo salido de su cocina en Azcapotzalco es un mapa que traza una línea recta hacia los productos y los productores de Zacatlán, del Valle de Tehuacán o de Calpan en el estado de Puebla. Hasta sus platones de talavera hacen honor a la zona. El chile en nogada para él es un platillo que, además, “no desperdicia, es de temporada y usa todo lo que hay disponible en ese momento en una región: las manzanas panocheras, el chile poblano, la pera, la granada”. Para el chef Gerardo Vázquez Lugo no hay UNA sacrosanta receta, esa a la que le daríamos por nombre “La buena”. Existen, en cambio, un sinfín de posibilidades que se adaptan a los tiempos y a los hallazgos de cada familia hasta culminar en una receta que se hereda con más emoción que un collar de perlas. Y de ahí su verdadera relevancia: tal como la cocina tradicional mexicana declarada Patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO –un mérito en el que él y muchos otros investigadores y cocineros nacionales tuvieron que ver– “el chile en nogada es cultura ancestral, viva y colectiva de gran orgullo”. Comer un chile en nogada es devorar cultura. Prepararlo, también. Es un momento de unión, de fiesta. Es una suerte de Noche Buena a la mexicana. Para el chef Gerardo, “implica tradición, temporalidad e ingredientes”. Y mejor aún, “nos reúne alrededor de la cocina. Esa es la celebración”. En los próximos días y hasta el quince de septiembre seguiremos hablando de la importancia de los chiles en nogada. Les daremos algunos tips y sugerencias de cómo hacerlos en casa. Hablaremos de sus ingredientes y de algunas leyendas de su preparación como el chef Gerardo Vázquez Lugo y muchos otros investigadores férreos de la culinaria mexicana. Que comiencen los juegos del chile en nogada y que la caminadora nos agarre prevenidos.Recetas en nogada para iniciar la temporada:Chile en nogada capeadoChile en nogada sin capear
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
Si extrañas la comida callejera, no te puedes perder la nueva serie de Netflix que, a pocos días de su estreno, se ha convertido en el nuevo éxito de la cuarentena. Se trata de Street Food: Latinoamérica, una inspiradora docuserie que atraviesa 6 países y nos muestra de cerca lo mejor de las ciudades, su cultura y, por supuesto, la comida. Street Food: Latinoamérica, basada en el programa original The Chef’s Table, consta de seis capítulos de media hora en los que aborda los secretos culinarios mejor guardados de cada país protagonista. Esta serie presenta un viaje maravilloso que va desde Buenos Aires, Argentina y pasa por Salvador, Brasil; Oaxaca, México; Lima, Perú; Bogotá, Colombia y llega hasta La Paz, Bolivia. ¿Por qué tienes que ver Street Food Latinoamérica? Con tantas nuevas restricciones de viaje, esta serie de comida callejera es una excelente opción para transportarte a otros lugares y conocer la mágica esencia y el exquisito sazón de sus platos típicos que los vuelve tan impresionantes. Los productores David Gelb y Brian McGinn muestran una mirada íntima a los mejores platillos latinos que podemos encontrar en los puestos de comida, pero más allá de eso, captan con una sensibilidad bastante humana la historia de quien se encarga de preparar tan sabrosos alimentos con un personaje icónico de las ciudades como eje principal, acompañado de la breve historia de otros cocineros que también son leyenda. Así como en Brasil doña Suzana se encarga de cocinar la mejor moqueca en el restaurante que le ayudó a abrir su comunidad tras una vida difícil llena de decepciones, en México, la señora Valentina se encargó de crear unas singulares memelas con salsa de chile morita tan fuerte como su voluntad de sacar adelante a su hija siendo mamá soltera; como la de estas 2 increíbles mujeres, conocerás 4 historias más que te llenarán de antojo y profundas emociones. La tlayuda oaxaqueña vs el ceviche peruanoNetflix se ha encargado de llegar al corazón (y al estómago) de todos sus espectadores con Street Food: Latinoamérica y así lo demostró el 23 de julio con una divertida dinámica a través de redes sociales, donde convocó a las personas a votar por su comida callejera favorita en el Campeonato Street Food Latinoamérica. En dicho enfrentamiento, el choripán de Argentina, el acarajé de Brasil, el ajiaco de Colombia y el relleno de papa de Bolivia fueron relegados por los dos poderosos finalistas, la tlayuda de México y el ceviche de Perú. La votación estuvo tan reñida que hasta Christopher Landau, el embajador de Estados Unidos en México, la Secretaría de Cultura y la SEP pidieron a los ciudadanos que votaran por el platillo oaxaqueño, que al final salió victorioso. Street Food: Latinoamérica es una fiesta de sabores, historias y emociones que puedes percibir a través de la pantalla, así que no te la puedes perder y si tu antojo por comida callejera es incontrolable, aquí puedes encontrar algunas recetas fáciles de preparar.
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