Beneficios y usos del romero
Datos curiosos

Beneficios y usos del romero

Por Adriana Sánchez - Febrero 2021
El romero, esa maravillosa plantita que utilizaban las abuelitas para arreglar cualquier malestar, resulta ser un poderoso aliado para salud, además de poseer un rico sabor que ayuda a sazonar los alimentos y sus propiedades también aportan a los artículos de belleza. ¡Conoce todos los beneficios del romero!

Propiedades del romero

De acuerdo a la editorial científica Elsevier, el romero posee alto contenido de glucósidos flavónicos, diterpenos y alcaloides que lo convierten en un excelente carminativo, digestivo y antiespasmódico, además de destacar por sus propiedades diuréticas, antiinflamatorias y antioxidantes.



Beneficios del romero
Gracias a sus maravillosas propiedades, el romero tiene grandes beneficios:
  • Alivia los síntomas de las enfermedades respiratorias y malestares estomacales.
  • Su efecto carminativo ayuda a disminuir los gases intestinales y cólicos menstruales.
  • Gracias a sus propiedades antioxidantes, combate los radicales libres y es sumamente útil en tratamientos rejuvenecedores de belleza.
  • Su alto contenido en hierro puede ayudar a tratar la anemia.
  • Posee un poderoso efecto antibactericida, antiséptico, fungicida y balsámico.
  • Para uso externo, el romero puede ayudar a dolores musculares y calambres, así como para desinflamar piernas y pies.
  • Los masajes con aceite de romero en el cuero cabelludo mejoran la circulación y propician el crecimiento del cabello.
  • Refuerza las uñas y evita que se quiebren y se maltraten.

¿Cómo se consume el romero?

Además de ser un excelente condimento que ayuda a potenciar el sabor de los alimentos, éste se puede consumir en té de romero, cápsulas, aceite esencial o extracto fluido, dependiendo el uso para el que esté destinado.

Recuerda que el uso excesivo de esta plantita te podría llevar a una intoxicación o traerte consecuencias más severas, así que ya sabes, consulta a un experto antes de aprovechar todos los beneficios del romero.
Califica este artículo
Calificaciones (11)
Eloisa Hernández Orduña
14/04/2021 08:25:36
Gracias por la información, investigare más de su consumo
Martha Beatriz Montiel Martinez
14/04/2021 04:24:38
Creí que iban a decit como se hace el aceite de Romero o cuanto se pone para el té
Lon Nol
13/04/2021 21:03:08
Muy buena información no sabía, tenía la idea que servía para baños de asiento y para pintar el cabello
Lylyth Franko
13/04/2021 17:34:17
EXCELENTE NO LO SABIA Y QUE PORCIONES VAN PARA CADA PLATILLO QUIRO SABER MAS PORFAVOR
Victoria Solis
13/04/2021 16:41:23
Muy vuena informacion
Ver más
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Javier Plascencia es el cocinero de origen tijuanense que llevó la cocina de Baja California,  sus productos, paisajes y sabores a todo el mundo. Él es quien inaugura la colección de recetarios que tendremos en KiwiPRO con los chefs más pros de México. Conoce un poco de su historia y descarga nuestra aplicación. Javier incursionó en el medio gastronómico por su familia. Su padre, Juan José Plascencia Féliz, conocido como Tana, tiene una trayectoria gastronómica de más de 50 años con restaurantes de gran renombre en Tijuana, como Pizzas Giuseppis y Caffé Saverios, donde Javier pudo aprender de la cocina y la operación de un restaurante. Más tarde, estudió en San Diego, California, y en 2011 abrió Misión 19, un restaurante que expresaba la riqueza de los ingredientes de Baja California.En 2012, el chef emprendió un nuevo proyecto en el Valle de Guadalupe: Finca Altozano, un restaurante-viñedo dentro de dos hectáreas de terreno, un espacio orgánico y rústico al aire libre que se extiende hacia el horizonte del valle, situando a los comensales en el esplendor de su naturaleza. Aquí, Javier anualmente realiza el Valle Food & Wine Festival, uno de los festivales de mayor relevancia en el norte del país en cuanto a vinos y gastronomía.  Javier ha sido galardonado en México y el extranjero como chef del año en diversas ocasiones, además de que sus restaurantes son reconocidos entre los mejores del país. Actualmente es chef de Finca Altozano, Jazamango, Erizo, Animalón y Animalón by the Sea.  Este último es un concepto inédito para vivir la riqueza del mar. La experiencia es la fusión perfecta entre el paisaje y el sabor. Durante tres horas tu escenario es el Mar de Cortés y el Océano Pacífico, mientras te dejas sorprender por la cocina de Javier Plascencia, chef que tributa al mar y a los pequeños productores de Baja California. ¡Una ruta de tres horas que te hará saborear el paraíso! Si no puedes esperar para probar un poco de las maravillas del chef Plascencia, recuerda que uno de los beneficios de descargar KiwiPRO es poder obtener su recetario, para así poder tener su sazón en casa.¡Explora la Cocina de la Baja en el recetario de Javier Plascencia con KiwiPRO!
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD