Esta es la manera CORRECTA de comer pan en un restaurante ¡y vale la pena!
Datos curiosos

Esta es la manera CORRECTA de comer pan en un restaurante ¡y vale la pena!

Por Kiwilimón - Octubre 2016

En México solemos preferir la tortilla en lugar del pan, sin embargo, hay ciertos platillos que simplemente van mejor con un delicioso pedazo de pan recién hecho. (¿Te imaginas comiendo una fondue o un gulash con un trozo de tortilla?).

Es cierto que en gustos se rompen géneros y que cada persona tiene su propio estilo o manera de comer, pero existen algunos “protocolos” en cuanto a la forma en la que se deben comer ciertos alimentos que la mayoría de las personas sigue. Por ejemplo, los mexicanos sabemos que la tortilla enrollada sirve como auxiliar a la hora de comer o que si va rellena de algún guisado se convierte en un taco. Algo similar pasa con el pan. Por lo general, al llegar a un restaurante se sirve una canasta de pan y algunos trozos de mantequilla suave para acompañarlo. Lo común es que las personas partan el pan y unten un poco de mantequilla sobre este. https://www.instagram.com/p/BLdabanjoPk/?tagged=beurre Crédito: muschetta En algunas otras ocasiones, en lugar de la mantequilla se sirven algunos quesos suaves, como queso de cabra o Camembert. https://www.instagram.com/p/BLbEzEKh4dA/ Crédito: lauraponts Uno creería que estas dos opciones son incompatibles, sin embargo, los expertos en los lácteos nos enseñan cómo comer pan de la mejor manera. De acuerdo con la tradición francesa, la mejor manera de comer pan es untando un poco de mantequilla y después agregar queso sobre la cama de suave y cremosa mantequilla. ¿Por qué no se nos había ocurrido antes? https://www.instagram.com/p/BLVdfP3hXdP/ Crédito: magto https://www.instagram.com/p/dKxfcqHQeX/ Crédito: yummi_aykoblue El resultado es una mezcla de texturas que se derriten en tu boca con sabores salados y cremosos a la vez. La próxima vez que te encuentres frente a un plato de quesos, pide que te traigan un poco de mantequilla para completar la experiencia con ese exquisito trozo de pan.

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El caldero no solo fue uno de los primeros instrumentos que se usaron para cocinar, también se convirtió en un símbolo de magia y transformación en la cultura popular desde la época medieval. Aunque el caldero se relaciona con el mundo de la cocina, también está ligado con la brujería y la hechicería. En la antigüedad, hace miles de años, se utilizaba para cocinar al aire libre, en una época en la que los métodos de cocción estaban muy limitados, por lo que fue un instrumento que revolucionó la cocina en aquel momento. Sin embargo, el caldero también es un instrumento que asociamos con las brujas. En la cultura popular y en las películas de Hollywood estamos acostumbrados a ver escenas en las que se mezclan todo tipo de ingredientes para crear pócimas y venenos, todo dentro de un caldero. Aunque el origen del caldero es más bien utilitario, este se ha convertido en un símbolo de la magia dentro de la cocina, pues mezclar ingredientes siempre resulta en un proceso mágico para crear deliciosos platillos para saciar el hambre.El origen del calderoSegún los expertos, los calderos comenzaron a producirse alrededor del siglo XII, convirtiéndose en un valioso instrumento para cocinar, pero también una que se relacionaba con la hechicería y las brujas. Este instrumento mágico continuó siendo un básico dentro de las cocinas de Europa del norte hasta el siglo XVIII. Cabe mencionar que, en la época medieval, los calderos se encontraban en todas las casas, fueran ricas o pobres, pero con ciertas diferencias. Por un lado, las casas de los ricos, los calderos se encontraban únicamente en la cocina, mientras que, en las casas más pobres, esta olla solía encontrarse en medio de la casa, pues también servía como fuente de calor. Por otro lado, cabe mencionar que, aunque los calderos eran muy comunes y de poco valor económico, estos tenían un importante valor sentimental para las familias, ya que se heredaban de generación en generación.Los calderos y la brujeríaSegún información publicada por la Universidad de Cornell, los calderos se convirtieron en un símbolo de la brujería a finales de la Edad Media, cuando se registraron juicios y ejecuciones contra presuntas brujas. La idea de que las brujas usaban calderos para cocinar letales pócimas se extendió gracias a panfletos, dibujos y libros sobre el tema, mientras que los testimonios en juicios también sirvieron para cimentar la simbología del caldero como instrumento mágico. En aquellos años comenzaron a surgir imágenes de grupos de brujas congregadas alrededor de calderos, las cuales se relacionaban con conjuros malignos para invocar la muerte y controlar los elementos. En el mundo de la literatura, el caldero también comenzó a relacionarse con la magia. El ejemplo más famoso es "Macbeth", una de las obras más famosas de Shakespeare, en donde las brujas se reúnen alrededor de un caldero.Los calderos en la mitologíaDe acuerdo con el Museo Británico, los calderos no solo eran objetos utilitarios, también tenían un importante valor simbólico. Tan era así que arqueólogos han encontrado estos objetos en ríos y pequeñas cuencas lacustres, lugares que se consideraban como sagrados y como portales entre el mundo de los vivos y los muertos. En Irlanda e Inglaterra, expertos también han encontrado calderos en lugares en donde se realizaban importantes rituales. El caldero, ese instrumento mágico que une la gastronomía con la brujería, estuvo presente diferentes culturas y fue parte importante de leyendas y de la mitología de Irlanda, Gales, Grecia y Noruega, entre otros países. Por ejemplo, en la mitología irlandesa, el dios Dagda era dueño de un poderoso caldero que siempre producía abundante comida para los guerreros, curaba a los heridos y revivía a los muertos. Por su parte, en la mitología griega, la hechicera Medea usaba su caldero para revivir a los muertos y rejuvenecer a las personas. Mientras que, en la mitología nórdica, el dios Odín bebió sangre mágica de un caldero para obtener sabiduría y conocimiento. En todas estas culturas, el caldero se convirtió en un medio para obtener sabiduría y vencer la muerte.De olla, sartenes y calderosPara las brujas modernas, el caldero es un símbolo de transformación y abundancia. Mientras que, para los cocineros, preparar alimentos es magia pura. Colocamos todos los ingredientes en ollas y sartenes, versiones modernas de los calderos, y al final obtenemos platillos deliciosos. Las ollas y sartenes se convierten en vehículos para transformar simples ingredientes en mágicos platillos que cautivan nuestros sentidos, así como alguna vez lo hicieron los calderos.
Si se te antoja un café y una crepa de noche, ¡Star Bus Café, es a donde debes ir!Star Bus Café nace en medio de la pandemia, como el proyecto de una pareja que busca llevar un excelente sabor a las noches de paseo por el parque.Cuentan con una gran selección de bebidas como cafés, chocolates calientes, frappés y sodas italianas, ¡todas con un sabor espectacular y sin duda querrás una crepa dulce o salada para acompañar!El empeño que le ponen a cada bebida y postre es único. Nos degustan con una amplia selección de sabores y los escogen cuidadosamente para que los productos que le ofrecen a sus clientes sean de primer nivel y así todos se vayan con la barriga contenta y una buena experiencia.Las especialidades que sobresalen son: el té chai latte con una mezcla de especias equilibrada, el mazapán caliente con trocitos de mazapán para realzar el sabor y el frappé de chocolate que lleva cocoa en lugar de chocolate endulzado comercial.¿Dónde se ubican? Se encuentra en la Ciudad de México, en la esquina de Doctor José María Vértiz y Miguel Laurent, en la entrada al estacionamiento del Parque de los Venados. Es un food truck acondicionado con todo lo necesario para preparar las más deliciosas bebidas y las más exquisitas crepas para acompañarlas.¿Cuál es el horario de servicio? Los encontrarás de 8:00 pm a 11:30 pm, perfecto para una caminata por el parque después del trabajo o simplemente para tener un momento de relax sentado en una banca con tu libro, una rica crepa y la bebida perfecta.¡Visítalos en el Parque de los Venados sobre Miguel Laurent y síguelos en Instagram: @starbuscafee!
Por lo general, lavar frutas y verduras con agua suele ser suficiente para eliminar la mayoría de los microbios y posibles patógenos que se encuentren en los productos frescos, pero a veces hay algunos que simplemente nos causan más desconfianza, como las fresas.Los productos frescos pueden albergar bacterias, hongos y otros microbios junto con trazas de productos químicos. Afortunadamente, hay pasos que puede tomar para ayudar a mejorar la seguridad de las frutas y vegetales.Por ejemplo, aunque parezca un paso sobrentendido, cuando manejemos frutas o en general nuestros alimentos frescos, debemos tener las manos limpias, así que primero debes lavar tus manos con agua y jabón.Otros puntos clave son limitar las cantidades que compras, pues la mayoría de los productos frescos sólo se puede almacenar de dos a cinco días, aunque frutas como las manzanas pueden durar mucho más en temperaturas adecuadas.Por otra parte, aunque lavar los productos antes de guardarlos puede parecer una idea práctica, hacerlo puede promover el crecimiento bacteriano y acelerar el deterioro, por lo que es más recomendable esperar y lavar las frutas hasta antes de usarlas. La forma correcta de lavar las frutas sin jabones ni químicosNingún método de lavado elimina por completo o mata todos los microbios que puedan estar presentes en las frutas, pero la ciencia ha demostrado que enjuagar minuciosamente los productos frescos bajo el chorro de agua es una forma eficaz de reducir el número de microorganismos. Además, lavar las frutas también ayuda a eliminar los residuos de pesticidas que puedan tener.Para lavar tus frutas sólo tienes que frotarlas bajo el chorro de agua, para eliminar la suciedad y los microorganismos de la superficie. También puedes sumergirlas en un recipiente limpio lleno de agua y tallarlas ahí, sin usar soluciones de jabón ni de cloro, pues algunas frutas son porosas y podrían absorber esos químicos, y cambiar su seguridad y sabor.Cómo lavar frutas con cáscaras o exteriores durosMuchas veces pensamos que este tipo de frutas, como melones, piñas o naranjas, no requieren ser lavadas, pero es recomendable hacerlo, pues cuando cortas estas frutas, podrías introducir los microbios de la superficie a la parte que te vas a comer, así que procura lavarlos bajo el chorro de agua antes de comenzar a pelarlos o cortarlos. Algunas instituciones de salud pública recomiendan además usar un cepillo limpio para frutas y verduras, con el fin de eliminar de manera más eficaz cualquier patógeno potencial de la piel o cáscara.Manzanas, pepinos y otras frutas firmes: lava bien frotando con tus manos bajo el chorro de agua o pela para eliminar ceras de preservación. Melones: las superficies rugosas y enredadas de algunos tipos de melón son un gran ambiente para microorganismos que se puede transferir a las superficies interiores cuando los cortas, así que para minimizar el riesgo de contaminación, cepille los melones y lávalos bajo el agua corriente antes de pelarlos o cortarlos en rodajas.Frutos rojos: las moras, las fresas o las zarzamoras son conocidas como frutos rojos o bayas, y son extremadamente frágiles, por lo que es importante ser extremadamente cuidadoso con ellas. La forma más fácil de lavar las fresas, moras y demás bayas es colocarlas en un colador y enjuagarlas con un chorro lento de agua corriente. No es recomendable remojarlas, porque los frutos rojos, como las fresas, actúan como una esponja y absorben mucha agua, lo cual afecta tanto su sabor como su textura. En el caso particular de las fresas, no debes quitar los tallos antes de lavarlas, ya que eso creará otra forma de que absorban agua.Melocotones, ciruelas y otros frutos suaves. Lávalos bajo el agua corriente y sécalos con papel o servitoallas.Si para tu paz mental necesitas algo que te haga sentir que estás desinfectando tus frutas, puedes probar con una mezcla de vinagre y agua, libre de químicos. Llena un recipiente grande con 8 tazas de agua, agrega 2 cucharadas de vinagre de manzana, y remoja ahí durante 15 minutos las frutas y verduras. Después de que haya transcurrido el tiempo, frota suavemente, cuela, seca y listo. Considera evitarlo con las frutas y verduras porosas, para que no cambien ni su sabor ni su textura.
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