5 maneras fáciles de comer más saludable sin mayor esfuerzo

Por Kiwilimón - Febrero 2016
1- Utiliza tu horno Es un error pensar que cocinar saludable es más complicado. Una de las maneras más fáciles de cocinar cualquier tipo de proteína o verdura es al horno. De esta forma se obtiene muchísimo sabor añadiendo muy poca grasa. La próxima vez que tengas planeado hacer un pescado frito o un pollo empanizado te recomiendo que pruebes las recetas de aquí abajo y te ahorres algunas calorías. Pescado al horno con verduras (http://www.kiwilimon.com/receta/pescados-y-mariscos/pescados/pescados-al-horno/pescado-al-horno-con-verduras) Pollo rostizado al horno (http://www.kiwilimon.com/receta/carnes-y-aves/pollo-rostizado-al-horno) 2- No pienses en saltarte el postre más bien prepara uno con fruta natural Uno de los erros más comunes al intentar comer saludable es saltarnos comidas. Es importante no solo hacer al menos tres comidas al día si no también quedar satisfecho. Una gran manera de quedar satisfecho después de una comida es terminar con un postre a base de fruta. De esta manera no solo estarás comiendo algo dulce que te ayudará a disminuir la ansiedad si no también estás consumiendo vitaminas, minerales y fibra que son esenciales para un estilo de vida más saludable. Recuerda que debes de comer al menos 5 frutas o verduras diferentes al día. Te recomiendo probar estas recetas de postres saludables con fruta natural. Manzana horneada en microondas (http://www.kiwilimon.com/receta/postres/postres-con-frutas/manzana-horneada-en-microondas) Helado casero de plátano (http://www.kiwilimon.com/receta/postres/postres-frios/helado/helado-casero-de-platano) 3- Considera llevar un diario de comida Por más extraño que suene generalmente lo que más afecta nuestra alimentación son aquellas cosas en las que no ponemos atención cuando las comemos. Por ejemplo la galletita extra que regalan con el café o el chocolate que nos ofrecen en la oficina. Una buena manera de evitar esto es llevar un diario de comida por lo menos durante una semana. Cada vez que se consuma un alimento anotarlo y al final de la semana analizar. 4- Prepara vegetales extra Para llevar una dieta balanceada se recomienda comer vegetales en cada comida, es decir desayuno comida y cena. Sin embargo no siempre es fácil o evidente agregar vegetales a nuestro desayuno o cena. Una manera fácil de solucionar esto es preparar más vegetales y siempre tenerlos listos en el refrigerador. Por ejemplo si un día vas a comer pollo con champiñones guarda unos pocos y a la mañana siguiente puedes prepararte una quesadilla y añadírselos. Los vegetales ya cocidos son muy fáciles de integrar en omelettes, sándwiches y pastas. También puedes tener verduras limpias y picadas siempre listas para ensalada o un smoothie de desayuno. Aquí te dejo unos ejemplos de lo que puedes hacer con tus vegetales extras. Omelette de espinaca (http://www.kiwilimon.com/receta/desayunos/huevos/omelette/omelette-de-espinacas) Smoothie verde (http://www.kiwilimon.com/receta/bebidas/sin-alcohol/smoothies/smoothie-verde) 5- Se consciente de lo que bebes Es muy importante ser consiente de las bebidas que se consumen a lo largo del día. Muchas veces consumimos más del doble de azúcar recomendado en bebidas azucaradas o jugos de fruta. Te recomiendo solamente tomar jugo un día a la semana y no endulzar tus bebidas. Si quieres endulzar tus bebidas procura escoger opciones saludables como stevia o miel de agave. Además es importante recordar que en una dieta saludable se debe de consumir al menos 2 litros de agua natural al día para mantenerse hidratado. Si te parece complicado consumir agua natural puedes darle sabor agregando unas rodajas de naranja o alguna fruta fresca. Aquí te dejo unas ideas de aguas bajas en calorías. Agua quema grasa (http://www.kiwilimon.com/receta/saludables/agua-milagrosa-quema-grasa) Agua de alfalfa (http://www.kiwilimon.com/receta/bebidas/otros/agua-de-alfalfa)
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El Día del Niño es un momento para honrar a aquellos cuya fresca línea del tiempo está enmarcada por los aprendizajes y por el derecho a sentirse cuidados y protegidos. Pero, ¿qué es para un niño sentirse seguro? No es vaciar en ellos el compendio de necesidades maslowianas. Es hacerlos sentir amor, cercanía y sí, ponerles algunas reglas. A la hora de la comida, los límites no se salvan. Más allá de las medidas de convivencia, importa más el qué que el cómo. Lo que aprenden sobre la alimentación en sus primeros años es una suerte de herencia. La cosa está así: si los educamos a comer sano muy probablemente les regalaremos salud en el futuro. Y eso no es poca cosa. Eso sí, sin privarles el derecho a ser niños: no hay pizza mala si aparece mágicamente en la sala de la tele de vez en cuando. El tema de ser padre no es fácil. Imagino el dilema de muchos que desean lograr que sus hijos coman sano sin que los miren feo. Al final la mejor lección es el ejemplo. Ya lo decía Juan Gabriel: lo que se ve no se pregunta. En ese sentido hablarles de comer saludable no será tan poderoso como que te vean disfrutando de un plato desbordado en verduras. Jennifer Asencio, una de las nutriólogas de Kiwi Te cuida, numeró algunos consejos que te ayudarán en esa titánica y elemental tarea: la de crear buenos hábitos alimenticios en los niños para regalarles salud.1. El mejor desayuno, comida o cena es el que contiene los tres grupos de alimentos: carbohidratos, proteínas y lípidos. De los cereales hay que usar de preferencia los que son de bajo índice glucémico, como las tortillas. “Acostumbra a tus hijos a comer tortillas, a comer tostadas horneadas; evita que coman harinas procesadas como pan porque además son adictivas”, comenta Jennifer. Un buen desayuno sería un huevito estrellado sobre una tortilla al comal y decorado con rebanadas de aguacate y jitomate en forma de palmera. Rico y vistoso. 2. Los niños siempre nos pedirán comida chatarra y postres. Todo depende de la cantidad que les demos. Hazles las porciones más pequeñas, raciona para la semana. Invítalos a cuidarse y a comerlos una o dos veces por semana. 3. Enséñales a tener otro tipo de postres: una fruta es un postre, unos cacahuates, unas nueces, almendras o pistaches, también lo son. “Tenemos que cambiar la mentalidad de nuestros hijos. No por nada México ocupa el primer lugar en obesidad infantil”.4. Crea buenos hábitos alimenticios y horarios: que desayunen antes de empezar sus clases. Dales un refrigerio a media mañana, una comida completa por la tarde, un pequeño snack a la mitad de la tarde y la cena. Así estarán saciados antes de que se les ocurra pensar en comida chatarra. “Opta por snacks saludables: puedes picarles jícama entre comidas, preparar palomitas naturales sin mantequilla”, recomienda Jennifer. 5. La dieta de un niño es más que deditos empanizados y nuggets 24/7. Después de los tres años un niño puede comer de todo. “Si no los acostumbras desde pequeños, los niños no querrán comer, por ejemplo, un pescado a las finas hierbas”. 6. Inventa formas de comer. Hazles divertido el momento. Permite que toquen sus alimentos, los huelan. Dale forma y color a los platillos. “Hay que enseñarles que no le tengan miedo a la comida, que la disfruten, que la saboreen, que la tomen entre sus dedos para que empiecen a tener una relación amable y amistosa con ella”.7. Invita a tu hijo a la cocina. Entablar una comunión entre tu hijo y la comida lo hará acercarse a ella positivamente. “Dense oportunidad de comer un poco de chocolate mientras cocinan, disfruten el momento”. Ponles tareas fáciles que además los ayuden en su coordinación motora como revolver el huevo, hacer las bolitas en unas tortitas de atún o unas albóndigas. 8. Sé prudente con los alimentos azucarados. Un pan con leche no es un desayuno sano para todos los días. 9. Elige alimentos reales. No bases tu dieta ni la de tus hijos en alimentos procesados. “No está mal darles pizza de vez en cuando. Nada mejor que prepararla en casa haciendo tú misma la masa mientras ellos hacen el mismo procedimiento en su mesita. Pongan juntos los ingredientes y disfruten. Así crearán un lindo momento y comerán menos calorías”.10. Enséñales a relacionarse sanamente con los alimentos: de preferencia no establezcas con ella premios o castigos. Es importante que sepan que los dulces son pequeños lujos que les darás a veces, porque deseas cuidar de ellos. Si ya te dio ganas de cocinar junto a tus hijos, aquí te dejo algunas ideas divertidas. No te preocupes. El resto de la semana ya les prepararás recetas saludables que seguro les van a encantar. 
La gastronomía de Bolivia es un diamante en bruto que definitivamente debes conocer, ya que posee deliciosos platillos con la extravagante influencia de los Andes, lo cual les otorga un característico sabor difícil de encontrar. Por eso te invitamos a conocer algunos de los mejores platillos andinos típicos de Bolivia. Silpancho El silpancho es una irresistible milanesa de carne empanizada de gran tamaño, cubierta con huevos estrellados, papas y acompañada de arroz con ensalada. El silpancho es originario de Cochabamba, en los valles de Bolivia. Anticucho Similar a las espadas brasileñas, el anticucho se trata de una brocheta de corazón de res a la parrilla. Generalmente se acompañan con papas y una tradicional salsa de cacahuate bien picosita. Sándwich de chola Uno de los platillos tradicionales de la capital bolivia, es sin duda, el sándwich de chola. Este emparedado de jamón crujiente, con chicharrón de puerco, encurtido de cebolla, ají y salsa picante es un irresistible antojito que seguro te encantará. Humintas El equivalente a los tamales mexicanos, las humintas son tamales dulces hechas con maíz rallado, que se mezcla con canela, pasas, azúcar y queso en el centro. Puede tener sus variaciones dependiendo de la región, pero siempre se come durante el desayuno o como snack durante el día. Salteñas bolivianes Las salteñas son unas empanadas originarias de la región de Salta, al norte de Bolivia. Su relleno puede variar entre jugosas carnes de ternera, pollo y otros tipos. Cuñapés Los cuñapés son unos deliciosos panecillos con quesos, ideales para acompañar con café caliente. Son bollos calientes hechos con harina de yuca que provienen de Santa Cruz, al oriente de Bolivia. ¿Qué platillos bolivianos se te antojan más?
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
Los síntomas del estrés son cada vez más recurrentes en las personas, es por eso que debemos aprender a contrarrestarlos de manera saludable y natural, no por nada las abuelitas siempre tenían un remedio casero para aliviar el dolor de cabeza, estómago y hasta la fatiga. De modo que si tienes ingredientes naturales en tu cocina, no dudes en conocer los beneficios de las hierbas relajantes para combatir el estrés. Lavanda La lavanda es una hierba medicinal maravillosa, pues tiene propiedades antiinflamatorias y relajantes, además es antiespasmódica, antiséptica y diurética, lo cual ayuda a relajar el sistema nervioso. Manzanilla Además de ser un excelente remedio contra problemas digestivos, la manzanilla es grandiosa para tratar la ansiedad y el insomnio, pues es una hierba llena de antioxidantes con efectos calmantes y en ocasiones hasta sedantes. Tila ¿Tu abuelita te recomendaba el té de tila para descansar? Pues es que la tila es una hierba ideal para relajarse y conciliar el sueño. ¡Una infusión te ayudará a dormir y quedarás como nuevo! Toronjil El toronjil, también conocido como Melisa, es una hierba relajante que ayuda a controlar el estrés, insomnio y a veces también la ansiedad. Además posee efectos antiespasmódicos, que ayudan a aliviar la tensión muscular y los espasmos del aparato digestivo. Orégano El orégano es un condimento esencial en la cocina mexicana, pero también tiene algunas propiedades relajantes que te ayudarán a descansar mejor. Lo mejor es que si te haces una infusión y le pones un toque de miel, quedará delicioso. Comino Aunque te cueste trabajo creerlo, el comino es una hierba relajante con propiedades antiinflamatorias y relajantes, sólo debes ser cuidadoso con su sabor pues como podrás recordar, es súper fuerte. Entonces asegúrate de utilizar una pizca muy pequeña cuando prepares tu infusión; puedes agregarle leche de almendra y un toque de miel o el endulzante de tu preferencia y quedará delicioso. ¿Has probado los beneficios de alguna de estas hierbas relajantes?
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