Adiós a los gorditos de la espalda
Dietas

Adiós a los gorditos de la espalda

Por Kiwilimón - Marzo 2015
Ayer quería comprarme un vestido sin mangas pero cuando me lo probé me vi en el espejo y se me salía como un gordito en la espalda. Por más que movía mi brazo el gordito seguía ahí; entonces dije tengo que hacer algo para eliminarlo; yo sabía que la grasa se acumula más en el abdomen o en los muslos pero en la espalda también… ¡que pesadilla! Investigando encontré una rutina de yoga y fitness de 15 minutos para decirle adiós a los gorditos de la espalda:
  • Primero es acostarse boca abajo en una colchoneta de yoga, pon tus brazos estirados hacia el frente y luego, sin tocar tus pies, levanta tu espalda arqueándola y regresa a la posición inicial. Haz dos series de diez repeticiones.
  • En la misma posición, pon ahora tus manos en tu nuca, levanta el torso y regresa a la posición inicial. Haz dos series de quince repeticiones.
  • Haz el mismo ejercicio anterior pero sin arquear la espalda hacia atrás, ahora será a un lado y luego al otro, como si trataras de ver atrás de tu lado derecho y luego atrás de tu lado izquierdo. Haz dos series de diez repeticiones.
  • Ponte en cuatro puntos, como perrito y relaja tu espalda arqueándola lo más que puedas hacia arriba (como los gatos), y luego, empújala hacia abajo (colocando tu abdomen en el suelo). Sube y baja cinco veces.
  • Otra forma de bajar los gorditos es nadar, con esta actividad podrás tener una espalda fuerte y sin grasita. También existen otras actividades como correr, andar en bicicleta, bailar, saltar la cuerda y caminar.
  • Recuerda que es necesario hacer ejercicio como de 30 a 45 minutos diarios para quemar el mayor número de calorías del cuerpo.
Ver artículo original. Artículo cortesía de 

Temas recomendados

   
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
La gastronomía de Venezuela es una de las más populares en Latinoamérica y es que está llena de sabores, texturas y aromas imposibles de resistir. De hecho, los antojitos venezolanos son de las comidas más ricas que podemos encontrar y aquí te vamos a contar un poco más de ellos. ¡Descubre 5 antojitos típicos de Venezuela que debes conocer! Arepas Las arepas son un antojito venezolano muy similar a las gorditas mexicanas, pero éstas están hechas a base de masa de maíz seco molido o de harina de maíz precocida, su forma circular y aplanada les permite ir rellenas de diferentes guisados, desde queso hasta carne mechada. ¿Se te antojaron? ¡Aquí tienes una receta para preparar arepas! Cachapas Las cachapas son un antojito típico de Venezuela equivalente a los hot cakes pero hechos con con maíz dulce. Generalmente van rellenos de queso aunque pueden acompañarse con diferentes guisados y comerse durante el desayuno o almuerzo. Tequeños Los tequeños son uno de los antojitos venezolanos favoritos, ya que se trata de unos irresistibles palitos de queso con masa de arepa que se acompañan con aderezo de ajo. Así que si te gustan los dedos de queso, aquí te mostramos una receta de tequeños fácil y deliciosa. Hallacas Las hallacas son unos tamalitos típicos de Venezuela hechos con masa de harina de maíz sazonada con caldo de gallina o de pollo y pigmentada con achiote. Las hallacas generalmente van rellenas de carne de res, cerdo o pollo. Empanadas criollas Los antojitos de Venezuela que nunca pueden faltar son las sabrosas empanadas criollas, hechas con harina de maíz que pueden ir rellenas de carne molida, atún o frijoles y generalmente van fritas. ¡Son una verdadera delicia! Ahora que conoces los antojitos típicos de Venezuela, ¿cuál se te antoja probar primero?
Nicaragua es tierra de playas e islas paradisíacas, montañas, reservas naturales y recintos patrimoniales. Conformada por tres grandes regiones geográficas: Pacífico, Central y Caribe, Nicaragua tiene una gastronomía diversa en cada una de sus zonas, con exquisitos platillos típicos. Su denominador en común con Centroamérica y México es el maíz como base de su alimentación. Aquí te presentamos 10 platillos emblemáticos de Nicaragua: NacatamalEs un tamal elaborado de masa con maíz molido y manteca, relleno con carne de cerdo o gallina adobada, arroz, papa, tomate, cebolla y chiltoma, cocido en hoja de plátano. Una delicia de fin de semana cuyo origen se remonta a la gastronomía de los mayas, quienes preparaban este tipo de comida en sus días de fiesta y ceremonias.  Sopa de mondongo Es la sopa típica de Masaya, al sureste de Managua, y la estrella de los mercados, restaurantes y puestos de comida callejera. Se prepara con mondongo de res, llamado “toalla”, repollo, ayote (calabaza), yuca, quequisque, chayote, elote, hierbas aromáticas y especias. Carne en vahoEs una receta tradicional de Nicaragua, muy popular en León, y consiste en carne de res, yuca y plátano verde cocinado en hoja de plátano. Se suele acompañar con ensalada de tomate, aderezada con vinagre y jugo de limón. Es un platillo mestizo resultado del encuentro con las gastronomías mestiza y afroamericanaSopa borracha Es un postre tradicional de Navidad. Se elabora con marquesote de pinol, pastel nicaragüense, preparado con huevo, pinol, azúcar y ralladura de cáscara de limón, almíbar, pasas y ciruela. AjiacoAunque es un platillo tradicional de latinoamérica, el de Nicaragua se elabora con carne de res y cerdo. Es un platillo agridulce que lleva hojas de quelite, masa de maíz, arroz quebrado, piña y jocote. Tamal pisque Es un tamal de maíz nixtamalizado, con sal y manteca, cocido en hoja de plátano,el cual acompañan con queso, frijoles y cuajada. Fritanga nicargüenseSon la comida económica que encontrarás en  los puestos callejeros donde sirven alimentos fritos. Entre los platillos más populares de las fritangas están la tajada de plátano verde con queso, los tacos, el gallo pinto y las enchiladas de pollo y cerdo asado. Quesillo nicaragüense Es un platillo típico y popular de la comida callejera de Nicaragua. Se elabora con una tortilla de maíz, quesillo (queso blanco y suave), cebolla en escabeche y crema agria. Tajadas Son como los plátanos machos fritos en México. En Nicaragua lo acompañan con queso y suelen comerlo en el desayuno o como guarnición en la comida. También es un snack popular que venden empacado en las tiendas. Pebre Es la sopa tradicional de Catrina, localidad de Masaya, que elaboran con cabeza de cerdo y otras partes del puerco como lengua, hígado y otras menudencias. Lleva arroz, ajo, cebolla y achiote. ¿Conoces más platillos típicos de Nicaragua? Escríbenos en los comentarios. 
Esa mañana callejoneamos por las áridas calles de la capital de Veracruz. El ambiente ya no olía a mar, o sí, pero de lejos. Erik Guerrero y yo esperamos en la mesita de lámina que por mantel llevaba el logo de una cerveza. La promesa eran los mariscos que, según uno de los chefs más importante del puerto y fundador de Nuestra Pesca, no tenían competencia. “Aquí viene hasta Enrique Olvera”, me aseguró. A los quince minutos, salió de la cocina de Ay Apá un tazón de barro grueso y humeante con arroz a la tumbada. A cada meneada de la cuchara salían las papas y los mariscos suspendidos en esa suerte de océano rojo con aromas a epazote. Recuerdo que, tras la quemada de lengua, el caldo me dio información sobre el sabor del mar, sobre la justicia que le hace a sus frutos una buena preparación. Esa no fue la única vez. Esa sensación vino con los cocteles de pulpo que me presentó Jonatán Gómez Luna en Tulum, o las almejas chinas que el chef Nico Mejía nos dio a probar en la laguna de Cuyutlán, Colima. Años antes también lo sentí frente a la Quebrada en Acapulco. No tenía ni cuatro años cuando supe que los mariscos de México son para hacerles un poema en endecasílabas. Los 1,592.77 km2 que mide el litoral mexicano son espacio suficiente para hacer una fiesta interminable de platos regionales que combinan los frutos del mar de formas únicas. El norteño, el costeño o el chilango sabe que una copa bombacha desbordada en camarones o una mesa de plástico con salcitas vinagrosas al centro, son la antesala de un placer reservado para los no novatos, para los que conocen la gastronomía nacional desde sus profundidades.Hay que sentirse plenamente mexicano y en confianza para jugarse la vida en un puesto de mariscos frente al metro en la Ciudad de México –y aún así es probable el hallazgo sea exitoso–. Y si eso sucede en el centro del país, a kilómetros del mar, el viaje por los dos flancos de las costas mexicanas amerita abrocharse los cinturones para luego desabrocharlos.La primera parada sería en Mazatlán, donde hay que pedirse un burrito de marlín tupido en frijoles frente a un chiringuito playero. En Tampico el viaje se hace corto cuando de por medio hay unas jaibas rellenas de Los Curricanes, que pueden llevarse de souvenir en su versión congelada y debidamente guardada en hielerita.Los aguachiles verdes del norte despiertan el sudor y las ganas de apagarlo a fuerza de cheves tan frías como las corrientes de Humboldt mientras que los negros de Yucatán nos cautivan con los sabores cenizos de su recado. ¿Ceviches, alguien? Hay tanta variedad como cocinas tradicionales. Ya saben, no es lo mismo el ceviche de Nayarit que uno de Jalisco o de Guerrero. ¿Un mole rojo con camarones? Hay que tocar base en el istmo oaxaqueño.De ostiones los de Sonora y mejor que tengan queso Parmesano. A Rosarito hay que llegar por las langostas al vapor que luego van fritas y arropadas en tortillas de harina recién hechas. Frijolitos, salcita y mantequilla, ¡pum! Directo al mar, y también al cielo. De ahí por almejas chocolatas a La Paz o por todo tipo de conchas a la Baja: sobre unas suculentas tostadas, a la Guerrerense; sobre platos con toques Baja-Med y técnicas pulcras a Fauna, Deckman’s o Villa Torél. Erik Guerrero dice que lo más rico del Golfo es su pescado, y del Pacífico, mariscos como el camarón, las conchas, el pulpo, el caracol, los calamares y las langostas. Nos invita a aventuramos fuera del puerto para ir por una recompensa única: los mariscos de Doña Tella en Alvarado. Sospecho que le haré caso. Después de su recomendación de Ay apá le creería que la luna es de Veracruz.Si no puedes viajar este año, no importa. La Cuaresma ya inició, y con ella una temporada gastronómica en la que no deben faltar las preparaciones frescas, las recetas picositas ni los mariscos que te van a llevar a las playas mexicanas en un par de ingredientes. ¿Listo para el tour?
Al escuchar la palabra “ceviche” tal vez comiences a salivar. Es sinónimo de emoción, de colorido y también de variedad. La época de calor los demanda en las mesas y es que no hay nada como comerse uno para una comida exquisita, rápida y ligera. Su universo comienza a explicarse desde indagar en cómo escribirlo, si con “v” o con “b”. Sobre el origen de esta palabra existe una referencia de Javier Pulgar Vidal, historiador peruano, quien asegura que viene de la palabra quechua siwich, la cual significa “pescado fresco” o “pescado tierno”.Otra explicación es la que da el Centro Virtual Cervantes que explica que este vocablo tiene sus orígenes en el árabe sikbāǧ, que es un método de conservación con ácidos como vinagre o jugo de cítricos, y que otras formas de escribirlo (menos comunes, eso sí) son seviche y sebiche. Lo cierto es que ambas son usadas y correctas, depende del lugar y la costumbre.Mauricio Ávila, investigador gastronómico, dice que el ceviche en México, en su opinión y desde el enfoque tradicional, es una técnica y no solo un platillo, para el cual es indispensable que se use un cítrico para curtir lo crudo, que puede ser pescado, camarón, langosta, caracol, almeja, entre otros insumos. Y a esto se le añaden, según la región, hierbas, verduras, chiles y salsas —crudas—, sal, entre otros, eso sí: todo fresco. Respecto a su origen expresa que hay ciertos mitos, y que si bien se ha vuelto famoso y mediático decir que este viene de Perú, aclara que lo correcto es mencionar que existe gracias a la riqueza que surgió con el intercambio a raíz de los viajes de la Nao de China en el siglo XVI, también llamada el Galeón de Manila y el Galeón de Acapulco.Estas rutas navieras comerciales y culturales que abrieron los españoles entre América y Filipinas, son las responsables de un sinfín de técnicas, ingredientes y conocimientos originarios de Asia y África. Este hecho también lo señala el Gran Larousse de la Cocina respecto al ceviche y sus posibles inicios.Además de especias, sedas, marfil, porcelana y más llegaba algo aún más significativo: comerciantes y marineros filipinos chinos, tailandeses, vietnamitas y más, así como esclavos japoneses y africanos, con saberes y sabores que fueron incorporando en las tierras a donde llegaban con los alimentos que traían tales como arroz, limón verde, naranja agria, limas, plátanos, mangos y más. Él ha realizado diferentes entrevistas en trabajo de campo alrededor de diferentes regiones como Costa Grande, Costa Chica, Quintana Roo, entre otros, y la constante es que las cocineras y los pescadores sugieren curtir el pescado durante 10 minutos máximo y en el caso de los crustáceos, de 15 a 20 minutos. También añade que se debe comer al momento, pues la prontitud y la frescura son sus reglas. Incluso, se prepara en pangas, cayucos o lanchas con la pesca recién sacada pues es parte de la cocina de marineros y las tostadas están asociadas a él ya que esta otra técnica de conservar las tortillas antes de que se echen a perder es común en nuestro país por temas de aprovechamiento y cero desperdicio.Alma Cervantes, investigadora y cocinera sinaloense, explica que el ceviche en Sinaloa es un platillo fundamental de diario: ya sea que te pares en una carreta callejera para comerlo, acompañado por un agua de cebada, o que lo prepares en casa y lo acompañes con una cerveza, es identidad alimentaria.El ceviche sinaloense original más consumido lleva limón, pimienta negra molida, a veces ajo, sal de grano, pepino, cebolla morada, jitomate y camarón fresco. Expresa que también se usa mucho el ceviche en salsas negras, que lleva casi lo mismo que el anterior —con excepción de jitomate—, y una mezcla de salsa inglesa, de soya, jugo limón y de naranja, además de chiltepín. Los de jaiba, pulpo, robalo, botete y pargo son otros habituales.Uno que está desapareciendo y que aún se ve en la parte sur de ese estado es el de camarón seco, narra Alma, ya que está relacionado a una técnica de conservación llamada barcina que consta de una bola hecha con hoja de palma sellada con hilo de caña y que envuelve  al camarón. Este se conserva ahí hasta siete años. Se solía vender en las tiendas de pueblo, pero al cambiar el tipo de comercios, se ve cada vez menos. Álvaro Maldonado es un artesano que aún las hace para conservar este conocimiento. Para Rodrigo Estrada de Agua y sal y Yemanyá, el ceviche hoy en día es un platillo emblemático en América Latina que la comunicación y la globalización ha dado a conocer. A él personalmente le entraña el ceviche estilo Acapulco de su infancia —que de acuerdo a Eduardo Palazuelos de Mario Canario y Zibu, lleva salsas Búfalo y cátsup, jitomate, aceite de oliva, pimienta, sal, orégano, aceitunas, cilantro, cebolla, jitomate y limón y puede hacerse con pescado, camarón, pulpo y más—.Ceviche is the new black, expresa Rodrigo pues es un estilo de comida que atrapa los sentidos por sus notas de acidez y picante que dan ganas de querer más y sobre todo, es un plato sumamente saludable, otra tendencia que hoy en día lo hacen atractivo. La creatividad del ceviche en la cocina contemporánea está en sacarle el máximo provecho al sabor de cada pescado y a entender que se pueden incorporar otros elementos no usuales en ellos. Una de sus creaciones es el cebiche a la leña que lleva pesca del día y camarón en salsa de chile rayado, cebolla morada y cilantro acompañado de esquites asados con un toque de sal ahumada de Alderwood.Este cocinero ha sido viajero y nómada: después de vivir ocho años en San Francisco y haber sido parte del equipo de La Mar, cebichería de Gastón Acurio, afirma que hoy en día existen cinco elementos básicos para crear un ceviche: pescado, limón y otros cítricos, sal —fundamental—, cebolla —incorporada al final para que no pierda su textura— y chiles—incluso, incorporando algunos poco usados en estas preparaciones como el chilhuacle o el puya—.La leche de tigre es algo que diferencia al peruano del mexicano, así como algunos elementos que lo conforman como la incorporación de granos frescos de maíz choclo o cancha, así como el uso del camote, que para él es un eslabón para hacerlo redondo, cremoso y con notas dulces que le dan otras sutilezas. Datos sobre el ceviche:En México existen distintos tipos de ceviche.Por ejemplo, en Manzanillo, Colima, se prepara con pescados como sierra, chile, sábalo, robalo y pargo. Su receta lleva jitomate, cebolla morada, pepino, cilantro, zanahoria, limón y sal de Colima. Su peculiaridad es que el pescado se ralla con tenedor y queda molidito muy finamente.El nayarita es similar al colimota: lleva zanahoria, cebolla, jitomate, cilantro, pepino y limón. El secreto de su receta está en lo pequeño de los trozos de los ingredientes y en dejarlos marinar muy bien en limón.En Veracruz, desde Alvarado y sus alrededores, pueden encontrarse desde los que se hacen con palmito (acompañado con una salsa de chile chilpaya), hasta los que tienen caracol. ¿Sabías qué en Perú el cebiche tiene su día? Es el 28 de junio. Esta fecha fue instaurada en el 2008, gracias a una resolución del Ministerio de la Producción (Produce), con un antecedente en el 2004, cuando fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura (INC).Rodrigo sugiere que nunca se usen pescados congelados para los ceviches sino que siempre sean frescos y locales, evitando el consumo de tilapias o basas importadas, además de que se respeten las vedas.Alma aconseja que cuando hagan un ceviche antes se meta el pescado o el camarón en un poco de hielo con sal y se meta al refrigerador de media hora a una hora pues esto hace que tengan mejor consistencia.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD