7 beneficios del mango

Por Kiwilimón - Septiembre 2014

El mango es una de las frutas más deliciosas y refrescante que tiene la naturaleza, además es un excelente alimento que contiene más de 20 vitaminas y minerales que nutren y cuidan tu cuerpo, pero, ¿cuáles son los beneficios desconocidos del mango?

De acuerdo con una investigación publicada en Oklahoma State University, la incorporación del mango en la alimentación de las personas ayuda a reducir la grasa corporal y a controlar los niveles de azúcar en la sangre.

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¡Deleita tu paladar mientras cuidas tu salud!

En la investigación se detalla que el mango tiene compuestos bioactivos que mejoran la salud, es alto en fibra, vitaminas A y C, minerales y fitoquímicos, los cuales actúan en tu cuerpo para protegerlo de diferentes enfermedades como:

1. Degeneración macular. El mango tiene un antioxidante llamado Zeaxantina, el cual ayuda a proteger a tus ojos de los rayos ultravioleta

2. Asma. Por ser rico en betacaroteno, te protege del desarrollo de crisis asmáticas.

3. Cáncer. Se ha comprobado que las dietas ricas en betacaroteno protegen al cuerpo del cáncer de próstata.

4. Protege tus huesos. El mango es rico en vitamina K, la cual reduce el riesgo de padecer una fractura ósea, porque mejora la absorción de calcio.

5. Diabetes. La fibra que tiene el mango es suficiente para mantener controlados los niveles de glucosa en la sangre.

6. Digestión.  Al tener un gran contenido de fibra y agua, previene el estreñimiento y regula tu sistema digestivo.

7. Cuida tu corazón. Para tener un corazón fuerte y sano necesitas consumir fibra, potasio y otras vitaminas que puedes encontrar sin problema en el mango.

Otros beneficios más conocidos que te brinda el mango es que mejora la apariencia de tu piel y cabello, gracias a su alto contenido en vitamina A.

Sólo recuerda que la moderación es la clave para mantener un peso adecuado y aprovechar todos los beneficios del mango, así que consume una pieza de mango pequeña al día. Y tú, ¿qué otros beneficios del mango conoces?

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Receta de Ensalada de Mango, Jícama y Aguacate  

Ensalada de Mango, Aguacate y Jícamca

Receta de Sorbete de Mango Fácil

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Receta de Pavlova de Mango

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Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
A veces a ese bistec, filete de pescado, pechuga de pollo, taco o incluso verdura que tienes planeado comerte sólo le hace falta ser bañada por una salsita para darle un sabor completamente diferente y hacer un platillo nuevo.Agregar una salsa simple es una manera deliciosa y fácil de animar una comida, sin importar lo que haya en el plato y si te gustan los sabores mexicanos, entonces estas salsas con chile morita, pasilla y frijoles son lo que buscabas para acompañar tus alimentos.Salsa de frijolEsta salsa es muy práctica porque por lo general, solemos tener frijolitos de olla hechos o, en su defecto, podemos comprarlos enlatados sin ningún problema. Además, se lleva el premio a la más sencilla porque para hacer esta salsa, sólo tienes que licuar los frijoles con todo y su caldo.Si deseas darle un toque más de sabor, añade epazote u hoja de aguacate, o sofríelos antes de licuarlos con un poco de cebolla; también puedes licuarlos con crema, para darles textura y consistencia.Aquí hay unas ideas para tu salsa de frijol: Tacos dorados de pollo en salsa de frijolNopal gratinado en salsa de frijolHuevos ahogados en salsa de frijolChiles rellenos de chicharrón en salsa de frijolSalsa de chile pasilla¿Qué tal te suenan unas albóndigas caseras, pero en lugar de la clásica salsa de jitomate, con una salsita de chile pasilla? Además de darles un giro a tus albóndigas, una salsa de chile pasilla también puede acompañar unas tortitas de verduras o de plátano macho o unas costillitas de cerdo.Para prepararla, tienes que cocinar las verduras con un poquito de aceite, por lo general, lleva cebolla, ajo, jitomates, tomates, chiles pasilla desvenados y sin semilla, y para sazonar, usa comino, clavo, pimienta gorda y sal a tu gusto. Una vez que estén suaves, licúalos con caldo de pollo y vuelve a cocinar la salsa para que espese.Salsa de chile moritaEsta salsa puede bañar desde un bistec fileteado, hasta un pescado o incluso unas albóndigas también. Esta salsa se prepara muy similar a la de chile pasilla, pues de igual forma hay que freír los tomates, un poquito de ajo y los chiles antes de licuarlos con caldo de pollo.¿Qué salsa se te antoja más?
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