Cocina los Alimentos Sanamente
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Cocina los Alimentos Sanamente

Por Kiwilimón - Marzo 2012
  Para conservar la salud y la línea es fundamental cuidar la alimentación. Para lograrlo resultará muy útil conocer el modo más saludable de preparar cada alimento. Pastas Se recomienda el consumo de las pastas elaboradas con sémola de trigo duro como los espaguetis o los macarrones y cocínalas bien para que resulten más digestivas y conserven un índice glucémico más bajo. Si son integrales, mejor. Acompáñalas de salsa de tomate natural, vegetales, carne magra de ave y pescados. Fusilli con Salmón, Salsa de limón y Eneldo Pasta con salmon, en salsa de jugo de limon, eneldo y perjil. Fresca y ligera. Pasta con Atún a la Mediterránea Deliciosa pasta acompañada de atún preparado a la mediterránea. Pasta con Salsa de Nuez Esta receta de pasta con salsa cremosa de nuez es ideal para vegetarianos y la puedes preparar en tan solo 20 minutos. Las nueces le dan un sabor inesperado a la pasta, muy buena receta. Legumbres Las legumbres como las lentejas, la soya o la alfalfa pueden germinarse para consumir en crudo, son muy fáciles de digerir, regulan el tránsito intestinal, aseguran un elevado aporte nutritivo y suman pocas calorías. Los germinados son excelentes en ensaladas y como guarnición de carnes y pescados. Ejotes a la Vinagreta Una receta fácil de hacer ejotes con una rica vinagreta. Sopa de Lentejas con Verduras Esta deliciosa sopa de lentejas lleva verduras como zanahoria, apio, poro y cebolla. Todo va cocinado en un caldo con pasta de tomate y se espolvorea con queso parmesano. Caldo Tlalpeño El caldo tlalpeño es un platillo típico mexicano que consiste en un consomé de pollo con verduritas, pollo deshebrado, aguacate, garbanzos y chile. Vegetales Consumir las verduras en crudo es importante, conservarán intactos sus nutrientes y sabor original. En el caso de que por su riqueza en celulosa generen malas digestiones, cocínalas al vapor, si es posible, sin pelar y cortadas en porciones grandes. Si se cuecen, reduce al mínimo las pérdidas de vitaminas evitando dejarlas en remojo y procurando que estén poco tiempo al fuego. Mi Teriyaki Esta versión simple de teriyaki, una mezcla de vegetales y pollo aderezados con la salsa típica teriyaki. Sopa de Verduras Un caldo de tomate con muchas diferentes verduras. Verduras Marinadas a la Parrilla Servidas frías con vinagreta o calientes directamente asadas en la parrilla, estas verduras son un plato delicioso y ligero. Carnes Si cocinas piezas enteras, aplica al principio alta temperatura a fin de que se forme una costra que ayudará a retener los jugos de la carne. Después, reduce el calor para que el interior se vaya cocinando lentamente. Para elaborar hamburguesas y albóndigas, elige carnes magras de ternera o pollo y elimina previamente la grasa visible. Bistec a la Naranja Una deliciosa carne con un rico sabor a naranja. Lomo con Hierbas en Salsa de Mostaza Prueba este delicioso Lomo con perejil, albahaca, tomillo, vino blanco y mostaza Dijon. Estofado de Res Platillo de carne y verduras al horno. Pescados El pescado es una joya alimentaria que como mínimo deberás incluir dos veces a la semana. Lo ideal es apostar por el pescado azul, rico en ácidos grasos omega 3. Cocínalo de un modo sencillo, al vapor, al horno, a la parrilla, y aromatízalo con hierbas aromáticas. Camarones a la Diabla Esta receta es muy sencilla y fácil de hacer. Huachinango Libanes con Tahine Delicioso pescado horneado en una salsa árabe llamada Tahine (salsa de ajonjolí), cebollas caramelizadas, limón y especias. Filete de Pescado Empapelado Filete al horno empapelado con cebolla morada y zanahoria y su salsa con queso crema. Frutos secos Es muy recomendable consumir frutos secos como almendras, nueces, avellanas y añadirlos a tus platos, son sanísimos y constituyen una fuente de proteínas, fibra, vitaminas y grasas equilibradas inestimable. Diversos estudios confirman que las mujeres que siguen una dieta mediterránea y comen frutos secos pierden peso más fácilmente. Consúmelos naturales, su valor nutritivo se altera cuando están fritos, salados o tostados, ya que con el calor se destruyen vitaminas. Si son salados el contenido en sodio se dispara y favorecen la retención de líquidos. Las versiones fritas incluyen frecuentemente aceite de palma o de coco, grasas saturadas que no le hacen ningún favor a tus arterias ni a tu silueta. Lomo de cerdo relleno de frutos secos con salsa de uvas verdes Este delicioso lomo de cerdo relleno de frutos secos va bañado con una rica salsa de uvas y Queso Crema Philadelphia Light de Kraft. Panna Cotta con coulis de Frutos rojos Es un exquisito postre italiano y podras impresionar con la presentacion como te indico. Tarta de Queso con Frutos del Bosque Deliciosa tarta de mascarpone con coulis de frutos rojos. Una delicia.
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Contrario a lo que Mafalda pensaría, no hay corazón que permanezca frío con un buen tazón de caldo caliente. Mientras que el cuerpo se alimenta con el líquido traslúcido y perfumado lleno de nutrientes, el alma se reconforta. Tal vez por eso haya un libro que se llama Caldo de pollo para el alma y que, a decir verdad, no he leído. Lo que sí he hecho es comer caldos de pollo y sentirme bien después de hacerlo. Los he comido enferma de la panza, del corazón; con un nudo en la garganta o con tos; antes y después de las fiestas; en tardes frías y al calor de la casa de mi abuela. Quizás, en el séptimo día, Dios nos dio los caldos para reposar con ellos, pero sin duda los humanos fuimos quienes perfeccionamos esta receta milenaria. Hay infinidad de formas de hacerlo. Están los que se preparan con huesos de res o tuétano para darle sabor. A mí me gusta prepararlo sencillo, con muslos, pechugas y piernas, pero en cocción lenta. A la olla aviento un trozo de cebolla, unos ajos, tres trozos de apio, poro, una zanahoria. Nunca olvido el bouquet garni que te enseñan a hacer en la escuela de cocina –laurel, salvia, mejorana, orégano y romero, amarrados con hilo blanco para que el pollo no se ponga azul, como en Bridget Jones–. El pollo va adentro con piel, con todo, porque otorga textura y profundidad. Luego a quitar la espuma con una espumadera. Cuando no hay padecimientos nada mejor que los caldos de pollo que pican, los que tienen arroz y garbanzos. Al ruedo hay que llegar con tortillas calientes, más calientes que el caldo mismo. A algunos hay que ponerles x gotas de limón por y gotas de salsa, que van en proporción al amor que se le imprimió al cocinarlo (menos sabor, más gotas). Se experimenta gratitud cuando en el caldo hay un chile chipotle al fondo: provoca a partirlo con la cuchara, aunque los labios se pongan floreados. ¿Lo malo? Cuando en el caldo hay pellejos flotantes. ¿Lo bueno? Cuando el brebaje es prístino, casi cristalino, sin burbujas de grasa, pero con aromas que acarician. El romance del caldo va más allá de la vista. Es, además, sus múltiples beneficios. Según lo que me cuenta Gina Rangel, nutrióloga de Te Cuida, el caldo de pollo posee carbohidratos saludables, grasas buenas y proteínas, por lo que es un plato completo y con todos los nutrientes de una comida integral. Tiene aminoácidos con propiedades antiinflamatorias y que ayudan a prevenir el insomnio. Gracias a su gran cantidad de electrolitos, un tazón de sopa rehidrata inmediatamente. ¡Adiós cerveza del día siguiente! Para que el caldo sea súper nutritivo, Gina recomienda que contenga la mayor cantidad de vegetales posibles, que se prepare con ajo, cebolla, sal de mar y con pollo de libre pastoreo o de alimentación orgánica. “De esta manera estamos garantizando que vamos a tener vitaminas, minerales y los tres macronutrientes incluidos en el caldo”. Lo ideal es que se someta a una cocción lenta de ocho horas, pero eso sí: hay que agregar los vegetales que acompañarán la sopa solo media hora antes de la culminación para no sobre cocinarlos. A Yamilette González, coordinadora de chefs de kiwilimón, le gusta agregar huacal, hígado, molleja, alitas y la carne con más sustancia. Adicionalmente, recomienda no lavar el pollo y cocinarlo a fuego medio bajo, de 2 a 3 horas. Si el fuego es alto, las impurezas se rompen y el caldo se contamina. “Las hierbas de olor varían mucho. Hay personas que prefieren el cilantro. Mi abuelita, por ejemplo, le agregaba hierbabuena: le daba un toque súper fresco y rico. Así, si estabas malito de la panza, te caía mejor”, me relató.  Hay que incluir los huesos en la preparación pues en ellos está la magia: su gelatina es efectiva para el crecimiento del pelo y las uñas, así como para la reducción del dolor en las articulaciones.El caldo es un apacho a todas luces. Gina piensa que “a través de un plato de caldo calientito lleno de nutrientes, le das a las personas un momento de paz, de estar en el aquí y en el ahora, reconfortar en cuerpo y alma, es por eso que, cuando una persona enferma lo primero que pensamos es regalarles un caldo de pollo para que se sientan mejor”. En salud o enfermedad, hay que tomarse el tiempo de disfrutar cuando una casa huele a caldo de pollo, cuando la tapa de la olla tintineante devela que algo rico espera en el tiempo. Su vapor y su sabor tienen el súperpoder de cambiar el sustantivo “casa” por el de “hogar”. ¿Lo preparamos?
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