7 alimentos para mantenerte satisfecha
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7 alimentos para mantenerte satisfecha

Por Kiwilimón - Noviembre 2013
Si eres de las personas que desayuna, pero siente hambre al poco tiempo, es momento de que pruebes algunos alimentos para mantenerte satisfecha por más tiempo, incluso los puedes añadir a tu dieta diaria para cuidar tu peso y figura. Uno de los problemas a los que se enfrenta la mayoría de la gente es al consumo en exceso de alimentos calóricos, sin embargo, cuando se reduce su ingesta y se cambian por los  que son ricos en nutrientes, no sólo te mantendrás delgada sino que el hambre se alejará.  

¡Conoce los alimentos que te mantendrán delgada!

  Diversos estudios han sugerido que los alimentos ricos en fibra y proteínas son los ideales para reducir el hambre, los antojos y la necesidad de comer a cada segundo. ¡Conócelos!  
  1. Queso, frutas o verduras. Si combinas un poco de queso bajo en grasa con una fruta recién cortada como manzanas o uvas recibirás las proteínas y fibra necesarias para tu cuerpo y ayudarás a que tu digestión sea un poco más lenta, lo que te hará sentir satisfecha por más tiempo, de acuerdo con laUniversidad de Illinois.
  2. Sándwich de carne y grano entero. Especialistas de Mayo Clinicdetallan que la carne magra y el pan integral o de grano entero funcionan como un rico desayuno que te dejará satisfecha por mucho tiempo.
  3. Pescado. Es una carne rica en proteínas que te ayuda a saciar tu hambre. Además, por ser rico en ácidos Omega 3 prevendrás los efectos del envejecimiento y lucirás más saludable, según especialistas del Mayo Clinic.
  4. Huevos. Investigadores de la Universidad de Washingtonseñalan que las personas que consumen una dieta rica en proteínas consumen menos calorías, así que una buena opción para lograrlo es este alimento considerado como la “proteínaperfecta”.
  5. Avena. Es el cereal con mayor cantidad de fibra. Puedes incluirlo en tu dieta para acompañar fruta, lácteos como yogur o leche, según especialistas de la American Dietetic Association.
  6. Frijoles. Tienen un alto contenido en fibra, por lo que se procesan lentamente y duran más tiempo en la digestión, lo que brinda una sensación de saciedad por más tiempo.
  7. Pasta de grano entero. Una investigación de la Universidad de Pennsylvania sugiere que las personas que ingieren sopa tienen más éxito para perder peso, por la saciedad que brinda.
  Así que si deseas que tu cuerpo se sienta satisfecho por más tiempo, lo único que debes hacer es ingerir alimentos ricos en proteínas yfibra; sin embargo, recuerda que una dieta balanceada te ayudará a mantenerte delgada. No olvides dividir tu alimentación en cinco comidas al día. Y tú, ¿cómo te mantienes satisfecha?   Ir a artículo original Contenidos cortesía de Salud180  

Recetas para Mantenerte satisfecha

Receta de Manzanas al Horno con Avena y Nueces

Ingredientes: - 4 manzanas - 1 cucharadita de jugo de limón - 2 cucharadas de harina - 3 cucharadas de mantequilla - 1/4 de taza de azúcar morena - 2/3 de taza de avena tradicional - 1/4 de taza de nuez picadas o almendras - 1/2 cucharadita de canela en polvo - 1/3 de taza de miel de maple Encuentra los pasos para preparar esta receta dando click aquí.  

Receta de Salmon Glaseado con Mostazas, Romero y Tomillo

Ingredientes: - 2 dientes de ajo - 3/4 de cucharadita de romero picado - 3/4 de cucharadita de tomillo picado fino - 1 cucharada de vino blanco seco - 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen - 2 cucharadas de mostaza Dijon - 2 cucharadas de mostaza de grano grueso - 6 salmones - pimienta ¿Se te antojo esta receta? Da click aquí y descubre como se prepara.  

Receta de Huevos Revueltos

Ingredientes: - 8 huevos - 1 paquete de queso crema - 1 cucharada de mantequilla - pimienta Si quieres ver los pasos para preparar esta receta da click aquí.  

Receta de Sopa de Frijoles Negros

Ingredientes: - 2 jitomates medianos - 1/2 cebolla - 1 diente de ajo chico - 3 cucharadas de aceite de maíz - 2 cucharadas de consomé de pollo - 3 tazas de frijol negro cocido - 6 tazas de caldo donde se cocieron los frijoles - pimienta al gusto - queso panela cortado en cuadritos (para servir)  Da click aquí para ver los pasos para preparar esta sopa de frijol negro.  

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Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
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Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
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