BBQ y hot dogs: el equivalente al pozole en EU para celebrar su independencia
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BBQ y hot dogs: el equivalente al pozole en EU para celebrar su independencia

Por Eloísa Carmona - Julio 2020
Las fiestas de independencia son celebradas de formas distintas en cada país y por supuesto, la comida siempre está presente en estas celebraciones.

Así como en México comemos pozole, pambazos o tacos de guisados y tostadas de tinga el 16 de septiembre, en Estados Unidos de América se celebra su independencia el 4 de julio, fecha en la que se firmó su separación formal del imperio británico.

Pero ¿qué comen el 4 de julio los estadounidenses para celebrar? A continuación, te dejamos algunos de sus platillos típicos para esta fecha.

Barbacoas (BBQ)

Esta es sin duda la comida más popular para este día, pues alrededor de 74 millones de estadounidenses planean una carne asada, o barbacoa, como ellos la llaman, para celebrar el Día de la Independencia.

Sin embargo, estas barbacoas no son sólo echar carne a la parrilla, más bien consisten en diversas formas de cocinar lentamente carne de cerdo, sobre todo, con salsa BBQ, por lo regular.

Hot Dogs

No puede haber una barbacoa sin un clásico hot dog. De hechon en EU incluso existe un Consejo Nacional de Hot Dogs y Salchichas y este ha declarado el mes de julio como el Mes Nacional de los Hot Dogs.

La estadística revela que en el 4 de julio es el día en el que más hot dogs se comen, con un estimado de 150 millones de ellos consumidos.

Postres y comida decorada con los colores de la bandera

Una de las tradiciones gastronómicas más importantes del 4 de julio es la prevalencia del rojo, blanco y azul, los colores de la bandera. Así que ese día se ven paletas de hielo de estos colores, cake pops o donas, pastel, galletas… todo decorado así.



Cerveza

Una barbacoa siempre va bien acompañada de cerveza, en este día especial, los estadounidenses compran su cerveza nacional, llamada Budwiser.

Elotes asados

Untado con mantequilla y espolvoreado con sal, el elote no sólo es un plato clásico de verano en Estados Unidos, sino también es típico en las barbacoas del 4 de julio.

Limonada

Esta es la bebida sin alcohol más popular para celebrar el Día de la Independencia en Estados Unidos. La receta clásica sólo consiste en jugo de limón, agua bien fría y azúcar.

Pay

El pay es un postre que está presente en varias celebraciones de EU, así que no podía faltar el 4 de julio, con rellenos de manzana o moras, estos pays no pueden faltar.

Estas son algunas de las comidas que se comparten entre familia y amigos, más comunes del 4 de julio, son muy diferentes a las mexicanas, pero se ven igual de deliciosas, ¿no?
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Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
Para lograr los objetivos físicos que deseas, ya sea bajar de peso o ganar músculo, la alimentación es la parte más importante en tu vida fitness, por lo que deberías planificar tus comidas para afrontar la rutina deportiva que realices, así como la recuperación óptima del desgaste realizado.Ante esto, deberás conocer qué alimentos podrás consumir antes y después de cada entrenamiento, además del tiempo recomendable para realizar tu práctica deportiva después de ingerir tus alimentos. Este último punto nos lleva a la interrogante ¿puedo comer antes de entrenar?, respuesta que aquí te daremos.El proceso digestivo sí puede influir en tu entrenamiento, por lo que deberás esperar un tiempo considerable en el que la comida y la bebida se transformen en los nutrientes que absorberá nuestro organismo, para proporcionarnos la energía suficiente y así tener un mejor desempeño en la actividad física que se llevará a cabo.Durante este proceso se acumula una gran cantidad de sangre en el aparato digestivo, por lo que hacer ejercicio durante este momento compromete el flujo sanguíneo a los músculos, los cuales no se desarrollarán de forma efectiva, pues no llenarás la demanda que exigen los dos procesos.¿Cuánto tiempo hay que esperar?La recomendación estándar que todos los entrenadores y nutriólogos brindan a los atletas es la de esperar dos horas para entrenar después de comer, sin embargo, todo dependerá del tipo y la cantidad de comida que ingieras antes de realizar tu práctica deportiva.Si es un plato balanceado con proteína, verduras verdes, carbohidratos, agua simple o de sabor, tendrás que esperar como mínimo los 120 minutos recomendables, pero en caso de que tu alimentación sea pesada en grasas, azúcares, carbohidratos, sales e irritantes, aumentaría el tiempo de espera a cuatro horas, pues el proceso digestivo será más largo y lento. "Básicamente, cuanto más comas, más tiempo debes esperar para hacer ejercicio", así lo indica la nutrióloga Amie Rowe en Business Insider.Estas recomendaciones son para no arriesgar tu organismo, pues al realizar un entrenamiento de alto rendimiento tu cuerpo deberá estar en óptimas condiciones, ya que de estar con el estómago lleno podrías tener problemas gastrointestinales como “náuseas, gases, diarrea, vómito e incluso desmayos, debido a la competición por la sangre que se da entre los músculos y tu sistema digestivo", puntualiza Rowe.En caso de que por tus horarios sea complicado esperar las dos horas para hacer ejercicio después de comer, se recomienda practicar una actividad física de baja intensidad con descansos prolongados que permitan continuar con el proceso digestivo de una forma correcta.Luego de estas recomendaciones, tú tienes la última palabra sobre tu alimentación y desempeño físico. ¡Aliméntate en serio con Santander!
A su regreso de la guerra de Troya, Ulises (también llamado Odiseo) navegó durante 20 años por varias islas y mares. En su trayecto vivió aventuras con cíclopes, dioses y seres con poderes sobrenaturales, hasta que pudo volver a su reino, Ítaca, donde lo esperaban su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Su viaje lleno de dificultades, retos y peripecias (conocido como La Odisea) se volvió uno de los relatos más famosos de la literatura de todos los tiempos.Llegar a Ítaca es volver a casa, al hogar, al refugio; pero también reencontrarse con seres queridos en un espacio para recuperar la memoria, descansar y relajarse de las ocupaciones del día, extender el conocimiento y la comunicación con los otros, además de compartir las historias que nos importan con la palabra y los libros. Eso es Cafebrería Ítaca, en Cerritos, San Luis Potosí, un rinconcito con cafetería, librería, biblioteca y talleres donde todos son bienvenidos.Cafebrería Ítaca es la primera cafetería-librería con una oferta de actividades culturales, literarias y talleres en Cerritos, San Luis Potosí, que promueve los vínculos con escritores y artistas de otras partes de la República. Sus fundadores, Lorena Rojas y Adán Medellín, tienen la visión de consolidar este espacio en una residencia temporal de creadores culturales y artísticos, organizar el primer festival literario de Cerritos con invitados locales, regionales y nacionales. Además de promover la lectura de todos los que los visiten, pues cuentan con una nutrida colección personal literaria. Lorena Rojas, originaria de Cerritos, San Luis Potosí, estudió Lengua y Literatura Hispanoamericanas en la UASLP y escribe cuentos y monólogos teatrales. Sus relatos se han publicado en revistas digitales como Punto en Línea y Neotraba, donde escribe la columna "Letras y Enigmas". Adán Medellín, originario de la Ciudad de México, es Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Ha publicado cuatro libros de cuentos: Vértigos, Tiempos de Furia, El canto circular y Blues vagabundo (Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí 2017). Obtuvo su segundo Premio Bellas Artes, ahora en Ensayo Literario, con El cielo trepanado en 2019. Ha obtenido, entre otros galardones destacados, el Premio Nacional de Relato Sergio Pitol en 2007, el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo 2019 y el Iberoamericano de Cuento Ventosa Arrufat-Fundación Elena Poniatowska 2020. Lorena y Adán son fundadores de este proyecto hecho con puro corazón y pasión. Cuando visites Cafebrería Ítaca ellos te recibirán y te deleitarán con literatura y exquisitos platillos como su espagueti Ítaca, una pasta de la casa con toque marino de camarones y mejillones en una deliciosa crema especiada de tres quesos; su Clerinfusión, que es el twist sin alcohol de un cóctel clásico con una base de jugo de uva e infusión de frutos rojos y su pay de garambullo, que es un postre frío con el alma de un fruto de temporada del desierto. ¡No esperes más y emprende tu viaje a Cafebrería Ítaca!¿Dónde visitarlos? Jardín Hidalgo 15 Altos, Col. Centro, CP 79440, Cerritos, San Luis Potosí. (Frente a la plaza principal, a un costado de la Iglesia de San Juan Bautista).Síguelos en: Facebook @Itaca.cafebreria y en Instagram @cafebreria.itaca.
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