5 mitos sobre los carbohidratos
Dietas

5 mitos sobre los carbohidratos

Por Kiwilimón - Enero 2015
La papa, el arroz, el pan, las pastas, los frijoles, los plátanos, y los bizcochos… el escuchar nombrar esos alimentos o verlos en tu plato cuando estás a dieta, es como si te nombraran a tu peor enemigo. ¿Realmente son tan malos los carbohidratos? Los nutricionistas y los dietistas expertos dicen que no. Entérate para que puedas incluirlos en tu dieta sin sentir que la estás traicionando. Mito # 1. Los carbohidratos son las “harinas” Este es el primer mito que necesitas derrumbar, pues no es del todo cierto. Aunque es cierto que la mayoría de las harinas contienen carbohidratos, también se encuentran en los dulces, los granos (fríjoles, lentejas, maíz) y los cereales (como la avena). Pero además, también hay carbohidratos en ciertas verduras y ciertas frutas con alto contenido de almidones y fructosa (azúcar de las frutas) como la zanahoria, la manzana, el plátano, entre otros. E incluso, la misma leche y los productos lácteos contienen carbohidratos. Mito # 2. Los carbohidratos engordan Cuando comes, tu cuerpo digiere los carbohidratos para obtener azúcar, su principal fuente de energía. Pero no creas que es lo mismo que el azúcar que endulza tu café. El azúcar del cuerpo se llama glucosa y es algo así como su combustible. Evidentemente, los alimentos que proporcionan azúcar y calorías a tu cuerpo, deben comerse con precaución. Pero no es justo catalogar a todos los carbohidratos como alimentos que engordan o culparlos de nuestro sobrepeso. Los culpables somos nosotros mismos pues no sabemos cuáles comer, en qué cantidad y cómo. En primer lugar, es importante diferenciar los carbohidratos “más saludables” de los “menos saludables”. En segundo lugar, si comes muchos carbohidratos pero mantienes una vida sedentaria, ¿qué crees que hará el cuerpo con la energía y las calorías extra? ¡Obviamente acumularlas! Y en tercer lugar, muchas veces no son los carbohidratos los que engordan, sino cómo los preparas y con qué los acompañas, como por ejemplo las papas fritas con catsup o el pan con crema dulce encima. Mito # 3. No hay carbohidratos saludables ¡Falso! Lamentablemente los carbohidratos que más conocemos o que más acostumbramos comer, son los que menos beneficios traen, pues sólo brindan azúcar a tu cuerpo y carecen de fibra y otros nutrientes. Estos son los carbohidratos refinados, como la harina blanca o el arroz blanco, y el azúcar refinada con la que se preparan tantos postres. Pero es posible elegir carbohidratos “saludables”. Estos son los carbohidratos que están compuestos principalmente de fibra, como los granos y los cereales integrales, los vegetales y las frutas. La fibra es excelente para la salud y además para tu dieta porque te da una sensación de saciedad que te evita comer en exceso. Además, los alimentos integrales así como las frutas y verduras están llenos de vitaminas y minerales muy beneficiosos para tu cuerpo. Mito # 4. Si dejas de comer carbohidratos, adelgazas inmediatamente Esto puede ser verdad, pero no sucede exclusivamente con los carbohidratos. Cuando dejas de comer cualquier alimento rico en calorías con seguridad bajarás de peso. Lo mismo sucede con las dietas bajas en grasas o las dietas vegetarianas, por ejemplo. Si sueles comer muchos carbohidratos habitualmente, al desaparecerlos por completo de tu dieta, tu cuerpo sentirá esa ausencia y empezará a buscar energía en otras fuentes de reserva que hay en tu cuerpo, como la grasa acumulada. Como resultado vas a perder peso. Pero… ¿a qué costo? El siguiente mito te ayudará a comprender los riesgos de dejar de comer carbohidratos. Mito # 5. El dejar de comer carbohidratos es saludable Todo depende. En efecto, el comer carbohidratos en exceso, o comer únicamente carbohidratos refinados o procesados, no es saludable pues aumenta los niveles de azúcar en tu sangre más rápido que otros, y te brinda calorías de más que tu cuerpo no quema y que se acumulan haciéndote aumentar de peso. Pero, el dejar de comer carbohidratos por completo tampoco lo es. Según el Instituto de Medicina, los carbohidratos deberían ser entre el 45% y el 60% de las calorías que comes a diario (entre 6 y 11 porciones), para cumplir con los requisitos nutricionales de tu cuerpo. Cuando dejas de recibir esa cantidad, a tu cuerpo le podrían faltar nutrientes y fibra que necesita para funcionar adecuadamente, especialmente por la limitación de frutas (que también son carbohidratos) y eso podría causarte problemas digestivos como estreñimiento. Además, ¿sabías que los deportistas tienen una dieta basada en carbohidratos? ¡Sí! Muchos deportistas llevan una dieta alta en carbohidratos antes de una competencia de resistencia, pues éstos los llenan de la energía que necesitan para rendir al máximo. Si lo hacen los deportistas, debe ser porque no son tan malos como muchos piensan, ¿no crees?  
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Los recuerdos son un montón de ladrillos que toman forma de edificación, de castillo de Disney, apenas se les pone unos kilómetros de distancia. En la comida este kilometraje se remonta a la niñez. Los platos que nos marcaron tienen como ambientación un momento de familia, una olla grande y un gesto de cariño dirigido a nosotros. Hay un narrador –mejor si tiene voz de Morgan Freeman–, y por supuesto, una abuela, una madre o alguien con quien pudimos establecer una conexión profunda. Que si aquella comida que recordamos con las vísceras y el corazón sabía rico sólo el universo lo sabe. Aquí es donde la distancia juega su truco. En los platillos entrañables hay algo de engaño que es al mismo tiempo un mantra sanador: sabe a un momento en el que nos sentimos queridos. Nos saben a amor. Nos saben a hogar. La nostalgia parece teñir de sepia y de rosa la memoria y con ello, los sabores y las vivencias pierden su nitidez. Por supuesto, esta emoción tiene la potencia de dejarnos tatuado el nombre de ese platillo que trataremos de replicar, buscar e interpretar en lo que cocinamos, comemos y compartimos. Yo no tengo una receta entrañable y especial. Tengo varias. Está el mole verde de mi abuelita y la sopa de tomate de mi mamá. Pero en el necio ejercicio que es recordar, he descubierto que en el amor a mis platillos favoritos no pesa tanto la complejidad de la receta como el tamaño del recuerdo. El mejor ejemplo que se me ocurre es el sencillo sándwich de frijoles refritos, queso Gouda y chipotle que mi papá asaba cada mañana en una sandwichera para que yo me lo llevara a la escuela. No sonaba la campana del recreo y yo ya me había comido dos de ellos –sí, dos–. El tema es que siempre he gozado de buen apetito y simplemente uno no le alcanzaba a mis ganas. A mi papá le dije una mentira piadosa. Le conté que a mis amigas les gustaba tanto mi sándwich que, mordida a mordida, me dejaban sin comer. La verdad es que yo prefería la culpa al hambre y sinceramente sus sándwiches me sabían a gloria. Él, un padre sumamente protector, comenzó a mandarme dos. Yo simplemente me los devoraba. Si alguien me pedía una mordida, me lo pensaba. Como mi historia, las recetas más especiales tienen la fuerza de hacernos sonreír y evocar cada sabor, cada sensación, como si estuviéramos ahí. Un sabor termina siendo una Polaroid, un puente al pasado y, al mismo tiempo, un gancho que nos conecta al aquí y al ahora. En Kiwilimón queríamos celebrar eso: el hermoso poder que tiene la comida para conectarnos con lo que más queremos. Por eso creamos un concurso, La Receta del Año. Con él queremos conocer las anécdotas detrás de las recetas que amas. Compártenos tu receta favorita y escribe junto a ella el relato de por qué es tan especial para ti. Al final premiaremos las mejores con una hermosa vajilla (con valor de más de 10 mil pesos), para que puedas perpetuar los recuerdos y vivencias. No sólo eso: serás parte de nuestro recetario del año y verás en video tu receta firmada con tu nombre.Para descubrir las bases de este concurso, checa esta nota o este video y si te quedan dudas, escríbenos por favor a chefkiwilimon@gmail.com. Anímate a compartir lo que más te gusta. Estoy segura de que la Receta del Año de Kiwilmón la tienes tú. Sube tu receta y su historia especial con el hashtag #Larecetadelaño desde tu cuenta en Kiwilimón y si aún no tienes, regístrate aquí.
La Perla del Pacífico, Mazatlán, cautiva desde el primer paso. Por algo fue reconocido en este 2020 como el mejor destino de México y Centroamérica, de acuerdo a los World Travel Awards, que eligen especialistas en la hospitalidad que incluyen el Consejo Mundial de Viajes y Turismo. ¿Pero qué es lo que distingue a este puerto del estado de Sinaloa? Sus bellas playas, sin duda, son un factor determinante, pero también lo son sus personas, sus usos y costumbres y, especialmente, su rica gastronomía. Aquí les compartimos algunos de los lugares icónicos para disfrutar sabores que seguro conquistarán tu corazón y te harán querer volver en cualquier oportunidad.Nieves de garrafa Medrano¿Y tu nieve de qué la quieres? Con Gilberto Reyes Gamboa podrás responder que con más de doscientas opciones diferentes y deliciosas (te prometo que como nunca las has probado). No se trata sólo de que su historia empezó en 1938, sino que Gilberto es todo un ejemplo de trabajador mexicano que ha labrado y cultivado su negocio con amor. Él empezó a laborar aquí desde los 12 años con el propietario anterior, quien le pagaba 5 pesos al día por vender las mejores nieves del país y aprender sus secretos. Cuando Gilberto se casó dejó su empleo en busca de más fuentes económicas para sustentar a su familia, hasta que en 1971 su antiguo patrón, al no poder trabajar más, le ofreció el negocio, mismo que ha mantenido con el recetario que le dejó con alrededor de 200 recetas diferentes hechas con frutas, cremas y semillas. Nieves Medrano (llamada así por por situarse en la esquina de la famosa Ferretería Medrano) oferta cada temporada nieves de: ciruela, nuez (con trozos enteros), higo o dátil para el frío, y de mandarina, limón, hierbabuena y toronja para el calor, por mencionar sólo algunas. Hoy, él reconoce que atender el negocio es su mayor felicidad, en compañía de sus hijos y nietos, quienes desde temprano están con Gilberto sonriendo a todos los visitantes de este tesoro del Pacífico. Encuéntralas en: @nieves_garrafa_medrano Dirección: Aquiles Serdán, atrás del parque Martiniano CarbajalHorarios: 11:30 am a 9 pmGrykos, los esquimos mazatlecas que llegaron de GreciaNada mejor que un buen esquimo de chocolate. Temistocles Kollias Kiriazi, originario de Grykos, Grecia, llegó en 1920 a Mazatlán y decidió hacer de este paraíso su morada. En 1934, puso su puesto a las afueras del Mercado Pino Suárez para preparar esta refrescante bebida espumosa de leche con sabor a chocolate. A su muerte, su familia ha continuado por cuatro generaciones con el negocio, el cual ya cuenta con su local dentro del mercado, tanto mazatlecos como turistas de todo el mundo lo visitan para probar esta bebida con más de 80 años de tradición. Encuéntralos en: @GrykosDirección: Mercado Pino SuárezCremería del Pueblo “México está en sus mercados”, versa Pablo Neruda. Y es cierto, nada como la cadencia de sus marchantes, sus historias, su ritmo y los colores de sus productos. El Mercado Pino Suárez, instalado en la zona centro de Mazatlán desde 1900, alberga historias y productos increíbles: comida, artesanía y cenadurías (fondas o pequeños restaurantes para comer). Para muestras, un botón: Cremería del Pueblo se distingue por los mazatlecos por sus frijoles puercos, sus salsas, su chorizo de Rosario y sus deliciosos patés de marlín y camarón. Rosario García y Miguel Millán llevan las riendas del negocio. Ella cocina cada día estos exquisitos productos desde hace 36 años y continúa la herencia de sus padres Sebastián García (q.e.p.d.) y Rosalba Granados, quienes empezaron vendiendo en una mesita a las afueras del mercado huevos y tomates de su lugar de origen, El Verde Concordia, Sinaloa. “Mis padres trabajaron 35 años Cremería del Pueblo, empezaron con su mesita, pero su arduo esfuerzo les permitió conseguir un crédito para su primer local dentro del Mercado, el cual era ⅓ parte de lo que hoy nos distingue”. Dirección: Mercado Pino SuárezSi estas tres opciones no te son suficientes, te invito a visitar Mazatlán. Amarás esta tierra de sabores irrevocablemente.
La comida de la temporada decembrina nunca decepciona, ni la local, ni la extranjera, pues así como aquí se nos antoja el ponche, los atoles o el chocolatito caliente, de Europa podemos adoptar el delicioso vino caliente, conocido como vino especiado o mulled wine.Su origen su puede rastrear hasta Roma, durante el siglo II, cuando los romanos viajaban por el continente mientras conquistaban gran parte de él y comerciaban con el resto de Europa. Es así como las legiones trajeron vino y viticultura, junto con sus recetas.En la actualidad, el vino especiado se vende en los mercados europeos durante la temporada invernal, y puedes encontrarlo en Francia, Alemania o incluso en España, y ahora cada vez más se prepara en otras partes del mundo, como Estados Unidos, pues tiene una receta sencilla muy fácil de hacer.Sin importar en dónde estés, te aseguramos que hacer esta receta de vino caliente será un éxito y será perfecto para compartirlo con familia y amigos. Prueba esta receta y no dudes en hacer tus propias mezclas, para lograr el equilibrio perfecto de especias, dulzura y calidez.Mulled wine o vino caliente especiadoLa receta tradicional del vino caliente consiste en vino (generalmente tinto) que se calienta con una mezcla de especias, además de ingredientes opcionales como sidra de manzana y cítricos, y adiciones opcionales (y especiales) como brandy.El mejor vino para hacer mulled wine o vino caliente es uno seco y con cuerpo como un cabernet sauvignon o shiraz, pues estos tipos de vino resistirán los otros sabores y asegurarán que el vino especiado no sea demasiado dulce. Por otro lado, ya que añadiremos varios sabores, lo mejor será usar una botella económica.Para hacerlo necesitarás:Vino tintoSidra MielNaranjaEspecias como canela, anís estrella, clavos de olor y cardamomoBrandyPara hacerlo, primero vierte el vino en una olla grande y calienta a fuego lento. Añade las especias enteras y evita en lo posible usar especias molidas o en polvo, pues si lo haces así, flotarán en el vino. Agrega la sidra de manzana, la naranja en rodajas y mantén la cocción a fuego lento para permitir que las especias infusionen el vino y que los otros ingredientes se unan en una bebida única y deliciosa, hasta que hierva. El brandy, que es opcional, se integra hasta el final, si lo deseas.Al momento de servirlo, puedes decorarlo con una rajita de canela y rodajas de manzana o de naranja y listo.
El té de jengibre y limón en la noche no sólo te caerá muy bien si tienes frío, estás adolorido por el ejercicio o ayudarte a desinflamar el vientre, gracias a sus propiedades y sus beneficios para la salud.Aunque el uso principal del té de jengibre y limón suele ser para aliviar las náuseas —por ejemplo, es muy bueno para las personas embarazadas cuando tienen síntomas de náusea y vómito—, esta bebida también tiene poderosas propiedades antiinflamatorias, sobre todo gracias al jengibre. El jengibre contiene gingerol, un compuesto bioactivo con fuertes efectos antiinflamatorios, antioxidantes y anticancerígenos, el cual es responsable de muchas de las cualidades curativas del jengibre.Así, el té de jengibre puede ser la bebida ideal para después de una intensa sesión de entrenamiento, pues un estudio mostró que consumir 2 gramos de jengibre durante 11 días tenía como resultado una mejora significativa en el dolor muscular causado por el ejercicio. De hecho, el jengibre puede facilitar mucho el proceso de recuperación y se puede utilizar como un analgésico natural eficaz.Por si no fuera poco, esto también se aplica al dolor menstrual y otro análisis mostró que tomar 250 mg de cápsulas de polvo de rizoma de jengibre cuatro veces al día era tan efectivo como el ibuprofeno para tratar los dolores que se presentan con el periodo menstrual.Té de jengibre y limón para desinflamar el vientrePara las mujeres en particular, no es algo extraño luchar con el exceso de agua después de disfrutar de ciertos alimentos, es decir, muchas nos hinchamos por ‘retener líquidos’. Si este es tu caso, el té de jengibre y limón por la noche será lo que necesitas para desinflamar tu vientre y amanecer sin esa hinchazón.Hay muchas formas de incluir jengibre en tus bebidas, pero sin duda el té de jengibre es la más fácil. Agrégale limón para darle un toque más de sabor y tómalo por la noche, la mañana o la tarde, si tienes dolor, náuseas o necesitas de su efecto antiinflamatorio. ¿Cómo hacer té de jengibre y limón?La receta del té de jengibre y limón es muy sencilla. Sólo necesitas un pedacito de jengibre pelado, una taza de agua, medio limón y miel, si te gusta dulce. Corta el jengibre en rebanadas pequeñas y hierve a fuego lento en una olla pequeña con el agua y unas rodajas de limón. Una vez que hierva, apaga y deja reposar el té de 5 a 10 minutos. Cuélalo y sirve el té caliente con una rodajita de limón para decorar y miel para endulzar, si quieres.No dudes en hacer del té de jengibre y limón tu bebida para combatir de manera natural la inflamación del cuerpo, el dolor y las náuseas.
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