Spaghetti, recetas y salud
Diabetes

Spaghetti, recetas y salud

Por Kiwilimón - Junio 2012
Pensar y creer que la pasta engorda es un mito que realmente no es válido, pues lo que realmente tiene o aporta más calorías es lo que le acompaña como las salsas, quesos, carne, etc. En realidad la pasta es muy sana y aporta mucha energía al cuerpo. Además aporta muchos beneficios como: 1. La pasta es un alimento que el organismo asimila lentamente. Por ello te sacia antes y te ayuda así a controlar la cantidad de comida que consumes. 2. Si está cocinada pero aún puedes notar cierta dureza al morderla, la digestión es más lenta por lo que los niveles de glucosa no se elevan tan rápidamente. Esto conlleva que la energía resultante se alargue en el tiempo. 3. Contiene hidratos de carbono, vitaminas E y B, y fibra, la cual es necesaria para regular la función intestinal, y apenas unas trazas de grasas vegetales. 4. Las recetas de pasta son económicas, pues es un producto de precio asequible, y resultan muy fáciles de preparar, por lo que siempre es conveniente tenerlas en la despensa y recurrir a ellas cuando no dispongamos de mucho tiempo para cocinar.
Consejo: Las personas enfermas de diabetes han de controlar su consumo por su alto contenido en hidratos de carbono y azúcares.
Recetas de cocina Toma nota de estas recetas de cocina con pasta para que hagas platillos deliciosos. Spaghetti con Winis y Chorizo Un buen espagueti con chorizo para acompañar tus guisados. Pasta Negra al Huitlacoche Fusion de comida Mexicana e Italiana. Pasta con Salmón, Alcaparras y Crema Una receta deliciosa e ideal para impresionar. Una pasta elegante con salmón, alcaparras y crema. Pasta con Salsa de Espinaca Spaguetti con una rica pasta de espinaca cremosa.
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Los vinos de postre son el secreto mejor guardado del vino. Tienen una personalidad única y métodos muy particulares de elaboración. Conoce los tres vinos de postre y sus características: Ice Wine Es un vino hecho de uva congelada con una fuerte concentración de azúcar. La técnica para conseguir esta uva consiste en dejarla sobre madurar y cosecharla hasta que se produce la primera helada. Cuando la uva se hiela, el agua se expande y rompe su hollejo. Así, se pierde más agua y el azúcar está más concentrada.Los vinos de hielo son de una extraordinaria riqueza aromática gracias a su concentración y tiene una acidez fuera de lo común. Son frescos, de cuerpo medio alto, con final largo y persistente. La sommelier Tere Delgado recomienda tomarlos entre los 8 y los 10ºC, preferentemente jóvenes y acompañarlos con helados, mousses y cheesecakes, en la parte dulce, así como con quesos añejos de sabores intensos. Son vinos caros debido a su proceso de elaboración, se necesitan de 4 a 5 veces más uvas que para un vino normal y son de vendimia manual.Botrytis Cinerea Es un hongo que le da a los vegetales, flores y frutas, pero que en la uva resulta en algo beneficioso para el vino. Este hongo lo que hace es intensificar el dulzor de la uva al deshidratarlas. Su mosto es más viscoso y dulce, con un toque de cera de miel de abeja y jengibre.Cosecha tardíaSon vinos dulces que se producen dejando la uva durante más tiempo en la planta para que se comience a deshidratar y de esta forma quede concentrada su azúcar.Estos vinos tienen tanta cantidad de azúcar que las levaduras utilizadas durante su fermentación no logran transformarla toda en alcohol.Generalmente para su producción suelen usarse uvas blancas, sin embargo también puede realizarse con las tintas. Son mucho más espesos que los vinos blancos comunes. Su color es casi siempre de un intenso tono dorado. Sus aromas, si bien dependen de cada cepa, tienden a lo floral y lo frutal.Generalmente los vinos de cosecha tardía son un poco más costosos que los otros vinos dulces, esto es porque se necesita más cantidad de uva para producir un litro de vino. Aproximadamente lo que eran 1,000 kg de uva en su momento ideal de cosecha se reducen 550 kg después de la sobre maduración, los cuales después del prensado solo producen 300 litros de vino dulce. Estos son mucho más espesos que cualquier vino común.Fuente: Tere Delgado, sommelier de Vinos y Maz Club 
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
La linaza tiene muchos beneficios nutricionales, pues además de vitaminas y minerales, contiene   fibra dietética (particularmente fibra soluble) y lignano fitoquímico, por lo que se considera una gran aliada contra el estreñimiento, pero además de eso, la linaza sirve para el pelo también.Ricas en vitamina E, vitaminas B, proteínas y omega-3, las semillas de linaza ayudan a nutrir los folículos y hacen que las hebras de cabello sean suaves y sedosas, además de que pueden ayudarte para el crecimiento de un cabello más grueso. Este gel de linaza es muy popular entre las personas que siguen el método curly hair y para las personas de pelo rizado, funciona muy bien para marcar los rizos y evitar el frizz, además de que este gel es un producto natural que no deja acumulación de residuos en el cabello y estimula su crecimiento.Cómo hacer gel de linaza para el peloEste gel de linaza se puede guardar en el refrigerador, para que se conserve bien. Además de los ingredientes básicos que te dejamos a continuación, puedes añadirle romero, café, canela o Jamaica:¼ de taza de semillas de linaza2 tazas de agua1 cucharada de jugo de limónPrimero tienes que poner a hervir a fuego medio-alto el agua con las semillas, hasta que el líquido se comience a espesar; entonces agrega el jugo de limón y mezcla perfectamente. Retira del fuego y deja enfriar. Una vez frío, cuela el gel dentro de un recipiente con tapa, de preferencia de vidrio y listo. Además de usarlo para peinar el cabello, este gel también lo puedes usar como tratamiento tópico para el cuero cabelludo, para estimular el crecimiento del cabello.Imagen tomada del grupo Rizos latinos, en FacebookTambién puedes usar aceite de semilla de linaza para estimular el crecimiento de tu pelo, sólo tienes que calentar 2 cucharadas de aceite de linaza en un bowl durante unos segundos, hasta que esté ligeramente tibio y masajearlo en tu cuero cabelludo durante unos 15 minutos. Luego aplícalo a lo largo de tu cabello, envuélvelo con una toalla caliente (puedes calentar la toalla en el horno, sumergirla en agua caliente o usar una secadora de pelo para hacerlo) y espera 30 minutos.Después sólo tienes que lavar tu cabello con un shampoo suave y de preferencia, sin sulfatos, y tu melena quedará suave y acondicionado para crecer fuerte, puedes repetir este tratamiento2 a 3 veces a la semana para notar los resultados.¿Has usado estos remedios caseros para hacer crecer el pelo o conoces otros? Cuéntanos en los comentarios.
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