10 Recetas Ligeras que no deben faltar
Dietas y Nutrición

10 Recetas Ligeras que no deben faltar

Por Kiwilimón - November 2012
La salud ante todo es importante en nuestras vidas y con ello es importante una buena alimentación, misma que debe ser baja en grasas, sales, carbohidratos y otros elementos que pueden ser dañinos a nuestra salud. Asistir a un nutriólogo o especialista en alimentación es importante para que nos aporte sus conocimientos y opiniones o recomendaciones para así tener una vida más sana. En la cocina, si tu eres una de las personas que se encargan de preparar los platillos de cada día, ya sea para ti o toda tu familia, es necesario saber que existen alimentos ligeros que pueden ser parte de la dieta de todos. Sólo es cuestión de conocer qué platillos son y cómo se pueden preparar. Así podrás saber los beneficios de estos y además de que son muy fáciles de preparar. Aquí queremos dejarte algunas recomendaciones que serán de mucho interés para ti. Son fáciles y rápidas la gran mayoría, además de que podrás darle a tu familia y a ti misma un toque de salud. (es importante que hagas click en el título de la receta para ver más detalles de preparación de la misma) Pan de Plátano Light. Esta versión de pan de plátano esta hecha con harina de trigo y avena y contiene solo 120 calorías por rebanada. Clam Chowder light. Para disfrutar un Clam Chowder sin culpas. Pescado en Salsa de Tomate Light. Esta receta es muy sencilla y perfecta para un principiante en la cocina. El sabor de la salsa de jitomate va perfecto con el sabor del pescado. Huevos con salmón y queso crema light con cebollín. El salmón y queso crema van perfectos con huevos, queda delicioso.
Ensalada de Langosta con Mayonesa Light. Rica receta de ensalada de langosta que se prepara con verduritas, mayonesa light y se sirve en tostadas Milpa Real. Chiles Rellenos con Queso Light. Una receta de chiles poblanos rellenos de queso panela y queso crema light en una salsa de jitomate. Ideales para una cena ligera y rica. Sopa de Espinaca Light. Rica sopa de espinacas light ya que lleva leche descremada en lugar de crema. Paella Light. Una receta fácil para hacer paella que además corta los ingredientes grasos para hacerla saludable y light. Lasaña Vegetariana Light. Lasaña de espinacas, calabacitas, salsa de tomate y queso ricotta. Preparada con ingredientes bajos en grasas y llenos de sabor. Disfruta de este platillo de pasta por solo 215 calorías por porción. Pollo Empanizado con Almendras Light. El pollo va empanizado en una mezcla de almendras, pan molido y perejil. Sabe delicioso y es light ya que no esta frito sino horneado.  

Si deseas conocer más recetas ligeras y saludables, haz click aquí.

   
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Los hot cakes son un desayuno delicioso, ya que su consistencia espojosita y dulce lo convierte en uno de los platillos favoritos para chicos y grandes. Es por eso que podemos convertirlos en un desayuno nutritivo que ponga a trabajar el metabolismo, regule el azúcar y te ayude a controlar los antojos dulces. ¡Descubre los mejores tips para preparar hot cakes saludables! Utiliza otro tipo de harinas Para preparar hot cakes saludables, puedes sustituir la clásica harina de trigo por harina de avena, harina de amaranto y hasta harina de almendra. Tú mismo puedes preparar las tuyas o comprarlas en el supermercado. Reemplaza la leche de origen animal Otro consejo para conseguir hot cakes más saludables es sustituir la leche de vaca por alguna alternativa vegetal como leche de almendra sin azúcar o leche de coco. Incluso el sabor de tus hot cakes se volverá más suave. Mezcla con frutas o verduras ¿Sabías que puedes mezclar la preparación de tus hot cakes con frutas y verduras molidas para darle mejor sabor y hasta color? Agregar estos ingredientes naturales a la mezcla podría añadirles más dulzor y más nutrientes, como en el caso del plátano, la zanahoria, el betabel y hasta los frutos rojos. Acompaña con ingredientes bajos en azúcar En lugar de acompañarlos con las clásicas mermeladas, cremas de avellana, miel artificial o jarabe de chocolate, puedes intentar agregar ingredientes bajos en azúcar como yoghurt griego sin azúcar, miel de agave, queso ricotta y mezclarlos con frutas para darle ese toque dulce como moras, frambuesas, peras y lo que más se te antoje. Si aún no estás seguro de cómo lograr esta meta, aquí te dejamos unas recetas fáciles de hot cakes saludables: Hot Cakes de Plátano con Avena Hot Cakes Japoneses sin LactosaHot Cakes Veganos de Plátano 
Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
Si en estos días de quedarte en casa uno de tus planes fue plantar algún vegetal o fruta, no fuiste el único, pues también en la estación espacial internacional se dieron a la tarea de hacer crecer su propia comida y en específico, este mes obtuvieron sus primeros rábanos.Pero los rábanos no son lo único que se ha cosechado en el espacio, pues de acuerdo con una hoja de datos de la NASA, ya se han completado 11 experimentos de cultivo de verduras para el consumo humano como parte de un programa. La primera cosecha se hizo 2015 y fue una lechuga romana roja y antes de los rábanos, en 2019, se cosechó mostaza Mizuna.La NASA eligió los rábanos este año porque maduran en menos de un mes y tienen una “formación de bulbo sensible” que permite el análisis de los efectos del CO2, y la adquisición y distribución de minerales. Nicole Dufour, responsable del programa, contó que cosechar una variedad de cultivos les “ayuda a determinar qué plantas prosperan en microgravedad y ofrecen la mejor variedad y el mejor equilibrio nutricional para los astronautas en misiones de larga duración”.Fue la astronauta Kate Rubins quien cortó los rábanos este lunes 7 de diciembre y en el canal de YouTube de la NASA se puede ver en 10 segundos los 27 días de crecimiento en el Advanced Plant Habitat (APH), dentro de la Estación Espacial Internacional.Además, estos rábanos espaciales no serán los únicos, pues la NASA dice que se plantará y cosechará una segunda ronda de este vegetal antes de que mandar ambas tandas a la Tierra, para compararlos con un tercer conjunto de "rábanos de control", pero cultivados en tierra firme.Lo que se espera de estos cultivos en el espacio es que ayuden a la NASA a lograr su “exploración sostenible” de la Luna para el final de la década, y así poder alcanzar mayores extensiones del espacio desde allí. A continuación puedes ver cómo crecen los rábanos en el espacio y si después de leer esto se te antojaron, también te dejamos unas recetas para comerlos.Snack con rábano y pepinosBotana de rábanos
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