5 errores en la oficina que te hacen subir de peso y sentirte cansado

Por Kiwilimón - Junio 2016
Trabajar en una oficina puede afectar tus hábitos alimenticios debido a los horarios tan demandantes y a la convivencia misma entre los compañeros. Y aunque tal vez creas que abstenerte de las frituras sea suficiente para cuidar tu salud, existen otros alimentos (aparentemente inofensivos) que pueden hacerte subir de peso, además de hacerte sentir cansado. 1. Palomitas de maíz de microondas Todos sabemos que el olor a palomitas recién horneadas es irresistible, sin embargo, estos alimentos (incluso las versiones light o bajas en calorías) suelen estar llenos de sabores artificiales e ingredientes que amenazan la salud. Por si fuera poco, algunas marcan aún usan aceite de soya parcialmente hidrogenado, el cual está asociado con ataques al corazón. Recomendamos: ¿Qué tan seguro es usar el microondas para calentar la comida? 2. Donas Es cierto, las donas son deliciosas, pero, además de la grasa y calorías que contienen, estas suelen contener aditivos peligrosos para la salud. Una dona puede tener altos niveles de jarabe de maíz de alta fructosa y aceites parcialmente hidrogenados. Incluso, es posible encontrar en algunas donas butilhidroxianisol, un conservador ligado a ciertos tipos de cáncer. Recomendamos: Disfruta estas deliciosas donas libres de conservadores. 3. Refrescos La mayoría de los refrescos contienen altos niveles de aceite de maíz de alta fructosa y colorantes. En cuanto a las bebidas bajas en calorías, en lugar de combatir la obesidad, únicamente perpetúan el problema al afectar la manera en que el cuerpo metaboliza los alimentos. Se ha comprobado que los edulcorantes artificiales estimulan el apetito, aumentan los antojos de alimentos con azúcar y propician la acumulación de grasa abdominal. Recomendamos: Deja ya los refrescos y acompaña tus alimentos con esta riquísima y saludable agua de chía. 4. Pasteles de cumpleaños de supermercados A pesar de que es muy común ver este tipo de pasteles en las celebraciones de cumpleaños en las oficinas, este tipo de postres son todo menos saludables. La mayoría están hechos con saborizantes y colorantes artificiales, así como con aceites parcialmente hidrogenados. Recomendamos: Sorprende a todos en la oficina con este exquisito pastel de zanahoria con betún de queso crema. 5. Comida congelada Es verdad que este tipo de comida es muy práctica, sin embargo, los platillos congelados suelen contener fosfato sódico y glutamato sódico. Por esta razón puedes estar seguro de que tu comida es todo menos de origen orgánico. Recomendamos: Con estas deliciosas opciones jamás volverás a saltarte una comida en el trabajo. Recuerda que, aunque en apariencia ciertos alimentos puedan darte energía, la realidad es que la comida con altos niveles de carbohidratos o grasas elevan el nivel de glucosa en la sangre, lo que provoca una mayor fatiga. Cuida tu peso y mantente con energía en la oficina consumiendo alimentos ligeros.
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Las decisiones, o las cargamos o las arrastramos. En el caso de la comida, las decisiones que tomamos sobre qué, cómo y cuándo alimentarnos nos habitan bajo la piel. Le dan forma a nuestro cuerpo físico, aunque al cuerpo mental y al espiritual tampoco pasan desapercibidos. Una comida pesada aletarga las ideas lo mismo que una buena combinación de alimentos da agilidad, claridad y lucidez. Según la sabiduría oriental, el alimento incluso moldea las emociones y determina la forma de procesar lo de fuera y lo de dentro. Al final todo acaba en aquel callejón sin salida que anuncia que sí somos lo que comemos.Si ustedes son como yo y todo el tiempo piensan en comida, a cada instante estarán tomando una decisión. No será ingenua. Mucho menos arbitraria. Algunas veces –la mayor parte– surgirá de una programación añeja: de un juego pavloviano brevísimo entre el estímulo y la reacción. Otras veces, la decisión estará dictada por la necesidad, por la autonomía o la rebeldía hacia el vínculo familiar. La autora Melanie Mühl habla de que hemos aprendido a comer desde el útero materno. La elección será proporcional al tamaño de los lazos que guardamos con mamá, con los ancestros.De ahí que cada dieta sea una biografía con anexos, epílogos, iconografía y tiempo. Las dietas –en el sentido literal– atesoran los ingredientes cotidianos, las recetas y las preparaciones que se convierten en el acervo de las papilas gustativas. Esa biblioteca sápida que guardamos en el cerebro y el corazón es la voz que pide sin chistar “unas enchiladas rojas” –no unas verdes, no una carne en su jugo, no una hamburguesa vegana– en un restaurante. Determina cuál es nuestro pasillo favorito en el súper, el antojo que nos despierta por las noches, lo que ponemos al plato frente a nuestros hijos. Ante tales condicionamientos parecería imposible cambiar de hábitos alimenticios. Sin embargo, la solución es tan simple como anclarse al presente. Esa es la verdadera decisión. Con ella pasamos de ser esclavos de la comida a ser libertarios en conciencia. Sólo basta un diálogo, un aterrizaje sobre las plantas de los pies para saber lo que realmente quiere, necesita y anhela el cuerpo. “Este soy yo. Esto es lo que quiere comer mi cuerpo”. Comer en conciencia nos hace tomar mejores decisiones sobre lo que termina en el plato y la boca. Y como en cualquier otra relación de amor, lo vital es la comunicación: ¿Realmente necesito este pedazo extra de pastel? ¿Ya quedé satisfecho? ¿Se me antoja esa cerveza? Puede que la respuesta sea sí y está bien.A partir de habitar el organismo y escuchar sus necesidades auténticas, la dieta puede ser tan holgada y liviana como queramos, sobre todo si tenemos salud. Y aunque una enfermedad parezca menguar el recorrido, la conciencia sobre el cuerpo nos reconciliará con ese sabio interno que no pide más que apoyo en las buenas y en las malas. Sea cual sea tu caso, en Kiwilimón nos hemos tomado en serio el tema de la salud. Nuestra decisión es comprometernos contigo. Queremos darte las herramientas que te lleven a tomar decisiones de alimentación más conscientes. Queremos acompañarte en los momentos de antojo y en los de conexión con tu organismo; ser parte de tus cenas memorables y de tus mañanas de ayuno; celebrar la saciedad tanto como la dieta; brindar por los platos llenos y por los vacíos. Al final son la misma moneda.La nueva cara de la moneda se llama Kiwi Te cuida. Para esta, nuestra nueva sección en kiwilimon.com, creamos un montón de nuevas recetas y contratamos a un grupo de expertas en diferentes ramas de la nutrición –especialistas en familia, en deporte, en enfermedades crónicas, en dietas restrictivas– que curaron cada dieta, cada porción y cada ingrediente. Le metimos horas hombre y horas corazón al escribir tips y consejos, al confeccionar retos semanales, al programar recetas en las que ahora es posible ver cuántas calorías y valor nutrimental te proporcionan. Nuestro objetivo es que te sientas respaldado; ayudarte en la comunicación con ese ser perfecto que es tu cuerpo y cuidarlo junto a ti cuando así lo decidas. Queremos ayudar a cuidarte, ¿nos dejas?
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