Alimentos para Combatir la Caída de Cabello
Dietas y Nutrición

Alimentos para Combatir la Caída de Cabello

Por Kiwilimón - Abril 2012
El cabello de una mujer o de un hombre es una de las partes de su cuerpo que puede hacerla más atractiva o atractivo. Al igual que la piel y las uñas, el cabello se encuentra en constante renovación y su regeneración es muy sensible. De hecho, la falta de cualquier componente vitamínico o proteico puede provocar la debilidad del cabello. Por eso, te damos unos trucos, para que sepas qué alimentos son los más adecuados para evitar la caída del cabello. Científicamente se sabe que el pelo está formado por minerales como el hierro o el cobre, entre otros, y para mantenerlo sano es necesaria una ingesta adecuada de estos nutrientes. Asimismo, también es importante un aporte apropiado de proteínas (presentes en los huevos, el queso y la carne, por ejemplo) y de grasas de origen vegetal, que evitan que el cabello se seque y se caiga. Desde el punto de vista nutricional, debes tener en cuenta que el déficit de vitaminas del grupo B y del zinc puede influir en la caída del pelo. Este mineral se encuentra, fundamentalmente, en los huevos y los frutos secos o semillas. En cuanto a la vitamina B, los alimentos más indicados para conseguir el aporte diario necesario son los cereales integrales, la carne, el germen de trigo y la levadura de cerveza. No solo el zinc es necesario para fortalecer el cabello, otros minerales como el hierro y el cobre también son muy socorridos para combatir este problema. El hierro se puede encontrar en alimentos como las almejas, las lentejas, los pistaches y los garbanzos mientras que el cobre está presente en el cacao, los champiñones o las nueces, entre otros. En general, el aporte de minerales es esencial para evitar la caída del cabello. Por ejemplo, el aguacate es un alimento que contiene muchos minerales y se puede aprovechar para tomarlo en épocas en las que se caiga el pelo asiduamente. Este fruto contiene altas dosis de vitamina E, que aporta mucha fuerza al pelo. Además de la vitaminas B y E, un aporte de A y C tampoco viene mal. La primera se encuentra en alimentos como el queso, la mantequilla o la zanahoria, mientras que la segunda la podemos asimilar a través de las espinacas, el kiwi y los cítricos: naranjas, limones y pomelos. Mención aparte merece el ácido fólico, que no solo es bueno para la regeneración del pelo, sino también de las uñas y la piel. Este componente lo podéis tomar en el jugo de naranja, los espárragos, el hígado, la remolacha y el ya nombrado aguacate. Debemos recalcar que no hay alimentos milagro. Es cierto que las deficiencias nutritivas pueden contribuir a la pérdida del pelo, debilitando su estructura y provocando roturas. Pero estas deficiencias pueden ser corregidas con la consumición del tipo de comidas que te recomendamos, las que te proporcionarán más fuerza en el cabello, evitando su caída. Recetas de cocina Toma en cuenta las siguientes recetas de cocina que te permitirán ayudar a la caía del cabello. (te recomendamos hacer click en el título de la receta para ver más detalles) Ensalada de Mango, Camaron y Aguacate El aguacate y el mango es una excelente combinación y en esta receta se combinan con camarones para una muy rica ensalada. Botana de Aguacate y Limón Una mouse de aguacate para botanas y aperitivos. Pan de Plátano Light Esta versión de pan de plátano esta hecha con harina de trigo y avena y contiene solo 120 calorías por rebanada. Pechuga de Pollo y Pimientos Es un platillo muy saludable, libre de grasa saturada. La pechuga de pollo asada va sobre una cama de germen de trigo con alfafa, sobre la pechuga de pollo asada, unos frijoles refritos y pimientos freídos con aceite de oliva, y sin olvidar un salsa.  
Para conocer más recetas que contienen los alimentos necesarios contra la pérdida de cabello, haz click aquí.
   
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Escoger regalos para nuestros seres amados puede resultar una tarea complicada, porque siempre queremos encontrar aquello que los haga felices, que les encante y que de paso, los sorprenda. Por eso, para este San Valentín, te damos recomendaciones de regalos gourmet que seguro los deslumbrarán.Vino espumosoPara celebrar una cena romántica, nada mejor que un vino espumoso. Los hay blancos, rosados y tintos, además de que puedes encontrarlos de sabor dulce o secos. Entre los más populares tenemos el champagne, la cava y el prosecco.Experiencias degustablesUna noche romántica para probar algo nuevo puede ser el regalo gourmet indicado para celebrar el amor. Por ejemplo, diferentes formas de preparar un gin, con especias y hierbas variadas, o una tabla de quesos para degustar y maridar con tu vino espumoso.ChocolateLos chocolates son un clásico en estas fechas, pero esta vez te proponemos tomarte el tiempo de encontrar uno especial para tu persona favorita, que vaya bien con el vino que hayas elegido. Si tu elección es un chocolate blanco, marídalo con un chardonnay; si eliges un chocolate con leche, un merlot es la opción; si te decantas por un chocolate oscuro, asegúrate de que su contenido de cacao sea mayor al 55% y acompáñalo con un tempranillo o un cabernet.Brunch gourmetPor último, ¿qué tal unos bocadillos para la hora del almuerzo?, pero no unos bocadillos cualquiera, sino unos preparados con frutas, charcutería y quesos que serán un regalo al paladar de tu persona querida.El mejor regalo es el que puedes comer, por supuesto, así que ya sea que compres un vino o prepares el brunch, esperamos que estas recomendaciones sean un gran regalo para tus seres queridos este 14 de febrero.
Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
Todos nos hemos tomado una tacita de té de manzanilla para cuando estamos indigestos o incluso cuando queremos calmarnos un poco, pues estos dos son los beneficios de la manzanilla más conocidos.La manzanilla es conocida por su efecto calmante sobre el sistema nervioso y también para ayudar a aliviar el malestar digestivo, porque el componente activo de la manzanilla, llamado bisabolol, tiene propiedades antiinflamatorias y relaja el revestimiento del músculo liso del tracto digestivo. Sin embargo, la manzanilla tiene diversos usos que quizá aún desconoces y que puedes aprovechar como remedios caseros para la piel, el cabello o incluso los dientes.Tratamiento refrescante para los ojos¿Sabías que la manzanilla contiene estimuladores de la circulación naturales que pueden ayudar a reducir las ojeras? También puede ayudar con los ojos hinchados, cansados o irritados. Simplemente coloca bolsas de té de manzanilla previamente preparadas y ya frías como compresas en los ojos cuando lo necesites.Enjuague bucalLa manzanilla tiene propiedades antiinflamatorias y puede ayudar a aliviar las úlceras bucales, las aftas o las encías irritadas. Para usarlo como enjuague, prepara una taza de té de manzanilla, deja enfriar y simplemente úsalo como cualquier otro enjuague bucal.Tratamiento para la piel ásperaLa manzanilla es un humectante natural y aporta antioxidantes que llegan a lo más profundo de la piel, donde pueden ayudar a reparar y prevenir el daño de los radicales libres. Para este tratamiento tienes que usar flores de manzanilla fresca, cogollos de lavanda y aceite de coco, entre otros.Aclarador natural de cabelloLa manzanilla es uno de los ingredientes principales utilizados en el cuidado del cabello para iluminar las melenas rubias. De hecho, puedes disfrutar de los beneficios de la manzanilla sin necesidad de comprar productos específicos simplemente guardando la bolsita de té de manzanilla la próxima vez que te prepares una taza. Para usarla en tu cabello, después de lavarte el cabello, moja la bolsita de té y escúrrela por el cabello, déjala actuar unos minutos y luego enjuaga y acondiciona tu cabello como de costumbre. Tratamiento de cicatrices de acnéLa manzanilla se ha utilizado durante siglos para reducir la inflamación de la piel y mejorar la cicatrización de heridas. Para ayudar a reducir la apariencia de las cicatrices del acné puedes usar una compresa de té de manzanilla, pero lo mejor es usar flores de manzanilla secas en lugar de bolsitas de té de manzanilla para esta aplicación, sólo tienes que verter 8 oz de agua hirviendo sobre 1 cucharada de flores de manzanilla secas y dejarlas reposar tapadas durante 5 minutos. Una vez que se enfríen un poco, remoja un paño en el té y colócalo sobre las cicatrices del acné en la cara recién lavada. Deja actuar durante 10-15 minutos y listo.¿Qué otros usos de la manzanilla conoces?
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD