Alimentos que causan acné
Dietas y Nutrición

Alimentos que causan acné

Por Kiwilimón - Octubre 2012
Muchas personas se podrán preguntar si realmente existen alimentos que generen acné en las personas. La respuesta es sí. Existen algunos alimentos que pueden provocar brotes de barros en algunas personas propensas a ello, como los siguientes:
  • - Azúcar. La ingestión de azúcar en exceso puede generar un desequilibrio en las hormonas del cuerpo e irritar la piel causando micro inflamación. Además, contribuye al envejecimiento prematuro.
  • - Leche. De acuerdo con estudios médicos y científicos, consumir leche y sus derivados en exceso podría empeorar el acné o los barros en personas propensas a ello. Esto se debe a que la leche comercial, la que consumimos generalmente, contiene muchas hormonas, pues son éstas las que se ofrecen a las vacas para que produzcan más leche. Dichas hormonas son consumidas al cuando bebemos leche.
  • - Cacahuates. Aún no se sabe muy bien por qué este alimento es uno de los que genera más acné o barros. Lo que sí se ha notado es que muchas personas aparecen con barros después de comer comida china, por ejemplo, pues usualmente se cocina con aceite de maní o cacahuate.
  • - Comida chatarra. Por ser una fuente amplia de harinas y azucares puede causar acné, ya que las harinas son procesadas como azúcar por el cuerpo y por lo tanto estamos consumiendo exceso de azúcar.
  • - Falta de fibra. El no consumir fibra genera un exceso de grasa en nuestra piel, y por ello es muy recomendable consumirla para tener una flora estomacal sana, además de tomar agua.

Recetas de cocina saludables

De acuerdo a los consejos anteriores, aquí te dejamos algunas recetas que podrán ayudarte en mucho para evitar los molestos barros o acné en la piel. Además es muy recomendable ir a un dermatólogo periódicamente para que te haga una revisión. (es muy importante hacer click en el título de la receta para ver más detalles de preparación) Frittata de Esparragos y Pimientos. Esta rica frittata de espárragos y pimientos lleva calabacitas y cebolla. Va preparada con un toque de eneldo, que le da un toque especial. Es un desayuno ideal para diabeticos o personas que están intentando seguir una dieta sana y baja en carbohidratos. Pollo con verduras. !podras tener una tarde encantadora con tus amigos y amigas con sus dulces sabores. Ensalada César con Camarón. El agregar el camarón a esta ensalada le dará un sabor muy especial y diferente. Es una receta saludable y recomendable para toda la familia. Pechuga de Pollo Asada a las Finas Hierbas. Si quieres comer de forma saludable con esta receta podrás hacerlo. No se utiliza nada de aceite. Filete de Robalo Marinado en Salsa de Cuatro Frutas Cítricas. Puedes preparar este platillo con una guarnición de puré de papas. La salsa es un maravilloso complemento para cualquier pescado o marisco. Filete de Res en Salsa de Setas. PAM te ayuda a controlar la cantidad de grasa al cocinar tus platillos. Al preparar esta receta con PAM tu platillo quedará con 18% menos calorías, 25% menos grasa y 24% menos colesterol que si lo hubieras preparado con aceite líquido convencional. Pechuga Fundida a la Poblana. PAM te ayuda a controlar la cantidad de grasa al cocinar. Al preparar esta receta con PAM tu platillo quedará con 10% menos calorías, 22% menos grasa y 15% menos colesterol que si lo hubieras preparado con aceite líquido convencional.  

Para conocer más recetas bajas en calorías, haz  click aquí.

   
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No, aún no regresaremos a la vida normal. Los cines no nos verán pronto llorando ante una escena romántica o sudando frío frente a alguna persecución. Los domingos de barbacoa tampoco nos verán sentados en una mesa larga junto a otros desvelados. Al menos no por las siguientes semanas en la Ciudad de México. El regreso a lo esencial que anunció Claudia Sheinbaum tiene como punto de partida la reactivación de los trabajos de construcción, la minería, la fabricación de equipo de transporte y la producción de cerveza: sí, para tranquilidad de todos, volverá a haber cerveza en CDMX.En las tiendas de conveniencia la escena era un tanto apocalíptica. Al fondo, los refrigeradores a los que siempre recurríamos por un six ahora desplegaban apenas una o dos tristes cervezas cuando se estaba de suerte. Y es que a principios de abril, López-Gatell anunció la suspensión de la producción cervecera, un líquido amigo de la dieta nacional. No, no somos la República Checa con un consumo per cápita de 138 litros por persona, pero el consumo de cerveza nacional llega a los 75 litros por persona anualmente. La decisión de suspensión tomó por sorpresa a la mayoría puesto que, además, somos el primer exportador de cerveza a nivel mundial y porque, con excepción de un puñado de países, el resto del mundo se negó a tomar una decisión de esa magnitud.Que regrese el abastecimiento de cerveza a la CDMX no sólo da tranquilidad a los domingos de barbacoa, cuyo mejor maridaje es una bien fría y clara, sino también a la industria cervecera y a las familias que dependen de ella, porque como asegura Fernando Rincón, consejero de Comunicación de la Acermex, en el caso de cervecería artesanal, resulta en la generación de más de cinco mil empleos.No cabe duda de que si alguien padeció esta suspensión ha sido la cervecería artesanal, donde el flujo de efectivo es bastante limitado. “Tan sólo un fin de semana donde hay ley seca ya es muy pesado para los productores”. Además, asegura “que en esta época se recortó personal, se recortaron sueldos y las cervecerías pequeñas fueron las más afectadas”, aunado a que el consumo de estas se da más en restaurantes y bares cuyas labores también han estado mermadas.Para festejar una gran noticia citadina, ¿qué tal algunos platillos fáciles que se preparan con cerveza? Prepararlos en familia, con buena energía, es la celebración completa.
Para este momento, es posible que hayas padecido insomnio y no sólo tú, sino tu familia y amigos, porque guardar distancia encerrados en casa significó muchos cambios en nuestras rutinas, además de que estar atravesando una pandemia mundial añade mucho estrés al tema.Y es que no dormir no sólo te tendrá cansado y somnoliento al día siguiente, sino que una buena noche de descanso es primordial para mantener las defensas de tu sistema inmunológico arriba. Esto se explica porque el sueño es un regulador importante del sistema inmune, ya que durante este momento se llevan a cabo las funciones necesarias para mantener su equilibrio. Por lo tanto, además de lavarte las manos constantemente, usar cubrebocas cuando sales y todos los demás comportamientos de higiene recomendados para prevenir la enfermedad, dormir bien debería ser otra forma de protegerte contra el coronavirus covid-19.Es por eso que te dejamos estos consejos útiles para ayudarte a relajar y descansar bien, incluso durante estos momentos estresantes e inciertos.1. Sigue una rutinaComo resultado directo de esta pandemia, muchas personas han sufrido un cambio radical en su vida cotidiana. Hacer malabares con el trabajo y la familia, o estar a la expectativa de la economía no es nada fácil.Pero sin importar cómo te haya afectado esto, mantener una rutina regular te ayudará a dormir bien y, por ejemplo, si estás trabajando desde casa, levántate a la misma hora que lo harías para ir a la oficina y vístete. Puede que solo vayas a la habitación de al lado o a la sala, pero tener la misma sensación de rutina y normalidad te ayudará a sentirte menos perturbado.2. Evita las siestasParece que trabajar en casa implica que tu cama te llame a sus brazos con mucha frecuencia, pero tomar siestas excesivas podría hacerte sentir más somnoliento durante el día, y esto a su vez puede alterar o interrumpir una rutina de sueño regular.Tener una rutina de sueño normal debería ayudar a sobrellevar todo el día, así que en lugar de dormir una siesta, usa tu rutina saludable para levantarte temprano, comenzar a hacer las cosas y dormirte a buena hora.3. Ejercítate un pocoEl ejercicio debe ser parte de nuestra vida diaria, con o sin pandemia, porque no sólo es importante para dormir, sino para muchas otras funciones del cuerpo.Aunque el distanciamiento social y las órdenes de quedarse en casa nos han limitado un poco, hay muchas maneras de hacer ejercicio de manera efectiva sin salir de su hogar.El ejercicio está relacionado con el sueño por razones fisiopatológicas, es decir, nos hace sentir más cansados y también nos brinda una sensación de logro beneficiosa para antes de acostarse. Sin embargo, lo mejor es no hacer ejercicio pocas horas antes de acostarse, porque la estimulación del esfuerzo físico hará que sea más difícil conciliar el sueño.4. Ten cuidad con tu consumo de noticiasClaro que tenemos que estar enterados de lo que pasa en este momento tan relevante, pero consumir constantemente un ciclo de noticias de pandemia las 24 horas del día, los 7 días de la semana, probablemente aumente la ansiedad y, en consecuencia, afecte tu sueño.Presta atención y limita cuántas veces al día revisas el teléfono y durante cuánto tiempo lees las noticias relacionadas con la pandemia y de ser posible, no las consumas antes de acostarte.5. Limita tu exposición a la luz azulMirar una pantalla todo el día no es útil cuando llega la hora de intentar dormir, así que justo una hora antes de hacerlo, intente desconectarte y no veas televisión y no estés en el teléfono. Lo mejor es leer un libro o escuchar música como entretenimiento antes de acostarse.6. Evita el consumo excesivo de alcoholAunque el vino, la cerveza o algún coctel se ha vuelto un gran aliado para sobrellevar estos días y nos pueda ayudar a sentirnos relajados para dormir, en realidad cuando bebemos en exceso no tenemos un sueño reparador.Por otra parte, el alcohol tampoco es un mecanismo saludable para lidiar con el estrés y la ansiedad, así que mejor intenta algo como un té o tisana para la hora de dormir.No dejes de seguir las recomendaciones de salud y con suerte, pronto estaremos abrazando a nuestros seres queridos y regresando a las rutinas diarias en las que sí salíamos de casa.Aprovecha estas cenas ligeras para que conciliar el sueño no sea complicado:Tostadas de tinga de zanahoriaTacos de coliflor al pastorSetas al pibil
¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
Cultivar tus propios vegetales en casa ya es algo más o menos común, así que por qué no intentar con champiñones también, ¿no?Los champiñones son hongos comestibles con muchos beneficios para la salud, por ejemplo, fortalecen el sistema inmunológico, son una buena fuente de antioxidantes y contienen una buena cantidad de fibra.Antes de saber cómo cultivar champiñones en casa, tienes que conocer el ciclo de su crecimiento. Los hongos tienen un ciclo de vida que termina en un sentido y comienza en otro al mismo tiempo.Descubre cómo cortar champiñones aquí.Este ciclo comienza cuando un hongo maduro deja caer sus esporas, que funcionan como el equivalente de las semillas en una planta.Cuando las esporas caen al suelo y se mezclan con otras esporas compatibles, inicia el crecimiento del micelio, una red de células que se parecen a un sistema de raíces de plantas, pero el micelio se parece más a la planta y los hongos son como su fruto. El micelio puede ser un solo organismo o varios organismos diferentes que trabajan juntos como una colonia.Después de que el micelio crece, entonces comenzará a producir cabezas de alfiler. Estas son pequeñas protuberancias que antes de convertirse en hongos, pasan por una etapa llamada primordia, que parecen hongos bebé miniatura. Eventualmente, los primordios se convierten en hongos de tamaño completo que luego maduran, dejan caer sus propias esporas y el ciclo comienza de nuevo.Cómo cultivar champiñones en casaPara cultivarlos en casa, lo más fácil es comprarlos precultivados, así sólo necesitarás una hielera de unicel (poliestireno expandido), paja, composta, agua y una tela o mantillo para cubrirlos. Puedes encontrar el micelio de champiñones en tiendas en línea, sólo recuerda que deben ser de la variedad Agaricus Bisporus para que sean comestibles. Recuerda que comprar el micelio será como comprar "las semillas".Mezcla la paja (hiérvela antes, para evitar que germine) con la composta, humedece un poco la mezcla. Colócala en la hielera y añade el micelio. Tapa la caja, pues los hongos no necesitan luz solar para vivir, de hecho, lo mejor es que coloques la caja en una habitación oscura para no exponerla al sol. Mantén la caja tapada y cuando riegues, sólo moja la tierra. Riega cada que las gotas de agua se sequen.De ser posible, usa agua de lluvia o mineral, pues el agua del grifo está clorada, y controla a los mosquitos para evitar riesgos.Transcurridos alrededor de 20 días, los champiñones estarán maduros y podrás recolectarlos retorciéndolos hasta que el cuerpo se desprenda del sustrato; evita cortarlos, para que se pudran.Como todo ser vivo, cultivar champiñones requerirá de atención, pero tener tus propios hongos y poder cocinarlos inmediatamente después de recolectarlos será una experiencia de sabor increíble, por ejemplo, en una sopa, en unas tortitas con queso, o en una pasta.Ya sabes cómo cultivarlos, ahora aprende la mejor forma de lavar champiñones aquí.
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