Cosas que no sabías sobre los alimentos que no engordan
Dietas y Nutrición

Cosas que no sabías sobre los alimentos que no engordan

Por Kiwilimón - Junio 2014

Vivimos en un mundo lleno de alimentos empacados y es tanta la información que ya es muy difícil saber con certeza si lo que estamos comiendo nos engorda, o hasta estén ligados con el cáncer. Por eso, aquí te voy a explicar lo que es cierto y lo que no.

Alimentos empaquetados: 

Los alimentos que están empaquetados como “al instante” puede ser que te generen inflamación, esto es porque éstas comidas contienen muchísima sal. Por ejemplo, la típica sopa de noodles tiene en promedio 1820 mg de sodio, eso equivale al 80% del límite que deberíamos de consumir diario, ¡te imaginas! Esto es muy dañino para nuestro corazón y estómago, y si fuera poco te puede hacer retener mucha agua.

Comida de “dieta”: 

Cuando veas cualquier comida con la palabra “dieta”, básicamente quiere decir que tiene muchísima azúcar, esto es por que todas las grasas y calorías que eliminaron del producto fueron reemplazadas con azúcar para que mantenga su sabor. Por eso, trata de comprar snacks más saludables como nueces y frutos secos.

Productos con soya: 

Que no te engañen cuando dicen que algo es de “soya”, estos productos pueden llegar a contener 40 o más ingredientes; de los cuales no todos proporcionan beneficios para tu cuerpo, como los de la soya.

Productos orgánicos: 

Cuando vemos las palabras natural u orgánico en algún empaque inmediatamente pensamos que es de la mejor calidad, pero no necesariamente significa que lo sea. Es cierto que no contienen sustancias artificiales, pero quizás sí una gran cantidad de azúcares y aceites.

A veces los empaques nos pueden engañar, por eso es muy importante que revises las etiquetas de lo que estás comprando para que así estés segura de con qué vas a alimentar a tu cuerpo.

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Articulo cortesía de 

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En cuestión de belleza, existe una gran variedad de productos con distintos precios, marcas y estilos; sin embargo, muchas veces la naturaleza es nuestra gran aliada, ya que muchísimos elementos extraídos del entorno proveen propiedades que son buenísimas y muy útiles tanto para la salud, como para la cosmética.Las fresas, además de ser deliciosas son muy benéficas para el organismo, ya que tienen un bajo índice de calorías, alto valor energético, altos niveles de vitamina C, ayuda a nivelar el colesterol, aportan vitamina B y son antioxidantes y antiinflamatorias natural, fortalecen los huesos, mejoran la vista y favorecen la circulación sanguínea.Sin embargo, también son muy efectivas en tratamientos de belleza y aquí te vamos a enseñar cómo puedes usarlas para mejorar la apariencia de tu piel.Como lo mencionamos anteriormente, la fresa contiene un importante nivel de vitamina C y ácido elágico, que ayuda a combatir los daños de los radicales libres, como la resequedad, las líneas de expresión y la flacidez, por lo que, incluyéndolos en tu dieta diaria, podrás contribuir a retardar los efectos de la edad desde adentro. Además, las fresas también tienen un alto contenido de ácido salicílico que es gran aliado a la hora de combatir los brotes de acné y regular la producción de grasa del rostro.Estas son algunas de las mascarillas que puedes hacer y usar en casa, son fáciles de preparar y verás que te serán de mucha ayuda para la apariencia de tu piel:- Limpieza profundaUsa media taza de fresas maduras y limpias y mézclala con ¼ de taza de fécula de maíz hasta obtener una pasta espesa. Colócala sobre tu cara previamente lavada, déjala por veinte minutos y luego enjuega.- ExfolianteIncorpora un huevo, media taza de fresas, una cucharada de miel natural y una cucharada de jugo de limón hasta obtener una mezcla que deberás aplicar sobre tu rostro evitando los ojos y los labios. Después de 10 minutos, enjuaga con agua fría. - Anti acnéPara esta mascarilla debes de mezclar ¼ de taza de fresas limpias con una cucharada de crema agria y aplícala sobre la zona afectada de tu piel limpia y seca por 10 minutos y posteriormente enjuaga. Esta mascarilla la puedes usar dos veces por semana para mejores resultados.Como ves, estos frutos no sólo son deliciosos, nutritivos, sino también nos ayudan a lucir bellas. Todo un regalo de la naturaleza ¿No crees?
Sabemos que vivímos en un mundo cada días más vertiginoso: la casa, el trabajo, la vida social, hacer ejercicio, crecer laboralmente, resolver asuntos, acudir a eventos, mantener a la familia unida y feliz, todas esas cosas nos agotan no sólo físicamente sino mentalmente y es normal sentir una fatiga crónica, sobre todo si no se tiene una alimentación sana y balanceada. Si tu cuerpo pide a gritos energía, no tomes bebidas energetizantes llenas de químicos, para eso existen alimentos que por sus beneficios y propiedades, pueden darnos ese empujón que necesitamos para terminar el día cumpliendo nuestras metas. Si te sientes un poco baja de energía y necesitas reactivarte, consume estos alimentos. y ¡Notarás los resultados!Frutos secosLos frutos secos son uno de los alimentos más energéticos que podemos encontrar en nuestra cocina y lo mejor es que son 100% naturales. Aportan un alto contenido en ácidos grasos esenciales, y son una fuente de proteínas que nos dan fuerzas. Además, ¡son antioxidantes! Puedes consumirlos como snack a media mañana y notarás sus efectos de inmediato.PlátanoEl plátano aporta una enorme cantidad de potasio, que ayuda a normalizar el balance de agua en el organismo y a fortalecer los músculos. El potasio es fundamental para que el cuerpo tenga energía durante el día. De hecho, casi siempre la fatiga y el cansancio se asocian a un déficit de este compuesto. Puedes incorporar un plátano a tu avena en el desayuno o a un smoothie para comenzar tu día lleno de energía.HuevosLos huevos son una gran fuente de proteínas y las proteínas son las responsables del funcionamiento de la musculatura y las que transportan los nutrientes por la sangre, así que resultan fundamentales para que el cuerpo se reponga tras un esfuerzo. Un par de huevos de desayuno te ayudarán en un día pesado. SemillasLas semilla contienen ácidos grasos omega-6 y ácidos grasos omega-9. También proporcionan vitaminas del grupo B, hierro, ácido fólico y otros nutrientes, que se transforman en energía rápidamente. Tomar un puñito de semillas cuando te sientas fatigada ayudará a reponerte. EspinacasSon ricas en hierro, magnesio y potasio.Las espinacas contienen carotenoides y betacarotenos, antioxidantes, vitamina K y vitaminas del complejo B, y favorecen la digestión y el funcionamiento muscular, lo que las hace un alimento muy energético. Puedes poner unas hojas en tus jugos y licuados o puedes ponerselas a los huevos para hacer un delicioso omelette o hacer con ellas una fresa ensalada.AjoEl ajo contiene inulina que ayuda a sentirse satisfecho por más tiempo. La inulina también ayuda a absorber el hierro, por lo que juega un papel importante en la prevención de la fatiga. Además, el ajo mejora la circulación sanguínea y reduce el colesterol. Eso sí, la mejor forma de aprovechar todas sus propiedades medicinales es cruda, ya que cocido pierde más del 90% de su efectividad. AvenaLa avena contiene fósforo, hierro, calcio y lecitina y es un hidrato de carbono complejo, lo que significa que su digestión es mas lenta y que proporciona energía durante más tiempo. Por eso es ideal tomarla en el desayuno, ya sea fría o caliente, la puedes acompañar de frutas o semillas para hacerla más completa. AguaDe nada sirve consumir alimentos energizantes si no se bebe la suficiente agua, ya que es ésta la que permite la absorción de los nutrientes esenciales y el aporte de energía. Al mismo tiempo, el agua es utilizada por el cuerpo para ayudar a eliminar las toxinas. Como ya sabrás, lo recomendable es ingerir unos dos litros al día. Si además comienzas a hacer ejercicio de manera regular, te sentirás más activa y notarás cómo tienes más energía durante todo el día. Como ves, no sólamente el café te puede ayudar a comenzar el día con todo, existen otros alimentos que te ayudarán a cumplir con todo lo que necesitas hacer en el día.
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
La época de invierno es una temporada donde abundan las enfermedades virales y respiratorias, pero ninguna había tenido un impacto tan grande a nivel mundial como el nuevo coronavirus, conocido como COVID19. Los primeros casos de Coronavirus se dieron en diciembre del año pasado en China, propagándose rápidamente a más de 50 países a lo largo del mundo, alcanzando así un total de 80 mil infectados en el país asiático y más de 3.500 personas a nivel internacional. Ahora que se han detectado los primeros casos de Coronavirus en México, es necesario tomar en cuenta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para prevenir el contagio, entre las cuales destacan lavarse las manos constantemente y cubrirse la boca con la parte posterior del codo en caso de estornudo o tos. Del mismo modo es importante subir las defensas del cuerpo y qué mejor forma de hacerlo que con estos remedios caseros que incluyen una importante cantidad de propiedades como la vitamina C. Miel con limón El limón es un cítrico alto en vitamina C y la miel contiene propiedades antisépticas que ayudan a prevenir las infecciones, por lo que este remedio es excelente para calmar la tos y el ardor de garganta. Te recomendamos mezclar dos cucharadas de miel caliente con el jugo de un limón y tomar despacio. Té de equinácea La equinácea estimula el sistema inmunológico gracias al equinacósido que la compone, el cual tiene propiedades antibacterianas y antivirales, por lo que consumirla durante los primeros síntomas de la gripe disminuye el malestar y acorta su duración. Para su preparación solo es necesario hervir una taza de agua con una cucharada de hojas secas de equinácea. Shot de jengibre El jengibre tiene numerosas propiedades que resultan bastante beneficiosas para la salud, entre las cuales destacan por supuesto su carácter antibiótico y antinflamatorio. Para aprovechar al máximo estas cualidades, puedes licuar un pedazo de jengibre de 3 centímetros con el jugo de 2 limones y agregar un poco de miel. Té de ajo El ajo tiene un alto porcentaje de alicina, un antibiótico natural que fortalece las defensas del sistema inmunológico y funciona como analgésico, expectorante y antiséptico pulmonar. Puedes hervir dos dientes de ajo pelados en una taza de agua y agregar un poco de endulzante para aminorar su fuerte sabor. Recuerda que si llegaras a presentar fiebre mayor a 38° C, dolor de cabeza, dolor de garganta y escurrimiento nasal, lo más recomendable es que acudas con tu médico para que te generen un mejor diagnóstico y así evitar cualquier complicación.
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