6 deliciosos postres típicos de Colombia
Datos curiosos

6 deliciosos postres típicos de Colombia

Por Adriana Sánchez - Julio 2020
La gastronomía de Colombia es un agasajo de sabores y combinaciones que nadie puede resistir y así como lo demuestran sus populares platillos como el sancocho o la bandeja paisa, los postres típicos de Colombia también tienen mucho que ofrecer. Es por eso que te presentamos los mejores platillos colombianos dulces que tienes que conocer.

Arequipe

Sin duda, el arequipe es el postre colombiano por excelencia: se trata de una crema muy similar al dulce de leche, la cual la utilizan para completar otros postres o la sirven con obleas y galletas saladas. ¿Lo has probado?

Plátanos calados

Otro postre típico de Colombia que conquista a todo aquel que lo prueba es el plátano calado, parecido a los plátanos machos fritos en México. En Colombia se preparan con mantequilla, azúcar morena, natilla y se acompañan con helado de vainilla. Son un postre casero con la sazón de las abuelas.



Mielmesabe

El mielmesabe, también conocido como cortada o miguelucho, es un postre colombiano originario de la región cundiboyacense. Está hecho a base de leche cortada, piloncillo y especias. ¿Lo acompañarías con algún otro postre?
Arroz con leche

Arroz con leche

El arroz con leche es un postre popular en todo América Latina, pero en Colombia es muy común consumirlo después del ajiaco o sancocho. El arroz con leche colombiano tiene un toque muy casero que se prepara con canela, leche y arroz.

Cocadas

Un postre típico de Colombia que no te puedes perder son las cocadas, típicas de la zona costera. Las cocadas de Colombia se preparan con leche condensada, coco rallado y aceite en aerosol y son muy fáciles de hacer. ¡Su sabor es delicioso!

Merengón

El merengón es uno de los postres típicos de Colombia más aclamados por el público. Este dulce es muy parecido al típico merengue en México y se elabora con crema blanca, crema de fruta y tu fruta favorita.

Mazamorra

El maíz es un ingrediente indispensable en la gastronomía colombiana ya que no sólo se usa en los guisados, sino también en los postres como la mazamorra, una sopita dulce de maíz con queso panela, leche y canela en polvo. Su consistencia es muy similar al arroz con leche.

Probar los postres típicos de Colombia es aventurarte a un viaje de sabor por todo el país, ¿por qué postre te gustaría empezar?
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De 2020 queda un suspiro. Nadie lo niega, fue un ciclo de aprendizajes. En idioma culinario, un año de cambiar de moldes, de rectificar medidas, de sentirnos en congelación, de fermentar, y con ese milagro, un tiempo de crecer, de volvernos elásticos como las masas que más nos gustan. Como las cosas son un reflejo de las personas, en Kiwilimón tuvimos un año movido. Primero celebramos nuestros primeros 10 años de vida. Luego, cuando lo impensable sucedió, te acompañamos de cerquita para que la sana distancia existiera sólo fuera de la cocina. Mau Eggleton y Yolo te hablaron sobre técnicas y preparaciones novedosas, y en el sitio, escribimos con más ahínco sobre los temas culinarios que te apasionan. ¿Lo notaste? Nuestros videos de recetas se renovaron y estrenamos un formato con trucos que ayudan a sacudirse algunos minutos de encima. Al final, grabamos 537 videos con trucos y platillos pensados en hacerte más feliz en tu home office, en el home schooling o simplemente a la mitad de una serie.Como acto final de 2020, nos gustaría compartirte cómo estamos pensando recibir el año: son doce consejos –unos ricos, otros buena-onda– para ponernos el corazón alegre. Ya sabes, los rituales han sido parte de la humanidad en los ciclos de cierre y de apertura, no por superstición, sino como actos que permiten dar el salto en conciencia. Haz un recuento: no todo fue malo, ¿cierto? Agradece por el tiempo que has podido estar contigo y con tus hijos, por las pruebas que superaste, por el tiempo que tuviste para practicar esa receta.Cierra el año perdonando y perdonándote. No hay culpas, ni culpables, sólo personas con heridas no sanadas.Limpia tu refri, tu alacena, tu clóset y tu vida de eso que ya está caduco, que no sirve más y que quita espacio físico o emocional para lo nuevo.Tómate el tiempo de ir hacia adentro y regalarte todo el amor que no obtuviste de la forma que te hubiera gustado. Finalmente tú eres tu verdadera compañía y ojalá que seas la mejor. Asúmelo y 2021 será más llevadero.Barre, limpia, mueve los muebles de lugar. Prende velas e inciensos para restaurar la energía de tu hogar y para agradecerle que este año te ha acogido más que nunca.Expresa tu amor a otros que, como tú, a veces somos luz y otras veces, sombra. ¿Unas galletas, un pay, unos cupcakes hechos con mucho cariño?Aprovecha el momento de cocinar la cena de fin de año para fortalecer vínculos con tus hijos, con tu pareja, con tus padres. Son los compañeros de tu camino. Dale a cada uno su misión, respeta su forma de hacer las cosas.Manda mensajes de amor, de solidaridad o de reconciliación a las personas. Si no lo reciben como esperas, de igual forma, estás creando las causas de la paz.Llena de flores blancas tu casa. Pon música que te suba los latidos del corazón, que te emocione. Eso pondrá a todos en un estado de alegría.Planea iniciar un cambio en tu estilo de vida. Busca nuevas dietas y formas de cuidar tu cuerpo en armonía, sin sobre exigencias.Recibe el año con esperanza, pero sin expectativas. 2021 es como tiene que ser y será mil veces mejor si lo recibes abierto a todas las posibilidades.Recibe el Año Nuevo saltando, sonriendo, abrazando con el alma –o con el cuerpo, si todos viven juntos–. Celebra la vida. Un nuevo ciclo comienza y con él, una oportunidad de potencial infinito para que sea lo que quieras que sea.
La flor de nochebuena ha sido utilizada como remedio medicinal desde antes de la época de la conquista, y a pesar de que también tiene algunas contraindicaciones, sobre todo si se consume accidentalmente o en exceso, a continuación te explicamos cuáles son sus principales beneficios. La flor de nochebuena para el sistema respiratorio Tal como mencionan estudios de la Universidad Estatal de Michigan, la flor de nochebuena funciona como expectorante natural, ya que ayuda a abrir las vías respiratorias y podría disminuir los síntomas de la gripe y tos. En este caso las hojas se deben de preparar como una infusión con una sola hoja y se pueden combinar con bugambilia o gordolobo. Flor de nochebuena para la lactancia De acuerdo con el Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana, la flor de nochebuena ha sido utilizada desde el siglo XVI para fomentar la producción de leche materna. Entre otras propiedades, la Sociedad Farmacéutica de México considera a la flor de nochebuena como emenagoga, galactógena y resolutiva. Malestares menstruales Otro de los beneficios de la flor de nochebuena podría resultar en el alivio de los cólicos menstruales y la inflamación, también consumiendo una infusión de hojas de flor de nochebuena moderadamente. Flor de nochebuena para la piel De acuerdo a estudios del investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, Andrés Fierro Álvarez, la flor de nochebuena se ha utilizado como planta medicinal para curar algunas afecciones de la piel como mezquinos y verrugas, debido a que la sustancia lechosa de los tallos contiene un alto nivel de toxicidad. Sin embargo, es precisamente por esta razón que el mismo investigador (y otros estudios) también advierten que el uso excesivo de las flores de nochebuena puede ocasionar intoxicación o, incluso, la muerte. Para su consumo, se recomienda preparar infusión únicamente con una hojita de flor de nochebuena. Según ha explicado el Dr. Jesús del Carmen Madrigal Naya, médico del Hospital Juárez de México, la flor de nochebuena puede ser tóxica para perros, gatos e incluso para niños, especialmente cuando la frotan en su piel o la ingieren, causando vómito, diarrea e irritaciones. Es por eso que antes de consumirla, asegúrate de consultar con un experto las posibilidades de su uso. ¿Conocías estos beneficios de la flor de nochebuena?
Tres rincones mexicanos con el encanto democrático de comer algo único, rico y a buen precio. Estas son las paradas obligadas para cualquier viajero que disfrute la comida urbana. Tortas del Wash Mobile, TijuanaTijuana es la tierra de los tacos de asada. Desde la Avenida Revolución hasta la carretera que va a Rosarito, encontrarás grandes taquerías. Sin embargo, lo que es taco también puede ser torta y el gran hallazgo de esta combinación ganadora lo tiene Juan Manuel Hernández, quien en 1964 instaló su taquería en el autolavado más concurrido de Tijuana. Un día preparó su porción de asada en una telera con mayonesa, jitomate, cebolla y aguacate, y al probarla descubrió que ese sería el giro de su negocio. Las míticas tortas Wash Mobile siguen en manos de sus hijos, quienes han expandido el negocio con nuevas sucursales, conservando el mismo sabor delicioso de la receta de su padre. Es un reto abordar la emblemática torta de Tijuana tanto por su tamaño como por el jugo que desborda.Dirección: Av. Jalisco 2424, Centro, 22040 Tijuana, B.CMariscos El Güero, Ensenada Sobre el Boulevard Costero de Ensenada encontrarás El Güero, una carreta de mariscos con un producto que desborda frescura. Tienen ceviches, cocteles, aguachiles, tostadas y conchas. Las tostadas son mis favoritas, hay de aguachile, camarón, ceviche de calamar e incluso unas especiales en las que la combinación de mariscos es a tu gusto. Su salsa de la casa le dará un toque picosito perfecto a tus mariscos. Encuéntralo en Mariscos El Guero Ensenada Dirección: Alvarado y Lázaro Cárdenas, Ensenada, Baja California 22870 Los burritos de Villa Ahumada, Chihuahua Los mejores burritos montados con queso asadero y guisado son los de Villa Ahumada. Se encuentran sobre la carretera Panamericana, muy cerca de Ciudad Juárez y a una hora y media de Chihuahua, con un servicio de 24 horas. Entre los guisados que puedes elegir para tus burritos están su res con papas y chile rojo o la versión en verde, de frijol, chicharrón de pella con chile verde, de chile chilaca relleno o de chile pasado. Si te gustan los burritos no probarás otros iguales a estos. Dirección: Carretera Panamericana (federal 45). Villa Ahumada, Chihuahua.
Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
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