Consejos para obtener un abdomen plano
Dietas y Nutrición

Consejos para obtener un abdomen plano

Por Kiwilimón - Abril 2013
Tal vez si pensamos en un abdomen plano, se vengan a la mente imágenes de abdominales, sentadillas, etc. Existen otras formas de tener un abdomen plano sin tener que hacer solamente éstos ejercicios que en algunas ocasiones pueden llegar a ser tediosos. El cortisol es una hormona del cuerpo que reduce el múscula magro y almacena grasa en la región abdominal, por lo que es recomendable el quemar cortisol y evitar acumular grasas innecesarias. El estés del día a día produce mayores niveles de cortisol por lo que es muy importante tratar de no entrar a un estado de estrés total y relajarnos para evitar que se produzca esta hormona. Algunos consejos para obtener un abdomen plano son:
  • - Dormir bien.
  • - Reducir o eliminar el consumo de azúcares refinados de su alimentación.
  • - Respirar lentamente.
  • - Hacer ejercicios (ejercicios de intervalos de alta intensidad)
  • - Consumir vitamina C.
  • - Comer grasas sanas como las omega-3 que se encuentran en algunos pescados, el aguacate y nueces.
Es por eso que es importante hacer todo lo mencionado anteriormente. Por ejemplo, dormir bien no sólo ayuda a normalizar los niveles de cortisol, también ayuda a optimizar el reloj circadiano de las personas, el cuál puede tener impacto profundo en el metabolismo y peso. Una de las principales herramientas para un abdomen plano, es la alimentación seguida por el tipo de ejercicio. Cerca del 80% de la capacidad de las personas para reducir el exceso de grasa corporal, se determina por lo que comes y el restante se relaciona con el tipo de ejercicio que haces. Esta por demás recordarte que debes llevar hábitos saludables, tales como dormir bien y reducir el estrés. No importa si haces mucho ejercicio, debe ser complementado por la alimentación, si tu dieta se basa en alimentos con niveles de azúcar muy altos, no tendrás los mismos efectos en tu abdomen que el común de la gente.

¡Empieza ahora!

Reduce tu consumo de azúcar o utiliza sustitutos. También deja de consumir azúcares como la fructuosa y también, deja de consumir los granos, ya que se convierten en azúcar y a su vez, en grasa. Aumenta el consumo de grasas saludables, como las grasas saturadas y las omega-3 de origen animal. Cocina más en tu casa, ésto te ayudará a tener mayor control sobre lo que come tu familia y si optas por alimentos orgánicos, será mejor. Artículo escrito por...    Recetas de cocina A continación te presentamos algunas recetas de cocina que podrás preparar con grasas naturales como son las nueces, almendras y avellanas. (es recomendable hacer click en el título de la receta para ver más detalles)   Ensalada de blue cheese con pera y nuez. Esta ensalada lleva blue cheese, nueces y peras. Todo va en un aderezo de dijon con limón y tomillo. Es un buen primer plato para una cena o comida. Pollo a la nuez de la india con chipotle. Una receta que se convierte en la favorita de toda la familia, en especial los niños. El pollo a la nuez de la india es un receta originaria de India/Asia pero con este toque de chipotle recibe un sabor latino. Lomo de cerdo con nuez y manzana. Una deliciosa receta que le da un nuevo "twist" a un clásico lomo de cerdo. Pastel de almendra. Un postre delicioso muy facil de preparar. No contiene harina de trigo y es una receta gluten free. Biscotti de almendra cubierto con chocolate. Ricas galletas italianas con almendras y ralladura de cáscara de naranja remojadas en chocolate. Turrón de almendras. El turron es un dulce de almendra y huevo que se acostumbra comer en las epocas navideñas. Pudín de chocolate y avellana. Este rico pudin hecho con chocolate y nutella es delicioso. Cupcake con crema de avellana y chocolate. Los consentidos y deliciosos cupcake de crema de avellana y chocolate son deliciosos. Souffle de chocolate con avellana. Soufflé de chocolate con un centro de chocolate derretido con sabor a avellana. El postre perfecto para una ocasión especial.

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El martes México perdió algo: un fogón irreemplazable se nos apagó para siempre. Yuri de Gortari, uno de los grandes investigadores y divulgadores de la gastronomía mexicana, dejó el plano terrenal. Algunos tuvieron la fortuna de llamarlo maestro. Yo no la tuve. Cada año pensaba que ahora sí tomaría el Diplomado de Cultura y Gastronomía Mexicanas y no sucedió. De él me queda al menos el recuerdo de su voz pausada y sus comentarios agudos cuando pude entrevistarlo. Yuri de Gortari fue un letradísimo personaje de la cultura mexicana que desenvainó la espada por la cocina que a muchos avergonzaba antes de la declaratoria de la UNESCO y del boom mediático: antes de los World’s 50 Best Restaurants, de los Enrique Olvera, de los Jorge Vallejo. A él le tocó confrontar a personajes que llamaron ‘poca cosa’ a la cocina mexicana y a quienes se referían a un taco como un gesto culinario vulgar. A Yuri le apasionaron las minucias del paso a paso, los ingredientes endémicos, las personalidades que resguardaban el saber culinario, las recetas que se transmiten como ADN sagrado. Bajo el grito de guerra #hagamospaís, él y su pareja Edmundo Escamilla, reclutaron en sus filas a alumnos, amas de casa y cocineros que como ellos tuvieron la convicción de salvar la cocina mexicana del desuso, del ‘mexican curious’. En la institución que fundaron, la Escuela de Gastronomía Mexicana (ESGAMEX), enseñaron sobre aquello a lo que había que ponerle una lupa grande en la cocina nacional: desmenuzaron sus técnicas, sus regiones y preparaciones, sus periodos históricos. Claudio Poblete, periodista, director y fundador de Culinaria Mexicana, apunta que “Yuri y Edmundo, al fundar ESGAMEX, pusieron la primera piedra en los planes de estudios formales de la cocina mexicana”. ¿Qué más trascendente que eso? Claudio comenta además que la mejor forma preservar su legado sería que, “se instituya la cátedra Yuri de Gortari en todas las universidades gastronómicas de México y que haya por lo menos un año de clases de cocina mexicana con su método de enseñanza”. Hay quienes el martes perdieron una fuente de sabores entrañables. Su amigo Alejandro Cabral afirma que de la mano de Yuri no sólo probó la mejor cochinita de su vida, sino que tuvo un instante de revelación: “Hizo las tortillas y luego les puso un poco de manteca. Las tortillas estaban apiladas para mantener su calor y así la manteca iba derritiéndose. Las comí con frijoles refritos –unos que hacía en manteca hasta que se iban secando–. El sabor de los frijoles combinados con el maíz y la manteca me hicieron llorar”. La gente que conoció a Yuri afirma que nadie defendía la cocina mexicana de las muletillas y las modas pasajeras como él. Hablan de su coherencia en la forma de mirar, decir y hacer cocina, siempre en función de preservar las tradiciones. Sus ideas firmes le significaron partidarios y detractores. “Yuri y Edmundo eran fieles a sus principios y no comprometían su visión de la cocina nacional ante ninguna visión comercial”, comenta Claudio Poblete.Desde el martes, los que tomaron clases con él y los que no recordaremos a Yuri por sus programas interesantísimos en el Canal Once, por su saber en libros como El maíz de boca en boca, Recuerdos de chocolate y Guisos y golosos del barroco, por ser el gran estudioso de la gastronomía mexicana y por dignificar lo nuestro. Lo recordaremos porque cuando éramos libres y salíamos de viaje había alguien que ya sabía que México no sólo vivía de nachos y chimichangas. Divulgadores como él nos hacen llevar con orgullo la camiseta, el mandil y el huipil.Fotos: Bertha Herrera
Para los paladares dulces, las cremas de licor son una delicia. Así, tenemos la increíble crema de café, por ejemplo, o la crema de ron, el ingrediente popular este diciembre con el cual no sólo puedes hacer bebidas.La crema de ron, conocida como RumChata, es un licor de crema fabricado en Wisconsin desde 2009 y sus ingredientes incluyen ron, crema láctea, canela, vainilla, azúcar y otros condimentos. Su nombre es una combinación de ron y horchata, y esta bebida está diseñada para saber como una mezcla de los dos. Posee un contenido de 13.75% a 15% de alcohol por volumen, dependiendo de dónde se comercialice.Este delicioso ingrediente puede ser perfecto para hacer bebidas navideñas como chocolate caliente, ponche de huevo o eggnog, pero también para añadirle sabor a ciertos postres. Por ejemplo, cupcakes o un cheesecake.Cómo usar la crema de ron este diciembrePara hacer el eggnog con crema de ron, necesitas:5 yemas de huevo1/3 de taza de azúcar2 tazas de leche1/2 cucharadita de canela en polvo1/4 cucharadita de nuez moscada1 cucharadita de vainilla3/4 de taza de crema para batir1 taza de crema de ronPara prepararlo, Primero tienes que batir las yemas de huevo con el azúcar en una cacerola grande. Agrega la leche, la nuez moscada, la canela y la vainilla, y enciende el fuego medio-bajo. Cocina por 10 minutos o hasta que la mezcla esté lo suficientemente espesa como para cubrir el dorso de una cuchara, pero no dejes que hierva. Retira del fuego, añade la crema para batir, la crema de ron y refrigera hasta que esté frío.Puedes hacer esto mismo con tu receta de chocolate caliente y añadir al final la crema de ron para convertirlo en un coctel de Navidad.Esta temporada decembrina, aprovecha la rumchata para hacer cupcakes, cheesecake o un delicioso chocolate caliente y sorprende a todos con su sabor dulce y cremoso.
Los restaurantes son parte esencial de la economía en México, generan 5.6 millones de empleos directos e indirectos y trabajan de la mano con una extensa red de proveedores mexicanos, muchos de ellos provenientes del campo. Tan sólo en 2020, como consecuencia de la crisis sanitaria, en México se perdieron alrededor de medio millón de empleos; mientras que en la Zona Metropolitana del Valle de México se cerraron 13 mil 500 establecimientos de forma definitiva. De acuerdo con la Canirac (Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados), ocho de cada diez restaurantes podrían cerrar sus puertas como consecuencia de esta crisis pandémica. El efecto económico que ocasionó el cierre de restaurantes en abril del 2020 fue devastador para la industria. Resistieron el permanecer cerrados, sólo con servicio a domicilio, durante casi cuatro meses. Sus esfuerzos fueron titánicos para conservar sus plantillas laborales y solventar sus gastos operativos tales como rentas, contribuciones, impuestos y servicios, sin apoyos gubernamentales. La anhelada apertura y el retorno a la nueva normalidad exigió aforos controlados (de 30 o 40%) y gastos adicionales para cumplir con las medidas de seguridad y prevención dictaminadas por instituciones mundiales, tales como barreras físicas y artículos de protección para trabajadores, proveedores y clientes. Así, restaurantes de gran tradición en todo el país bajaron sus cortinas y dijeron adiós para siempre. En Ciudad de México, por citar sólo algunos ejemplos, cerraron: Lampuga Condesa que estaba por cumplir 15 años; la Trattoria Della Casa Nuova, tras hacer felices a comensales del sur de la ciudad por 40 años; Sir Winston Churchill's, con una trayectoria de casi 50 años o La Vaquita, cantina que durante 100 años tuvo sus puertas abiertas en el Centro Histórico. Restaurantes extintos y muchos más al borde de su extinción. Por este motivo, en la Ciudad de México y el Estado de México, un grupo de 516 restauranteros emitieron el 7 de enero de 2021 un desplegado con el grito de auxilio: ¡Abrir o morir! Tras el nuevo cierre que se instauró a partir del 18 de diciembre de 2020 a la fecha por el semáforo rojo de ambas entidades. “Tan sólo el anuncio del cierre de nuestros establecimientos por tres semanas provocó un incremento de 10% de empleos perdidos a los ya registrados”, declaran. Incapaces de mantenerse y sin ahorros, solicitaron la declaración de la industria restaurantera como actividad esencial, así como el apoyo a la economía formal y regulación de otras actividades. Señalaron que estudios internacionales han demostrado que los restaurantes, con las medidas de seguridad que tomaron, no son fuente de contagio. Su mensaje es claro: “¡Abrimos o morimos!”.El día de hoy (8 de enero), la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México anunció el mantenimiento del semáforo rojo con cierre de actividades no esenciales y la condonación del Impuesto Sobre Nóminas para restaurantes.La realidad es compleja para los restaurantes que han sobrevivido, también para los miles de trabajadores que integran sus equipos de trabajo y la cadena de valor que trabaja con éstos como son verdulerías, panaderías, tortillerías, carnicerías, pollerías, por mencionar algunos. Esperemos que 2021 no condene a la extinción esta industria mexicana.
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
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