Esta polémica bloguera cambiará tu forma de contar calorías
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Esta polémica bloguera cambiará tu forma de contar calorías

Por Kiwilimón - Febrero 2018
  Bajar de peso es más que simplemente llevar un régimen estricto y sentirse culpable por comer cosas ricas. La bloguera de fitness Lucy Mountain nos muestra con simples fotografías que el concepto de dieta saludable puede incluir una gran cantidad de alimentos que seguramente nunca consideraste como los mejores para bajar de peso. ¿Alguna vez te has puesto a contar las calorías de tus alimentos? Te presentamos el método de Lucy para que puedas hacer una mejor elección de tu comida: Si no conocieras el contenido calórico de estos dos snacks, ¿qué escogerías? Es obvio que las almendras aportan más nutrientes, pero si esos dulces te encantan, ¿por qué no darte ese gusto de vez en cuando? Las papas fritas son el eterno enemigo de las dietas, pero afortunadamente existe una opción más saludable: las chips de vegetales… o por lo menos eso creíamos. Antes de acabarte una bolsa entera de chips de camote, investiga cuántas calorías tiene. Tanto hemos escuchado sobre los beneficios de los alimentos libres de gluten o sin leche, que cuando los vemos automáticamente pensamos que son menos calóricos. La realidad es que poco importa si tienen gluten o no, lo relevante son las calorías. Es cierto que el chocolate oscuro tiene mayores niveles de antioxidantes, sin embargo, es posible que también contenga más calorías. No te dejes llevar por el cliché, y antes de comprar una barra lee la información nutrimental. Tal vez creas que comer fruta deshidratada es lo mismo que comer fruta fresca, pero la verdad es que no. Al deshidratarse, los azúcares de la fruta se concentran, además de que su tamaño disminuye considerablemente. En pocas palabras: come fruta fresca. Que un alimento sea líquido no significa que tenga menos calorías. Antes de emocionarte y echarle a tu smoothie todo lo que te encuentres en el refri, considera que cada ingrediente está aportando calorías a la bebida. Básicamente, lo que Lucy nos propone es ver la alimentación desde una nueva perspectiva. Olvídate de los prejuicios y empieza a disfrutar una dieta más equilibrada. Recuerda que muchas veces el problema no es el alimento, sino la cantidad. Si comes en exceso, hasta las frutas te pueden hacer subir de peso. Si lo que quieres es cuidar tu salud y alcanzar tu peso ideal, lo más importante es llevar una alimentación balanceada acompañada de una rutina de ejercicios para que puedas gastar más calorías de las que consumes. ¡Comienza a disfrutar la hora de la comida sin remordimientos con estas recetas!  
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El cuerpo es el carruaje que nos fue dado para transitar la vida. Una vez que se agota, no existe un nuevo modelo, ni la posibilidad de comprarse otro al 2x1. Se dice mucho sobre su cuidado. La tendencia son las vitaminas y los alimentos que las contienen. El tema es ubicarse en el enjambre de posibilidades que se ofrecen allá afuera para mejorar su salud; observar si nuestra elección nos lleva a obsesionarnos con él o, por el contrario, a restarle valor.Para mí, cuidar el cuerpo es escucharlo. Sentarse un momento a sentirlo; conectarse con sus sensaciones: el dolor, el ardor, el placer, la armonía, la quietud. Él no miente. Anteriormente nos habían dicho que prestarle demasiada atención era un acto frívolo, que nuestra forma de filtrar el mundo debía ser a través de la razón o, si acaso, de los sentimientos, nunca a través del cuerpo o de las vísceras. Para la medicina oriental, el cuerpo habla y su estado de salud es el reflejo de las creencias de la mente y el discurso de las emociones. El cuerpo es el gran conector de todo. Gabriel Bello, comunicador certificado por el HeartMath Institute de Estados Unidos, afirma que “el cuerpo habla su propio idioma y si no lo entendemos es porque claramente no le dedicamos tiempo”. Basta observar que, si la mente está enfrascada en un dilema, el cuerpo apoyará la causa con un dolor terrible en los omóplatos. Si experimentamos ira, el cuerpo participará en el diálogo regalándonos una buena gastritis o un colón irritado, cuanto menos. Hay mucha literatura al respecto. Louis Hay, la famosa precursora del Nuevo Pensamiento, afirmaba que las enfermedades son el resultado de una emoción negativa y que para sanarla hay que intercambiarla por una positiva. Para Gabriel Bello, “las enfermedades son desequilibrios energéticos causados por distintas emociones. Entonces, si generamos emociones negativas, destructivas y estrés, ese desequilibrio llega a nivel celular. El cuerpo dará avisos de que algo no bueno está sucediendo. Si no hacemos caso, surge la enfermedad”.Ello no significa que los buenos pensamientos justifican la alimentación desequilibrada o la falta de ejercicio. Pero todo comienza desde dentro. De ahí la importancia de la meditación como técnica para mantenernos conscientes. Una vez que se escucha e interpreta la guía del cuerpo, podemos poner atención al resto: a sus amigos los pensamientos y las emociones. Cuando lo de adentro es atendido de la forma correcta, lo de afuera –las decisiones de alimentación, por ejemplo– adquieren otra perspectiva. Y hasta entonces, y no al revés, veremos cada ingrediente, cada rutina de ejercicio, el menú que ofrecemos a la familia, como potenciales de sanación. Hasta los antojos se verán diferentes.Los antojos son una de las formas que tiene el cuerpo para expresarse. A algunas mujeres embarazadas les da por comer ladrillos, gises, paredes. La razón: el organismo requiere calcio y, en ese estado tan claridoso, se potencia el antojo. Y así pasa siempre. Cuando los antojos vienen desde el lugar correcto –no de las emociones no resueltas, o de las carencias de la mente– expresan lo que el cuerpo necesita para su mejor funcionamiento. Cuidar el cuerpo es tomarse el tiempo para sentirlo, vivirlo, agradecerlo. Este 2021 la invitación es volvernos íntimos con él, convertirnos en su mejor amigo, entablar conversaciones de ida y vuelta y aprender a leer su lenguaje. Gabriel Bello incluso habla de “darle estímulos positivos, constructivos y amorosos” para mantenerlo sano. Este bien podría ser el mejor propósito del año: el cuerpo como guía para alcanzar un mejor yo.Si necesitas ayuda extra te presentamos nuestra nueva sección: Kiwilimón Te ciuda. En ella te compartimos las herramientas para lograr un cuerpo gozoso y feliz. Encontrarás recetas para diferentes tipos de alimentación, consejos y el reto Keto, una dieta de quince días avalada por nuestro equipo de nutriólogas en la que removimos los carbohidratos simples, los procesados y los azúcares para darle un reboost al organismo. Antes de comenzarla, recuerda consultar a un médico y a la par, escuchar a ese sabio que vive en ti. ¿Nos acompañas?
¡Llegó el momento de despedir el año viejo! De brindar por la clausura y la oportunidad de empezar de nuevo. Nada mejor para hacerlo que con bebidas de temporada como la sidra, esta bebida que todos hemos disfrutado en estos festejos y que guarda una relación muy cercana con la cerveza y el hidromiel, ya que las tres son bebidas que pasan por un proceso de fermentación similar, sólo que el líquido principal de la sidra es con manzanas. Esta bebida dulce y refrescante tiene una gran tradición en todo el mundo, especialmente en Gran Bretaña donde se producen alrededor de 700 millones de litros al año (alrededor del 45% de las manzanas producidas en UK se utilizan para hacer sidra). Su origen se remonta a la conquista de los normandos en el año 1066, quienes empezaron con la producción en monasterios de esta bebida y ya para 1300 su consumo se generalizó en otros condados de Inglaterra. Actualmente podemos encontrar sidras irlandesas, alemanas, francesas, españolas, belgas, checas, finlandesas, italianas, noruegas, suecas, holandesas, argentinas, chilenas, mexicanas, canadienses, estadounidenses, paquistaníes, sudafricanas y de muchos otros países.Existen sidras con alcohol (conocida en algunos países como “Hard Cider”, contienen entre 2% y el 8.5% ) y sin alcohol (“Cider”). Para estas últimas se detiene el proceso de fermentación antes de que los azúcares se transformen en alcohol y da como resultado una bebida dulce, espumosa y de color dorado, ideal para brindar si no consumes alcohol o para los más pequeños del hogar. ¿Cómo se elabora la sidra artesanal? Tal como sucede con la cerveza, la masificación de producción de sidra ha hecho que diferentes asociaciones promuevan el consumo de sidra artesanal que reconocen a una sidra real porque se tiene que elaborar con 100% de jugo de manzana fermentado, con levadura viva, tanto en botella como en barril; no puede estar carbonatada, pasteurizada o hecha a partir de concentrados y debe estar elaborada a partir de un proceso artesanal que consiste en los siguientes pasos: Preparación: Selección de manzanas, lavado y retirado de hojas y ramas.Prensado y triturado.Fermentación: Se colocan los jugos en barriles de plástico. No se agrega levadura y se deja fermentar durante el invierno a bajas temperaturas. A principios del verano se revisa su claridad, sabor y volumen de alcohol para saber si ya está lista.Mezcla: Cuando la sidra se encuentra en el punto correcto, se transfiere a un barril de roble para su maduración, donde no sólo obtiene las notas amaderadas, sino que usualmente contiene sidra añeja de temporadas anteriores.Sidra artesanal mexicana Cervecería Itañeñe, de Ciudad de México, elabora una sidra artesanal con una mezcla de manzanas de Zacatlán, Puebla, y Chihuahua con lúpulo. Tanto en el aroma como en el sabor de esta sidra encontrarás una predominante nota a manzana con un toque de lúpulo y una ligera nota de miel. Es la sidra perfecta para acompañar un strudel de manzana o al tradicional pavo con ensalada de manzanas. HidromielEl hidromiel es también un fermentado con miel de abeja, en lugar de manzanas (sidra) o malta (cerveza). En algunos estilos le agregan otros ingredientes como frutas, especias, granos o flores como el lúpulo. En México se producen grandes ejemplos de esta bebida como Ídolo de Ámbar, de Tiny Bastards, de Guadalajara, Jalisco, que es una hidromiel hecha con miel de aguacatales de la zona de Michoacán, elaborada con una mezcla de levaduras Ale y champagne para un sabor seco y afrutado, ¡con una fermentación de más de un año! Es excelente para acompañar patés, quesos suaves, dátiles, pescados, ostiones ahumados, pastas o un delicioso fruit cake. Cervezas para no extrañar el champagneY si lo tuyo es el champagne, cervezas artesanales haz de probar. Este año Cervecería Patito de Mérida, Yucatán, lanzó Brut IPA Año Nuevo, una cerveza champagne de sabor cítrico, frutal, seco y efervescente. Elaborada con lúpulo Mosaic, tiene notas de pino, de cítricos herbales y aromas tropicales. Es perfumada, de color pálido y de cuerpo ligero a medio. Te recomendamos probarla con quesos suaves como el brie o camembert, con mariscos principalmente ostras, además de platillos crudos como el sashimi, también de lomos y piernas. Sea cual sea tu elección, recuerda apoyar al gremio artesanal y consumir local en esta temporada. ¡Salud y felices fiestas!
En esta ocasión, la carta editorial madruga 24 horas porque la Navidad no se hace esperar. En las bocinas suenan los villancicos. La casa ya huele a las preparaciones del horno. Todo es felicidad, pero ¿ya sabes qué servirás de beber? Casi siempre pensamos en los brebajes hasta el último momento. No importa lo que te guste –o lo que tengas a la mano–, queremos que disfrutes tu cena al máximo con algunos consejos de maridajes prácticos.¿Maridaje sólo con vino?No hay comida sin bebida y viceversa. Pero la bebida tampoco es sinónimo de alcohol. El maridaje puede hacerse con el líquido que más te guste. El sommelier Marcos Flores, presidente de la Alianza Panamericana de Sommeliers, dice que, en caso de abstinencia, el mejor aliado de la cena navideña son los tés, los ponches y las aguas frescas. Él recomienda acompañar los romeritos con un té pu-erh o té rojo; el típico bacalao a la Vizcaína con un té oolong; la pierna enchilada con agua de jamaica y jengibre y los ponches, con el pavo ahumado.Si prefieres las cervezas, la regla básica es maridar las claras o ámbar con platillos de menor estructura –ensaladas, purés, bacalao– y elegir cervezas oscuras y densas para platillos con mayor fuerza o que hayan pasado por el horno como los romeritos con mole, el lomo o la pierna. En ambas partes se resaltarán las notas de caramelización.A mí en lo particular me gusta combinar los vinos mexicanos de uva malbec con el lomo de cerdo. Me gusta mucho el Guanamé Malbec 2017 para un trozo de carne cubierto por gravy. Para una pasta cremosa elige un blanco con barrica como un Wente Chardonnay Riva Ranch, y para unos romeritos, un espumoso rosado que le haga frente al picor –como el cava español Roger Goulart Coral Rosé–. El rey de la mesa navideña, el pavo, sírvelo junto a una copa de tinto ligero de la uva pinot noir o merlot como el Cousiño Macul Antiguas Reservas Merlot cuyos aromas ligeros a especias y frutos rojos lo armonizarán como Mozart.Las copasSi vas a servir cerveza, lo mejor es verterla en un tarro ¬–incluso en ese Mason Jar con asa que guardas en la alacena– para no calentarla y conservarla fría por más tiempo. Las copas especiales para cerveza suelen tener un vidrio más denso y un fuste o tallo más grueso para que las manos no les transmitan calor. En el caso del vino, el tamaño de la copa influye en la cantidad de aire que entra y oxigena al vino y con ello, la potencia de los aromas y sabores cambiará. Entre más estructurado y complejo sea un vino, más amplia deberá ser la copa (como la copa borgoñona).En caso de que tengas dos tipos de copas, sirve el vino blanco en la más pequeña y el tinto, en la más grande o en la que tiene la boca más abierta. Lo ideal es servir la champaña o los vinos espumosos en una copa flauta para favorecer el desarrollo de las burbujas, pero si no tienes, en una copa de vino blanco irá perfecto. La temperatura¿Te imaginas un caldo de camarón tibio como el purgatorio? ¿Un pay de manzana gélido como el invierno? No hay de otra: debemos tomar en cuenta la temperatura en bebidas y alimentos. En las cervezas y los vinos exhiben o esconden los aromas y sabores. Por ejemplo, la forma ideal de tomar una cerveza con 4 a 6 grados de alcohol son los 3° C de temperatura. Esas que van a partir de los 7 grados, sírvelas entre 12 y 14° C. En cuanto a los vinos, a mí por lo general, me gusta que estén un poco fríos. La regla es que los espumosos vayan a 8º C para gozar su carbonatación (sus burbujas). Te recomiendo servir los blancos entre 7 y 11º C, pero si tienen barrica sírvelos a unos 10 o 12º C. Los vinos tintos ligeros y sin mucho envejecimiento, van bien con una temperatura de 13 a 14º C. Los vinos más corpulentos como una mezcla bordelesa, un riojano o uno de guarda déjalos de 17 a 18º C. ¿Tienes por ahí un vino de postre o un encabezado como el oporto? Sírvelo a 14º C para mantener ese dulce equilibrio y estructura.  Y claro, recuerda que el control lo pones tú. Vive una feliz Navidad cuidando tu cuerpo y sin excesos. ¡Esa es la mejor forma de celebrar!
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