Beneficios de comer Proteína

Por Kiwilimón - Octubre 2014

Los carbohidratos parecen ser el tipo de caloría más conocido, las proteínas por otra parte, parecen ser eclipsadas en comparación con la fama de las grasas y carbohidratos. Sin embargo, es un tipo de caloría importante necesario para desarrollar músculos.

Las proteínas tienen 4 kilocalorías/gramo. La mayoría de este tipo de calorías no pueden ser producidas por el cuerpo humano y deben ser generadas por los alimentos. Las mayores fuentes de proteínas se incluyen en clara de huevo, que es uno de los que aporta una gran cantidad de proteínas, así como nueces, carnes, legumbres, granos, productos lácteos (leche y queso).

 
 En el caso de la clara de huevo, esta provee los aminoácidos que se necesitan para tener una buena salud, así como para mantener músculos fuertes; además por ser baja en grasa y calorías, la clara de huevo es el alimento ideal para diabéticos y deportistas.
 

La clara de huevo es recomendada para las personas que cuidan su peso, porque sus proteínas brindan una sensación de saciedad más rápida y prolongada.

De acuerdo a estudios recientes, los hombres de entre 18 y 70 años deberían consumir entre 56 gramos diarios de proteínas para evitar deficiencias. Por otra parte, las mujeres de la misma edad deberían consumir al menos 46 gramos al día. Quienes quieren formar músculos por lo general consumen muchas proteínas en su dieta.

Grasas no deseadas

Las grasas, como su nombre sugiere, probablemente son el tipo de caloría menos deseado por muchos. Sin embargo, juegan igualmente un papel importante en las funciones normales del organismo. Por ejemplo, éste no podría absorber las vitaminas A, E, D, y K si no fuera por las grasas.

También son una fuente importante de ácidos grasos y ocupan un papel importante en el mantenimiento de una piel y cabello saludables. La protección es otra de sus funciones ya que protege a otros órganos de los golpes. Además son aislantes térmicos lo que es muy importante para la gente que vive en climas fríos.

Las grasas se pueden obtener tanto de animales como vegetales. Algunas grasas animales se encuentran en la mantequilla, manteca de cerdo y aceite de pescado, mientras en plantas son frijoles de soya, cacahuates, semillas de girasol, aceitunas, cocos y aceites vegetales.

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Fortalecer el sistema inmunitario se ha convertido en uno de los principales objetivos de las personas para reducir los síntomas de algunas enfermedades, como gripas y resfriados. Para lograrlo, es necesario mantener una dieta balanceada rica en alimentos altos en vitaminas, minerales y antioxidantes como los que te mostramos a continuación. ¡No te pierdas 10 alimentos para reforzar tu sistema inmunitario! Ajo El ajo es bueno para fortalecer el sistema inmunológico debido a su considerable concentración de alicina y otros compuestos nutritivos. Estos lo convierten en un eficaz alimento antibacteriano y antiviral, ideal para combatir infecciones y resfriados. Jengibre El jengibre es un excelente alimento con grandes efectos antiinflamatorios y antioxidantes gracias al gingerol, su principal componente bioactivo. El jengibre ayuda a reducir inflamaciones, náuseas y dolros musculares. Cítricos Los cítricos como los limones, naranjas, toronjas y mandarinas tienen alto contenido en vitamina C, el cual estimula la producción de glóbulos blancos, ayudando a evitar infecciones. Arándanos Los arándanos son excelentes alimentos para fortalecer la salud gracias a un compuesto flavonoide mejor conocido como atocianina, el cual posee propiedades antioxidantes que ayudan al sistema de defensa del tracto respiratorio. Brócoli El brócoli es un poderoso alimento alto en minerales y vitaminas, entre las que destacan la A, C y E, además de antioxidantes y fibra. ¡Si lo consumes crudo, será mucho más beneficioso para tu salud! Pimientos rojos Aunque suelen pasar desapercibidos, los pimientos rojos son buenísimos para la salud ya que aportan grandes cantidades de vitamina C al cuerpo, incluso por encima de los cítricos. Kiwi El kiwi es un alimento muy saludable debido sus altos niveles de folato, potasio, vitamina K y C, los cuales ayudan a combatir infecciones. Champiñones Si quieres aumentar tus defensas, los champiñones serán tus mejores aliados gracias a que contienen selenio, vitamina B y polisacáridos, unas moléculas que disparan la función inmune. Espinacas Las espinacas son buenísimas para reforzar el sistema inmunitario, ya que además de tener vitamina C y antioxidantes, también poseen beta carotenos, los cuales ayudan a combatir infecciones, favorecen la división celular y reparan el ADN. Salmón De acuerdo a expertos de la Facultad de Medicina David Geffen de University of California, pescados como el salmón son una grandiosa fuente de vitamina D, la cual ayuda al cuerpo a eliminar bacterias. Lo ideal es consumir pescado mínimo 2 días a la semana. ¿Cuántos de estos alimentos ya están en tu dieta para reforzar tu sistema inmunitario?
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
La temporada de cuaresma es perfecta para experimentar con platillos del mar y su mejor maridaje siempre será con cerveza. Ésta resaltará los sabores y notas de este tipo de preparaciones, por lo que reunimos una guía de cinco cervezas mexicanas para que le saques jugo a esta rica temporada: Mareta, joya tropicalDe Cervecería La Costa, esta cerveza estilo pale lager presenta increíbles aromas y sabores cítricos y herbales en cada trago. Es una cerveza refrescante con sutiles notas florales que acompañará perfecto tu siguiente mariscada, ya sea en cócteles, aguachiles o ceviches. Sugoi, una cerveza fusión Se trata de una ale clara producida por Monstruo de Agua, la cual tiene en boca un sabor cítrico ligeramente mieloso, seguido de un amargor herbal que termina con notas de jengibre y té de limón. Sugoi es una palabra japonesa que se puede traducir al slang chilango como "chidísimo", pues sus cerveceros quieren reconocer los ingredientes de Asia que usamos en México. Esta cerveza refrescante y fácil de beber combinará magistralmente con una tostada de atún, calamares en su tinta o un taco gobernador. Cerveza Rrëy White, la regia refrescante Producida por Cerveza Rrëy, de Monterrey, es un estilo White, elaborado con cáscara de naranja, cilantro y levadura belga. Tiene notas de miel y cítricos, lo que la hacen la cerveza perfecta para acompañar platillos hechos a base de salmón o bien pescados con salsas ácidas. Polaris, para las tardes de calorEs una pacific pale ale producida por Cervecería Tres Casas. Está elaborada con malta de cebada y trigo, y solamente un tipo de lúpulo que le da un aroma tropical con toques frutales y notas cítricas. Tiene un sabor fresco y cuerpo ligero, ideal para maridar con un buen aguachile de camarón o unas pescadillas. Haka Negui Consup, exótica tribal De la cervecería jalisciense Tiny Bastards en colaboración con cervecería Gardenia, es una cerveza estilo new zealand pilsner. Sus maestros cerveceros la describen como exótica con personalidad tribal, porque su estilo está inspirado en las cervezas Czech Pilsner pero con lúpulos de Nueva Zelanda. Es fresca y fácil de tomar, perfecta para acompañar ensaladas o arroces con mariscos. 
La Sierra Tarahumara forma parte de la Sierra Madre Occidental. Sus etnias en México son Pimas u O´oba, Guarijios o Makirawe, Tepehuanos u Ódami y Rarámuris. Los rarámuris, pueblo tarahumara, viven en chozas de troncos de árbol que salpican las laderas de las montañas y los arroyos, en las altas mesetas. Sus habitaciones son las mismas desde tiempos precolombinos y no se acostumbran las sillas, ni las mesas.Las fiestas son su manera de mantenerse como grupo, la base de su reproducción social. Son el kórima, donde construyen sus redes de parentesco y se ayudan. Es donde se resuelven los problemas de la comunidad y las autoridades exclaman su discurso (nawésari), en el que le recuerdan a su comunidad lo que es ser un buen rarámuri. Su lengua se conserva por tradición oral, pues se transmite de padres a hijos y en el noreste de México, es hablada por 85 mil personas. De abril a junio es la temporada de siembra de la Sierra Tarahumara Alta y Baja, y en ella cosechan alrededor de 13 tipos de maíces nativos. Aquí los cuatro principales: Maíz apachito En lengua ráramuri sunú áwasi, es semicristalino y de color rosado. Es un maíz apreciado porque su crecimiento es veloz, es el primero en producir mazorca. Se usa en tortillas (remekes), tamales, chacales, tesgüino, entre otras. Maíz complejo cristalino Chihuahua O sunú bewali, puede ser blanco, amarillo o azul-morado. Es de los maíces con más grasa y proteína de los que se cultivan en la Sierra Tarahumara. Además es de los más resistentes a la sequía. Se emplea en la preparación del pinole, tortillas, tamales, tesgüino y chacales. Maíz pepitillaEste maíz, sunú chupéame, es el maíz ceremonial. Es harinoso y se “pica” fácilmente por insectos. Es escaso en la Sierra Tarahumara. Se emplea en la preparación de: tortillas, tamales y tesgüino, entre otras.Maíz rojo El sunú sitákame es un maíz dentado que se cultiva en la Sierra Tarahumara. Aún no se ha identificado su raza. No es muy resistente a la sequía, pero se aprecia por su color rojo quemado. Es rico en grasa y proteína. También se emplea en la preparación de tortillas, tamales y tesgüino.Fuente y fotos: Ana Rosa Beltrán del Río, investigadora mexicana de gastronomía y cocina tradicional. 
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