10 alimentos que siempre creíste que engordaban

Por Kiwilimón - Mayo 2017
  Desde que tenemos uso de razón estamos escuchando sobre los beneficios de ciertos alimentos y las temibles amenazas de otros. Así, crecimos creyendo en una clasificación de alimentos buenos y otros que preferiblemente deben evitarse. Pero, aunque tu abuelita y tu madre juren por la efectividad de ciertos remedios, la realidad es que muchas veces desconocemos la verdadera información nutrimental y nos dejamos llevar por “mitos” de la alimentación. ¿Te suena familiar? Conoce la lista de los 10 alimentos que siempre te dijeron que engordaban, pero en realidad son buenos para tu salud:
  1. Huevos
Un huevo contiene 8.5 g de grasa y 8.9 de proteínas. Justamente, su alto contenido de proteínas ayuda a evitar los ataques de hambre durante el día.
  1. Carne roja
La carne roja incrementa de manera natural los niveles de testosterona, la cual, a su vez, ayuda a mantener la masa muscular y a reducir los niveles de grasa. Eso sí, debe ser carne magra de ternera, nada más.
  1. Aguacate
Es cierto que es una de las frutas más calóricas, pero gracias a su alto valor nutricional y a sus niveles de grasas buenas, el aguacate es un gran aliado para la pérdida de peso.
  1. Tortilla
Al contrario de lo que siempre se ha dicho, la tortilla es un gran alimento que puede ayudar a conservar la línea. Si se consume de manera moderada, aporta fibra, proteínas y calcio. Además no contiene grasas ni azúcar.
  1. Papa
Aunque las papas contienen altos niveles de carbohidratos, el almidón que tienen ayuda al cuerpo a quemar la grasa. 100 g de papa te aportan solamente 77 calorías y además te ayuda a bajar la presión.
  1. Pan
Aquí es importante aclarar que hay de panes a panes: no es lo mismo comer una pieza de pan integral que una dona glaseada y rellena. Lo ideal es tomar un pan a primera hora del día para tener energía durante toda la jornada.  
  1. Lácteos
Los productos hechos a base de leche de vaca tienen un alto porcentaje de calcio, el cual ayuda a eliminar el exceso de grasa. Si quieres bajar de peso, busca lácteos reducidos en grasa.
  1. Manzana
Aunque casi siempre la prohíben en las dietas, una manzana solo tiene 19 g de azúcar. Además de tener un efecto saciante que dura por horas, ayuda a reducir los niveles de grasas en la sangre.
  1. Chocolate
El chocolate oscuro, además de tener altos niveles de antioxidantes, ayuda a reducir los antojos dulces. Se recomienda incluso tomar un poco de chocolate 20 minutos antes de comer para reducir hasta en 50% el apetito.  
  1. Alcohol
Tomar una copa de vino tinto de 4 a 6 veces por semana ayuda a reducir el colesterol malo en la sangre. El resveratrol y la quercetina presentes en los vinos tintos ayudan a reducir la grasa corporal. Sin importar cuáles alimentos decidas consumir, es importante que consideres una alimentación balanceada con porciones moderadas. Incluso el alimento más saludable puede ser nocivo si no se consume con medida o en combinación con otras fuentes de nutrientes.  
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Conocido como “el cerezo mexicano”, el capulín es una fruta muy popular desde la época prehispánica gracias a su color rojizo, sabor agridulce y múltiples propiedades que favorecen a la salud. Si eres amante de este tipo de frutos, acompáñanos a descubrir los increíbles beneficios del capulín. Las propiedades del capulín El capulín tiene grandes cantidades de antioxidante y nutrientes como minerales y vitaminas A, B y C, que ayudan a reforzar el sistema inmunológico de cualquiera que los consume. Hojas de árbol de capulín para el sistema respiratorio Entre los beneficios del capulín, podemos encontrar que sus hojas son utilizadas para hacer infusiones que ayudan a calmar los malestares causados por tos, gripe o catarro. Capulín para mejorar la digestión Al ser un alimento de fácil digestión, los capulines son un excelente remedio para calmar los malestares estomacales como diarrea, estreñimiento y dolor abdominal. Capulines para la edad Gracias a sus grandes cantidades de antioxidantes, los capulines ayudan a formar colágeno y a regenerar los tejidos con más facilidad. Además, gracias a que combate los radicales libres, evita el envejecimiento prematuro en las personas. ¿Cómo comer capulines? Puedes disfrutar de esta deliciosa fruta en su estado natural y comerlos crudos, lavándolos y desinfectándolos previamente, o también puedes encontrarlos en mermeladas, jugos, bebidas alcohólicas y hasta tamales dulces, como sucede en el Estado de México. ¿Listo para explotar los beneficios de los capulines?
La cocina de Guatemala es tan variada como su cultura, los grupos étnicos que abundan en sus tierras y la diversidad de sus alimentos. Es por eso que debes conocer este listado con sus mejores platillos típicos, sin duda, ¡lo mejor de la gastronomía de Guatemala! Pepián El pepián, un platillo nacido de la fusión entre la cultura maya y española, se trata de un estofado de pollo, carne de cerdo o res, va acompañado de verduras, una salsa espesa y los guatemaltecos generalmente lo comen con arroz y tortillas. Kak’ik Uno de los mejores platos de la gastronomía de Guatemala es, sin duda, el Kak’ik, un exquisito caldo hecho con carne chompipe, o chunto, verduras y diferentes especias y chile que le dan un sabor inigualable. Shucos Los shucos son una de las comidas de Guatemala más conocidas debido a la rapidez con que se preparan. Son muy similares a un hot dog pero llevan 2 tipos diferente de salchicha, col y una deliciosa salsa de aguacate. Chuchitos Así como en México, la gastronomía de Guatemala también cuenta con sus propios tamales de maíz y en el caso de los chuchitos, estos se preparan con una salsa de tomate y abundante queso. Fiambre El fiambre es el platillo emblemático del Día de Todos los Santos y lleva una irresistible mezcla de verduras, caldo de pollo, embutidos y diferentes quesos. Toma algunas semanas prepararlo, pero el resultado es delicioso. Hilachas Las hilachas, similares a la tinga mexicana, son un platillo hecho con carne de res desmenuzada y cocinada a fuego lento con salsa de tomate, papas y zanahorias. También se puede acompañar de arroz y tortillas. ¿Cuál es tu platillo favorito dentro de la gastronomía de Guatemala?
Los remedios naturales para tratar el pelo son muy fáciles de hacer y muchas veces, también son mucho más económicos que los que nos ofrecen las marcas grandes. Por ejemplo, una infusión de romero y tomillo hará que tu cabello recupere su brillo, un poco de leche de coco lo hidratará y el agua de arroz te ayudará a mantenerlo largo. Pero si lo que te preocupa es que esté dañado, una mascarilla de maicena te ayudará a repararlo.Algunos de los beneficios de la maicena en el pelo es que te puede ayudar a definir el cabello rizado, pero también a alisar el cabello, además de que lo repara, aporta brillo y suavidad. Si te animas a preparar esta mascarilla, notarás cambios desde la primera aplicación.Uno de los principales usos de la maicena en el cabello es para controlar el frizz, pues la fécula de maíz ayuda a conseguir una cabello mucho más manejable, suave, alisado y más terso. Esto se debe en gran parte a la alta concentración de minerales y antioxidantes que contiene este maravilloso ingrediente de cocina.La maicena en el pelo sirve también para controlar la grasa en el cuero cabello, pues tiene propiedades absorbentes y además de mascarilla, puede usarse como shampoo en seco si la espolvoreas en la raíz del cabello y después la cepillas.Cómo usar la maicena en el peloPara hacer esta mascarilla de maicena necesitas mezclar 3 cucharadas de maicena en 1 taza de agua hasta que no tenga grumos. Después pasas esta mezcla a una ollita y la calientas a fuego lento hasta que espese; remueve varias veces durante el proceso. Ya que consigas la consistencia espesa, retira del fuego y deja enfriar, para añadirle 1 cucharada de miel y, si lo deseas, también puedes añadir una o dos cucharadas de acondicionador, mezclas y listo.Aplícala sobre el cabello desde la raíz hasta las puntas y déjala actuar de 30 a 45 minutos. Después sólo tienes que enjugarla con agua y lavar tu cabello normalmente. Con esta mascarilla notarás que tu cabello dañado comienza a sellarse y también lo puedes usar para prevenir las puntas abiertas.
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD