Fundaciones que ayudan a la gente con hambre en navidad
Datos curiosos

Fundaciones que ayudan a la gente con hambre en navidad

Por Kiwilimón - Diciembre 2016
El hambre es uno de los males de nuestro tiempo, no es ninguna novedad. Según el sitio The Hunger Project hay 805 millones de personas en el mundo que sufren de hambre, esto significa que uno de cada 9 individuos en el mundo se encuentran en estado de desnutrición. Aunque se debe buscar el cuidado e igualdad para estas personas constantemente durante todo el año, es en diciembre, gracias a la época de Navidad, cuando muchas fundaciones ayudan y buscan alimentar a los más necesitados. Estas son las más importantes y en las que puedes participar.

Acción contra el hambre

Cada año 15 millones de personas son ayudadas por esta fundación que no sólo busca alimentar a los más necesitados, sino enseñarles también de nutrición, salud e hidratación. Una parte importante de su proyecto es la reinserción laboral, programa por el cual ayudan a personas de bajos a recursos a encontrar un empleo que les permita tener ingresos y así cuidar de la nutrición propia y de su familia.

MUWOM

Hard Rock Cafe Madrid acaba de unir fuerzas con la famosa intérprete Yoko Ono, WhyHunger y MUWOM en la grabación de una nueva versión de la canción de John Lennon, Imagine, para recaudar fondos que irán directamente hacia erradicar el hambre en el mundo. El 100% de lo recaudado esta navidad gracias a las compras de la canción en iTunes será destinados a la fundación.

Fundación CMR

La Fundación CMR tiene como objetivo combatir problemas nutricionales en niños que viven en situación de pobreza. En México el 13.6% de la población menor de 5 años sufre de desnutrición crónica y en contraste ocupamos el primer lugar en obesidad infantil, por lo que la fundación ha tomado cartas en el asunto e invita a todos a participar ya sea donando como persona física o también como empresa y restaurante. Cada diciembre tienen dinámicas para recaudar comida para los niños más necesitados de México.

Alimento para todos

Éste es un banco de alimentos que opera en la Ciudad de México desde 1994. Lo que hacen es extremadamente útil pues proveen paquetes nutricionales cada semana a más de 30 mil personas además de capacitar a miles de familias al año en cuanto a cambio de hábitos alimenticios. Aquí también puedes donar o hacer uno o varios voluntariados en épocas navideñas.

Ayuda en acción

Su misión es mejorar las condiciones de vida de familias y comunidades en los países y regiones más pobres del mundo. Lo logran a través de proyectos auto sustentables de desarrollo integral y actividades de sensibilización, con la finalidad de propiciar cambios estructurales que contribuyan a erradicar el hambre y la pobreza. Tú puedes apadrinar ya sea a un niño o a una familia para ayudar con su progreso tanto este fin de ciclo como cualquier día del año.
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El café Dalgona llegó para encantarnos a todos con su presentación novedosa y esponjosa, pero a partir de él, se ha generado una oleada de bebidas espumosas muy fáciles de hacer en casa. La bebida original comenzó con solo tres ingredientes simples: café, agua y azúcar, y así, la receta se ha modificado para originar nuevas creaciones dignas de Instagram.Con ingredientes nuevos como fresa, chocolate o cereal, ahora hay varias bebidas ‘dalgona’ para el gusto de todos, incluso si lo tuyo no es el café.Aquí te dejamos 5 súper fáciles de hacer, con ingredientes que es probable que tengas en casa.Dalgona FresaQuien se ha encargado de diversificar estas bebidas espumosas ha sido la bloggera Valentina Mussi, quien con su creatividad ha sacado algunas alternativas más creativas de dalgona, como su leche de fresa.Para hacerlo necesitas una cucharada de leche en polvo de fresa y 1/3 de taza (o cuatro cucharadas) de crema para batir. Bate bien hasta que quede esponjoso y coloca encima de leche con hielos. Delicioso y perfecto para niños en días calurosos.ChocolateLa idea anterior funciona de la misma forma con chocomilk, sólo bate 3 cucharadas de chocolate en polvo, con 1/3 de taza de crema para batir y listo. Añádeselo a tu vaso de leche bien frío.CerealEsta quizá es una de las mezclas más raras de la Blogger Valentina Mussi, pero también una de las más deliciosas. Ella usó cereal Fruit Loops y para hacer esta bebida usó un puñado de cereal, lo trituró y luego lo batió con 1/3 de taza de crema para batir y una cucharada de azúcar.Por supuesto, este va decorado con más cereal.MatchaLos amantes del matcha también podrán tener su bebida espumosa y fría. Para este necesitas una cucharadita de matcha y batirla con ¼ de taza de crema para batir.BaileysPara quienes gustan de la crema de café, esta es la opción y se hace primero como un café dalgona normal, es decir, tienes que hacer la mezcla de café soluble con azúcar y agua caliente y después, hacer la espuma de Baileys con 3 cucharadas del licor, batidas con media taza de crema para batir, es decir, esta bebida queda doblemente espumosa.Además de estos sabores, puedes Mussi creó también un dalgona de cookies and cream, otro más de caramelo e incluso uno de Nutella, así que como ves, las opciones son infinitas si tú también te pones creativa.
¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
Las tablas para picar se han desgastado como calcetines en la lavadora. Ninguna investigación sobre tendencias para 2020 pudo preverlo. Las quinielas sobre qué es lo que estaríamos haciendo y consumiendo en este año se han roto, una a una. Y claro, sin que nadie pudiera anticiparlo, nuestra relación con la cocina ha cambiado para siempre. Pero, ¿qué hemos aprendido sobre cocina en tiempos de Covid?He hablado con gente sobre el tema. Me intrigaba saber si estaban preparados –física, mental o hasta técnicamente– para cocinar, para ser chefs de tiempo completo. Y es que la mayoría, absorta por las jornadas de trabajo, poníamos manos a la obra únicamente en el desayuno o en la cena: quecas y sándwiches con mínimas variaciones, pechuguitas a la plancha para el alma, ensaladas de un, dos por tres. Ser cocineros de una familia hambrienta, con necesidades de 8 a. m. a 9 m., y de lunes a domingo, nos ha cambiado el esquema. No a todos positivamente. Existen a los que el tema sigue sin interesarles o que, de plano, anticipan con incomodidad el momento de abrir el refrigerador y cuestionarse qué van a comer, ¿y quién podría tirarles la primera piedra? Con el tiempo llega a ser agobiante y cansado cocinar para uno mismo o para una tropa. Están también aquellos entusiastas que, pese a sus esfuerzos, la cocina no se pone de su lado. Han quemado su comida, han destruido la mitad de su vajilla o descubierto con hambre que el orden de los factores sí puede alterar el producto –meta aquí el nombre de su influencer favorito. Finalmente, está el grupo de personas que ha encontrado una relación firme y con planes a futuro con la cocina. Para aquellos, para algunos de nosotros, algo de lo que hemos aprendido de cocina en tiempos de Covid tiene que ver con «conciencia»: conciencia sobre la cantidad de comida que necesitamos, la conciencia del desperdicio que producimos, la conciencia de lo que comemos. Nos hemos dado cuenta que ni todas las ensaladas del mundo nos mantendrán sanos, que ni todos los panqués nos harán felices. Hemos aprendido a racionalizar los ingredientes que tenemos en el refri y a sustituir elementos como nos da a entender la imaginación (y la existencia de ellos en la alacena). Algunos de esos experimentos incluso se han convertido en hallazgos exitosos. Los fines de semana, o cuando podemos, hemos aprendido a tomarnos el tiempo de cocinar: a tomar la ruta sin atajos, como lo hacían las abuelas cuando preparaban un rico mole de olla o una salsa. Hemos aprendido que en la cocina es necesario estar presentes para lograr la cocción justa o para que por fin nos salga esa técnica que hemos estado practicando prueba y error, prueba y error. Para pesar de la mayoría, hemos aprendido que los trastes se multiplican como gremlins y que no existe un hada mágica que nos haga el favor de lavarlos mientras no vemos. Hemos aprendido a domar el antojo o a entregarnos a él cada vez que hay que salir a conseguir ingredientes ataviados en nuestro disfraz de Neil Amstrong. Hemos aprendido que a veces, sobre todo cuando olvidamos el componente “obligación”, la cocina es un ritual que puede disfrutarse: que entretiene, que distrae al alma, que es terapia. Eso sí, que no hay que ser perfectos, que el error es maestro y que sus notas mentales conseguirán que lo hagamos mejor –más esponjoso, más crocante, más firme– la siguiente vez.Ya falta menos para entrar a la nueva normalidad y lo que hemos aprendido en esta temporada sobre cocina permanecerá junto a nosotros. Puede que los tiempos nos vuelvan a quedar cortos, que ansiemos volver a sentarnos en nuestro restaurante favorito, que podamos por fin visitar a esa tía cuyas gelatinas son el evento más rico que nos pasa en el año. Pero estoy segura de que nuestro reencuentro con la cocina no pasará desapercibido porque, si algo hemos descubierto en esta época, es que en todos habita el potencial de convertirnos en esa tía, en ese experto de sazón inigualable. Para inspirarte en el último jalón, estas son las recetas que las personas que entrevistamos han estado practicando:Croquetas de carne Pollo al curry Panqué de limón Hot cakes de avena Tortilla de patatas Esquites caseros Lasaña de verduras Crema de tomate Galletas de chocolate¿Qué has aprendido tú? ¿Qué recetas has practicado en tiempos de Covid?
Este momento es histórico e increíble: el mundo globalizado parece haber bajado su ritmo y nuestra mejor forma de mantenernos sanos ha sido distanciarnos socialmente. Así que nos adaptamos a trabajar en casa, a no abrazar a nuestros seres queridos y a evitar lo más que se pueda el contacto humano. Aunque la situación nos puede tener ansioso, por la incertidumbre, también nos ha arrojado aún más hacia el infinito contenido de las redes sociales, en donde hemos encontrado que la cocina es una de las formas más gratificantes –y virales al parecer– de pasar el tiempo en nuestras casas.Así, durante casi dos meses y medio de confinamiento, hemos visto que muchas personas ya le perdieron miedo al horno, se han puesto creativas al momento de hacerse el desayuno, o se han vuelto los mejores reposteros.Si tú aún no lo has intentado, te dejamos aquí las 5 recetas que se volvieron virales esta cuarentena, para que elijas la tuya, te aseguramos que habrá una que te robe el corazón y te quede deliciosa.Panqué de plátanoQuizá por la sencillez de su receta y sus ingredientes, este ha sido EL panqué de la cuarentena. Para hacerlo sólo se requiere de plátanos, harina, mantequilla, huevo y azúcar, y un molde para panqué y listo. El pan perfecto para acompañar con tu café o para la tarde.Mira aquí una receta de panqué de plátano con nuez para hacer el tuyo.Café DalgonaEsta versión de café frío nos sorprendió a todos por su facilidad para hacerse y su presentación esponjosa y cremosa. Sólo necesitas hielos, azúcar y café soluble para preparalo.¿Aún no te has preparado un café dalgona? Aquí te dejamos el paso a paso.Cereal de mini hot cakesAún no sabemos por qué, pero lo mini se ha puesto de moda y así, a alguien se le ocurrió llevar dos desayunos clásicos más allá y hacer un cereal con mini hot cakes. Gran aporte para el mundo en cuarentena. Además, también hay cereal de mini galletas, de donas y de muchas cosas más.Pastel de zanahoriaOtro pan muy fácil de hacer, con ingredientes sencillos que siempre están en el refri. Además, este se puede hacer también en sartén, así que es una gran opción si quieres tener un pastelito casero.Si no tienes horno, no te preocupes, este pastel de zanahoria se hace en sartén.CarlotasLa carlotas ya son un postre clásico y popular, pero esta cuarentena, todos aprovecharon a hacer una y no sólo de limón, sino de fresa, de mango y de toda fruta deliciosa que se les ocurrió.Aquí hay una compilación de deliciosas carlotas, para que pruebes todas.La cocina resultó ser un gran aliado para pasar el tiempo en casa y sobrellevar estos tiempos complicados de una manera muy sabrosa. ¿Cuál de estas recetas ya preparaste o te vas a animar a preparar?
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