Cuidado con la comida colorida: podría hacerte ganar más peso

Por Kiwilimón - Mayo 2016
Desde hace algún tiempo, hemos visto cómo la comida colorida se ha puesto de moda. Y no se trata sólo de una ensalada con frutas tropicales. La tendencia se enfoca en platillos comunes, como sándwiches, teñidos con colorantes muy diversos, generalmente con las tonalidades del arcoíris. Es cierto que cierta comida puede resultar poco apetitosa cuando su color natural se cambia, sin embargo, la mayoría de los platillos que presentan esta tendencia parecer tener gran aceptación. Incluso muchas personas dicen sentir más antojos por algo que tiene tanto color. Pero, ¿por qué? Recomendamos: Esta ensalada de frutas tiene todo el color y sabor que tu cuerpo necesita.
Smiley face
De acuerdo con un estudio llevado a cabo en 2015 por la Universidad de Londres y la Universidad de Oxford, ente otras instituciones, la información que nos llega a través de los ojos nos predispone sobre el sabor de las cosas. Es decir, el color de un platillo “engaña” al cerebro, haciéndole creer qué sabores puede esperar. Incluso, cuando no existan realmente en esa comida. RecomendamosSi le agregas unas gotas de colorante, este sandwich se convertirá en una deliciosa cascada de colores. La tendencia en comida con tonos arcoíris hace que los comensales experimenten sabores que no son parte de esta; por ejemplo, algunas personas han confirmado experimentar sabores dulces en panes “coloridos”, aun cuando dicha pieza de bollería no contenga ni una pizca de azúcar.
Smiley face
Recomendamos: ¿Te imaginas probar este pan francés lleno de color? ¡Pruébalo y dinos qué tal te quedó! Este truco puede ser muy útil cuando intentamos que los niños que son muy quisquillosos prueben otro tipo de alimentos. Sin embargo, hay que tener cuidado al aplicar esta moda en la comida para adultos, ya que tanto color puede llevarnos a comer más de lo normal. Esto es, al cambiar el color usual de los alimentos, el cerebro reacciona ante la novedad, creyendo que puede encontrar sabores diferentes en la comida de siempre, lo que deriva en un mayor consumo.
Smiley face
Recomendamos: ¿Eres fan de los dulces? Estos merengues de colores son el antojo ideal. Si eres fan de la comida llena de color (agregado de manera artificial) te invitamos a moderar un poco su consumo, ya que esto podría tener efectos negativos en el cuidado de tu salud y peso. Si, por el contrario, nunca has probado la comida arcoíris te sugerimos incluirla de vez en cuando en tu alimentación. El color puede darle nueva vida a tus platillos y hacer más interesante el consumo de comida “aburrida”. RecomendamosCon estas creativas recetas, tus niños dejarán los platos limpios.  
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
El té de manzanilla no falta en las casas para cuando alguien se siente mal del estómago, mientras que un té jengibre nunca falla para cuando estamos resfriados. No hay duda de que los tés herbales son excelentes remedios caseros.Pero además de estos que son muy comunes, existen otros tés herbales con muchos beneficios que puedes considerar tener en casa, pues pueden ayudarte con síntomas como las náuseas, dolores menstruales, o incluso aliviar la ansiedad, descúbrelos a continuación.Té de mentaEl té de menta es uno de los más utilizados en el mundo y estudios científicos han confirmado los efectos beneficiosos de la menta en el tracto digestivo. En específico, puede ayudar a aliviar la indigestión, las náuseas y el dolor de estómago, por lo tanto, el té de menta es un excelente remedio natural para estos síntomas.Té de equináceaLa equinácea es una planta medicinal cuyo té funciona como un remedio extremadamente popular para prevenir y acortar el resfriado común. La razón que da la evidencia científica es que la equinácea puede ayudar a estimular el sistema inmunológico y por eso podría ayudar al cuerpo a combatir virus o infecciones, además de disminuir la gravedad de los síntomas o incluso prevenirlo. También esta bebida herbal tibia puede ayudar a calmar el dolor de garganta o aclarar la congestión nasal cuando sientes que se acerca un resfriado.Té de rooibos o té rojoEl de rooibos es un té de hierbas que proviene de Sudáfrica, está hecho de las hojas del rooibos o arbusto rojo, por lo que también se conoce como té rojo. Los sudafricanos lo han utilizado históricamente con fines medicinales, pero hay muy poca investigación científica sobre el tema.Sin embargo, un estudio ha demostrado que el té de rooibos puede beneficiar la salud ósea, el cual sugiere que, junto con el té verde y negro, podría estimular las células involucradas en el crecimiento y la densidad ósea, pues reducen los marcadores de inflamación y toxicidad celular. Té de salviaEl té de salvia es bien conocido por sus propiedades medicinales y la investigación científica ha comenzado a respaldar varios de sus beneficios para la salud, especialmente el que está enfocado a la salud del cerebro, pues la salvia es beneficiosa para la función cognitiva, así como potencialmente eficaz contra los efectos de las placas implicadas en la enfermedad de Alzheimer.Además, la salvia también parece proporcionar beneficios cognitivos para adultos sanos, pues varios estudios encontraron mejoras en el estado de ánimo, la función mental y la memoria.Té de pasifloraLas hojas, tallos y flores de la pasiflora se utilizan para hacer té de pasiflora, el cual se usa tradicionalmente para aliviar la ansiedad y mejorar el sueño. Lo mejor de todo es que varios estudios han comenzado a respaldar estos usos. Por ejemplo, un estudio encontró que beber té de pasiflora durante una semana mejoró significativamente los puntajes de calidad del sueño, mientras que dos estudios en humanos encontraron que la pasiflora fue efectiva para reducir la ansiedad. Sin duda, tener estas hierbas en casa será una gran opción para hacer tés medicinales, como remedios caseros para diversas afecciones.
Explora los mejores tacos de dos de las dos capitales gastronómicas del país: Ciudad de México y Tijuana. Serán lugares que te querrán hacer regresar en cada oportunidad. Taquería Los Picudos, CDMXLa Ciudad de México es sinónimo de taco al pastor y suadero. Para Juan de Dios Garza: “Es difícil encontrar otro taco que represente tanto a la ciudad. Quizás los tacos de guisado en cada esquina. Pero dentro de la diversidad ofrecida en la jungla de concreto, los tacos al carbón merecen su lugar en el Olimpo. Un verdadero espectáculo con parrillas incandescentes alimentadas por carbón, operadas por ojos y manos ágiles. El arte de domar el fuego, cuándo poner y quitar la tortilla, la proteína o el queso. El delicioso olor a humo que lo envuelve todo. Los Picudos, en la colonia Del Valle, es una parada obligada dentro del tour taquero. Aquí se dedican a todo lo que tenga que ver con fuego y humo. Al entrar, a primera vista y en el mero centro: la parrilla, los taqueros y mucho humo. La nariz se saturará con un embriagante olor a carne besado por el fuego. Con asombro verás a los taqueros operar las parrillas que literalmente están descansando sobre las brasas. Uno se parte la cabeza para entender cómo no se les quema algo. Si buscas taqueros platicadores, este no es tu lugar. Los taqueros con mirada estoica practican su oficio con tanta seriedad como los japoneses con el yakitori. ¿Qué pedir? Todo. No es broma ni exageración. Tacos de bistec, cebollitas, volcanes, alambres y más, pero el taco de chuleta y costilla se quedaran impresos en tu cerebro y papilas gustativas. No es una taquería barata (el pago es en efectivo) pero no hay mejor sentimiento que pagar por algo que supera cada una de tus expectativas”. Dirección: Calle Moras 230 y Miguel Laurent, Colonia del Valle, CDMX. Foto: @mexicanfoodpornTacos El Sinaloense, Tijuana Tijuana makes me happy. Es una capital fronteriza cuya identidad se reinventa a diario. En Tijuana siempre hay fiesta en sus cantinas, festivales de música, arte y comida, buena cerveza y lo mejor: una propuesta gastronómica que te permitirá comer excelente los 365 días del año. Desde los lugares clásicos y obligados que son un referente en México y Estados Unidos, hasta los nuevos restaurantes que integran lo mejor de ambos lados de la frontera, en Tijuana tienes garantizado que comerás como un rey. Y si bien, los mariscos, la birria y las tortas de asadas del Wash son un clásico, mi joya de esquina son los Tacos El Sinaloense. Aquí encontrarás los mejores tacos de asada, adobada, tripa y cabeza del norte. Puedes pedirlos en tortilla de maíz o de harina; en vampiros o mulitas, con o sin queso. Cualquier opción te la servirán con una porción abundante de guacamole, cebollitas fritas y más de cinco salsas para acompañar tu antojo de la noche. Es el lugar perfecto para visitar después de la fiesta o simplemente cuando quieras disfrutar un buen taco. Dirección: Calle Alba Roja 12888, TijuanaRecomendación: Fer BalmacedaTacos La Especial, TijuanaUna taquería clásica y favorita de viajeros de todo el mundo son los Tacos La Especial. Arturo Herrera, parrillero tijuanense, nos cuenta que son los mejores tacos de vapor de carne con papa, de chicharrón rojo y de frijoles de Tijuana. “Estos tacos tienen 68 años de haberse instalado en una de las zonas más turísticas de la ciudad. Su principal distintivo son sus guarniciones como zanahoria encurtida y cebollas cambray frescas. Las salsas son una delicia. Para mí el rey es el taco de frijol, pues tiene una receta única en la ciudad. En los años setentas, se acostumbraba ir después de los eventos de la fiesta brava, ¡una faena al paladar!”. Dirección: Avenida Revolución 718, entre la 3a y la 4a, Zona Centro, Tijuana. Horarios: 9 am a 11 pm
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
Aprender a comer es una aventura en la que puede haber callejones sin salida. Como parte de una política pública, los gobiernos son los principales interesados en que lo hagamos cada vez mejor. Así es como surge el plato del bien comer, una estrategia que educa a la población de forma sencilla a alcanzar una dieta correcta. A pesar de que tiene más de diez años de su lanzamiento, el tema sigue siendo tendencia. La pregunta actual es ¿realmente sirve? ¿Es igual para los niños? Como no me quise quedar con la duda, le pregunté a dos nutriólogas.El plato del bien comer surgió como parte de la Norma Oficial Mexicana (NOM) para guiar a la población a alimentarse saludablemente a través de una herramienta gráfica que mostrara cómo se debe verse nuestra comida al llegar frente a nosotros. El punto es respetar las cantidades en cada grupo de alimentos, según lo que nos cuenta Mayte Martín del Campo, nutrióloga experta en fitness y deporte.El plato está dividido en tres secciones: una porción de tres a uno de frutas y verduras; otra tercera parte de proteínas integradas por leguminosas y productos de origen animal y, finalmente, cereales o carbohidratos. Para Mayte Martín del Campo, “la idea es respetar las proporciones en la alimentación de todo un día”. Pero si esto nos causa dudas, ella prefiere hablar de porcentajes: una mitad de hidratos de carbono, treinta por ciento de grasa y veinte por ciento de proteína. El plato del bien comer se usa indistintamente para hombres, mujeres y niños por lo que expertos como la nutrióloga Jennifer Asencio, especialista en alimentación de pacientes con enfermedades clínicas, indica usar este parámetro con la población sana, pero puede haber excepciones de acuerdo con el sexo, edad, estatura, tipo de personas y sus requerimientos, sobre todo con personas que padecen enfermedades como diabetes. “Hay que tener cuidado con el consumo de frutas, por ejemplo, en una persona con los triglicéridos altos”. Además, también aconseja velar por la calidad de los cereales y las combinaciones: “Tomar agua de frutas, comer mucho puré de papas y tan sólo un poco de carne no es una dieta saludable”. Ella recomienda tener en mente que en una buena alimentación hay “una buena cantidad de vegetales, suficientes cereales –y de calidad- y poca proteína”. Por su parte Mayte complementa que existen tres aspectos importantes que no están previstos en el plato del bien comer: “El primero es que le falta la recomendación de grasas (buenas), es decir, aceites, y toda la familia de oleaginosas como almendras, ajonjolí, chía, nueces. La segunda es la cantidad de azúcar recomendada para la población, que es de 25 g de azúcar al día, y que generalmente se debe de obtener de frutas. Con 2 porciones al día se cubriría”. En este caso los postres quedarían fuera al ser una suma de carbohidratos, grasas y azúcares. Aunque muchos no lo saben, el tema se complementa con la jarra del buen tomar, una guía que alerta a la población sobre las bebidas. Principalmente aconseja no tomar agua de sabor ni refrescos, y a penas medio vaso de jugo de frutas o leche entera. Esto debido al alto índice de azúcar y calorías en ellos. Bebidas como café, té o bebidas con edulcorantes artificiales están indicados con 0 a 2 vasos por día. Lo que más recomienda es consumir simplemente de 6 a 8 vasos de agua purificada. Aunado al plato del bien comer y a la jarra del buen beber, la nutrióloga Mayte recomienda no saltarse las verduras en cada alimento, cuidar las porciones de origen animal (sólo una quinta parte de tu plato en cada comida) y entender que cada persona es única. Jennifer por su parte dice que para comprender ampliamente cómo alimentar mejor a nuestros hijos y conocer si tienen requerimientos especiales en cuanto a vitaminas y minerales, lo mejor es acercarse a un nutriólogo o un experto en alimentación.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD