Aprende a cortar un pepino en cubos (video)
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Aprende a cortar un pepino en cubos (video)

Por Kiwilimón - Agosto 2012
Pareciera una labor sencilla y lo es, aunque requiere de un poco de práctica al momento de presentar los platillos, pues recordemos que de la vista nace el amor y el hambre. Muchas veces la presentación de nuestros platillos es muy importante y dice mucho de nosotras. Ante esto, aquí les dejamos un pequeño tip para cortar pepino en cubos.

Recetas de cocina

Ya que hemos aprendido, por qué no practicar con algunas recetas. Aquí les dejamos unas que incluyen al pepino como ingrediente. (te recomendamos hacer click en el título de la receta para ver más detalles de preparación) Salmón Asado con Salsa de Pepino y Limón. Un rico salmón a la parilla con una salsa fresca de pepino, menta, jengibre, chile y jugo de limón. Ensalada de Pepino. Ensalada de ligeras láminas de pepino en vinagre de arroz. Dip de Yogurt y Pepino. Un dip fresco que va muy bien con verduras o pan pita. Ensalada de Pepino y Salmón. Una ensalada fresca de pepino y salmon con un emplatado para impresionar. Ensalada de Pepinos con Duraznos. Es una ensalada fresca y sencilla de hacer,combinando la acidez del pepino con la dulzura del durazno,es una ensalada muy refrescante y baja en calorias. Ensalada de Pepino y Jitomate con Aderezo de Comino. Esta rica y básica ensalada es fresca y tiene un toque delicioso gracias a la vinagreta de limón y comino.
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El sake es originario de Japón, en donde lo conocen como Nihonshu. Se considera una bebida sagrada, que puede consumirse frío, tibio o caliente, dependiendo del gusto del consumidor, la calidad del destilado y la estación del año. A continuación te presentamos 5 datos que tal vez no conocías de esta increíble bebida. El sake, una bebida entre el vino y la cervezaEsta bebida puede ser llamada vino de arroz o hasta cerveza de arroz, ya que tiene similitudes con ambos. Su proceso es similar al de una cerveza, pero se sirve como si fuera un vino. Regularmente tiene más grados que un vino de mesa y un sabor más alcohólico que el de la cerveza. Esto hace que podamos decir que entra en ambas categorías, pero con características únicas y un gusto muy particular.Proceso de elaboración El sake es elaborado a partir de arroz, agua y levaduras, con la ayuda de una bacteria llamada koji. El grano más usado para prepararlo es llamado sakamai, que tiene mayor tamaño que el que comúnmente conocemos; posee una cantidad adicional de almidones en su parte interior, y de grasas y proteínas en su capa exterior. Para su elaboración, es pulido para dejar expuesto el interior; se deja reposar en agua y posteriormente se pone al vapor en pequeños lotes. Otra vez se le deja reposar y se le agregan las levaduras para convertir los almidones en azúcar que se pueda fermentar, filtrar y convertir en vino de arroz.Tipos de sake Existen muchos tipos que dependen de su contenido alcohólico y de si son dulces, secos o semisecos. Hay algunos no filtrados que tienen un aspecto similar a la leche, pero con un sabor más fuerte al arroz. El primer sake mexicano En 2016 se creó Nami, el primer sake mexicano. Elaborado en Culiacán, Sinaloa, utiliza el  método tradicional japonés para sake premium, sokuj. Así, expresa el respeto a la tradición japonesa pero con corazón mexicano. Su nuevo embajador es Matthieu Guerpillon, quien está desarrollando experiencias sensoriales únicas como lo es su recomendación de maridaje elaborado por el chef Eduardo Palazuelos con productos de Jamat, comercializadora familiar de productos marinos de Ensenada Baja California.MaridajeEl sake no sólo acompaña a la perfección a la gastronomía nipona, sino también a la mexicana. ¡La combinación de estas gastronomías resulta memorable! Como con esta receta mayapanese, que combina las cocinas tradicionales japonesa y yucateca, creada por Eduardo Palazuelos, reconocido cocinero originario de Acapulco, chef del Zibu y Mario Canario, en Acapulco, Zibu Allende y Yintony Bar, en San Miguel de Allende, y Mar del Zur, en Monterrey, y portador del bagaje culinario de su madre, Susana Palazuelos, una de las banqueteras más importantes en México.  Tártara de salmón en canasta de papa crujientePorciones: 2Ingredientes160 gr de salmón noruego1 pza de rabo de cebolla de cambray fileteado1 pza de chile serrano rojo sin semillas ni venas picado finamente4 pza de nuez pecana picada1 cucharada de salsa de ostión2 cucharadas de aceite de trufaDecoración2 pza de canasta crujiente de papaMayonesa con chipotle (al gusto)Pasta wasabi (al gusto)Brotes de cilantroSalsa 50  ml  Salsa soya ligera20  ml   yuzuProcedimiento:Corta el salmón en cubos de 1cm x 1cm y coloca en un bowl.Incorpora el rabo de cebolla de cambray, el chile y la nuez.Marina con la salsa de ostión y el aceite de trufa.En un plato colocar la canasta de papa crujiente y rellenar con la mezcla del salmón.Decora el plato con puntos de mayonesa de chipotle y de pasta de wasabi de manera intercalada y coronar la canasta con brotes.En un salsero verter la soya y el yuzu. Acompaña el platillo con esta salsa en un ramekin y tu sake favorito.
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
Una mesa oaxaqueña se caracteriza por sus aromas, texturas y sabores. Hay moles y estofados, chapulines y chicatanas, tlayudas, mezcal y tejate. Oaxaca es también tierra de barro negro, de textiles, de alebrijes y mucha fiesta.La comida es parte de sus celebraciones típicas, incluso hay fiestas dedicadas a los alimentos como lo son el festival de los 7 moles, las ferias del mezcal y del tejate, así como fiestas patronales que siempre clausuran con una buena comida. Porque Oaxaca es la Tierra del sol (y del sabor), como asegura la Canción Mixteca. Visitar Oaxaca es construir recuerdos memorables en cada bocado, es apreciar la generosidad de su tierra y sus anfitriones, quienes conservan y comparten con amor un legado gastronómico heredado por generaciones. Por eso, ir a Oaxaca implica celebrar cada día en la mesa. La cocina de Oaxaca es tan variada como sus ocho regiones, en las que hay una increíble oferta gastronómica que incluye productos derivados del maíz, frutos del mar, chiles, hierbas, plantas e insectos endémicos. Te presentamos algunos de los platillos típicos oaxaqueños que tienes que probar en este estado: Chocolate de agua y tejate Son bebidas fáciles de encontrar en sus mercados, como el 20 de noviembre. Es una combinación memorable el chocolate de agua en compañía de un pan de yema, originario de los Valles Centrales, que elaboran sin líquidos más que las yemas y el huevo entero. Otra bebida obligada es el tejate, bebida de origen prehispánico que se prepara a base de maíz y cacao. Tlayudas y taquitos de lechón Nada te faltará si inicias el día con una tlayuda. Se trata de una tortilla de maíz de aproximadamente 30 centímetros, dorada sobre comal, típica de Oaxaca. Suelen prepararla con manteca, quesillo, frijoles, tasajo, aguacate y salsa. Para las noches de mezcal, unos tacos de lechón debes probar, puedes encontrarlo en puestitos emblemáticos como el Lechoncito de Oro, donde los preparan con chicharrón.Insectos Un clásico de los mercados son los chapulines naturales o con limón y chile, que son una delicia. Los encontrarás sueltos en mercados, donde te los venden a granel, o en restaurantes para botanear con un buen guacamole. La chicatana es otro insecto endémico de Oaxaca, es una hormiga que se prepara en salsas e incluso en moles y tamales. Sin embargo, la chicatana es difícil de conseguir y se recomienda sólo consumirla en temporada, que corresponde al periodo de lluvias. Moles oaxaqueños Los siete moles emblemáticos de Oaxaca son el  negro, el rojo, el coloradito, el amarillito, el verde, de chichilo y el manchamanteles. Todos son deliciosos y se elaboran con ingredientes y técnicas particulares que les dan una personalidad única. Emplean diferentes chiles, especias y proteínas, dependiendo la región en la que te encuentres. Mis favoritos son el amarillito, elaborado con chile ancho y costeño amarillo, jitomate, cebolla, ajo, comino, hierba santa, clavo, pimienta y tortilla, el cual sirven con chochoyotes (bolitas de masa de maíz), y el mole negro oaxaqueño, cuyo ingrediente principal es el chile chilhuacle. ¡No esperes más y prepara este rico plato oaxaqueño!  
La mayonesa no sólo es un aderezo versátil y delicioso, también puede ayudarte si tu cabello está muy delgado, quebradizo o dañado químicamente. Una sencilla mascarilla casera de mayonesa una o dos veces por semana tiene grandes beneficios para ti.La mayonesa da brillo y fortalece el cabello desde la raíz hasta las puntas. Ya que los ingredientes principales de la mayonesa son el huevo y el aceite, con esta mascarilla se aprovecha la gran cantidad de proteína en los huevos, que ayuda a fortalecer y engrosar los folículos pilosos. Por su parte, los aceites de oliva y canola hidratan profundamente el cabello.Las propiedades saludables de la mayonesa también promueven el crecimiento del cabello y revierten el daño causado por el calor y la coloración.Cómo hacer mascarilla de mayonesa para el cabello secoPara hacer esta mascarilla que funciona como un acondicionador profundo para el cabello, sólo necesitas una taza de mayonesa (elige una que no tenga especias ni saborizantes añadidos) y 1 huevo.En un recipiente pequeño, mezcla bien la mayonesa con el huevo, hasta que consigas la consistencia de un puré cremoso. Cubre tu cabello desde la raíz hasta el final con la mezcla. Luego, envuélvelo con un gorro de ducha de plástico y espera al menos 30 minutos.Enjuaga tu cabello en la regadera y lávalo con agua tibia y un champú sin sulfatos. Luego acondiciona como lo harías normalmente. También puedes dejar la mascarilla durante toda la noche, sólo coloca un gorro de ducha sobre el cabello o envuélvelo con una toalla suave.Usa esta mascarilla de mayonesa para el pelo una a dos veces por semana y verás como resultado un cabello más suave y fuerte.*Imagen de portada tomada por Evan Remier.
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