Te explicamos la relación entre la comida y tus emociones
Datos curiosos

Te explicamos la relación entre la comida y tus emociones

Por Kiwilimón - Mayo 2019
Una buena alimentación es importante no solo por su impacto en la salud física, sino también por su resultado en las emociones. Efectivamente, nuestros hábitos alimenticios (la manera en que comemos y el tipo de alimentos que solemos consumir) influyen en nuestro estado de ánimo.

Aunque el efecto de la comida en la manera en que nos sentimos es bastante complejo, esta es a grandes rasgos la relación entre la comida y tus emociones:

El organismo requiere “combustible” para funcionar adecuadamente. Esta energía se obtiene a partir del consumo periódico de alimentos. Cuando dejamos que pase demasiado tiempo entre una comida y otra (por ejemplo, al brincarse el desayuno) estamos obligando al cuerpo a que funcione con poco combustible. Esto puede hacernos sentir débiles, cansados y bajos de ánimo.

En los últimos años han surgido una gran cantidad de dietas que prometen grandes beneficios para la salud. El problema es que el adoptar un régimen muy estricto sin consultar previamente a un médico puede llevar a una descompensación. Un caso muy común es el de los veganos. Al dejar de consumir los nutrientes presentes en los alimentos de origen natural, el cuerpo puede experimentar la falta de ciertos nutrientes, lo que se refleja en estados de ánimo volátiles y menos energía. Si decides hacer un cambio radical a tu alimentación, consulta a un especialista para asegurarte de que seguirás consumiendo los nutrientes que tu cuerpo necesita mediante sustitutos.

Nuestro cuerpo requiere de energía para funcionar correctamente, pero no cualquier tipo de energía. Mientras que los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como los vegetales, cereales y legumbres, ayudan a mantener los niveles de energía estables, los alimentos altos en carbohidratos procesados producen picos de energía. El consumo frecuente de comida rápida, panes o dulces no solo se relaciona con problemas de sobrepeso, también produce subidas y bajadas en los niveles de energía, lo cual se relaciona con irritabilidad y cansancio.

En muchas ocasiones nuestros estados de ánimo tienen que ver menos con nuestro entorno y más con cuestiones internas. La falta de ciertos nutrientes puede afectar la manera en que nos sentimos. Existen alimentos que pueden aumentar los niveles de serotonina, la hormona de la felicidad, ayudando mejorar el estado de ánimo. El chocolate, los frutos secos y los pescados azules aportan serotonina
cuando los consumimos, por lo cual nos brindan una sensación de bienestar y felicidad.

No solo la comida influye en nuestras emociones. La manera en que nos sentimos también puede afectar nuestra manera de alimentarnos. Cuando estamos cansados o no hemos dormido lo suficiente, es más probable que sintamos antojos por alimentos no saludables, como donas o refrescos. De igual manera, cuando experimentamos estrés o ansiedad es muy común que tendamos a comer compulsivamente.

No desestimes la importancia de la alimentación en tu salud emocional. Consume platillos saludables todos los días para que te sientas bien, por dentro y por fuera.
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Tere Rmz
21/05/2019 08:52:48
Muy interesante la relación entre la forma en que comemos y nuestras emociones... si estamos enojados o tristes, deprimidos o por el contrario muy eufóricos, podemos estar comiendo alimentos poco nutritivos y / o en muchas o pocas cantidades. Gracias por compartir.
2397629593622827
21/05/2019 04:33:50
Me gustó el artículo. Corto que es bueno y muy claro.
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Leer en españolYou may not be an experienced baker, and even if you have baked before, sometimes the outcome makes you wonder, “What the hell am I doing wrong and why are my cookies hard?!” Despite being an easy recipe, cookies often turn out to be one of the most difficult foods to prepare as you need to find the perfect balance in each step so that they don’t end up being too thick, too cakey, or too hard. Whether they are chocolate chips cookies or banana cookies, there are several things you must watch out for to understand what went wrong with your cookies, for example, the consistency of the cookie dough before baking. Some of the most common mistakes made when making cookies include not adding enough flour or adding too much, using more eggs than needed, or even more sugar, and many more that you can read next: Using baking powder instead of baking soda. Mixing all the ingredients at once instead of following the recipe step by step. Adding extra eggs. Completely forgetting about the eggs. Not sifting the flour or adding too much of it. Not using enough flour. Overmixing the dough. Using too much butter. Not using enough butter. Not using enough sugar.Why do my cookies turn out hard?If your cookies turn out rock-hard, you must have made one of the two most common mistakes: not adding enough butter or not using enough flour. Some cookies are crispy and have a firmer consistency, while others, like chocolate chips or oatmeal cookies, can be either soft or crunchy. The secret to a fluffy texture instead of a thin and crispy texture lies in moisture. For example, forming cookies in high mounds, instead of flattening them with your hands, and cooking them for a minute or two will help them retain more density and will make them softer. To make the cookie dough moister, you can add extra butter, egg yolks, or brown sugar, which will make them even softer. To make softer cookies, add 2 to 4 tablespoons of softened butter or ¼ cup of sugar to the dough.Using less flour will make cookies flat, brown, crispy, fragile, and greasy. Moreover, they will be done much faster. The outcome will be hard and fragile cookies, just as when you use butter that is too soft or slightly melted to the dough, which can also result in flat cookies. The easy solution is to add more flour to the dough, little by little, until the dough sticks to the mixer.Try these small changes with your next cookies. Finding the perfect way to make cookies that don’t turn out rock-hard is a matter of trial and error.                                                                                                                                                           Translated by Miranda Perea
Es difícil imaginar una cena de Acción de Gracias sin el clásico puré de papa, el popular puré de camote, la deliciosa salsa de arándanos, el tradicional mac & cheese, el icónico pay de calabaza y, por supuesto, el característico pavo al centro de la mesa. Esta escena se repite múltiples veces en series de televisión, películas y anualmente en millones de hogares a lo largo y ancho de los Estados Unidos el cuarto jueves de noviembre. El Thanksgiving Day es tan importante en los Estados Unidos que está catalogado como la fiesta familiar más grande del país, pues moviliza a un número importante de personas que ansían reunirse con familiares o amigos para disfrutar de la tradicional cena de Acción de Gracias. Si bien, expresar el agradecimiento por las buenas cosechas es una actividad muy común en los distintos festivales que se celebran alrededor del mundo, el concepto de la cena del Día de Acción de Gracias se remonta a un festín entre peregrinos ingleses que fundaron la colonia de Plymouth—actualmente Massachusetts—y los indígenas de la tribu de los Wampanoag. Aunque no se sabe la fecha exacta de ese mítico festín, se considera que la primera cena de Día de Acción de Gracias de la historia tuvo lugar en 1621, pues el cronista peregrino Edward Winslow hizo mención de los preparativos previos en una carta: “Ya que aseguramos nuestra cosecha, nuestro gobernador envió a cuatro hombres a cazar aves para que podamos alegrarnos juntos una vez que hemos reunido los frutos de nuestro trabajo. Los cuatro mataron tantas aves en un día que, con un poco de ayuda, duraron para la compañía casi una semana.” Por si fuera poco, Edward Winslow describe más adelante lo que parece ser la primer cena de Acción de Gracias de la que se tiene registro: “En ese momento, entre otras actividades, usamos nuestras armas, muchos de los nativos vinieron con nosotros, y entre ellos estuvo su gran rey Massasoit, con unas noventa personas, a quienes entretuvimos y celebramos durante tres días, y ellos salieron y cazaron cinco venados, que trajeron a la plantación y los concedieron a nuestro gobernador, al capitán y a algunos otros. Y a pesar de que no siempre será tan abundante, por la gracia de Dios, estamos tan lejos de la necesidad que deseamos compartir con ustedes nuestra abundancia”. De acuerdo con distintos historiadores, es poco probable que el pavo fuera el única ave al centro de la mesa en los festines de fin de la cosecha, pues diferentes productos de la cosecha, venados, cisnes, gansos, patos, y otras aves pequeñas también pudieron haber sido parte del menú como lo indica el recuento de Edward Winslow. Con el paso de los años, la tradición de expresar el agradecimiento por las buenas cosechas con un banquete se convirtió en una actividad habitual en Nueva Inglaterra y su popularidad fue tal que en 1863 que el presidente Abraham Lincoln proclamo el Día de Acción de Gracias como feriado nacional anual que se celebra hasta nuestros días.
Esta es la época de celebración y de brindis con nuestros seres queridos. Por aquellos que están y nos acompañan, por los que ahora viven en los recuerdos y por el nuevo capítulo que estamos por inaugurar. Hay posadas, festejos, risas y, a veces, unas copitas de más, que al amanecer se transforman y nos torturan con la famosísima cruda o resaca.  Mayte Martín del Campo, nutrióloga de Kiwi Te Cuida, señala que cuando se consume alcohol, se distribuye a través del agua corporal, afectando a la mayoría de los órganos de nuestro cuerpo como el hígado, el intestino, el páncreas, el cerebro y el corazón. Al consumir alcohol en exceso, además de la deshidratación, podemos experimentar dolor de cabeza, cansancio y sensibilidad visual y auditiva.  Si eres víctima de estos síntomas, te recomendamos algunas bebidas y antojitos infalibles para curarte la cruda:  Agua de coco con horchata  El agua de coco es un excelente aliado para la cruda, porque contiene electrolitos. Esta receta además integra horchata que con el coco hacen una combinación refrescante y perfecta, con grandes aportaciones. El coco tiene muchas propiedades que benefician a la salud, como ácidos grasos, fibra y vitaminas. Si te sientes apagado, prueba esta agua fresca mexicana.  Limonada mineral con menta El agua mineral te salvará en tus crudas. Puedes tomarla sola, o bien mezclarla con limón y miel para obtener un gran shot hidratante y sanador. Juliana de la Mora, kiwifan, prepara en casa una limonada con menta y burbujas, que nosotros te recomendamos para recuperarte y disfrutar el sabor de que tu cruda valió la pena.  Clamato power Carlos Lieja prepara una cerveza con clamato, camarones y pepino que será la dosis que tu cuerpo necesita para seguir el impulso festivo de la temporada.  Y, por supuesto, para curarte la cruda con mucho sabor, te recomendamos estos antojitos mexicanos infalibles:  Caldo de camarón  El caldo de camarón es una receta muy común en estados como Sinaloa y Veracruz. Puede prepararse de diferentes maneras, con camarón seco, fresco e incluso utilizando sus cáscaras. Con un toque picosito de chile y unas buenas gotas de limón, es la forma perfecta de acabar con la cruda.  Consomé de barbacoa La barbacoa es el platillo insignia del estado de Hidalgo y es que el secreto para ser tan sabrosa está en su preparación: se hace en un “horno de tierra”, es decir, en un agujero donde la carne se cubre con pencas de maguey asada. El resultado es una carne suave y jugosa que generalmente va acompañada de un consomé hecho a base de los jugos de la cocción y garbanzos. ¿Acaso hay mejor remedio para la resaca? Birria de res Después de una noche de fiesta, al día siguiente no pueden faltar unos buenos taquitos de birria. La birria es un platillo originario de Jalisco que se prepara con carne de chivo o de res, se baña en una deliciosa mezcla de chiles. De ahí ese sabor tan característico que pocos pueden resistir. Chilaquiles verdes Ya sean crujientes o aguados, los chilaquiles son una receta infalible si lo que quieres es vencer el mal de la cruda. La verdad es que, al ser un platillo tan fácil de hacer, pues prácticamente se trata de mezclar tortillitas fritas con una buena salsa verde, quesito, cremita y cebolla, es la opción favorita de los mexicanos. ¡Cuéntanos cuál es tu remedio casero favorito para curarte la cruda!  
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