Alimentación contra la Edad
Dietas y Nutrición

Alimentación contra la Edad

Por Kiwilimón - Mayo 2012
A partir de cierta edad, la alimentación es un factor clave para mantenerse joven y en buena forma. Para conseguir esa dieta equilibrada no son necesarios grandes sacrificios, sólo un poco de sentido común y un leve cambio de costumbres. En nuestros platillos podemos formar un fondo verde con brócoli o coles de Bruselas, ricos en vitaminas A y D. El color crema de la patata o la coliflor –dos de los alimentos más completos que existen- combina bien con el anaranjado de la zanahoria, rica en carotenos, compuestos que el hígado trasforma en vitamina A. Al final, una pincelada de color dorado con un buen chorrito de aceite de oliva, que cuenta con una lista de propiedades curativas demasiado larga de enumerar. Y muy poco o nada de sal. Los puristas afirman que lo único que no engorda es lo que se queda en el plato. Pero no hay que llegar a tales extremos. Para mantener el peso ideal los nutricionistas afirman que es mejor comer al menos cinco veces al día, pero en cantidades pequeñas. De esta forma, el metabolismo se mantiene activo y evitamos que el cuerpo, privado de alimentos durante horas, se asuste y tienda a almacenar todo lo que recibe en previsión de nuevos periodos de ayuno. Con base en lo anterior, es importante conocer un poco de lo que consumimos, de los vegetales, las carnes, los pescados, las hortalizas, las legumbres, las semillas. Así podremos lograr un balance muy adecuado para alcanzar una dieta balanceada y saludable que beneficie el paso de los años. Recetas de cocina saludables Algunas recetas que no deben faltar en tu alimentación equilibrada son las que te recomendamos a continuación. (te recomendamos hacer click en el título de la receta) Ensalada de Surimi con Aderezo Mil Islas Esta sencillìsima receta es fresca para los dìas de verano y ligera para quienes cuidan su figura. Donde el aderezo serà tan ligero como lo deses utilizando las versiones bajas en grasa,al prepararlo en casa. Ensalada Griega con Camarones Refrescáte en esos días de calor con esta deliciosa ensalada griega con camarones. Salmón Glaseado con Mostazas, Romero y Tomillo Receta de salmón al horno con una crema de mostazas con tomillo y romero. Exquisito hasta para los que no les gusta el salmón. Ensalada con queso de cabra empanizado Ensalada de queso de cabra empanizado con pan molido, tomillo, cebollin y mostaza dijon. Sopa de Alcachofa Una rica crema de alcachofa con un toque de especies. Carne y Verduras al Wok Carne de res y muchas verduras marinados en soya al wok. Ensalada de Pimiento Rostizado Ensalada con pimiento y jamón, acompáñala con Tostadas Milpa Real.  
Si deseas conocer más recetas saludables, haz click aquí.
 
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Cómo bajar la panza rápido es uno de los consejos más buscados por las personas, especialmente cuando se acerca el verano y todos quieren lucir un espectacular cuerpo de playa. Antes que nada, queremos recordarte que cualquier tipo de cuerpo es un cuerpo apto para presumirse en traje de baño, pero si aún así te sientes un poco inseguro, sin duda te serán de ayuda estos 5 trucos infalibles para bajar la pancita. 1. Reduce el consumo de azúcares añadidas Quizás este sea uno de los trucos más difíciles para bajar la panza, pero de acuerdo a Harvard Health Publications, explican que el exceso de azúcar puede provocar acumulación de grasa en el abdomen y por ello es mejor alimentos que contengan azúcar añadido, también conocido como fructuosa. Recuerda que la fructuosa se encuentra principalmente en refrescos, jugos envasados y aunque nos duela admitirlo, pan. 2. Aumenta el consumo de proteínas Las proteínas son un alimento clave tanto en la pérdida de peso como en el proceso de conseguir un abdomen plano, ya que ayudan a controlar el apetito y la saciedad, evitando que caigas en antojitos poco saludables. De igual forma te ayudan a acelerar el metabolismo, así que no dudes en aumentar tu ingesta de pollo, pescado, leguminosas y semillas. 3. Haz ejercicio Lamentamos informarte que no hay fórmula mágica para bajar la pancita sin involucrar un poco de ejercicio en la rutina diaria. El cardio de intensidad moderada es una gran forma de empezar a moverte, ya que favorece la pérdida de grasa visceral y conforme te vayas sintiendo listo, puedes agregar ejercicios de fuerza como funcional, cargar peso o lo que más te motive a seguir trabajando por esa pancita plana. 4. Toma agua Un consejo común de los nutriólogos a sus pacientes es que tomen al menos 2 litros de agua el día, esto ayuda a reducir la retención de líquidos que muchas veces inflaman el abdomen y nos hacen lucir más rellenitos de esa parte del cuerpo. También es importante que reduzcas tu consumo de sal, tanto el que le añades a tu comida como el que ingieres de algunos alimentos procesados que ya lo incluyen. 5. Aumenta el consumo de fibra La fibra es un poderoso aliado para quienes buscan bajar la panza porque como explica un estudio de la Universidad de Medicina de Wake Forest, comer 10 gramos de fibra al día reduce en 3.7% la posibilidad de ganar grasa visceral. ¡Con 10 gramos de manzana, frijoles, avena, chía o nueces podrás hacer una gran diferencia en tu cintura! ¿Conoces algunos otros consejos efectivos para bajar la panza?
El precio del gas va cada día en aumento y si eres de los que se preocupan por su economía, entonces esto te interesa. Aprende cómo puedes aligerar tus gastos mensuales con estos consejos sencillos consejos sobre cómo ahorrar gas en la cocina. 1. Limpia tu estufa correctamente Además de ser imprescindible para la higiene y tu salud, limpiar correctamente la estufa te ayudará a asegurarte de que los quemadores estén libres de obstrucciones, especialmente de grasa acumulada y hollín. Cuando estos se tapan, se produce una mala combustión y esto ocasiona un mayor gasto energético de gas, así que asegúrate de limpiar bien los quemadores de tu estufa. 2. Utiliza ollas y sartenes de acero Procura utilizar ollas y sartenes que estén hechos de acero inoxidable, ya que este material es un excelente conductor de calor y te ayudará a usar menos gas al cocinar, a diferencia del barro y el hierro. Recuerda limpiar bien estos utensilios, ya que además de alargar su tiempo de vida, ayudarán a calentar más rápido tu comida. 3. Tapa las ollas No olvides tapar las ollas cuando estés cocinando tus alimentos, pues te ayudará a tener una cocción más rápida, concentrar mejor los sabores y aromas de la preparación, y por supuesto, ahorrarás mayor cantidad de gas. 4. Mantén un buen nivel de temperatura Puedes iniciar la cocción de tus alimentos con fuego alto e irlo bajando conforme avance tu proceso de cocina. De hecho, es recomendable apagar la lumbre cuando tus alimentos estén casi cocinados y así dejar que se terminen de preparar con el calor restante. 5. Prepara los ingredientes antes de cocinar Muchas veces desperdiciamos gas al dejar la estufa prendida mientras esperamos que los alimentos se terminen de descongelar o mientras los lavamos, picamos y pelamos. Olvídate de esa vieja costumbre y mejor haz todos esos pasos primero para que cuando calientes tus ollas y sartenes, sólo sea cosa de cocer, mezclar y sazonar sin perder más tiempo y energías. 6. Cocina en grandes cantidades Otro consejo infalible para ahorrar gas es cocinar en tandas grandes, ya que si preparas los guisados de toda la semana o toda tu comida del día, puedes recalentarla rápidamente sin tener que volver a utilizar tanto gas. 7. Utiliza ollas a presión Piérdele el miedo a la olla de presión y aprovecha todos sus beneficios para cocinar tus alimentos, pues ésta cocina los alimentos mucho más rápido y ahorra hasta un 50% de gas. 8. Regula el uso del horno Cuando utilices el horno de tu estufa, procura abrirlo lo menos posible. Cada vez que se abre el horno aunque sea por unos segundos, se pierde un 20% de calor y esto genera un mayor gasto de gas. ¿Ya aprendiste cómo ahorrar gas en la cocina?
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD