El origen de la rosca de reyes
Datos curiosos

El origen de la rosca de reyes

Por Kiwilimón - Enero 2017

Compartir la rosca de reyes es una tradición familiar que no puede fallar en casa cada 6 de enero, pero ¿dónde inició?

La historia de la rosca es extremadamente antigua y ha sufrido varios cambios a través de los años para ser lo que conocemos actualmente. Hoy te contamos sobre su evolución y te dejamos algunos datos curiosos que tal vez no conocías sobre la rosca de reyes. Durante la época del Imperio Romano existía una festividad que se celebraba durante el solsticio de invierno llamada Saturnalia. En este evento se celebraba al Dios Saturno (Zeus) con la degustación de un pan decorado con higos y dátiles, que además contenía una haba en su interior como amuleto de buena suerte. Cuando llegó el cristianismo, alrededor del año 354 D.C., se tomaron algunas tradiciones romanas como la del pan con higo y dátil, pero ahora se utilizaba para una celebración occidental llamada Adoración de los Reyes Magos. De esta manera la tradición cristiana y una costumbre romana se mezclaron para crear no sólo una nueva festividad, sino también un nuevo ícono gastronómica de la época invernal. La tradición de la rosca se afianzó durante la Edad Media en países como Francia y España, donde la preparación ha cambiado mucho con los siglos. La rosca llegó a México en el siglo XVI y rápidamente cambiaron el haba escondida por pequeños muñecos de porcelana que representaban al niño Jesús. Con los años los muñequitos se hicieron de plástico y se fijó la celebración como la conocemos hoy en día.

Esa es la historia, pero además, ¿sabías qué?

  • En Estados Unidos se llama King’s Cake y forma parte de las festividades del Mardi Gras en Nueva Orleans
  • En Portugal se llama Bolo Rei, similar a la que conocemos, aunque más pequeña.
  • En Grecia degustan la vasilopita, una especie de dona que es mucho menos vistosa que la rosca que nosotros comemos
  • En Cataluña, se le conoce como tortell.
 

Ahora, no podemos dejarte toda esta información sin darte nuestras mejores recetas para el Día de Reyes:

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Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
Quizá este Halloween no sea como en años anteriores, pero quedarte en casa no tiene por qué pasar sin gracia en una fecha tan divertida como es el 31 de octubre, mucho menos si te animas a preparar estos cocteles increíbles y fáciles.Por ejemplo, una sangría podría ser una forma sencilla de tener un coctel sangriento y delicioso. Las moras serán un gran elemento para hacer pociones moradas y espesas, mientras que el vino tinto, el mezcal, el vodka, el colorante vegetal o curaçao azul harán todos los trucos espeluznantes que necesitamos. 1. Mezcalina de arándanosCon sólo un poco de jugo y mezcal, esta bebida roja es fresca pero te hará entrar en calor rápido. Para hacerlo necesitas jarabe natural, jugo de arándanos, hielo, mezcal reposado, limón, sal de gusano y hojitas de menta para decorar. Para prepararlo sólo necesitas licuar los ingredientes y listo, vacíalo en una copa para martini y disfruta de esta bebida roja.2. Martini de mentaCon curaçao azul y un poco de vodka, este coctel tiene el color más extraño en comida, pero perfecto para celebrar Halloween. 3. Margarita magia negraImagínate una margarita de color tan oscuro que parece poción de bruja recién salida del caldero. Para hacer esta magia negra necesitas los ingredientes normales de una margarita, colorantes vegetales rojo, azul y verde para lograr el color, y si consigues azúcar negra, te quedará extra terrorífica.4. Shots de Bloody MaryEl bloody mary es un coctel muy popular que tiene como base vodka con jugo de tomate, mezclado con un sabor acidito de jugo de limón, con salsa inglesa o worcestershire, un ligero toque picante y un color rojo profundo muy característico de esta bebida. Para hacerlo versión Halloween, lo único que tienes que hacer es ponerlo en jeringas y así verdaderamente tendrás shots rojos de terror.5. Poción dulce de morasZarzamora, frambuezas y moras azules licuadas con hielo y un poco de vodka te darán como resultado una bebida espesa, con textura grumosa y con un color profundo perfecto para asustar a cualquiera.¿Qué otra bebida de Halloween probarás este 31 de octubre?Si los cocteles no son lo tuyo, entonces no te pierdas este paso a paso para hacer galletas de Halloween en forma de dedos de bruja, en forma de ojos de monstruo o de gatos negros. 
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
Las papas son un ingrediente sencillo y que solemos tener en la cocina porque son versátiles a la hora de cocinar, pero también por resultan útiles con otras aplicaciones, por ejemplo, para quemaduras.Este tubérculo subterráneo conocido también como solanum tuberosum crece en las raíces de la planta y es por lo general barato, fácil de cultivar y contiene una gran variedad de nutrientes. Descubre todos sus usos y beneficios aquí.Beneficios de la papaGracias a las papas tenemos uno de nuestros snacks favoritos: las papas fritas. Aunque este plato no es tan saludable como debería ser, muchos otros platos con papas como ingredientes lo son y con ellos puedes aprovechar sus beneficios.NutrientesAunque el contenido nutricional de las papas puede diferir según la variedad y cómo se preparan, las papas están llenas de nutrientes y una papa mediana al horno (alrededor de 173 gramos), incluida la piel, proporciona:Calorías: 161Grasa: 0,2 gramosProteína: 4,3 gramosCarbohidratos: 36,6 gramosFibra: 3,8 gramosVitamina C: 28% de la IDRVitamina B6: 27% de la IDRPotasio: 26% de la IDRManganeso: 19% de la IDRMagnesio: 12% de la IDRFósforo: 12% de la IDRNiacina: 12% de la IDRFolato: 12% de la IDRContiene antioxidantesLas papas son ricas en compuestos como flavonoides, carotenoides y ácidos fenólicos, los cuales actúan como antioxidantes en el cuerpo al neutralizar moléculas potencialmente dañinas conocidas como radicales libres. Cuando los radicales libres se acumulan, pueden aumentar el riesgo de enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer. Sin embargo, la mayor parte de la evidencia científica proviene de estudios de probeta, por lo que aún falta más investigación en humanos.Sin glutenLas papas están naturalmente libres de gluten, lo que las convierte en una excelente opción para las personas con enfermedad celíaca o con sensibilidad al gluten no celíaca.Te dejan satisfechoAdemás de ser nutritivas, las papas también son increíblemente llenadoras y los alimentos que llenan pueden ayudarte a regular o perder peso, ya que controlas mejor el hambre.Además, alguna evidencia muestra que cierta proteína de la papa, conocida como inhibidor de proteinasa de papa 2 (PI2), puede frenar el apetito. Esta proteína parece mejorar la liberación de colecistoquinina (CCK), una hormona que promueve la sensación de saciedad.¿Cuántas calorías tiene la papa?Las papas tienen alrededor de 100 calorías, pero son muy nutritivas y es su “mala reputación” proviene de la forma en la que la cocinamos. Además, también contienen fibra, potasio y vitaminas C y B6, las cuales son excelentes para la salud del corazón.Aplicaciones de la papaLas papas no solo son saludables, sino que también son deliciosas y versátiles. Se pueden preparar de muchas maneras: hervidas, horneadas o al vapor. Sin embargo, ten en consideración que freírlas puede aumentar drásticamente su contenido calórico si usas mucho aceite.Como alternativa, intenta cortar las papas en rodajas y luego asarlas en el horno con un chorrito de aceite de oliva extra virgen y un poco de romero. Asegúrate de no quitarles la piel, ya que la mayoría de los nutrientes se encuentran allí. Esto asegurará que reciba la máxima cantidad de nutrientes de la papa.Además de sus aplicaciones en la cocina, aprovecha estos usos que funcionan como remedios caseros útiles con papa:Limpiar plataUse el agua en la que herviste papas para limpiar plata, por ejemplo, cubiertos deslustrados. Deja enfriar el agua, sumerge la plata en ella durante 30 minutos, luego lava y seca.Remedio para quemaduras Este es una aplicación muy popular de la papa, en la cual sólo tienes que frotar suavemente una rodaja de papa sobre el área quemada. Se dice que el almidón neutraliza la quemadura y ayuda a prevenir las cicatrices, y el frescor de la papa ayudará a aliviar la quemadura.Remedio casero para desinflamar los ojosUn par de rodajas de papa cruda ayudará a reducir la hinchazón inflamación de los ojos. Colócalas sobre tus ojos y relájate durante 10 minutos para obtener este beneficio.Remedio casero de papa y aceite de oliva para la piel secaRalla 1 o 2 papas pequeñas y remójalas en aceite de oliva durante veinte minutos. Coloca la mezcla en tus manos secas y déjala actuar durante al menos 10 minutos. Luego enjuágate las manos y notarás la suavidad.
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