Combate el Insomnio con una Alimentación Sana
Dietas y Nutrición

Combate el Insomnio con una Alimentación Sana

Por Kiwilimón - Julio 2012
Muchos recomiendan evitar alimentos o bebidas como la cafeína antes de dormir o reducir su consumo en el día, pero en la realidad existen otras muchas causas y opciones que nos permiten evitar el insomnio. Si alguna vez has tenido problemas para conciliar el sueño, es importante saber que alrededor del 30% de los adultos pasa una mala noche de vez en cuando, lo que le impide rendir al máximo al día siguiente. Y es el rendimiento durante el día es lo que va a determinar si la falta de horas de sueño se transformó en un problema (sensación de decaimiento, irritabilidad, cansancio). No importa cuantas horas duermas, lo importante es cómo te sientes al otro día. Hay personas que duermen 4 horas, pero al día siguiente se sienten bien. Estas personas no sufren insomnio. El insomnio no es una enfermedad, sino un indicio de que algo funciona mal. En la mitad de los casos la causa es psicológica; la depresión, el estrés laboral, y los problemas de pareja pueden producir insomnio. La alimentación puede afectar el sueño de manera positiva o negativa. En la parte de la alimentación, existe una serie de alimentos que nos ayudan a evitar el insomnio y nos permiten descansar placenteramente.
  • - El pan, las pastas, papas, arroz: son ricos en hidratos de carbono, que el organismo quema lentamente. Una cena baja en proteínas y con muchos hidratos de carbono puede ayudar a preparar el cuerpo para el sueño.
  • - El plátano, yogurt y atún proporcionan triptofano (un aminoacido) que ayuda a conciliar el sueño. Estos alimentos pueden incluirse en la cena.
  • - La carne magra y leche descremada proporcionan vitamina B6. El bajo consumo de esta vitamina esta asociado con el insomnio.
  • - El salmón, sardinas y otros pescados azules: son buena fuente de ácidos grasos omega 3 (son grasas de fácil digestión).
  • - Semillas de girasol, de lino, de sésamo y de calabaza proporcionan ácidos grasos omega 6, que tienen un efecto directo sobre los nervios del cerebro, y un efecto indirecto sobre los neurotransmisores y otras sustancias necesarias para inducir al sueño.
  • - Carne roja, pescado, pollo sin piel, cereales, lentejas y vegetales de hojas verdes contienen hierro. Cuando este mineral se encuentra por debajo de la cantidad necesaria en nuestro organismo, puede producir insomnio.
Recetas de cocina Aquí te dejamos algunas recetas de cocina para evitar el insomnio y que contienen algunos de los alimentos antes mencionados. Toma nota. (te recomendamos hacer click en el título de la receta para ver más detalles) Malteada de Plátano Esta rica y saludable malteada es la forma ideal de comenzar el día. Sánwiches de Pepino y Salmón Me encanta invitar amigas a tomar un te y servir estos sándwiches de pepino con salmón ahumado. Saben deliciosos y son muy fáciles de hacer. Crema de Yogurt y Frambuesa con Plátano Esta rica crema de yogurt es como una Panna Cotta de Yogurt. La receta es muy fácil pero si necesario refrigerar por al menos 8 horas antes de servir por lo cual se aconseja hacer el día de antes. Copas de Yogurt con Granola y Frutas Estas copas de yogurt con granola y frutas son un desayuno sano y delicioso en menos de 15 minutos. Ensalada de Atún en Aguacate Deliciosa ensalada de atún dentro de un aguacate. Muy buena receta para antes de dormir. Ensalada de Atún Muy buena receta nutritiva, dietética y perfecta para la cena. Ensalada de Atún Sellado y Jitomate Cherry Esta ensalada es muy rica, muy llenadora y muy nutritiva. Me encanta servirla a invitados ya que siempre gusta.
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Congelar tu comida puede cambiarte la vida. Eso es cierto. Sin embargo, hay algunos alimentos que no debes guardar en el congelador porque podrías afectar su consistencia. Conoce cuál es la comida que debes mantener fuera del congelador.Verduras verdesLa lechuga, kale, apio, espinaca pierden su natural textura crujiente cuando se almacenan en el congelador. Por si fuera poco, su sabor también pierde mucha intensidad cuando las hojas verdes son sometidas a temperaturas bajo cero. Además, como algunas tienen grandes cantidades de agua, pasan por el temido efecto de qudar "quemados"; que quiere decir que su consistencia se volverá un poco arrugada y escurrirán demasiado. Algunos lácteosLa leche, el queso suave, el yogurt y la crema jamás deben congelarse. Y la razón es muy sencilla. La grasa presente en estos alimentos tiende a separarse cuando se congela, entonces al entrar en temperatura ambiente el resultado es una sustancia un tanto desagradable. Aunque puedes usar los lácteos descongelados para cocinar, te aseguramos que no se te antojará comerlos solos.  Alimentos fritosLas papas a la francesa o el pollo frito jamás deben meterse al congelador. Las bajas temperaturas hacen que la textura crujiente se convierta en una consistencia suave y aguada. Además, este proceso hace que el aceite se impregne aún más en los alimentos, por lo que será más difícil quitar el exceso de grasa con toallas de papel.HuevosUn gran error que se comete muy seguido es el congelar los huevos cuando están aún dentro del cascarón. Recuerda que los líquidos se expanden al congelarse, por lo que los huevos pueden explotar y estar expuestos a las bacterias. En caso de que necesites guardar huevos en el congelador, rómpelos y ponlos dentro de recipientes herméticos.PapasAl igual que las hojas verdes, las papas pierden mucha textura cuando se congelan. Si quieres preparar papas fritas, nunca las congelen antes de hacerlas. En caso de que vayas a hacer sopas o caldos, no importa mucho el cambio en la consistencia de las papas.Frutas y verduras crudasEl alto contenido de líquido que tienen las frutas y verduras sin cocer hace que sean alimentos prácticamente prohibidos en el congelador. Solamente te recomendamos que congeles las frutas cuando vayas a preparar un licuado o un smoothie.Arroz y pasta No arruines un delicioso plato de arroz o pasta al guardarlo en el congelador. A menos que quieras recalentar un platillo de consistencia aguada, mejor mantén alejados el arroz y la pasta de esta parte del refrigerador.Estas recetas te podrían interesar:Pasta cremosa al cilantroPescado con papas a la cremaPapa al horno con champiñones Deliciosos huevos divorciados
Aunque a muchos los sorprenda, los regímenes alimenticios altos en grasa son populares entre los nutriólogos y muchas personas quienes quieren mantenerse en línea.  Pero, atención, no estamos hablando de cualquier tipo de grasa, sino de aquellas que se conocen como monoinsaturadas y poliinsaturadas. Conoce los beneficios de llevar una alimentación rica en grasas buenas. 1. Disminuye el nivel del colesterol LDL.  Las grasas poliinsaturadas tienen la capacidad de disminuir el colesterol malo en el cuerpo. Es por eso que las frutas como los Aguacates de México son un buen sustituto para productos altos en grasas saturadas, ya que al consumirlas también añaden beneficios al organismo, como el control de la presión arterial.   2. Comer grasa te hace quemar grasa. Técnicamente la falta de carbohidratos en tu cuerpo impulsa a tu metabolismo a utilizar la grasa como energía. Pero mantente atento al tipo de grasas que estás comiendo: elige fuentes naturales como los Aguacates de México que también contienen fibra que te ayuda a mantenerte satisfecho por mayor tiempo. 3. Las grasas buenas ayudan a absorber mejor los nutrientes. Las grasas buenas, como las de los Aguacates de México, ayudan al cuerpo a absorber las vitaminas liposolubles como la A, D, K y la E. De esta manera, el organismo aprovecha mejor los alimentos sin que esto se refleje en un aumento de los niveles de colesterol malo.  4. Disminuye la presión sanguínea. Cuando los Aguacates de México (ricos en grasas buenas) se usan en lugar de otro tipo de grasas, pueden ser parte del plan de alimentación DASH, el cual puede ayudar a reducir la presión sanguínea enfocándose en una dieta con alimentos que reducen niveles de sodio y que son altos en magnesio, calcio y potasio.  Los Aguacates de México son una buena fuente de potasio que ayuda a combatir los efectos dañinos del sodio en la presión arterial. Un tercio de aguacate mediano contiene 250 mg. de potasio (equivalente al 6% del consumo diario) en tan solo 50 gramos de aguacate.  5. Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Reemplazar grasas saturadas con grasas insaturadas está relacionado con un menor riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular. En el caso de los aguacates, el 75% de su grasa es insaturada.   Disfruta de los beneficios de las grasas buenas incluyendo en tu dieta alimentos ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, como los Aguacates de México.   
Terminaron las dietas donde las grasas estaban prohibidas. Para que tu cuerpo funcione correctamente, es necesario incluir grasas saludables en las comidas. Sin embargo, hay que entender que no todas las grasas son iguales. Sigue leyendo para que sepas qué grasas saludables necesitas incluir en tu dieta. La coagulación sanguínea, el buen funcionamiento del sistema nervioso y la construcción de membranas celulares, son sólo algunos ejemplos de los procesos en los que intervienen las grasas dentro de cada cuerpo. Las grasas están divididas en dos bloques, que pueden ser saturadas o insaturadas, dependiendo de su composición química. Dentro de esta clasificación, hay que poner especial atención en las grasas monoinsaturadas. Estas son grasas que se encuentran en frutas, verduras, granos, frutos secos, semillas y pescado. Las grasas saludables son líquidas a temperatura ambiente, aunque hay algunas excepciones. Puedes obtenerlas de deliciosas comidas como los Aguacates de México. Seguramente te preguntarás, ¿por qué es necesario comerlas? Estas sustancias ayudan a absorber las vitaminas A, D, K y E, lo cual se traduce en tener una mejor nutrición. Esto significa que al comer Aguacates de México tu cuerpo aprovechará más los beneficios de los otros alimentos, ya que las grasas buenas del aguacate te permitirán absorber mejor sus nutrientes. Lo fascinante del aguacate es que es prácticamente la única fruta que contiene grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Más del 75% de sus grasas son consideradas buenas, por lo que su consumo regular puede impactar positivamente el estado de salud de quien lo come. Su alto contenido en grasas buenas y bajos niveles de grasas saturadas, además de la ausencia de colesterol y sodio, hacen del aguacate una fruta ideal para cuidar la salud del corazón. Por otro lado, las grasas saturadas pueden considerarse grasas neutras y son sólidas a temperatura ambiente. Una dieta alta en este tipo de grasa puede aumentar los niveles de colesterol e incluso, en algunos casos, se ha relacionado con enfermedades del corazón. Los nutriólogos sugieren limitar la ingesta de grasas saturadas a no más de 10% de su ingesta calórica total diaria. Finalmente, las menos recomendadas son las grasas trans, también conocidas como grasas hidrogenadas. Estas grasas están relacionadas con enfermedades cardiovasculares y otros padecimientos. Lo mejor es que las evites o reduzcas al mínimo su consumo. Independientemente de los tipos de grasas que consumas o hayas consumido, es importante concentrarse en incluir grasas monoinsaturadas en tu dieta, como las que se encuentran en los Aguacates de México. Más del 75% de las grasas en los aguacates son grasas insaturadas, así que son un buen sustituto para alimentos altos en grasas saturadas. Estas grasas buenas pueden ayudar en la reducción de la presión arterial e incluso el colesterol.
No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
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