Cocinando con aceite de canola
Dietas y Nutrición

Cocinando con aceite de canola

Por Kiwilimón - Abril 2014
Ingredientes como el aceite de canola son apreciados tanto en el hogar como en cocinas profesionales. Sabemos que su aportación nutrimental es amplia, pero su versatilidad y desempeño en la cocina son igual de sorprendentes. Estas son alguna sugerencias para cocinar con Aceite Capullo®, pues el sabor tenue de la canola, su alta resistencia a fuertes temperaturas y textura sedosa le convierten en un producto multifacético apto para cualquier preparación.   Saltear y freír con aceite de canola permite lograr una temperatura que cocina rápido y por lo mismo mantiene la textura de los productos como vegetales y carnes en vez de deshacerlos. Además, su sabor neutro permite que el verdadero aroma y gusto de los ingredientes sobresalga según la prestigiosa publicación Food & Wine Magazine. La página GoodFood de la cadena inglesa BBC nos dice que al momento de hornear, ya sea que necesites aceite para tu receta a un poco de rocío para engrasar algún recipiente, el aceite de canola agrega una textura suave y sedosa además de una consistencia esponjosa y maleable. Sin importar que lo refrigeres, el aceite de canola siempre mantiene su estado líquido íntegro por lo que es un gran elemento para aderezos de ensaladas y salsas que uno puede preparar con antelación y guardar. Así lo asegura la página de vida y bienestar WebMD.com Cuando sea tiempo de maridar, la textura del aceite de canola es un muy buen agente de cohesión por lo que ayudará a unir el sabor de todos los ingredientes, asegura la gente de Food & Wine. Ya sea que la base del marinado sea de cítricos o uno más espeso como BBQ, la canola no intervendrá con lo sabores pero si que le dará un brillo y textura muy apetecibles. En esta época donde todo tratamos de cuidarnos más y cuidar de nuestras familias, se busca algún reemplazo para las grasas que consumimos diariamente y el aceite de canola es una alternativa real. En vez de usar mantequilla o margarina para tus platillos cambia al aceite de canola para obtener recetas mucho menos calóricas e igual de ricas, así lo recomienda la revista americana Women’s Health.  

Recetas

 

Tacos de Pescado con Cremosa Salsa de Aguacate

 

Tacos de Puerco al Jitomate

 

Huevos Fritos con Chorizo

 

¿Sabías lo versátil que es el aceite de canola?

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El universo de los tacos es infinito si tomamos en cuenta lo que constituye un taco en sí. Se dice que un taco se compone, en su expresión más básica y elemental, de tortilla, el relleno que se asentará al centro de ésta y la salsa que corona el conjunto. La tortilla es ese sol de maíz que ilumina y engloba y atraviesa y traspasa y envuelve en un todo la mexicanidad o, más bien, aquello que el Estado-Nación nos ha machacado bajo el paraguas de “lo mexicano”. Alejandro Escalante describe en La Tacopedia estos elementos como “la santísima trinidad de México”.  Hay días que despierto pensando en tacos debido a mi caprichosa naturaleza antojadiza y, en los últimos meses, también hay jornadas en que hablo de tacos todo el santo día. En ocasiones me impongo un ejercicio de autoexaminación y, para el caso, quisiera asumir que todo mexicano se ha cuestionado lo mismo: ¿cuál es mi taco preferido?  Hoy amanecí pensando en el taco placero: ese taco sencillo que nace de la mera espontaneidad de juntar esto y aquello que se ha traído del mandado en un taco, a manera de un tentempié o de preludio de una comilona. De acuerdo con el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana, el taco placero también se conoce como taco de plaza y es típico del centro del país. En Tlaxcala se puede acompañar también de requesón y quelites como pápalo, pipicha o cilantro.  Se dice o se considera que el taco placero puede contener: 1) tortilla, 2) chicharrón, 3) guacamole o aguacate, 4) salsa, 5) queso fresco, 6) nopales. Un taco que incluya estos seis elementos será digno de respetarse; no obstante, el taco placero puede incluir una combinación aleatoria de los mismos como: 1, 2, 4 o 1 ,3, 4, 5 o 1, 3, 4, 6 o, incluso, 1, 2, 5, 3. La tortilla, el chicharrón y la salsa constituyen un taco placero minimalista, pero no por ello simplón. Cada uno de estos elementos carga a sus espaldas siglos de cultura alimentaria que se ha forjado en el territorio mexicano a fuerza de comal, cazo de cobre y molcajete.  En el taco placero también está entrelazada la acción de salir a la compra de ingredientes y “echarse un taco” en el camino. En este sentido, el taco placero es también un taco que se come a contrabando, un taco que es premio, consuelo y mata hambre para los que llevan a cuestas la canasta o la bolsa del mandado. Mi papá no perdona el taco placero. Es sabido en mi familia -especialmente por mi madre- que antes de que la mesa esté puesta y las viandas listas para la carne asada, mi santo padre ya tiene media estocada porque él fue el encargado de ir al mercado.  La evidencia es clara: el chicharrón está pellizcado, el aguacate está a medio cortar y, como arte de magia, el hambre que mueve muchas de las acciones de mi padre se ha domeñado y su urgencia rabiosa por comer ha desaparecido. El taco placero también es un abreboca. Una vez dispuestos todos los ingredientes sobre la mesa, hay que moverse rápido, codo a codo entre los comensales, para armar el taco al gusto personal. El taco placero es público y a la vez casero. El taco placero es universal y también particular, pues cada uno lo construye a su modo y costumbre. El taco placero es chairo, para nada fifí; es ambulante, es antojadizo, es resistencia económica en el haber doméstico. Por último, el taco placero no tiene género; es decir, no está asociado al personaje masculino del taquero o la acción femenina de cocinar un guisado. El día de hoy mi taco favorito es el taco placero porque me recuerda a los días de la visita al tianguis con mis padres. Al taco placero no le ha tocado el tiempo y, aunque nosotros hemos cambiado, el taco placero permanece crujiente, picante, fresco, siempre jovial y listo para el convivio en familia. El taco placero es un taco que parece almuerzo, que es comida, que es antojo. El día de hoy, ¿cuál es tu taco preferido? Receta de salsa de guacamole 1 aguacate 1 rama de cilantro ¼ de cebolla 3 tomates verdes 3 chiles serranos 1 diente de ajo el jugo de 1 limón 2 cdas de aceite de oliva Sal y pimienta al gusto Hay que licuar el aguacate, el cilantro, la cebolla, los tomates, los chiles serranos, el diente de ajo y el jugo de limón. Muele hasta lograr la consistencia deseada. Agrega el aceite de oliva e incorpora bien. Salpimienta al gusto. 
El ajo tiene beneficios tan famosos y apreciados que datan del antiguo médico griego Hipócrates, el padre de la medicina occidental, quien recetaba ajo para tratar varias afecciones médicas. El ajo es una planta de la familia de la cebolla, por lo que está estrechamente relacionado con las cebollas, el echalote y los puerros. Este gran ingrediente de la cocina crece en muchas partes del mundo y es popular debido a su fuerte olor y delicioso sabor.En la actualidad, la ciencia moderna ha confirmado muchos de estos efectos beneficiosos para la salud, que muchas veces conocemos como remedios caseros, pero que sin duda son beneficios para la salud del ajo que están respaldados por investigaciones en humanos, como los que te mencionamos a continuación.1. El ajo contiene compuestos con potentes propiedades medicinalesA lo largo de la historia antigua, muchas civilizaciones importantes, incluidos los egipcios, babilonios, griegos, romanos y chinos han dado al ajo un uso principal por sus propiedades medicinales y para la salud.Los científicos ahora saben que la mayoría de sus beneficios para la salud son causados por compuestos de azufre que se forman cuando se pica, tritura o mastica un diente de ajo. El más famoso de ellos se conoce como alicina. Otros compuestos que pueden desempeñar un papel en los beneficios para la salud del ajo incluyen el disulfuro de dialilo y la cisteína s-alilo.Si bien los compuestos de azufre del ajo ingresan al cuerpo desde el tracto digestivo y viajan por todo el cuerpo, donde ejerce sus potentes efectos biológicos, es importante señalar que la alicina es un compuesto inestable que solo está presente brevemente en el ajo fresco después de haber sido cortado o triturado.2. El ajo es muy nutritivo y tiene pocas caloríasEl ajo es increíblemente nutritivo y tan sólo un diente de ajo crudo (de alrededor de 3 gramos) contiene:2% del valor diario recomendado de manganeso2% del valor diario recomendado de vitamina B61% del valor diario recomendado de vitamina C1% del valor diario recomendado de selenio0.06 gramos de fibraTodos estos nutrientes conllevan sólo 4.5 calorías, pero 0.2 gramos de proteína, 1 gramo de carbohidratos y cantidades decentes de calcio, cobre, potasio, fósforo, hierro y vitamina B1.3. Puede combatir enfermedades como el resfriado comúnSe sabe que los suplementos de ajo estimulan la función del sistema inmunológico, pero también un estudio encontró que una dosis alta de extracto de ajo envejecido (256 gramos por día) redujo el número de días enfermos de resfriado o gripe en 61 por ciento. Sin embargo, aún no hay evidencia sólida sobre sus beneficios contra las enfermedades, pero vale la pena agregar ajo a tu dieta si padeces gripas con frecuencia.4. Los compuestos activos del ajo pueden reducir la presión arterialLa presión arterial alta o hipertensión es uno de los impulsores más importantes enfermedades cardiovasculares y el ajo podría tener un impacto significativo en la reducción de la presión arterial en personas con presión arterial alta, de acuerdo con estudios en humanos. Por ejemplo, uno encontró que 600-1,500 mg de extracto de ajo envejecido fue tan efectivo como el medicamento Atenolol para reducir la presión arterial durante un período de 24 semanas.Las dosis de suplemento deben ser bastante altas para tener los efectos deseados y la cantidad necesaria equivale a unos cuatro dientes de ajo al día.5. El ajo mejora los niveles de colesterol, lo que puede reducir el riesgo de enfermedad cardíacaEl ajo puede reducir el colesterol total y LDL para aquellos con colesterol alto, pues los suplementos de ajo parecen hacerlo en aproximadamente un 10-15 por ciento.
El precio del gas va cada día en aumento y si eres de los que se preocupan por su economía, entonces esto te interesa. Aprende cómo puedes aligerar tus gastos mensuales con estos consejos sencillos consejos sobre cómo ahorrar gas en la cocina. 1. Limpia tu estufa correctamente Además de ser imprescindible para la higiene y tu salud, limpiar correctamente la estufa te ayudará a asegurarte de que los quemadores estén libres de obstrucciones, especialmente de grasa acumulada y hollín. Cuando estos se tapan, se produce una mala combustión y esto ocasiona un mayor gasto energético de gas, así que asegúrate de limpiar bien los quemadores de tu estufa. 2. Utiliza ollas y sartenes de acero Procura utilizar ollas y sartenes que estén hechos de acero inoxidable, ya que este material es un excelente conductor de calor y te ayudará a usar menos gas al cocinar, a diferencia del barro y el hierro. Recuerda limpiar bien estos utensilios, ya que además de alargar su tiempo de vida, ayudarán a calentar más rápido tu comida. 3. Tapa las ollas No olvides tapar las ollas cuando estés cocinando tus alimentos, pues te ayudará a tener una cocción más rápida, concentrar mejor los sabores y aromas de la preparación, y por supuesto, ahorrarás mayor cantidad de gas. 4. Mantén un buen nivel de temperatura Puedes iniciar la cocción de tus alimentos con fuego alto e irlo bajando conforme avance tu proceso de cocina. De hecho, es recomendable apagar la lumbre cuando tus alimentos estén casi cocinados y así dejar que se terminen de preparar con el calor restante. 5. Prepara los ingredientes antes de cocinar Muchas veces desperdiciamos gas al dejar la estufa prendida mientras esperamos que los alimentos se terminen de descongelar o mientras los lavamos, picamos y pelamos. Olvídate de esa vieja costumbre y mejor haz todos esos pasos primero para que cuando calientes tus ollas y sartenes, sólo sea cosa de cocer, mezclar y sazonar sin perder más tiempo y energías. 6. Cocina en grandes cantidades Otro consejo infalible para ahorrar gas es cocinar en tandas grandes, ya que si preparas los guisados de toda la semana o toda tu comida del día, puedes recalentarla rápidamente sin tener que volver a utilizar tanto gas. 7. Utiliza ollas a presión Piérdele el miedo a la olla de presión y aprovecha todos sus beneficios para cocinar tus alimentos, pues ésta cocina los alimentos mucho más rápido y ahorra hasta un 50% de gas. 8. Regula el uso del horno Cuando utilices el horno de tu estufa, procura abrirlo lo menos posible. Cada vez que se abre el horno aunque sea por unos segundos, se pierde un 20% de calor y esto genera un mayor gasto de gas. ¿Ya aprendiste cómo ahorrar gas en la cocina?
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
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