Aprende el tamaño de las porciones en tu comida

Por Kiwilimón - Julio 2014
Para muchas personas, saber cuál es la porción adecuada para cada alimento es una de las mayores dificultades cuando buscan tener control sobre su peso. Hoy en día, no es necesario medir toda la comida que se consume día a día, sino que basta tener un punto de referencia inicial. En la cantidad y variedad de los alimentos que se deben consumir también importan características como edad, tipo de actividad física diaria, condiciones de salud y etapa del desarrollo en que se encuentre la persona (adolescencia, embarazo, lactancia, menopausia, tercera edad). A esta falta de lógica para identificar el tamaño adecuado de las porciones contribuye que en las últimas décadas las porciones de los restaurantes han crecido, así, la percepción y el estómago se van acostumbrando a porciones más grandes. Esto sucede especialmente con la comida rápida, donde lo que suene a “2x1”, “super size” y “big”, se vuelve más atractivo y las dimensiones de estas tentaciones crecen a la par con la cintura de los comensales. recetas de postres reducidos en calorias El aporte calórico de los alimentos tiene relación directa con la actividad física de la persona. Para hacerse una idea, el promedio de calorías diarias que requiere la mujer es de 1,600 a 1,900 calorías, mientras que los hombres tienen un consumo entre 1,900 y 2,200 calorías. Esto, para personas que tienen una actividad entre sedentaria y ligera, es decir, que pasan más de ocho horas sentadas y no alcanzan a completar dos horas de pie o moviéndose cada día. Si a esta realidad se añade que una hamburguesa, una porción de papas fritas y una gaseosa mediana, sobrepasan las 800 calorías, queda claro que la calidad de los alimentos también importa y que para poder hacer las tres comidas principales y al menos una entrecomida, es necesario ingerir frutas y verduras, que sacian y no tienen tanto aporte calórico. Una aproximación ideal sugiere que del total de calorías del día, 30% se consuman en el desayuno, 40%-45% en el almuerzo, 20% en la cena y 5%-10% en entre comidas. ¿Qué es una porción? Estas indicaciones están definidas para adultos sanos. Personas con enfermedades cardiovasculares, renales, gastrointestinales, diabetes, hipertensión, intolerancia a la proteína de la leche, deben tener orientación médica. recetas de ensaladas nutritivas Lácteos En este grupo se encuentran productos como leches saborizadas, yogurth, y quesos. Se indican entre tres y cuatro porciones al día. 1 vaso de leche = 1 vaso de yogur de 6 onz. = 180 cc. = 1/2 pocillo de helado Harinas En una alimentación saludable en personas sin sobrepeso, se pueden consumir entre 3 y 10 porciones de cereales (arroz, centeno, avena, maíz y derivados); plátanos y tubérculos (papa, papa criolla, etc.); granos y leguminosas secas o verdes (lentejas, arvejas, frijol, garbanzo, soya). Las sopas y los caldos se consideran dentro de este grupo de alimentos. Carnes Comprenden carnes rojas y blancas, incluyendo vísceras y mariscos. Se debe consumir al menos una vez al día; niños, adolescentes, mujeres en embarazo y lactantes, dos porciones al día. Una indicación del tamaño es como una baraja de naipes, la palma de la mano o el puño de la mano cerrado. Verduras Incluye los vegetales de hojas verdes, los que tienen forma de flor, los tallos (espárragos, palmitos, apio), bulbos (zanahoria, rábano), hongos. Se pueden consumir de manera libre, preferiblemente sin adición de salsas. La cantidad mínima diaria es de cuatro cucharadas soperas al día. Frutas y jugos Máximo cinco porciones al día, mínimo tres. De manera ideal la fruta no se debe dejar madurar totalmente para consumirla, porque en ese proceso pierde fibra y aumenta la fructosa (azúcar de las frutas). Grasas vegetales y animales De tres a cinco porciones al día. Preferir las grasas vegetales (frutos secos, aguacate, aceites de oliva, canola, margarinas), a las animales (tocineta, crema de leche, piel del pollo, suero costeño). Para hacerse una idea: mientras una papa mediana cocida tiene 80 calorías, freída tiene 300 calorías. Azúcares y dulces De manera ideal, como máximo una porción al día. Los endulzantes artificiales son buenos sustitutos. recetas de comida baja en calorias recetas para dietas

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La mayonesa no sólo es un aderezo versátil y delicioso, también puede ayudarte si tu cabello está muy delgado, quebradizo o dañado químicamente. Una sencilla mascarilla casera de mayonesa una o dos veces por semana tiene grandes beneficios para ti.La mayonesa da brillo y fortalece el cabello desde la raíz hasta las puntas. Ya que los ingredientes principales de la mayonesa son el huevo y el aceite, con esta mascarilla se aprovecha la gran cantidad de proteína en los huevos, que ayuda a fortalecer y engrosar los folículos pilosos. Por su parte, los aceites de oliva y canola hidratan profundamente el cabello.Las propiedades saludables de la mayonesa también promueven el crecimiento del cabello y revierten el daño causado por el calor y la coloración.Cómo hacer mascarilla de mayonesa para el cabello secoPara hacer esta mascarilla que funciona como un acondicionador profundo para el cabello, sólo necesitas una taza de mayonesa (elige una que no tenga especias ni saborizantes añadidos) y 1 huevo.En un recipiente pequeño, mezcla bien la mayonesa con el huevo, hasta que consigas la consistencia de un puré cremoso. Cubre tu cabello desde la raíz hasta el final con la mezcla. Luego, envuélvelo con un gorro de ducha de plástico y espera al menos 30 minutos.Enjuaga tu cabello en la regadera y lávalo con agua tibia y un champú sin sulfatos. Luego acondiciona como lo harías normalmente. También puedes dejar la mascarilla durante toda la noche, sólo coloca un gorro de ducha sobre el cabello o envuélvelo con una toalla suave.Usa esta mascarilla de mayonesa para el pelo una a dos veces por semana y verás como resultado un cabello más suave y fuerte.*Imagen de portada tomada por Evan Remier.
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
Waje es un proyecto del talentoso y joven chef oaxaqueño José Daniel López Delgado, el comenzó como un pop up, utilizando diferentes escenarios dentro del estado de Oaxaca para servir increíbles experiencias gastronómicas. Actualmente ya tiene un espacio físico dentro de la capital de Oaxaca: un salón de degustación donde se busca estimular los sentidos a través de los alimentos y saciar todos los aspectos que representan la complejidad del ser humano.Dicho con palabras del chef, mi cocina respeta lo esencial de nuestros orígenes, pero experimenta con nuevas rutas técnicas de sabores y de productos para seguir aportando a la gastronomía de mi estado.Yo puedo describir su cocina como creativa, atrevida, loca, pensada y bien sustentada; local, deliciosa, sensorial, elegante y casual al mismo tiempo. Es una cocina que lo representa como profesional y como persona; siempre pensando en mejorar a México y a Oaxaca desde su trinchera, utilizando el gran talento que lo caracteriza para lograrlo.Este proyecto tiene una visión sostenible, ya que trabaja con artesanos, cocineros, productores e ingredientes de la zona; se adapta a la temporalidad y a las condiciones que surgen durante el día a día.Waje nace de la inquietud del chef Pepe, como le decimos de cariño, por compartir la cocina oaxaqueña desde su loca y creativa mente, donde cuestiona, investiga, reta, rompe sus propios límites y donde coexiste al mismo tiempo con el arraigo de las tradiciones oaxaqueñas.Se puede hacer reservación en Waje para los días jueves, viernes y sábados de 6 a 10 pm, así que si vives o estás paseando en la ciudad de Oaxaca, ¡no te puedes perder este maravilloso destino!Apoya e incentiva proyectos como Waje, con gente que se atreve y se lanza a hacer cosas increíbles, como el chef José Daniel que con tan sólo 28 años, ha logrado materializar parte de sus sueños.
Probar la gastronomía de Honduras es transportarse a ese país centroamericano lleno de sabor, música y cultura. De hecho, la comida tradicional de Honduras fusiona lo mejor de la gastronomía indígena, española y un toque de la caribeña con tintes de comida africana, así que si quieres descubrir los secretos detrás de sus delicias, aquí te presentamos algunos de los mejores platillos de comida típica de Honduras. Baleada La baleada es esa garnachita hondureña ideal para desayunar en las mañanas. Se trata de una tortilla de trigo doblada y rellena de frijoles, queso rallado, jamón o crema agria. En ocasiones también puede llevar carne molida, huevo cocido y col. Catrachas Similares a los sopecitos mexicanos, las catrachas de Honduras son pequeñas tortillas fritas con frijoles rojos, queso rallado y cebollita. Este platillo típico de honduras es muy económico y fácil de preparar.Tapado olanchano Este plato fuerte es una delicia de la gastronomía hondureña, pues se trata de diferentes tipos de carne asada, hervida en leche de coco que se acompaña con verduras fritas, plátano y yuca, un tubérculo parecido al camote. Candinga También conocida como chanfaína o revoltijo de hígado, la candinga es un platillo típico del norte de Honduras, donde marinan el hígado de cerdo en jugo de naranja, se cocina con verduras y se acompaña con arroz. Ticucos Los ticucos son una comida típica de Honduras que se asemeja a los tamales mexicanos, pero en su versión la masa se prepara con caldo de pollo y chile y se bañan con salsa de tomate. ¿Se te antojas estas comidas típicas de Honduras?
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