San Luis Potosí, Pachuca y León: sus mejores puestos de comida
Datos curiosos

San Luis Potosí, Pachuca y León: sus mejores puestos de comida

Por Fernanda Balmaceda - Octubre 2020
La fórmula perfecta en México es la doble T. de tacos y tortas. En esta ocasión, viajamos de la mano de expertos locales y viajeros empedernidos a saborear los mejores tacos, tortas y, de pilón, gorditas de San Luis Potosí, Pachuca y León. Lugares del barrio, tradicionales y sabrosos.

Tortas El Tigre, San Luis Potosí
Las mejores tortas frías de San Luis Potosí para Pepe Treviño, editor de viajes al frente de Wif Magazine y Cool Trip México, son las de El Tigre. Elaboradas con virote, crema local, jitomate, cebolla, salsa de la casa elaborada con chiles secos ahumados y lomo de cerdo horneado. “Esta torta fue creada por Don Leonardo Anaya, que fue un boxeador bautizado como “El Tigre”, quien comenzó a vender desde el año 1950 esta torta que hoy es ya un clásico en la región, un bocadillo que enamora a nuevos comensales por su inigualable sabor creado al mezclar en cada bocado la crema agria con la salsa, la carne de cerdo y la consistencia del pan. Sabor que hace cerrar los ojos y reconocer que se trata de comida callejera muy peculiar. Para mí, el secreto está en su salsa, elaborada con una receta que ha sido celosamente guardada por su familia. Quizá por ello ha trascendido fronteras al abrir sucursales de las Tortas del Tigre en Rioverde, Ciudad Fernández, la ciudad de San Luis Potosí y Houston, Texas. Toda una tradición de comida callejera que vuelve adicto a quien le hinca el diente”, cuenta nuestro viajero invitado.
Dirección: Ignacio Zaragoza 203-207, Zona Centro, 79610 Rioverde, S.L.P.



Tacos Juanito Luchas, Pachuca
Pachuca, La Bella Airosa, es reconocida por sus pastes. Pocos saben que esta capital alberga tacos memorables como los que Diego Guillén (Mozt), creativo gastronómico, nos recomienda en esta entrega de joyas de esquina. Ubicados en el centro de la ciudad, los tacos de Juanito (mejor conocidos como los tacos de la arena afición) se caracterizan por su tostada de médula, lengua, maciza y un ingrediente a elegir. Sin duda, es una bomba de sabores para los verdaderos taco lovers. Aquí las especialidades son: los tacos de cabeza, tripa, suadero y longaniza. ¡Y sus salsas no se quedan atrás! La roja de guajillo y chile de árbol, así como su guacamole picoso que da un plus con su extra de ajo son extraordinarios.
Dirección: Calle La Fragua, Cuauhtémoc Esquina, Centro, 42000 Pachuca de Soto, Hgo.
Horarios: martes, jueves y viernes de 7pm a 11pm



Extendidas, León, Guanajuato
La suculenta comida callejera de la cuidad “dónde la vida no vale nada” tiene grandes secretos en muchos de sus barrios. Para Rogelio Martínez Caballero, promotor incansable del estado de Guanajuato y tragaldabas profesional, el ejemplo perfecto son las “Extendidas”, ubicadas en el Barrio del Coecillo, uno de los dos más tradicionales y antiguos de esta capital. “La familia que atiende el negocio tiene ya más de 40 años alimentando a los leoneses con estas “gorditas” de maíz quebrado rellenas de queso y cocidas a fuego lento en comal de barro y anafre de leña, se acompañan del guisado que prefieras y pueden ir combinadas: chicharrón prensado; chicharrón duro; nopales; papas a la mexicana; bistec con chile; carne deshebrada; pollo con papas, frijolitos, entre otros, y un rico baño de una salsa roja con rajas de chile poblano que te arranca lágrimas de placer... sin albur”, afirma Rogelio. Venden toda la semana, sin descanso. Solo es importante llegar temprano porque alrededor de la 1:00 pm seguro todo voló.
Dirección: Esquina de Acapulco y San Isidro, en el Barrio del Coecillo, León, Guanajuato.


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Rosario Gomez
22/10/2020 15:16:19
excelente para los viajeros, conocer una semillita de la ciudad donde llegas.
J N1966
21/10/2020 20:50:10
Muy buen artículo..informativo
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“Dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino”. ¿Quién no ha cantado estas notas con la alegría de ser el siguiente en la fila para romper la piñata. Y es que las piñatas son inherentes a las fiestas decembrinas, como lo es el ponche o los villancicos. En México, las fiestas navideñas son el resultado del sincretismo entre las fiestas prehispánicas, cristianas y populares. Y las posadas, que se celebran del 16 al 24 de diciembre, son una culminación de procesiones, cánticos y, por supuesto, piñatas. Como señala el Museo de Arte Popular: “En México, antes de la conquista española se celebraba el advenimiento de Huitzilopochtli en el mes Panquetzaliztli, el cual coincidía con la época en que los europeos festejaban la Navidad. Esto hizo que las posadas o jornadas, fueran una de tantas ceremonias de carácter profano-religioso que utilizaron para sustituir los antiguos ritos de los indígenas, por la fe católica. Durante los primeros años de la Colonia la costumbre era concurrir a los atrios; pero los indígenas ya evangelizados y encariñados con las tradicionales ceremonias, las trasladaron a sus casas. Ya en 1808, las posadas se desarrollaban con entusiasmo desbordante, principalmente en la Ciudad de México, en casi todas las familias y con más o menos lujo, según sus posibilidades.” Las posadas son parte de los festejos decembrinos en México. Durante ocho días las iglesias y los patios de las casas se visten con piñatas de cartón o barro muy coloridas, de siete picos o de los personajes en tendencia. Las piñatas aguardan a aquel que va a romperla con un palo que representa la virtud y nosotros nos emocionamos cuando llega nuestro turno para romperla o bien para lanzarnos a la rebatinga para elegir las mejores frutas o dulces con lo que haya estado rellena. ¿Qué significa hacer una piñata?Julio Pérez es la tercera generación de piñateros mexicanos. Su abuelo y su padre le enseñaron el oficio, mismo que él ha conservado durante toda su vida y ha transmitido a sus hijos y nietos. Para él, el secreto de una piñata es que esté hecha con el corazón: “No tengo palabras para describir lo que representa para mí el hacer piñatas, porque cada que haces una, pones un pedacito de tu corazón. Todo lo que aprendiste con el paso de los años lo vas poniendo en cada hojita que vas poniendo o en la combinación que decides utilizar en cada creación”. Julio vende cada año sus piñatas en el Mercado de Jamaica, sobre Avenida Morelos. En su casa, cortan el papel cada vez que se acerca la temporada y las arma junto con su familia ya en el mercado. Cuando no es temporada decembrina, vende flores y fruta, pero su mayor ilusión es cuando llega la temporada de piñatas porque así puede compartir con todos los que los visitan el oficio que le aprendió a su padre y este, a su vez, a su abuelo. En su puesto, uno de los más coloridos de Avenida Morelos, podrás encontrar piñatas de hasta tres metros. Hay de papel y periódico, de olla y de papel picado, de siete, ocho y hasta nueve picos, así como de burritos y tus personajes favoritos. Todas son una delicia a la vista porque son reflejo del corazón de la familia Pérez, que lleva tres años al servicio de la alegría y las piñatas mexicanas. Una probadita de las mejores piñatas Si te gustan las piñatas, visita hasta el 12 de diciembre el patio del Museo de Arte Popular, en Revillagigedo 11, en el Centro Histórico. Aquí podrás ver las piñatas ganadoras de la 15a edición del Concurso de Piñatas Mexicanas del MAP, en el que participaron 230 piñatas de artesanos, colectivos y público en general de todo el país. O bien, atrévete a prepararlas en platillos festivos que serán la alegría de todos en la mesa, como en una rica gelatina de piñata o un pastel de piñata. ¡Disfruta tus posadas con un ponche calientito y no pierdas el tino!
Oh, rompope—you righteous seasonal treat, you have an exceptionally long story. Rompope is a distant descendant of the medieval posset, an interesting concoction of wine or beer, cream, sugar, and egg thickened with bread, biscuits, oatmeal, or almond paste that was enjoyed by medieval monks in the 13th century.Over time, the eggnog-like beverage became very popular among the medieval aristocracy and feudal elites, since milk, eggs, sherry, and spices were foods of the wealthy, reserving the drink for the occasional toasts to prosperity and good health. By 1700, eggnog finally gained approachability when it made its way to the American colonies, where farms supplied milk and eggs and where Caribbean rum was plentiful. Eggnog has been around for centuries, but what about rompope? Well, rompope is a derivation of Spanish ponche de huevo and dates back to colonial times. Rompope was first concocted by seventeenth-century nuns in the Santa Clara convent in Puebla, Mexico. According to legend, Sister Eduviges was in charge of making rompope, a drink forbidden to nuns, but allowed to her exclusively during its cooking process. The rich and creamy drink was so delicious that Sister Eduviges requested that the nuns be allowed to drink the rompope they were only permitted to make assuring the archbishop that “a little glass a day doesn’t hurt anybody”. At last, the Poor Clares’ rompope became so popular that it became the order’s main source of income, taking over the profits obtained through the sale of mole, chocolate, and other popular sweets. Following its origin, rompope flourished throughout Latin America resulting in an array of regional variations such as Puerto Rican coquito, Chilean cola de mono, and Colombian sabajón, to name a few. What is the difference between eggnog and rompope?Rompope is a warming bright yellowish wintertime drink that combines milk, egg yolks, sugar, spices, and alcohol. Traditionally, a mixture of milk, sugar, cinnamon, clove, nutmeg, and baking soda is brought to a boil. Once cold, fluffy whisked egg yolks are added slowly until all ingredients are completely combined. The frothy mixture is brought to a boil once again and finally, a dash of rum or cane alcohol is stirred into the concoction. Even though ingredients and quantities vary significantly between recipes, the original recipe called for those five ingredients and followed that precise cooking process. Even though the kingship between rompope and eggnog is indisputable, there is a slight difference between these two hearty drinks: The traditional eggnog recipe called for whole eggs, whereas rompope just called for egg yolks—hence the very distinctive hues of each drink. Plus, rompope is not a divisive drink at all—unlike eggy eggnog! Rompope is a deliciously creamy, nutty, and sweet cozy drink. Whole eggs or plain egg yolks, both drinks are embedded in our holiday traditions. Try some rompope at home! It’s not hard to make and you could find an enticing alternative if you are not an eggnog fan. Here are three recipes to guide you to rompope bliss: Rompope AtoleRompope Hot ChocolateRompope Charlotte Royal
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